{"id":5521,"date":"2011-10-31T14:22:22","date_gmt":"2011-10-31T19:22:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5521"},"modified":"2014-03-25T10:27:17","modified_gmt":"2014-03-25T15:27:17","slug":"requiem-por-la-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/31\/requiem-por-la-cultura\/","title":{"rendered":"R\u00e9quiem por la cultura"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Instituto Colombiano de Cul\u00adtura naci\u00f3 en el gobierno del doctor Carlos Lleras Restrepo, siendo mi\u00adnistro de Educaci\u00f3n el doctor Octavio Arizmendi Posada. La entidad, con cerca de 20 a\u00f1os de existencia, de\u00admuestra que las obras positivas son perdurables. Fue su primer director el poeta boyacense Jorge Rojas, alma y nervio de un ensayo admirable que en Europa, en una feria del libro, le hizo ganar aplausos a Colombia por su famosa serie popular, el librito aquel de tres pesos que revolucion\u00f3 la cultura del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jorge Rojas, bardo universal y una de nuestras m\u00e1s sentidas voces l\u00edri\u00adcas, impulsor y maestro del grupo Piedra y Cielo, y de nobles an\u00adcestros tel\u00faricos, entendi\u00f3 que su deber primordial era hacer lectores. Se lanz\u00f3 a la empresa audaz de en\u00adtregar todas las semanas, por un precio incre\u00edble, una peque\u00f1a obra prodigiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDe tal suerte \u2014anunci\u00f3\u2014 los hombres menos favorecidos de nuestro pueblo podr\u00e1n estar seguros de que cada semana colocaremos sobre su mesa familiar un libro, no s\u00f3lo de consagrados autores colom\u00adbianos sino de valores que han en\u00adriquecido el patrimonio cultural de todos los pa\u00edses y de todas las len\u00adguas\u00bb. Quienes tuvimos la suerte de ir recogiendo esta lluvia de libros, sabemos que poseemos un tesoro. Nunca, creo, nadie lograr\u00e1 superar la labor trascendental del poeta Rojas al frente de Colcultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 grandes alcances tuvo aquel bolsilibro! La colecci\u00f3n estaba es\u00adtructurada en series de 10 t\u00edtulos de los cuales 7 eran colombianos y 3 de autores mundialmente famosos, en especial uno latinoamericano. Tra\u00addiciones, cuadros de costumbres, poes\u00eda, teatro, cuento, novela, cr\u00f3\u00adnica, todo desfilaba por este acopio de talento. Yo me deleito hoy, mo\u00adrosa y amorosamente, en estas peque\u00f1as joyas que Colcultura des\u00adcontinu\u00f3 despu\u00e9s de Rojas, para dedicarse a fines m\u00e1s elitistas y menos culturizantes. M\u00e1s tarde lle\u00adgar\u00edan las ediciones lujosas, que por lo mismo han estado lejanas para la gran masa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y suelo hallarme con maravillosas revelaciones, con deslumbrantes pedrer\u00edas que otros no encuentran. Tal, por ejemplo, el n\u00famero 114 que acabo de leer, titulado <em>Cuentos he\u00adbreos contempor\u00e1neos<\/em> (diciembre de 1973), donde cuatro narradores angustiados por la guerra pintan un horizonte dram\u00e1tico alrededor del naciente Estado de Israel. Uno de esos cuentos, <em>El paseo vespertino de Yatir<\/em>, es, por su belleza y la densidad de la acci\u00f3n, obra magistral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo deploro que mi colecci\u00f3n haya quedado incompleta. No he logrado llenarla. Aqu\u00ed anoto los n\u00fameros faltantes, con la confianza de que alg\u00fan lector benevolente llene los vac\u00edos: 2, 6, 7, 8, 20, 21, 66, y los que hayan seguido, si los hubo, al 154. (Avenida 19 N\u00b0 136-41, Bogot\u00e1).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duele y desconcierta, des\u00adpu\u00e9s de hechos tan elocuentes para la superaci\u00f3n de los colombianos, saber que no hay plata para Colcultura. Los recursos de la entidad vienen en decadencia en los \u00faltimos a\u00f1os \u2014a pesar de Belisario\u2014 y cada vez se debilitan m\u00e1s. El panorama es ahora sombr\u00edo: el presupuesto se agot\u00f3; el Estado, dice el nuevo director, es un fomentador de cultura, pero \u00e9sta debe hacerse desde la entidad pri\u00advada; no hay dinero para la edici\u00f3n de libros, ni para teatro, ni para coros, y menos para poetas\u2026 \u00a1Alto! \u00bfAcaso no es deber del Estado educar al pueblo? \u00bfEl grado de civilizaci\u00f3n de un pa\u00eds no se mide por su capacidad de lectura, de arte, de poes\u00eda, de creaci\u00f3n? El Jap\u00f3n se super\u00f3, des\u00adpu\u00e9s de los desastres de la guerra, poniendo a sus habitantes a leer, a escuchar conferencias, a pensar, a culturizarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejo un r\u00e9quiem por el librito de los tres pesos. Una realidad que todav\u00eda camina, polvorienta y desafiante, por los puestos callejeros. Un amigo m\u00edo conserva la colecci\u00f3n primorosa\u00admente empastada en cuero, con fu\u00adsi\u00f3n de varios n\u00fameros en un solo volumen. En este op\u00fasculo de los tres pesos, tan comprimido pero incon\u00admensurable, cabe toda una \u00e9poca de liderazgo nacional. \u00c9poca de oro. Con tres nombres cimeros: Carlos Lleras Restrepo, Octavio Arizmendi Posada, Jorge Rojas. Y con una sola direcci\u00f3n: el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 16-III-1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El Instituto Colombiano de Cul\u00adtura naci\u00f3 en el gobierno del doctor Carlos Lleras Restrepo, siendo mi\u00adnistro de Educaci\u00f3n el doctor Octavio Arizmendi Posada. La entidad, con cerca de 20 a\u00f1os de existencia, de\u00admuestra que las obras positivas son perdurables. 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