{"id":5528,"date":"2011-10-31T14:32:41","date_gmt":"2011-10-31T19:32:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5528"},"modified":"2014-03-07T20:03:32","modified_gmt":"2014-03-08T01:03:32","slug":"el-siglo-que-se-inicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/31\/el-siglo-que-se-inicia\/","title":{"rendered":"El siglo que se inicia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>El Espectador cumple este a\u00f1o 100 a\u00f1os<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>de fundado, lo que constituye una elocuente<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>demostraci\u00f3n de nuestra fe incancelable<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>en Colombia. Miremos hacia el porvenir con<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>optimismo, sin olvidar el pasado que es<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>legado y patrimonio de todos. <strong>Guillermo Cano.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando recib\u00ed esta tarjeta con la que el peri\u00f3dico invita a la misa de celebraci\u00f3n de su primer centenario, me sent\u00ed sobrecogido. Fue como si escuchara, salida de las profundidades del vil asesinato que retumbar\u00e1 en las inc\u00f3gnitas del nuevo siglo, la voz serena y patri\u00f3tica de quien, sacrificado en aras de la dignidad y la raz\u00f3n, prolonga su fe en Colombia m\u00e1s all\u00e1 de las balas asesinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nos fue el capit\u00e1n, pero nos queda su palabra. Con su palabra vehemente conden\u00f3 los atropellos para defender al hombre y con su palabra humana y justiciera ensalz\u00f3 todo cuanto merec\u00eda ser ensalzado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Espectador<\/em> cierra con la muerte de don Guillermo Cano un siglo de epopeyas. Por eso es una muerte admirable. Pocos peri\u00f3dicos en el mundo acumulan tanta grandeza, lucha y hero\u00edsmo. Hoy se aglutinan en esta efem\u00e9rides, como en una sola guarnici\u00f3n, cuatro generaciones de Canos que entendieron el servicio a la patria como el supremo ideal de sus conciencias di\u00e1fanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Canos han llenado un siglo de historia colombiana. Hombres de car\u00e1cter, de combate y honor, han sido inmejorables gu\u00edas de esta naci\u00f3n que entre desv\u00edos, debilidades y esperanzas se ha mantenido en la cuerda floja de una crisis perma\u00adnente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El suelo colombiano llora desolado. Nos movemos en medio de zozobras inenarrables. Nunca se hab\u00eda conocido tanta corrupci\u00f3n ni se hab\u00eda sopor\u00adtado tanto menosprecio por el hombre. El sentido de la vida est\u00e1 pisoteado. El narcotr\u00e1fico, conver\u00adtido en el peor lastre de esta \u00e9poca turbulenta, corrompe cuanto toca y pretende desvertebrar al Estado para imponer sus leyes abominables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de esta profunda diso\u00adluci\u00f3n, donde son pocas las voces sensatas que se escuchan y muchos los miedos que dominan el ambiente, cay\u00f3 el hombre recto, el m\u00e1s va\u00adliente de los periodistas, defendiendo la verdad. Y antes de caer insist\u00eda en que no era momento de titubear sino de avanzar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con \u00e9l no ha terminado su raza batalladora. Es apenas el inicio de otras arremetidas. Si se quiere, con su muerte brotan nuevos est\u00edmulos para responder con mayor ah\u00ednco al reto de la barbarie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Espectador,<\/em> que ha dejado de ser una \u00e9poca para convertirse en una estructura nacional, sobrevivir\u00e1 en el nuevo centenario por encima de las fuerzas disociadoras. Este pe\u00adri\u00f3dico, que hace cien a\u00f1os se pre\u00adsent\u00f3 al p\u00fablico en d\u00e9bil hoja parroquial, es hoy nervio del mejor periodismo. Se hizo fuerte en medio de los dolores. Ya nada podr\u00e1 detenerlo. Ba\u00f1ado como ha quedado con sangre de m\u00e1rtir, ahora fructificar\u00e1 con nuevas savias. Su coraza es indestructible.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con sangre joven surgen vigorosos augurios para recibir el porvenir. El futuro es de optimismo, como lo pide el capit\u00e1n ca\u00eddo. Las causas nobles tienen siempre su propia historia por escribir. Atr\u00e1s quedan cien a\u00f1os de elocuentes realizaciones, donde Co\u00adlombia es la ganadora y los violentos, los perdedores. Cien a\u00f1os de com\u00adbates heroicos que muestran la lec\u00adci\u00f3n de las buenas siembras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la adversidad nace el valor para sobrevivir. No hay lucha est\u00e9ril, ni m\u00e1rtir in\u00fatil. Que sean ustedes, los viejos y los j\u00f3venes que en saludable fusi\u00f3n de experiencia y vitalidad abren el calendario del nuevo siglo, los desafiantes galeotes que empujen la nave para ponerla en el rumbo certero de otra epopeya. Vayan con Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 19-III-1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El Espectador cumple este a\u00f1o 100 a\u00f1os de fundado, lo que constituye una elocuente demostraci\u00f3n de nuestra fe incancelable en Colombia. Miremos hacia el porvenir con optimismo, sin olvidar el pasado que es legado y patrimonio de todos. Guillermo Cano. 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