{"id":5553,"date":"2011-10-31T14:57:33","date_gmt":"2011-10-31T19:57:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5553"},"modified":"2014-03-02T20:50:21","modified_gmt":"2014-03-03T01:50:21","slug":"la-lenta-agonia-de-pardo-garcia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/31\/la-lenta-agonia-de-pardo-garcia\/","title":{"rendered":"La lenta agon\u00eda de Pardo Garc\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo tiene salvaci\u00f3n mi vida que se consume lentamente como un cirio mortuorio\u00bb, me dice en una de sus \u00faltimas cartas. Nuestro excelso poeta, postulado al Premio N\u00f3bel de Literatura, que pronto cumplir\u00e1 85 a\u00f1os de edad y que reside en M\u00e9jico desde el a\u00f1o de 1931, presiente que su fin se encuentra cercano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agobiado de dolores f\u00edsicos y pavorosa angustia, casi paralizado y con pocos deseos de vivir, se sostiene con el recuerdo de su patria lejana y de los amigos que se comunican con \u00e9l. Se extingue como una llama al viento, y Colombia ignora sus padecimientos. Es un ser solitario y amargado a quien nuestro pa\u00eds le debe la gloria de una de las poes\u00edas m\u00e1s bellas que se han escrito en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que se tome conciencia de esta realidad dolorosa, quiero hacer p\u00fablica mi ultima carta al poeta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abMe pide usted que no le escriba m\u00e1s. Y agrega que su vida es ya una lenta agon\u00eda. Su coraz\u00f3n se encuentra traspasado por mil espadas de dolor, y al borde de la muerte.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abPrecisamente por eso no voy a obedecerle. Deseo que mi voz colombiana, de amigo entra\u00f1able, penetre hasta su lecho de dolor y le diga: usted no morir\u00e1 solo. Aqu\u00ed est\u00e1 Colombia, aqu\u00ed est\u00e1 este sol\u00edcito vigilante de sus horas turbias, de sus negras noches de agon\u00edas inenarrables, con una palabra de aliento. Usted morir\u00e1, como Prometeo, con el vientre devorado por un buitre. Y siendo, al igual que \u00e9l, inmortal como el fuego, no ser\u00e1 devorado por la ingratitud humana.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abUsted es el Prometeo moderno que deja pir\u00e1mides de civilizaci\u00f3n para que el orbe aprenda de su estro iluminado. Sufre en su potro de tormento, frente a una parca luju\u00adriosa que lo asedia con respeto, y un d\u00eda habr\u00e1 de vencerla con estas pa\u00adlabras: Yo no soy materia. Mi cons\u00adtituci\u00f3n es el esp\u00edritu, mi universo el cosmos&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La patria, con su paisaje, sus p\u00e1\u00adramos, sus r\u00edos, sus monta\u00f1as, su alma campesina, representa para Pardo Garc\u00eda una de las entra\u00f1as m\u00e1s profundas de su esencia po\u00e9tica. Me cabe el honor de haber sido gestor ante \u00e9l de la hermos\u00edsima p\u00e1gina que escribi\u00f3 para la edici\u00f3n extraordi\u00adnaria, en noviembre pasado, de la revista <em>Diners,<\/em> y que luego repro\u00addujo <em>Lecturas Dominicales <\/em>de<em> El Tiempo,<\/em> titulada <em>Imagen vegetal y dolorida de Colombia.<\/em> Quienes la leyeron saben que se trata de su despedida de la tierra colombiana. El maestro sufre, y no hay dolor m\u00e1s grande que el de los poetas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s que de apoyo material, ne\u00adcesita de la presencia espiritual de sus compatriotas. Hay que emprender una campa\u00f1a nacional para que no muera como un desterrado. De este sentimiento se har\u00e1n eco nobles colombianos como los si\u00adguientes: Belisario Betancur, Otto Morales Ben\u00edtez, Octavio Arismendi Posada, Maruja Vieira, Jos\u00e9 Chalarca, Horacio G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal, H\u00e9ctor Ocampo Mar\u00edn, Juan Gossa\u00edn&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador, <\/strong>Bogot\u00e1, 5-VI-1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Misiva:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, ciertamente, como lo he dicho tantas veces, es la \u00faltima voz de la poes\u00eda universal que hizo de este bello instrumento del esp\u00edritu humano un conjunto sinf\u00f3nico que todo lo abarca. Desde las lacerantes palpitaciones de los sentidos en busca de la temporalidad de los placeres dionis\u00edacos, hasta la formulaci\u00f3n casi metaf\u00edsica de los enormes misterios ante los cuales se opaca la pupila de los seres humanos, Pardo se eleva a las estrellas para interrogar y buscar las formas de la gran armon\u00eda universal (\u2026) Es por esto que el vers\u00e1til poeta ha de ser considerado como un gran cantor del Universo, al igual que Einstein lo fue desde las fr\u00edas cifras de las ecuaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Plenamente conscientes de la edad avanzada de nuestro coterr\u00e1neo, de la desolaci\u00f3n atenazante de la soledad que carcome sus \u00faltimos d\u00edas, nos reunimos un grupo muy prestante de intelectuales para organizarle un homenaje en la ciudad de Cali en el cual los colombianos hagamos el reconocimiento de su gloria (\u2026) <strong>Armando Barona Mesa, Occidente, <\/strong>Cali, 10-VIII-1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar \u201cNo tiene salvaci\u00f3n mi vida que se consume lentamente como un cirio mortuorio\u00bb, me dice en una de sus \u00faltimas cartas. 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