{"id":5557,"date":"2011-10-31T15:01:34","date_gmt":"2011-10-31T20:01:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5557"},"modified":"2014-03-07T20:27:14","modified_gmt":"2014-03-08T01:27:14","slug":"el-cafecito-de-osuna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/31\/el-cafecito-de-osuna\/","title":{"rendered":"El cafecito de Osuna"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que <em>Cosas del D\u00eda<\/em> del peri\u00f3di\u00adco <em>El Tiempo<\/em> encuentra como humor sombr\u00edo en algunas de las caricaturas de Osuna, se trata, en realidad, de la fibra m\u00e1s mordaz de su iron\u00eda in\u00advencible. El autor de la nota, que se deja dibujar en ella con calzonarias completas, elemento que ya no se usa pero que distingue a quien lo carga, admira sin embargo a su cr\u00ed\u00adtico contumaz y alcanz\u00f3 a lamentar su retiro moment\u00e1neo de las p\u00e1ginas de <em>El Espectador.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Osuna dijo que sali\u00f3 a tomarse un tinto para luego regresar. Hay en su disculpa, muy a la bogotana, algo m\u00e1s que una explicaci\u00f3n de cortes\u00eda. Algo incomoda al maestro, y apenas lo deja deslizar entre l\u00edneas. Pienso, y me voy a tomar esa libertad de in\u00adterpretaci\u00f3n, que desde la muerte de Guillermo Cano \u2014su or\u00e1culo y su \u00e1lter ego\u2014 Osuna qued\u00f3 partido en dos. Permanece perplejo, como por lo dem\u00e1s ha sido su posici\u00f3n ca\u00adracter\u00edstica ante el pa\u00eds en banca\u00adrrota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cre\u00f3 a <em>Lil\u00edn<\/em> de una costilla suya para que le ayudara a soportar el desencanto, pero el hijo, rastrillado entre luces de bengala y l\u00e1grimas decembrinas de estupor, se mantiene ofuscado. Abortado en el fragor de la descarga alevosa, carece de completo equilibrio para estar en pie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo hemos visto merodeando entre escombros, con ojo confuso y paso vacilante, como queriendo zafarse de los pantalones de su pap\u00e1, pero no se atreve. Alg\u00fan d\u00eda ser\u00e1 hombre. Ahora es s\u00f3lo un pich\u00f3n, y el pa\u00eds, con sus monstruosidades, le queda grande. Lo asusta, y \u00e9l todav\u00eda no est\u00e1 hecho para espantos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, Osuna sali\u00f3 a tomarse su taza de caf\u00e9, que en Bogot\u00e1 llamamos el cafecito, con <em>Lil\u00edn<\/em> de la mano. A \u00e9l apenas ha comen\u00adzado a ense\u00f1arle el lenguaje nacional. A mostrarle c\u00f3mo es Colombia, pa\u00eds de fantas\u00edas infantiles y fan\u00adtasmas nocturnos. Lo llev\u00f3 hasta la curva del arrebato y entre los dos rezaron un padrenuestro por el abuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el abuelo de <em>Lil\u00edn,<\/em> porque la criatura no vino al mundo tan desprotegida, a pesar de haber nacido de una bala. Es posible que en aquella vuelta en U, donde nadie lograr\u00e1 borrar la sangre m\u00e1s igno\u00adminiosa de la libre expresi\u00f3n, el pe\u00adque\u00f1o se vuelva grande. Abra los ojos a lo insospechado. Por ahora su padre,\u00a0 compadecido de la peque\u00f1ez, tiene temor de que su reto\u00f1o crezca m\u00e1s de la cuenta. Le duele herir los sue\u00f1os infantiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto el cafecito de los ejecutivos como el de los caricaturistas esconde algo rec\u00f3ndito, a veces de dif\u00edcil descubrimiento. Tambi\u00e9n los nego\u00adcios se mueven con olor a tinto, y no siempre salimos bien librados de una gerencia comercial. Muchas veces las ilusiones se esfuman entre aromas de cafetal y sorbos calurosos. El cafecito de Osuna ha sido de frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ya regres\u00f3 a marcar tarjeta en la empresa nacional. Est\u00e1 bien que lo hubiera hecho antes de que \u00e9sta, de pronto, se acabara. Hay una protesta ego\u00edsta del p\u00fablico cuando el maestro de 25 a\u00f1os de fogueos nutridos se va de descanso: es el temor de que se queme el rancho en su ausencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca la misi\u00f3n del caricaturista est\u00e1 concluida. La guerra de Marte no terminar\u00e1 jam\u00e1s en el mundo. Seguimos siendo ego\u00edstas. Tal vez por aquello de que Osuna s\u00f3lo hay uno. Creo que Hers\u00e1n lleg\u00f3 a sufrir cierta desolaci\u00f3n durante la ausencia al alcanzar a presentir que le har\u00eda falta aquel cosquilleo entre delicioso y sombr\u00edo que le causaban las punzadas ponzo\u00f1osas. Y hasta es posible que hubiera pensado colgar, ya por innecesarias, sus calzonarias geniales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 16-VI-1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Lo que Cosas del D\u00eda del peri\u00f3di\u00adco El Tiempo encuentra como humor sombr\u00edo en algunas de las caricaturas de Osuna, se trata, en realidad, de la fibra m\u00e1s mordaz de su iron\u00eda in\u00advencible. El autor de la nota, que se deja dibujar en ella con calzonarias completas, elemento que ya [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28,36],"tags":[88,97],"class_list":["post-5557","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-periodismo","category-personajes-singulares","tag-periodismo","tag-personajes-singulares"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5557","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5557"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5557\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10098,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5557\/revisions\/10098"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5557"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5557"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5557"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}