{"id":5654,"date":"2011-11-01T13:57:19","date_gmt":"2011-11-01T18:57:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5654"},"modified":"2014-05-03T13:34:55","modified_gmt":"2014-05-03T18:34:55","slug":"despues-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/despues-de-navidad\/","title":{"rendered":"Despu\u00e9s de Navidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diciembre es el mes m\u00e1s albo\u00adrotado del a\u00f1o. Y el m\u00e1s per\u00adturbador, a pesar de la alegr\u00eda que encierra o pretende encerrar. Para muchos hogares es una alegr\u00eda triste, aunque esto suene extra\u00f1o. La tarjeta de Navidad representa el mayor s\u00edmbolo de esta festividad y se convierte en medio id\u00f3neo para expresar los sentimientos de la sangre, del compromiso o el protocolo. En los correos, con esta explosi\u00f3n de tarjetas que caminan hacia todas las direcciones, se produce un infarto en el servicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del suceso, lo m\u00e1s in\u00adteresante es bajar del \u00e1rbol navide\u00f1o esos mudos y elocuentes testimonios, unos de amor, otros de amistad, otros de convenien\u00adcia, algunos de falsedad. Todos quedan a la vista como ap\u00e9ndices de sus remitentes. Es como reunir el a\u00f1o entero en un haz de papel y practicar, sobre cada obsequiante, la radiograf\u00eda de su afecto y de su personalidad, que en otros casos es la expresi\u00f3n de una f\u00f3rmula social o de un mentiroso cumplido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tarjetas de Navidad no pueden desaparecer. Son irremplazables. Cada una lleva diferente mensaje. Timbradas o manuscritas, todas son porta\u00addoras de un secreto. La amistad, como el amor, tiene distintos grados. La doblez, como la trai\u00adci\u00f3n, usa complicadas armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese papel impreso, de colorines y buenos deseos, hace tono con la \u00e9poca decembrina y no siempre \u00a0con los sentimientos. Pero es el correo ideal para hacernos pre\u00adsentes, as\u00ed nos hallemos a muchos kil\u00f3metros de la persona y sobre todo de su alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo practico todos los a\u00f1os el an\u00e1lisis de las tarjetas recibidas. Y lo hago a distancia de la Navi\u00addad, cuando ya se han quemado los globos de la euforia y se han evaporado las ilusiones de una llama ef\u00edmera. La tarjeta m\u00e1s visible es la que no me llega. La que esperaba pero no fue puesta al correo. A\u00f1o por a\u00f1o alguien se cuelga en la amistad. Y tambi\u00e9n, de pronto, aparece un nuevo amigo, que sin embargo queda a prueba de nuevas navidades. A veces el que cre\u00edamos el mejor amigo de toda la vida es el gran ausente en esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez ese amigo o pariente haya resistido, ya en el declive de la fidelidad que cre\u00edmos imperecedera, la traves\u00eda de varios diciembres decadentes. Y al fin vendr\u00e1 el definitivo, donde se rompe la solidaridad. Es entonces cuando su tarjeta no aparece. La amistad no dio para m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector sabe que esto es exacto en toda relaci\u00f3n humana. Nunca la amistad est\u00e1 condicionada al tiempo. Los sentimientos nacen y mueren. La gratitud es, muchas veces, flor de un d\u00eda. El entusiasmo y los juramentos de amor suelen ser tan caducos como las bengalas navide\u00f1as. La vida misma, tan fugaz como una noche de globos y veloces alga\u00adrab\u00edas, pasa como una r\u00e1faga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repase usted, antes de llevar\u00adlas al cuarto de San Alejo o a la caneca de la basura, las tarjetas recibidas. Descubrir\u00e1 de pronto que alguien le fall\u00f3. Ponga en observaci\u00f3n, a lo largo del nuevo a\u00f1o, al amigo o amigos ausentes, anal\u00edcese usted mismo, y ver\u00e1 que algo se ha deteriorado. Como en sentido contrario usted puede ser el a\u00f1orado, desde la otra dis\u00adtancia es posible que se practique la misma prueba. Si el v\u00ednculo era puramente comercial, nada ha pasado: estas son las relaciones m\u00e1s inestables. Si el nexo es el del coraz\u00f3n, afl\u00edjase.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero busque otra u otras tarjetas, las que nunca fallan \u2013que no van pegadas al whisky adulterado, al perfume falsificado, al cuadro inservible, a la generosidad condicionada\u2013, y se alegrar\u00e1 de ser un privilegiado de la suerte. La Navidad, como se ve, es la mejor \u00e9poca de la recordaci\u00f3n. Tambi\u00e9n el momento preciso\u00a0 para inventariar los amigos y descubrir las deserciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 19-I-1988. <strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Diciembre es el mes m\u00e1s albo\u00adrotado del a\u00f1o. Y el m\u00e1s per\u00adturbador, a pesar de la alegr\u00eda que encierra o pretende encerrar. 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