{"id":5840,"date":"2011-11-01T18:17:22","date_gmt":"2011-11-01T23:17:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5840"},"modified":"2014-03-08T11:15:21","modified_gmt":"2014-03-08T16:15:21","slug":"mil-articulos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/mil-articulos\/","title":{"rendered":"Mil art\u00edculos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He llegado, silenciosamente, a la cumbre lejana que un d\u00eda me se\u00f1al\u00e9: mil art\u00edculos de prensa. \u00bfCu\u00e1ndo los es\u00adcrib\u00ed?, es la pregunta que hoy me formulo, asombrado, despu\u00e9s de repasar en viejos archivos, uno por uno, los mil pelda\u00f1os que me llevaron a esta meta conquistada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Proclamar la victoria, como lo hago para mi \u00edntimo so\u00adlaz y la satisfacci\u00f3n de los m\u00edos, acaso para algunos parezca acto presuntuoso. No lo es, sin embargo, si s\u00f3lo pretendo que a trav\u00e9s de la ajena experiencia aprendan los noveles escritores la lecci\u00f3n de llegar lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apropi\u00e1ndome de un concepto del poeta Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, celebro la ocasi\u00f3n \u201ccon humildad y al mismo tiem\u00adpo con soberbia\u201d, porque un escritor sin soberbia \u00abes co\u00admo un \u00e1guila sin alas\u00bb. Y agrego, para que se me absuel\u00adva por lo que puede parecer pedante, que el ejercicio de escribir, que se ejecuta con sangre del esp\u00edritu, es escuela de abnegaci\u00f3n y tormento. Sobre todo hoy, cuando el escritor vive de capa ca\u00edda en medio de una sociedad que no sabe apreciarlo y que por el contrario lo ignora y lo maltrata, perseverar en las letras es acci\u00f3n heroica. Ser escritor significa un duro destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, cuando se acumulan mil escritos, elaborados a lo largo de 18 a\u00f1os de intensas vigilias, se siente regocijo. Es la recompensa de las pacientes horas de estudio y creaci\u00f3n. Para quienes se inician en el reto de las cimas, ojal\u00e1 esta jornada represente un incentivo para no detenerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la carrera del escritor se hace a pulso como la m\u00eda, sin padrinos ni ventajas de ninguna especie, mayor es la conquista. Todo comenz\u00f3 al destacar <em>El Espectador,<\/em> dentro de un concurso de cuento realizado en 1971, mi primer trabajo narrativo. Cuando d\u00edas despu\u00e9s me expre\u00adsaba don Jos\u00e9 Salgar, ante una cr\u00f3nica que me hab\u00eda re\u00adsultado bien condimentada, que \u00abese estilo de lecturas es el que quisi\u00e9ramos siempre ofrecer en nuestras p\u00e1gi\u00adnas\u00bb, el ansia de escribir era ya irrenunciable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme me esmeraba para que cada p\u00e1gina saliera pulida dentro de los rigores que impone la disciplina de los Cano, requisito sin el que es imposible aspi\u00adrar a ser columnista de su diario, advert\u00eda que mis trabajos avanzaban m\u00e1s. Cualquier d\u00eda, tras ser pro\u00adbado en distintos terrenos \u2013primero en el <em>Magaz\u00edn Do\u00adminical<\/em>, luego en<em> Cabildo Abierto<\/em>, m\u00e1s tarde en <em>Tribuna de Opini\u00f3n\u2013,<\/em> una de mis notas apareci\u00f3, para sorpresa y susto m\u00edos, al lado de los editorialistas de ca\u00adrrera. Y ah\u00ed he permanecido, con \u00e1nimo persistente. Es\u00adcribir es renovarse todos los d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A don Guillermo Cano, que con desconcertante genero\u00adsidad me hab\u00eda abierto las puertas del peri\u00f3dico, vine a conocerlo a\u00f1os m\u00e1s tarde. Mientras tanto, los eternos envidiosos que siempre existir\u00e1n en el periodismo y en las letras, me inventaban en Armenia, donde enton\u00adces resid\u00eda, palancas que no pose\u00eda; y que tampoco ne\u00adgu\u00e9, para que m\u00e1s sufrieran. Cuando me entrevist\u00e9 con el director del peri\u00f3dico, con pena por semejante tar\u00addanza, \u00e9l desoy\u00f3 mis disculpas y me dijo que desde a\u00f1os atr\u00e1s era yo hu\u00e9sped de su casa. Y es que los Cano sa\u00adben distinguir a distancia la vocaci\u00f3n del periodista.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed, paso a paso, se ha caminado largo trayecto desde aquel incierto comienzo de 1971. Recorrer hoy mil art\u00edculos es como cantar mil victorias. En cada uno de ellos se han dejado jirones del alma. Estos escritos \u2013la mayor\u00eda publicados en <em>El Espectador<\/em>\u2013 dan categor\u00eda y obligan a seguir la marcha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor, si la vida le concede licencia, realizar\u00e1 otro recorrido. Apenas va a mitad de camino. Ya se ha tra\u00adzado otra meta. De aqu\u00ed en adelante, dentro de la nueva jornada de mayor madurez, no cumplir\u00e1 a\u00f1os sino art\u00edculos. El homenaje de esta traves\u00eda es ante todo para don Guillermo Cano, el gran maestro desaparecido, que crey\u00f3 en el oscuro principiante de provincia y le sembr\u00f3 la honda semilla del esfuerzo y la tenacidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 16-II-1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar He llegado, silenciosamente, a la cumbre lejana que un d\u00eda me se\u00f1al\u00e9: mil art\u00edculos de prensa. \u00bfCu\u00e1ndo los es\u00adcrib\u00ed?, es la pregunta que hoy me formulo, asombrado, despu\u00e9s de repasar en viejos archivos, uno por uno, los mil pelda\u00f1os que me llevaron a esta meta conquistada. 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