{"id":5843,"date":"2011-11-01T18:20:44","date_gmt":"2011-11-01T23:20:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5843"},"modified":"2014-06-18T21:04:46","modified_gmt":"2014-06-19T02:04:46","slug":"acto-de-heroismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/acto-de-heroismo\/","title":{"rendered":"Acto de hero\u00edsmo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">I<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me intern\u00e9 en el monte y sent\u00ed que la muerte comen\u00adzaba a encaram\u00e1rseme en la espalda. Trat\u00e9 de calmarme, sin lograrlo. La noche anterior hab\u00eda so\u00f1ado con el mis\u00admo campo de batalla que ahora recorr\u00eda con paso impre\u00adciso detr\u00e1s del soldado Arenas, mi compa\u00f1ero de bachi\u00adllerato. En la pesadilla hab\u00eda o\u00eddo el tiroteo que dentro de poco tiempo se iniciar\u00eda cuando el sargento Oliveros diera la orden de atacar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la garganta reseca y la lengua extra\u00f1amente crecida avanzaba temeroso, sin valor para el combate. Las piernas me temblaban y los brazos sosten\u00edan con torpeza el fusil cargado para la guerra, pero incierto en mis manos. Con mis escasos 21 a\u00f1os, apenas reci\u00e9n separado de las faldas maternas, me sent\u00eda un bulto m\u00e1s que se deslizaba en silencio a las cuatro de la ma\u00f1ana en persecuci\u00f3n de Ojodi\u00e1guila, el bandido m\u00e1s bandido que hab\u00eda brotado de la monta\u00f1a y que con su pandilla de asesinos manten\u00eda asustados aquellos campos que en otros tiempos daban generosas cosechas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sargento Oliveros, llegado del Tolima una semana atr\u00e1s, dej\u00f3 fuera de combate a la cuadrilla del Mono Fierro, otro bandolero que durante m\u00e1s de cinco a\u00f1os mat\u00f3 campesinos a diestra y siniestra. Pero result\u00f3 menos hombre que mi sargento, quien lo elimin\u00f3 de un disparo en mitad del coraz\u00f3n. Por algo mi sargento Oliveros estaba templado para las guerrillas. Eso me inspiraba confianza, aunque sin poder evitar que las piernas se aflojaran conforme avanz\u00e1bamos por entre la maleza. Ya a lo lejos el d\u00eda comenzaba a clarear. A nuestro paso se espantaban los gorriones, no acostumbrados a encon\u00adtrarse con una tropa madrugadora. En fila rigurosa, pis\u00e1ndonos los talones, march\u00e1bamos cuarenta soldados y tres suboficiales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo no hab\u00eda nacido para las guerrillas. Hasta los guayos me incomodaban. En mi casa no quisie\u00adron que fuera excluido del servicio militar. Seg\u00fan mi padre, esa disciplina me har\u00eda hombre. Y ahora, a las cuatro de esta madrugada h\u00fameda y miedosa, renegaba de los m\u00edos por exponerme a morir en cualquier embos\u00adcada como un oscuro soldado de la patria que ni siquiera saldr\u00eda en los peri\u00f3dicos porque los puestos de honor est\u00e1n reservados para los mandos supe\u00adriores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 valdr\u00eda un simple soldado en la mataz\u00f3n que iba a producirse? Esto era un infanticidio. Si mi sar\u00adgento Oliveros lograba hacer una buena acci\u00f3n, lo des\u00adtacar\u00edan como h\u00e9roe, pero ni a Arenas, tan juguet\u00f3n en el colegio y con cara de bandido para otras cosas, y ahora m\u00e1s serio que el peligro que nos amenazaba, ni a ninguno de los reclutas, nos reconocer\u00edan m\u00e9rito alguno. \u00bfPara qu\u00e9 caminar con este terrible susto a cuestas y tiritando entre el fr\u00edo de la monta\u00f1a, mientras en mi casa todos dorm\u00edan ajenos a mis penalidades?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arenas se mostraba serio y aplomado. De vez en cuando volteaba a mirarme como midiendo mi nerviosis\u00admo y se re\u00eda entre muelas d\u00e1ndome a entender que co\u00adnoc\u00eda mi flojera. Esto me produc\u00eda mayor indignaci\u00f3n y me provocaba entonces descargarle el fusil en la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Media hora sin el menor indicio de guerra&#8230;! Los pa\u00adjaritos corr\u00edan asustados y ni siquiera cantaban, por no ser hora de cantos. Antes de ingresar al ej\u00e9rcito le pro\u00admet\u00ed a Amparito que volver\u00eda con honores suficientes para que reconociera mi valor y me catalogara como indiscutible guerrero, digno de su mano. Entre paso y paso pensaba en ella y por instantes la sent\u00eda cerca a m\u00ed, como algo que me recorr\u00eda el cuerpo produci\u00e9ndome grato estremecimiento. El recuerdo de mi novia me acompa\u00f1aba en el momento m\u00e1s angustioso y entonces yo me dec\u00eda que val\u00eda la pena aquel sacrificio. (\u00bfPara qu\u00e9, Dios m\u00edo, se habr\u00e1n hecho las guerras?). Jur\u00e9 que iba a ser tan valiente que exterminar\u00eda al que se expu\u00adsiera a mis balas. La novia ausente me anim\u00f3 a ser arro\u00adjado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">II<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De repente estall\u00f3 la batalla&#8230; Una descarga de fusil hiri\u00f3 los cielos y se prolong\u00f3, con eco retumbante y fatal, m\u00e1s all\u00e1 del \u00faltimo picacho que ya a esa hora hab\u00eda co\u00admenzado a sobresalir de las tinieblas. Hab\u00eda sonado la hora terr\u00edfica. Quedamos el\u00e9ctricos. Un choque me pas\u00f3 por la columna vertebral. Todos nos pusimos en cuclillas como si tuvi\u00e9ramos que buscar al enemigo entre la hierba. Parec\u00edamos sabuesos olfateando rastros invi\u00adsibles. La fila india se rompi\u00f3 para formar tres grupos que avanzaron r\u00e1pidamente contra el adversario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Atacar&#8230;! \u00a1Atacar&#8230;! La voz corri\u00f3 al instante y en contados segundos est\u00e1bamos trenzados en b\u00e1rbaro enfrentamiento. Una bala pas\u00f3 zumb\u00e1ndome los o\u00eddos y fue a enterrarse en la cabeza de uno de mis compa\u00f1eros. Este apenas exhal\u00f3 un sonido sordo y cay\u00f3 de espaldas. Alguien quiso auxiliarlo, pero otro, consciente de que nada hab\u00eda que hacer, lo lanz\u00f3 camino adelante. De paso presenci\u00e9 el horrible espect\u00e1culo de una cabeza despe\u00addazada. (\u00bfPara qu\u00e9. Dios m\u00edo, se habr\u00e1n hecho las gue\u00adrras?). \u00a0Todav\u00eda no hab\u00eda disparado mi fusil y, para darme \u00e1nimos, lo hice retumbar y volv\u00ed a cargarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiroteo era violento. Por todas partes se escuchaban gritos secos que mor\u00edan en las gargantas y me hela\u00adban la sangre. El relampagueo de las balas hab\u00eda hecho luminoso el d\u00eda. Pero la ma\u00f1ana ol\u00eda a sangre fresca, a cr\u00e1neos destrozados. Escenas terribles iban sucedi\u00e9ndose en interminable procesi\u00f3n de muertos. Yo corr\u00eda a zancadas sobre los cad\u00e1veres comunes, ya sin distinguir si pertenec\u00edan al enemigo o a los nuestros. Un penetrante olor a p\u00f3lvora volv\u00eda pesada la respiraci\u00f3n y un sudor intenso, que me ba\u00f1aba todo el cuerpo, me estaba sofo\u00adcando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1nto tiempo hab\u00eda transcurrido? \u00bfUna hora, dos, tres, un d\u00eda entero\u2026? Sent\u00ed que la cabeza me daba vuel\u00adtas. La vista comenz\u00f3 a nubl\u00e1rseme. Una pesadez incon\u00adtrolable me invad\u00eda. Las quijadas me cruj\u00edan. El coraz\u00f3n me brincaba y amenazaba escaparse del pecho. La vida se me estaba yendo&#8230; Me palp\u00e9 por todas partes, por la cabeza, por las piernas, por el t\u00f3rax&#8230; Encontr\u00e9 vesti\u00adgios de sangre, pero estaba completo. Rec\u00e9 de af\u00e1n mi \u00faltima oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">III<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Esto se perdi\u00f3 \u2014me dijo Arenas, tartamudeando. Lloraba como un desgraciado. Una bala lo hab\u00eda herido. La sangre brotaba en abundancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 sucede? \u2014le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Hemos perdido la guerra! S\u00f3lo quedamos t\u00fa y yo&#8230; y cuatro m\u00e1s. El resto muri\u00f3. Ojodi\u00e1guila sabe m\u00e1s que el ej\u00e9rcito. Es m\u00e1s astuto que todos los ej\u00e9rcitos. Nos dej\u00f3 avanzar y despu\u00e9s&#8230; \u00a1horror!&#8230; nos cerc\u00f3 como bestias. Mi sargento qued\u00f3 clavado en aquel hoyo, hecho una coladera. \u00a1Y esa era nuestra garant\u00eda!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arenas vomitaba sangre. Se me ocurri\u00f3 trasladarlo con la imaginaci\u00f3n a nuestra sala de estudios y volverlo el hombre despierto, festivo y tenorio que siempre hab\u00eda sido. Parec\u00eda ahora un desperdicio humano. Miraba con ojos torvos y lanzaba espumarajos mezclados con ira y sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Pero t\u00fa eres un cobarde! \u2013me increp\u00f3, estruj\u00e1n\u00addome con violencia\u2013. No fuiste capaz de ponerles el pecho a las balas, como yo&#8230; como todos los que nos hemos sacrificado por la patria. Caminabas a retaguardia, re\u00adtrechero, esperando que los de adelante te protegieran. No eres un hombre, sino una caricatura de hombre. To\u00addav\u00eda tiemblas como si el combate no hubiera termi\u00adnado. ..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfQue ya termin\u00f3\u2026?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Nos liquidaron y se fueron \u2014coment\u00f3 con voz aho\u00adgada\u2014. Pero tambi\u00e9n les dimos plomo. Por ah\u00ed est\u00e1n sus muertos&#8230; Sin embargo, Ojodi\u00e1guila no se dej\u00f3 atra\u00adpar, \u00a1maldito bandido! \u00bfY acaso t\u00fa no tienes ojos para ver los resultados de la guerra?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el combate habla concluido, me consider\u00e9 un infeliz. Me toqu\u00e9 de nuevo el cuerpo y estaba entero. Apenas ten\u00eda algunos rasgu\u00f1os. La sangre derramada no me da\u00adba categor\u00eda. Me cre\u00eda culpable por no haber conquistado el t\u00edtulo de h\u00e9roe. Mi amigo, en cambio, estaba destroza\u00addo. \u00bfY el sentido de valor, de sacrificio, de patria? Re\u00adgresar\u00eda sin m\u00e9ritos, sin verdaderas cicatrices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo m\u00e1s \u00edntimo de mi alma, el miedo desencade\u00adnado me sepultaba como un cobarde. Los nervios me dominaban, ya sin raz\u00f3n, cuando la refriega hab\u00eda terminado. Me acord\u00e9 de Amparito, a quien le ten\u00eda prometidas medallas de hero\u00edsmo. Carec\u00eda de ellas porque no las hab\u00eda ganado. La mayor derrota la llevaba en el coraz\u00f3n, que no supo ser fuerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un grito interrumpi\u00f3 mis aflicciones y, antes de que pu\u00addiera captar lo que suced\u00eda, estall\u00f3 de nuevo un fogonazo en mis narices, mientras Arenas ca\u00eda bajo una descarga cerrada. Se dobl\u00f3 como una madeja y qued\u00f3 mir\u00e1ndome con ojos inm\u00f3viles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Ojodi\u00e1guila, Ojodi\u00e1guila! \u2014fueron sus \u00faltimas palabras antes de vomitar su postrer hero\u00edsmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El p\u00e1nico me domin\u00f3 y, ya sin fuerzas para obrar ni coordinar, el cuerpo me fall\u00f3 y rod\u00e9 a la ca\u00f1ada. Los mo\u00advimientos siguientes fueron inconscientes, accionados por el terror. La muerte me hab\u00eda atrapado. Horrorizado pude distinguir el rostro tenebroso de Ojo\u00addi\u00e1guila en el parpadeo de mi agon\u00eda. Un calor, como un latigazo, me adormeci\u00f3 hasta suprimirme toda noci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dedo, presa del pavor, permaneci\u00f3 pegado al gatillo. Lo oprim\u00ed una y muchas veces, m\u00e1s all\u00e1 de lo que hubiera sido normal en plena raz\u00f3n. Alguien sobrevi\u00advi\u00f3 para contar c\u00f3mo las balas de mi fusil cos\u00edan hom\u00adbres en serie. Y el dedo disparaba y disparaba&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">IV<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando meses despu\u00e9s sonaban los aires marciales con que se exaltaba mi valor ante la guarnici\u00f3n que ten\u00eda ante s\u00ed un nuevo h\u00e9roe, al que deb\u00eda imitarse, todav\u00eda \u00a0repercut\u00edan en mis o\u00eddos los ecos de la fusiler\u00eda y no ha\u00adb\u00eda logrado borrar de mis pupilas el color del miedo. Me hab\u00eda vuelto h\u00e9roe&#8230; \u00a1H\u00e9roe mutilado y grandioso! La baja de Ojodi\u00e1guila y la liquidaci\u00f3n de su cuadrilla, obra de mi bravura, merec\u00edan la medalla colocada en mi pecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me pasearon por el campo de armas. La silla de ruedas la empujaba un alto oficial. Las trompetas vibraban en el \u00e1mbito sobrecogido y solemne, contagiadas de grande\u00adza. De soslayo contempl\u00e9 los mu\u00f1ones que me hab\u00edan quedado como testimonio de mis piernas \u00e1giles para acabar con el enemigo, seg\u00fan la rotunda afirmaci\u00f3n de mis superiores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ej\u00e9rcito se hallaba en ceremonia de parada ante el soldado digno de exhibirse y ser encumbrado a lo m\u00e1s alto de la fama. Un h\u00e9roe de 21 a\u00f1os no es, por cierto, f\u00e1cil de conseguir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras probaba el sabor de la gloria, s\u00f3lo lament\u00e9 que Amparito, a quien ofrec\u00ed medallas de hero\u00eds\u00admo, ahora relumbrantes sobre mi pecho, se hubiera ca\u00adsado con otro, por no resignarse al h\u00e9roe inv\u00e1lido. Una l\u00e1grima quiso traicionarme en el momento m\u00e1s emocionante del despliegue militar, pero la contuve con todas mis fuerzas y as\u00ed me demostr\u00e9 que era valiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Revista Manizales, <\/strong><\/em>julio de 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar I Me intern\u00e9 en el monte y sent\u00ed que la muerte comen\u00adzaba a encaram\u00e1rseme en la espalda. Trat\u00e9 de calmarme, sin lograrlo. 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