{"id":5868,"date":"2011-11-10T13:04:29","date_gmt":"2011-11-10T18:04:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5868"},"modified":"2014-03-22T11:45:50","modified_gmt":"2014-03-22T16:45:50","slug":"el-automovil-de-don-miguelito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/el-automovil-de-don-miguelito\/","title":{"rendered":"El autom\u00f3vil de don Miguelito"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una de las p\u00e1ginas de <em>Tipacoque,<\/em> el libro de Eduardo Caballero Calder\u00f3n que con tanta propiedad pin\u00adta los ambientes pueblerinos, el escritor se detiene en Soat\u00e1 y comenta el siguiente encuentro pol\u00edtico:<em> \u00abDes\u00adpu\u00e9s, en el autom\u00f3vil de don Miguelito, que es la \u00fanica persona que en Soat\u00e1 tiene un autom\u00f3vil, vino el diputa\u00addo Alvarado, m\u00e9dico tambi\u00e9n y con una pierna tiesa; y por \u00faltimo hizo su aparici\u00f3n en una mula barrigona el diputado Vera, que por una circunstancia maravillosa es m\u00e9dico tambi\u00e9n y tambi\u00e9n cojo. El tercer diputado era yo, aunque me faltaba ser m\u00e9dico\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez ser cojo en aquellos tiempos era en Boyac\u00e1 un blas\u00f3n de los \u00e1speros caminos. Algo tiene que ver la co\u00adjera con la pol\u00edtica, y el cronista de Tipacoque, que se meti\u00f3 a pol\u00edtico por equivocaci\u00f3n, omite revelarnos lo que se tram\u00f3 en aquella cita sigilosa de diputados. Nos lo hubiera podido contar don Miguelito, testigo de excep\u00adci\u00f3n, pero \u00e9l acaba de marcharse para la otra vida. Al verlo ahora en su autom\u00f3vil funerario, me acord\u00e9 de la p\u00e1gina de Caballero Calder\u00f3n y se me ocurri\u00f3 pensar que con \u00e9l se iba tambi\u00e9n parte de la historia de Soat\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si aquel autom\u00f3vil era el primero que hab\u00eda llegado al pueblo, puede deducirse cu\u00e1nto tiempo ha transcurrido desde que el diputado Caballero puso su honorable pierna coja en aquellas laderas de d\u00e1tiles, orqu\u00eddeas, conserva\u00addores y can\u00f3nigos, como \u00e9l las llama en sus cr\u00f3nicas ma\u00adgistrales. La vida de los pueblos cuenta tambi\u00e9n con protagonistas magistrales, que tipifican el alma universal de la provincia y que, al desaparecer, es como si se que\u00adbrara algo en la entra\u00f1a de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Miguelito es uno de esos personajes. La historia de Soat\u00e1 no quedar\u00eda completa sin \u00e9l. Atado sentimen\u00adtal y materialmente a su comarca, sol\u00eda desplazarse a ella con alborozo, desde la fr\u00eda altiplanicie bogota\u00adna, para buscar el afecto de su patria chica. Cuando ya present\u00eda su muerte cercana, realiz\u00f3 el \u00falti\u00admo viaje y goz\u00f3 a plenitud, llev\u00e1ndole la contraria a la enfermedad que todos los d\u00edas lo reduc\u00eda, ante las de\u00adlicias del clima y el encanto de los paisajes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue alcalde de Soat\u00e1. Todos lo recuerdan co\u00admo el hombre justo, ecu\u00e1nime y ejemplar. Sabio var\u00f3n, como uno de los patriarcas nacidos en las p\u00e1ginas del Evangelio, hab\u00eda aprendido las lecciones imperecederas de la virtud y el car\u00e1cter. Siempre busc\u00f3 la notorie\u00addad de su pueblo. A sus hijos les ense\u00f1\u00f3 a querer pri\u00admero la patria chica. Despu\u00e9s los hizo ciudadanos de bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, cuando se derrumba uno de estos robles gi\u00adgantes, es preciso mirar a la provincia. Los pueblos son la esencia de la patria. En el trabajo discreto y laborioso que se ejecuta en los l\u00edmites lejanos est\u00e1 la mejor fibra nacional. Don Miguelito, como siempre se le llam\u00f3 con cari\u00f1o, queda incrustado en la histo\u00adria de su pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con su muerte he perdido un lector constante. Siem\u00adpre que me ve\u00eda con \u00e9l me comentaba el \u00faltimo art\u00edculo y me suger\u00eda temas para otras columnas. Le gustaba debatir los temas nacionales y pon\u00eda su mayor \u00e9nfasis en la corrupci\u00f3n p\u00fablica y en las desviaciones ciudadanas. Se sent\u00eda orgulloso del sobrino escritor y hallaba en \u00e9l un eco de sus propias ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy tiene <em>El Espectador<\/em> un lector menos. Pero era, sobre todo, un lector ponderado que sab\u00eda desentra\u00f1ar el alma de las noticias y de los editoriales. Gran co\u00adnocedor de la historia colombiana, a su lado se aprend\u00edan lecciones y se paladeaban episodios ignorados. El autom\u00f3\u00advil de don Miguelito, en el que tanto viaj\u00f3 el diputado de Tipacoque, hoy es una leyenda, leyenda que se confund\u00eda con la idiosincrasia comarcana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 13-II-1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En una de las p\u00e1ginas de Tipacoque, el libro de Eduardo Caballero Calder\u00f3n que con tanta propiedad pin\u00adta los ambientes pueblerinos, el escritor se detiene en Soat\u00e1 y comenta el siguiente encuentro pol\u00edtico: \u00abDes\u00adpu\u00e9s, en el autom\u00f3vil de don Miguelito, que es la \u00fanica persona que en Soat\u00e1 tiene un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[74,52],"tags":[124,106],"class_list":["post-5868","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-boyaca","category-evocaciones","tag-boyaca","tag-evocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5868","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5868"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5868\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10793,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5868\/revisions\/10793"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}