{"id":6106,"date":"2011-11-10T23:24:38","date_gmt":"2011-11-11T04:24:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6106"},"modified":"2014-05-03T19:23:33","modified_gmt":"2014-05-04T00:23:33","slug":"el-gol-con-su-grito-de-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/el-gol-con-su-grito-de-paz\/","title":{"rendered":"El gol con su grito de paz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la gerencia bancaria de \u00c1lvaro Nieto S\u00e1nchez pre\u00adsenci\u00e9 el partido de Colombia contra Alemania en el Mun\u00addial de F\u00fatbol que estremece hoy al universo entero. Tratar\u00e9 de revivir en esta nota, para estar a tono con la emoci\u00f3n del pa\u00eds, los momentos de angustia, de tensi\u00f3n, de nerviosismo y finalmente de j\u00fabilo nacional que vi\u00advi\u00f3 nuestro equipo de cinco espectadores, los cuales, absortos ante la pantalla del televisor, seguimos con peligro de infarto la transmisi\u00f3n del encuentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No soy fuerte en f\u00fatbol, como s\u00ed lo son mis compa\u00f1e\u00adros del grupo, lo cual no impide que, al igual que ellos, haya sentido enardecido el \u00e1nimo y jadeante la respira\u00adci\u00f3n ante este espect\u00e1culo de multitudes donde flame\u00f3 en Italia, como una prolongaci\u00f3n de la patria, el pabell\u00f3n colombiano. No se necesita, por otra parte, ser t\u00e9cnico en pases y jugadas, en reglas y estrategias futbol\u00edsti\u00adcas, para poder captar con ojo certero el arte y la grandiosidad de esta pelea de titanes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1lvaro, que siempre ha sido fumador empedernido, esta vez bati\u00f3 r\u00e9cord con sus consumos desaforados. Cigarrillo tras cigarrillo y tinto tras tinto, su inquietud no hallaba reposo ante el azar de la cancha. Se frotaba las manos, le ard\u00edan las orejas, se paraba de la silla, bufaba, volv\u00eda a sentarse&#8230; \u00a1y otro cigarrillo! Mis compa\u00f1eros parec\u00edan tambi\u00e9n chimeneas congestionadas. Yo, que no soy fumador y siento compasi\u00f3n por los fumadores, hab\u00eda ca\u00eddo en la redada, por amor al deporte, de este c\u00edrculo de oficiantes que hab\u00edan envenenado la atm\u00f3sfera para demostrar su hombr\u00eda deportiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Alemania meti\u00f3 el gol inesperado \u2013e injusto, ante el estupendo juego de los colombianos\u2013, hubo clamor general. La frustraci\u00f3n, la contrariedad, la ca\u00edda del esp\u00edritu se dibujaron en todos los rostros. Los cigarrillos no volvieron a arder. El grupo qued\u00f3 sin habla. La reuni\u00f3n parec\u00eda una visita de duelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y cuando instantes despu\u00e9s, ya a punto de concluir el partido, Fredy Rinc\u00f3n se lanz\u00f3 como un hurac\u00e1n y marc\u00f3 el gol victorioso, estall\u00f3 la locura. Yo nunca hab\u00eda visto c\u00f3mo un bal\u00f3n corre inatajable y en una fracci\u00f3n de segundo hace desbordar el frenes\u00ed de un pueblo. Nuestro grupo \u2013en el que estaba representada Colombia en\u00adtera\u2013 se abrazaba, gritaba, no entend\u00eda el milagro del gol ca\u00eddo del cielo. Toda Colombia cantaba con la misma garganta, con el mismo coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego el carnaval se apoder\u00f3 de las calles del pa\u00eds. El j\u00fabilo se evidenci\u00f3 de mil maneras: pitos de los carros, serpentinas, banderas, talcos, libaciones y excesos de euforia. Las l\u00e1grimas eran m\u00e1s podero\u00adsas que las risas. El alma, tan apagada por las bombas y los asesinatos, levantaba vuelo para liberarse de tanta calamidad. El furor de las multitudes, pero furor de paz, ha proclamado que Colombia rechaza la guerra y vi\u00adbra con la alegr\u00eda de un aut\u00e9ntico motivo de uni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al menos por un d\u00eda se nos ha volteado la suerte. Medell\u00edn, la ciudad m\u00e1s martirizada, tambi\u00e9n se reg\u00f3 por las calles y esta vez no escuch\u00f3, en larga no\u00adche de fe y esperanza, el retumbar de la dinamita. El gol queda enmarcado en los sentimientos m\u00e1s nobles de un pa\u00eds que conf\u00eda en que regrese la tranquilidad. Ojal\u00e1 que ese gol nacionalista signifique el retorno a la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en la gerencia del Banco Popular en San Agust\u00edn, que con \u00e9xito maneja \u00c1lvaro Nieto S\u00e1nchez, toda\u00adv\u00eda me siento \u2013nadando en una atm\u00f3sfera de humo\u2013 transportado a una epopeya. Este gol se creci\u00f3: transform\u00f3 a Colombia y subi\u00f3 por los cielos como una plegaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 23-VI-1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En la gerencia bancaria de \u00c1lvaro Nieto S\u00e1nchez pre\u00adsenci\u00e9 el partido de Colombia contra Alemania en el Mun\u00addial de F\u00fatbol que estremece hoy al universo entero. 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