{"id":6132,"date":"2011-11-11T00:01:16","date_gmt":"2011-11-11T05:01:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6132"},"modified":"2014-04-26T10:07:00","modified_gmt":"2014-04-26T15:07:00","slug":"una-ciudad-perpleja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/una-ciudad-perpleja\/","title":{"rendered":"Una ciudad perpleja"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Medell\u00edn toca a duelo. Hoy es una ciudad agonizante. La gente vive atemorizada y se recoge temprano en los hogares. Los sitios nocturnos se silenciaron desde que el miedo se convirti\u00f3 en el habitante fantasmal de la noble urbe perpleja. Todos los d\u00edas hay muertos frescos. En esta masacre silenciosa e indiscriminada caen poli\u00adc\u00edas, sicarios, vagos, ingenuos transe\u00fantes, gente ino\u00adcente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los polic\u00edas, contra quienes a toda hora est\u00e1n diri\u00adgidas las armas del sicariato, andan erizados y dispa\u00adran de puro miedo. As\u00ed reaccionan ante el p\u00e1nico. Lo mismo ocurre en el terreno contrario, el de los mafiosos. Sus armas apuntan a los polic\u00edas pero se llevan por delante a quienes se atraviesan en su mira siniestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el d\u00eda hay incierta animaci\u00f3n, y en la noche, pa\u00advor. La gente corre, al filo de las seis de la tarde, hacia sus residencias. Las discotecas ya no tienen clien\u00adtes. En la industria y el comercio han descendido las ventas hasta niveles alarmantes. En el comercio de los licores se comenta una disminuci\u00f3n superior al 30 por ciento, lo que signifi\u00adca, en nuestro Estado cantinero, graves perjuicios pa\u00adra muchas actividades que se financian con el consumo alcoh\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una noche le ech\u00e9 un vistazo a la urbe titilante y la encontr\u00e9 asustada. Apenas unos parroquianos despis\u00adtados, o tal vez acostumbrados a los miedos nocturnos, vagaban \u00a0por las calles c\u00e9ntricas. Parec\u00edan, ellos mismos, otros fantasmas de la ciudad espectral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante varios meses <em>El Espectador<\/em> ha dejado de cir\u00adcular en Medell\u00edn y en Antioquia ante los atentados de que fue v\u00edctima. Primero fueron asesinados los representantes locales del peri\u00f3dico y luego amedrentados los voceadores. Para evitar m\u00e1s muertes injustas, el diario se retir\u00f3 temporalmente de su propia tierra. Al no existir garant\u00edas suficientes en la guerra encarnizada que busca intimidar a la prensa, muri\u00f3 otro grito ahogado de los hombres libres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Medell\u00edn ha estado hu\u00e9rfana, durante varios meses, de su peri\u00f3dico raizal. La gente no puede acostumbrar\u00adse a este vac\u00edo espiritual. Vuelve ahora a aparecer <em>El Espectador<\/em>, pero no en la forma abierta de antes. Como un ilustre personaje clandestino. De todas mane\u00adras, este hecho presagia una esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alg\u00fan d\u00eda, y triunfal, regresar\u00e1 <em>El Espectador<\/em> a cantarse por las calles de Medell\u00edn y \u00a0por los caminos de Antioquia. Cuando esto ocurra con plena evidencia, habr\u00e1 cesado la horrible noche. Habr\u00e1 vuelto a vencer la raz\u00f3n sobre la tiran\u00eda. Y parece que el d\u00eda no est\u00e1 lejano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El peri\u00f3dico naci\u00f3 en Medell\u00edn el 22 de marzo de 1887 y ese mismo a\u00f1o tuvo la primera suspensi\u00f3n por orden oficial. Despu\u00e9s fue varias veces amordazado, perseguido e incendiado. Su fundador padeci\u00f3 c\u00e1rceles y amenazas. Sus descendientes han sufrido una guerra interminable de los gobiernos represivos y de los imperios econ\u00f3micos. En 1986 don Guillermo Cano pag\u00f3 con su vida, en v\u00edsperas del centenario del peri\u00f3dico, la valen\u00adt\u00eda de decir la verdad cuando otros lisonjeaban la men\u00adtira. Como si fuera poco, una poderosa carga de dina\u00admita que se escuch\u00f3 en el mundo entero por poco arra\u00adsa con la sede del diario en la capital del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Medell\u00edn toca a duelo. La ciudad es una solemne plegaria que se repliega por las noches silenciosas, s\u00f3lo alteradas por el fragor de las metralletas, pidiendo que vuelva la sensatez. Este redoblar de los infiernos que se siente hoy en la ciudad, y que enerva y a la vez pone a reflexionar, retumba en las conciencias atemorizadas y ense\u00f1a que el hombre no puede vivir entre cadenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 9-VIII-1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Medell\u00edn toca a duelo. Hoy es una ciudad agonizante. La gente vive atemorizada y se recoge temprano en los hogares. Los sitios nocturnos se silenciaron desde que el miedo se convirti\u00f3 en el habitante fantasmal de la noble urbe perpleja. Todos los d\u00edas hay muertos frescos. 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