{"id":6203,"date":"2011-11-11T10:50:36","date_gmt":"2011-11-11T15:50:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6203"},"modified":"2014-03-08T12:03:30","modified_gmt":"2014-03-08T17:03:30","slug":"mesa-de-redaccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/mesa-de-redaccion\/","title":{"rendered":"Mesa de redacci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis Tejada, cronista por excelencia, muri\u00f3 en Girardot, v\u00edctima de la s\u00edfilis y la tuberculosis, el 17 de septiembre de 1924. Todav\u00eda no hab\u00eda cumplido 27 a\u00f1os de edad. Sin embargo, era reconocido como el escritor estrella de la prensa colombiana. Hizo c\u00e9lebre en <em>El Espectador<\/em> su columna <em>Gotas de Tinta<\/em>. Sus primeras cola\u00adboraciones para este peri\u00f3dico las publica en Medell\u00edn, donde se las pagan a sesenta centavos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1920 se vincula al diario de los Cano, que son sus parientes, como redactor de planta de la p\u00e1gina <em>Mesa de Redacci\u00f3n<\/em>. Pronto se destaca por su ingenio, su amenidad y la originalidad de sus ideas. Con notas \u00e1gi\u00adles y de asombrosa brevedad logra retratos perfectos so\u00adbre el mundo que lo rodea. Se especializa en el juicio certero y en la descripci\u00f3n incisiva, como si la practi\u00adcara con bistur\u00ed, sobre los hechos cotidianos que circu\u00adlan a su alrededor. No hay tema, por menudo o insignifi\u00adcante que sea, que no quede transformado y embellecido con su pluma m\u00e1gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abLa mesa de redacci\u00f3n<\/em> \u2013anota Jos\u00e9 Gers\u2013 <em>era para \u00e9l el centro del universo\u00bb<\/em>. Hab\u00eda nacido, en efecto, pre\u00addestinado para el periodismo de ideas. Es una especie de placer voluptuoso que le enardece las venas y le ensancha la visi\u00f3n del mundo. Es experto en la paradoja y con ella vuelve novedosas sus agudas tesis sobre el discurrir del tiempo. Una vez exclama: <em>\u00abHadas gentiles, bellas ha\u00addas: concededme un tonel amplio y vac\u00edo y una buena do\u00adsis del esp\u00edritu de contradicci\u00f3n (&#8230;) No me negar\u00e9is que en el fondo de toda inconformidad hay siempre un ger\u00admen de progreso y liberaci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Utiliza la iron\u00eda con discreci\u00f3n y sutileza, como uno de esos finos floretes que deben manejarse con buen pul\u00adso en la esgrima de la inteligencia. Como no sabe odiar, sus frases ignoran la ofensa personal y ennoblecen la dignidad de la vida. Cuando no est\u00e1 de acuerdo con al\u00adguien, como sucede con Guillermo Valencia y Marco Fidel Su\u00e1rez, a quienes fustiga con vehemencia, lo hace con respeto y altura. Nunca incurre en la ramploner\u00eda y s\u00ed en el sortilegio de la elegancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada tan acertado como bautizar con el t\u00edtulo de <em>Mesa de Redacci\u00f3n<\/em> el volumen con que la Universidad de Antioquia y la Biblioteca P\u00fablica Piloto de Medell\u00edn rescatan, 66 a\u00f1os despu\u00e9s de muerto el autor, serie de cr\u00f3nicas que por primera vez se recogen en libro. Esta joya se la debo a Gloria In\u00e9s Palomino, la insupe\u00adrable directora de la Biblioteca, que en forma silen\u00adciosa y desconcertante cumple una de las tareas m\u00e1s po\u00adsitivas de la cultura nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este libro destellante de Antioquia (y recu\u00e9rdese que el autor era de Barbosa, donde naci\u00f3 el 7 de febrero de 1898), contiene 164 textos de Tejada, escritos entre 1918 y 1924, a\u00f1o de su muerte. Aparte de las cr\u00f3nicas de prensa hay tambi\u00e9n dos cuentos y un poema. Si hubiera seguido como cuentista, es posible que hubiera competido con Eduardo Arias Su\u00e1rez (tambi\u00e9n de su \u00e9poca, nacido en Armenia un a\u00f1o antes). Por lo que veo, Tejada ten\u00eda garra y sensibilidad para la narraci\u00f3n breve.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las entidades patrocinadoras del suceso cultural que aqu\u00ed se comenta han hecho el milagro de las resurrecciones. No s\u00f3lo resucita un autor sino su estilo y su \u00e9poca. La recopilaci\u00f3n, selecci\u00f3n, pr\u00f3logo y cronolog\u00eda estuvieron a cargo de Miguel Escobar Calle, y el director de la colecci\u00f3n es Juan Jos\u00e9 Hoyos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, estos trabajos de Tejada pueden considerarse in\u00e9\u00additos. Han pasado 72 a\u00f1os desde sus primeros escarceos en 1918. He sido siempre gran admirador de Tejada y lo tengo como maestro de mi periodismo batallador. Hace 12 a\u00f1os largos \u2013en mayo de 1978\u2013 escrib\u00ed en el <em>Magaz\u00edn Dominical<\/em> una p\u00e1gina de admiraci\u00f3n: <em>Al rescate de Luis Tejada, <\/em>y m\u00e1s tarde la recog\u00ed en mi libro <em>Caminos<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es otro rescate. Como Tejada es inagotable en su c\u00e1tedra de cronista magistral, se me hace imprescin\u00addible dedicarle segundo cap\u00edtulo a esta primicia bi\u00adbliogr\u00e1fica que la suerte ha tra\u00eddo, como\u00a0 viento fres\u00adco, a mi asombrada <em>mesa de redacci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>* * *<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Instituto Colombiano de Cultura publica de Luis Tejada, en 1977, bajo el titulo <em>Gotas de Tinta<\/em>, una co\u00adlecci\u00f3n de cr\u00f3nicas recopiladas por Hernando Mej\u00eda Arias. Esta edici\u00f3n reproduce el material del <em>Libro de Cr\u00f3ni\u00adcas, <\/em>\u00a0publicado el mismo a\u00f1o de la muerte del autor, y agrega 80 escritos m\u00e1s, tomados de <em>El Espectador<\/em> y <em>El Sol<\/em> (trabajos que, seg\u00fan el prologuista de la obra de Colcultura, se\u00f1or Cobo Borda, corresponden a los a\u00f1os de 1921 a 1924).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El se\u00f1or Borda anota lo siguiente: \u00abEn esta prehis\u00adtoria de Tejada (se refiere a la producci\u00f3n anterior a 1921), que bien vale la pena olvidar, no asoma por nin\u00adg\u00fan lado el futuro cronista\u201d. Concepto equivocado, ya que 15 de las 47 cr\u00f3nicas que componen el libro edita\u00addo en 1924 (a\u00f1o de la muerte de Tejada) corresponden a 1920.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, con el rescate que hacen la Biblioteca P\u00fablica Piloto y la Universidad de Antioquia en el libro <em>Mesa de Redacci\u00f3n<\/em>, se recogen escritos anteriores a la \u00e9poca de fama de Tejada y se adicionan otras p\u00e1ginas desconocidas de a\u00f1os posteriores, hasta su muerte. La llamada \u201cprehistoria\u201d del au\u00adtor, que Cobo descalifica con el comentario de que es mejor olvidarla, es tan valiosa para la literatura como la que a\u00f1os despu\u00e9s lo consagra como periodista estrella del pa\u00eds. En esta \u201cprehistoria\u201d se sit\u00faan p\u00e1ginas magis\u00adtrales que ahora divulgan las dos entidades atr\u00e1s se\u00f1a\u00adladas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tejada es escritor polifac\u00e9tico. Escribe sobre cuanto tema aparece en su camino de observador perspi\u00adcaz y fil\u00f3sofo de la vida cotidiana. Y lo hace en distintos medios de comunicaci\u00f3n, momo <em>El Espectador <\/em>(de Medell\u00edn y Bogot\u00e1),<em> El Correo Liberal <\/em>(Medell\u00edn),<em> El Sol <\/em>(Bogot\u00e1),<em> El Gr\u00e1fico <\/em>(Bogot\u00e1),<em> S\u00e1bado <\/em>(Medell\u00edn)<em>, Cromos <\/em>(Bogot\u00e1)<em>, Universidad <\/em>(Bogot\u00e1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que sus \u00faltimas cr\u00f3nicas fueron de car\u00e1cter pol\u00edtico, por ha\u00adllarse comprometido en vigorosas campa\u00f1as de tipo so\u00adcial. Si bien milit\u00f3 con entusiasmo en las ideas socialistas que ven\u00edan de ultramar, debe rectificarse la noticia de que s\u00f3lo hubiera escrito sobre tesis pol\u00edticas en su \u00faltima \u00e9poca, ya que a ese per\u00edodo corres\u00adponden grandes cr\u00f3nicas literarias que vieron la luz en la revista <em>Cromos.<\/em> Sobre todo esto hace precisi\u00f3n Miguel Escobar Calle en el pr\u00f3logo de <em>Mesa de Redacci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La capacidad de trabajo de Luis Tejada era asombro\u00adsa. Escrib\u00eda hasta cuatro cr\u00f3nicas en un d\u00eda, y luego las somet\u00eda a severa labor de depuraci\u00f3n hasta moldearlas \u2013con sentido perfeccionista, a lo Flaubert\u2013 en los filtros de la autocr\u00edtica y la artesan\u00eda creadoras. La propensi\u00f3n a la ligereza, tan com\u00fan en el periodismo veloz, fue rechazada por este cro\u00adnista profundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, su nombre ha resistido la p\u00e1\u00adtina del tiempo destructor. Supo apartarse del af\u00e1n intrascendente de la hora. Su periodismo es razonador. Ya a los 11 a\u00f1os devoraba las novelas de Arthur Conan Doyle, y a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda lector apasionado de los grandes maestros de la literatura universal. Con se\u00admejante bagaje intelectual no pod\u00eda producir nader\u00edas, y sin \u00e9l no hubiera llegado hasta los tiempos actuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este Tejada de los inicios y de la fama, que hoy re\u00adsucita 66 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte gracias al aporte antioque\u00f1o, es el modelo perfecto del periodismo de ideas matizado de gracia y erudici\u00f3n que tanto se echa de menos en nuestros d\u00edas. Hay que volver a Tejada, y adem\u00e1s descubrir en \u00e9l las pautas se\u00f1eras de su c\u00e1tedra inextinguible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 3 y 11-I-1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Luis Tejada, cronista por excelencia, muri\u00f3 en Girardot, v\u00edctima de la s\u00edfilis y la tuberculosis, el 17 de septiembre de 1924. Todav\u00eda no hab\u00eda cumplido 27 a\u00f1os de edad. Sin embargo, era reconocido como el escritor estrella de la prensa colombiana. 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