{"id":6244,"date":"2011-11-11T11:36:01","date_gmt":"2011-11-11T16:36:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6244"},"modified":"2014-04-09T15:57:18","modified_gmt":"2014-04-09T20:57:18","slug":"debate-sobre-la-television","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/debate-sobre-la-television\/","title":{"rendered":"Debate sobre la televisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los inventos m\u00e1s portentosos de este siglo es el de la televisi\u00f3n. Los primeros televisores que llegaron a Co\u00adlombia, en blanco y negro, los trajo el Banco Popular hacia el a\u00f1o 1954, en el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s el pa\u00eds recibir\u00eda las im\u00e1genes en colores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque los principios b\u00e1si\u00adcos del sistema se conoc\u00edan desde el siglo IX, la televisi\u00f3n s\u00f3lo vino a ser posible con el descubrimiento de las ondas hertzianas por el f\u00edsico alem\u00e1n Gustavo Hertz, gana\u00addor del Premio N\u00f3bel de F\u00edsica en 1925. En el invento con\u00adfluyeron muchos adelantos progresivos en los campos de la electricidad, el electro\u00admagnetismo y la electroqu\u00ed\u00admica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, por lo elemental que es en la vida moderna, no nos detenemos a pensar en lo que significa trasladar al instante, con la velocidad de la luz, las im\u00e1genes que se presentan en cualquier sitio del mundo. Los episodios recientes del golfo P\u00e9rsico, por ejemplo, nos lle\u00adgaron como si estuvieran su\u00adcediendo ante nuestros propios ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El invento, sin embargo, romper\u00eda los moldes de la comunicaci\u00f3n hogare\u00f1a. Antes las familias se congregaban en las horas de las comidas a dialogar y estrechar los v\u00edn\u00adculos del afecto. Hoy el televisor corta la conversaci\u00f3n y distancia a los miembros del hogar. Desplaza la lectura y altera la disciplina del estudio en casa. Por un programa ameno, \u00a0cuando no da\u00f1ino, los muchachos abandonan el deporte y no se preocupan por cultivar las bellas artes. Pre\u00adfieren los enlatados al con\u00adcierto de m\u00fasica o a la obra de teatro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que dudar de la televi\u00adsi\u00f3n como medio de capacita\u00adci\u00f3n. Como las im\u00e1genes llegan por fragmentos y a grandes velocidades, no hay tiempo para la reflexi\u00f3n ni la consulta que se obtienen de la lectura de libros, peri\u00f3dicos o revistas. Lo que el televidente recibe es una invasi\u00f3n de ideas fugaces, de palabras inconexas y visiones superpuestas, todo embellecido con la magia de los colores y el hechizo de la tecnolog\u00eda. \u00bfQu\u00e9 queda de una sesi\u00f3n de esta naturaleza? Mucho encanto y poca profundidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy los ni\u00f1os, en su gran mayor\u00eda, realizan sus tareas escolares frente al televisor prendido e incluso se hacen llevar all\u00ed los alimentos. Es este, tal vez, el mayor perjuicio que causa la televisi\u00f3n: separar en lugar de unir. Los propios padres se han vuelto c\u00f3mplices de esta distorsi\u00f3n. Ellos tam\u00adbi\u00e9n viven esclavos del noti\u00adciero o de la telenovela de ac\u00adtualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El televisor est\u00e1 acabando con el h\u00e1bito de la lectura. Se presta para la molicie, la falta de iniciativa y la apat\u00eda por las fuentes de consulta. La pereza y las costumbres sedentarias son propiciadas por este in\u00advento, maravilloso en otros sentidos. Un maestro del len\u00adguaje dice lo siguiente: \u00abNo hay duda de que el \u00e9xito esco\u00adlar depende en gran medida del vocabulario; y no hay otra manera de formar un buen vocabulario distinta de la lec\u00adtura\u00bb. Hoy muchos ni\u00f1os aprenden a hablar por los programas cursis de la pantalla chica y por eso ignoran las bases m\u00ednimas del idioma culto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando canales especiali\u00adzados se dedican a fines edu\u00adcativos, ah\u00ed s\u00ed se logra un verdadero campo de forma\u00adci\u00f3n. Pero si los programas son fr\u00edvolos y est\u00e1n invadidos de sexo y violencia, como por desgracia ocurre en la mayor\u00eda de exhibiciones, hay que lamentar el grado de deterioro en que cae el hogar. La estabilidad de la familia se debilita con lo rampl\u00f3n y lo insustancial y se destruye con lo inmoral y lo obsceno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso elevar la calidad de la televisi\u00f3n para encauzar la tecnolog\u00eda hacia fines \u00fatiles. La televisi\u00f3n debe informar pero sobre todo formar. Di\u00advertir y al propio tiempo sembrar principios y hacer pensar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 21-VIII-1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Uno de los inventos m\u00e1s portentosos de este siglo es el de la televisi\u00f3n. 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