{"id":6255,"date":"2011-11-11T11:50:42","date_gmt":"2011-11-11T16:50:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6255"},"modified":"2014-03-18T15:05:15","modified_gmt":"2014-03-18T20:05:15","slug":"carrera-del-escritor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/carrera-del-escritor\/","title":{"rendered":"Carrera del escritor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En respuesta a carta recibida del escritor Humberto Seneqal le expreso las siuientes consideraciones en torno a la carrera literaria:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Usted y yo, que hacemos literatura, sabernos lo que representa producir un libro. No hay libro, por malo que sea, que no tenga algo bueno. Los libros son los escalones que hacen subir al escritor por el estrecho sendero de su destino, y si de su itinerario se suprimieran t\u00edtulos que puedan considerarse inferiores a la categor\u00eda ganada, el autor quedar\u00eda mutilado. Si se cortan los primeros tramos, la escalera se va al suelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario apoyarse en los libros primerizos, que por lo general son inmaduros (aunque en otros casos, como sucedi\u00f3 con Rimbaud, son \u00e9stos su mejor producci\u00f3n),\u00a0 para definir el significado y el valor de la carrera literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro nunca muere. Los que morimos somos los escritores. Y a veces \u2013\u00a1cosa sorprendente!\u2013 con el paso de los a\u00f1os, y por lo general de muchos a\u00f1os, libros que hab\u00edan sido considerados insignificantes llegan a convertirse en obras maestras. Aunque tambi\u00e9n, en sentido contrario, obras que hab\u00edan causado mucho ruido (aqu\u00ed se clasifican los <em>best sellers<\/em> sostenidos por los artificios de la publicidad) se desvanecen devorados por su propia intrascendencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son ideas que suscitan en m\u00ed la lectura de su interesante carta acerca de <em>Ventisca.<\/em> Separa usted al \u201ctitubeante autor de alguno de los primeros libros\u201d para calificarlo ahora como el \u201cnarrador maduro, directo, seguro de sus herramientas\u201d. Esta definici\u00f3n corresponde a un proceso en la carrera siempre cambiante del escritor, como tambi\u00e9n a usted le sucede. En cuanto a m\u00ed respecta, tengo que reconocer en usted al agudo observador y fino cr\u00edtico de un recorrido que, iniciado hace 20 a\u00f1os en el Quind\u00edo, hoy, por l\u00f3gica y porque as\u00ed me lo impuse con seriedad y disciplina, ha coronado otras alturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, a medida que progresa la obra del narrador, suele uno lamentarse, y no s\u00e9 si a usted le pasa lo mismo, de la disminuci\u00f3n de la naturalidad. La fluidez, uno de los dones m\u00e1s preciados, se va perdiendo conforme se avanza en reglas gramaticales y se persigue la <em>madurez<\/em>. Lo que vio Soto Aparicio en <em>Destinos cruzados<\/em> (mi novela de juventud, publicada muchos a\u00f1os despu\u00e9s en el Quind\u00edo) fue la espontaneidad que la obra tiene en la descripci\u00f3n de ambientes y personajes; por eso, \u00e9l la llev\u00f3 a la televisi\u00f3n. Si el escritor pierde la emoci\u00f3n est\u00e1 terminado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Advierto en usted un atento escrutador del mundo \u00edntimo que se desliza por las p\u00e1ginas de <em>Ventisca.<\/em> Ha sabido interpretar la temperatura sicol\u00f3gica de la novela. Me sorprenden sus conceptos \u2013que enaltecen mi lucha creadora\u2013 por revelar un minucioso buceo por las regiones del intra-mundo, que fue lo que m\u00e1s trabaj\u00e9 en varios a\u00f1os de batallar con mis propios fantasmas, vali\u00e9ndome de los s\u00edmbolos manejados en la obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No muchos han hallado en mi novela las facetas que usted analiza. Bien sabe usted que la cr\u00edtica es cicatera y la generosidad, t\u00edmida. Hay escritores que han le\u00eddo la obra y se abstienen, sin embargo, de emitir ninguna opini\u00f3n, ni en p\u00fablico ni en privado, para no comprometerse. Otros apenas han mirado la modelo de la portada y le\u00eddo los datos de la contraportada. \u00a1El libro nunca muere! Alg\u00fan d\u00eda cae en buenas manos y lo abordan mentes abiertas. Como la de usted.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 17-V-1991<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En respuesta a carta recibida del escritor Humberto Seneqal le expreso las siuientes consideraciones en torno a la carrera literaria: Usted y yo, que hacemos literatura, sabernos lo que representa producir un libro. No hay libro, por malo que sea, que no tenga algo bueno. 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