{"id":6336,"date":"2011-11-11T13:41:05","date_gmt":"2011-11-11T18:41:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6336"},"modified":"2014-02-28T17:08:44","modified_gmt":"2014-02-28T22:08:44","slug":"el-ocaso-del-heroe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/el-ocaso-del-heroe\/","title":{"rendered":"El ocaso del h\u00e9roe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda muere en M\u00e9jico el 23 de agosto de 1991, mi libro <em>Biograf\u00eda de una angustia<\/em> se hallaba (y a\u00fan se halla) en turno de edici\u00f3n en el Instituto Caro y Cuervo. A esta biograf\u00eda le faltaba la muerte del personaje, la angustia suprema que le pone t\u00e9rmino a una cadena de adversidades que s\u00f3lo la parca pod\u00eda redimir. El poeta fue un enamorado de la muerte, la cant\u00f3 y la busc\u00f3. Sin embargo, siempre le produjo zozobra infinita.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figura po\u00e9tica del siglo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, <em>Excelsior<\/em> de M\u00e9jico present\u00f3 la noticia a ocho columnas con este titular: \u201cMuri\u00f3 Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, figura po\u00e9tica del siglo\u201d. <em>El Tiempo,<\/em> en nuestro pa\u00eds, elogi\u00f3 as\u00ed la personalidad del ilustre colombiano: \u201cPoeta inmenso, conocedor insondable de la lengua castellana, artista del verso en sus m\u00e1s depuradas formas est\u00e9ticas, por m\u00e1s de 60 a\u00f1os Pardo Garc\u00eda ocup\u00f3 un lugar de vanguardia como insomne creador de belleza, el m\u00e1s consagrado forjador de im\u00e1genes po\u00e9ticas en el vasto panorama de la literatura hispanoamericana contempor\u00e1nea\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias exaltaciones aparecieron en la prensa colombiana, entre ellas, la del doctor Belisario Betancur en <em>El Colombiano:<\/em> <em>Despu\u00e9s de un repaso a la extensa obra de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, es f\u00e1cil predecir que se hablar\u00e1 de ella por los tiempos de los tiempos: hay all\u00ed la huella de un creador atormentado que pas\u00f3 89 a\u00f1os por la vida tejiendo, con inspiraci\u00f3n y disciplina, el testimonio de sus desgarramientos.\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La patria lejana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro pa\u00eds no todos los intelectuales han entendido que este hombre solitario y exc\u00e9ntrico conquist\u00f3 hace mucho tiempo la inmortalidad con su obra universal. En Colombia falta estudiarla con profundidad: muchos pont\u00edfices de las letras la descalifican sin haberla siquiera le\u00eddo. Hoy se halla registrada su obra completa en la biblioteca del Congreso de Washington, y su poes\u00eda se estudia en reconocidas \u00a0universidades del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas son algunas declaraciones en la prensa mejicana:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Henry Kronfle:<em> El mundo ha perdido a una de las grandes figuras literarias de este siglo. Es el primer poeta c\u00f3smico y cient\u00edfico que ha dado la literatura universal. <\/em>Carmen de la Fuente:<em> Pardo Garc\u00eda, como Neruda, es ecum\u00e9nico. Ha entrado por los derechos del dolor y del llanto a ser poeta de la conciencia c\u00f3smica.<\/em> Vicente Magdaleno: <em>Fue un bardo que honra a cualquier pa\u00eds. Era un solitario que vivi\u00f3 heroicamente.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y \u00e9stas, de escritores colombianos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Castillo Mu\u00f1oz: <em>Es un poeta universal, cuya vigencia habr\u00e1 de prolongarse m\u00e1s all\u00e1 del olvido. Ese olvido a que lo relegaron en su patria pero no en otras latitudes donde se le estudia, analiza y cataloga entre los cuatro o cinco grandes que haya producido el Nuevo Mundo. <\/em>H\u00e9ctor Ocampo Mar\u00edn:<em> La prensa mejicana supo despedir los restos mortales del gran escritor colombiano con titulares de gran p\u00e1gina y elocuentes comentarios en las p\u00e1ginas editoriales. En Colombia se ignor\u00f3 el hecho. Ni el Gobierno Nacional ni los medios de comunicaci\u00f3n se dieron por aludidos. S\u00f3lo un grupo de amigos y de intelectuales se hizo presente en el aeropuerto.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Lenta agon\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre intelectual siempre se ha sentido atra\u00eddo por la muerte, bien con fascinaci\u00f3n o bien con ansiedad. Algunos la convierten en bella lecci\u00f3n para la posteridad. Otros, como Pardo Garc\u00eda, pasan sus \u00faltimos a\u00f1os pensando en el trance final con turbaci\u00f3n depresiva. A partir de 1979, cuando en un momento de locura se abre las arterias, y luego es salvado gracias al oportuno auxilio de los m\u00e9dicos, el poeta vive los doce a\u00f1os restantes en completa compenetraci\u00f3n con la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1980 publica el que para muchos es su mejor libro: <em>Tempestad<\/em>. Desde entonces le brota tremenda sensibilidad hacia la muerte. Y por m\u00e1s que la desea, la reh\u00faye con espanto. Varias veces intenta su propio exterminio. Baja con Orfeo a lo m\u00e1s profundo de los infiernos en persecuci\u00f3n de una so\u00f1ada Eur\u00eddice que le ofrezca amparo a su alma torturada. Y como en parte alguna encuentra sosiego, m\u00e1s se desespera. Se acuerda entonces de Dios, a quien ha pretendido ignorar, y le renace la esperanza. Alguna vez busca un arma para cumplir el prop\u00f3sito suicida, pero luego desiste: la sola idea le produce agon\u00eda. Es su angustia una muerte eterna, mientras la vida se le va adelgazando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se suicida, pero se deja morir de inanici\u00f3n. Es otra forma de destrucci\u00f3n, aunque m\u00e1s cruel que la de abrirse las venas. Pero se mantiene vivo, con valor espartano. Soporta en los \u00faltimos a\u00f1os el avance progresivo de sus males. En una de sus crisis es llevado de urgencia a una cl\u00ednica que le presta los auxilios necesarios hasta lograr el milagro de la resurrecci\u00f3n. Sin embargo, no acepta seguir en el centro hospitalario y pide que lo regresen a su peque\u00f1o apartamento, donde quiere morir sin asedios m\u00e9dicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Miserias y grandezas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el \u00faltimo a\u00f1o de su penosa agon\u00eda no dejaron de llegarme noticias agobiantes. Duro a\u00f1o de constantes altibajos en la salud del poeta y de preocupaci\u00f3n y congoja en el alma de sus amigos. El campe\u00f3n que hab\u00eda resistido grandes tempestades luchaba otra vez, ahora con mayor perplejidad, con la parca inexorable. Deseaba morir pronto, y no lo lograba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su esp\u00edritu languidec\u00eda mientras el enfermo miraba, impotente, c\u00f3mo sus piernas se paralizaban, y la neurastenia lo invad\u00eda, y la angustia dominaba todo su ser. Presenciaba con horror su desintegraci\u00f3n f\u00edsica, sin manera de impedirla y sin fuerzas suficientes para acelerarla. Dej\u00f3 de comer y elud\u00eda los medicamentos. As\u00ed pensaba llegar m\u00e1s r\u00e1pido al final. Un final largo y tortuoso como los suplicios eternos. Tal vez en sus instantes de mayor aflicci\u00f3n se acordar\u00eda de la soledad de Cristo, otro campe\u00f3n del dolor en la hora crucial de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el momento de morir, llama a Enriqueta, la mujercita que vela a su cabecdera, y le dice: \u201cHijita, dame la mano\u2026\u201d Ella declara m\u00e1s tarde a la prensa: \u201cNo muri\u00f3 solo, lo hizo casi en mis brazos. Fueron tantos a\u00f1os de compa\u00f1\u00eda que para nosotros era como un familiar. \u00daltimamente no ten\u00eda ganas de vivir; estuve con \u00e9l d\u00eda y noche, en su enfermedad, en su agon\u00eda, lo ten\u00eda muy mimado\u201d. El m\u00e9dico que certific\u00f3 el deceso anota en el acta de defunci\u00f3n: \u201cMuerte s\u00fabita, arritmias ventriculares, cardiopat\u00eda isqu\u00e9mica, arterioesclerosis generalizada\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida lo hab\u00eda vencido. Pero no muri\u00f3 del coraz\u00f3n sino de cansancio de vivir. Lejos de su patria y escaso de afectos, se hab\u00eda desintegrado en silencio, en la soledad de su enigm\u00e1tica personalidad. <em>Muri\u00f3 \u2013dice Carmen de la Fuente\u2013 como \u00e9l quer\u00eda: en su ermita de la calle T\u00e1mesis; sobre un lecho de durezas franciscanas y en la compa\u00f1\u00eda de su asistenta y de sus entra\u00f1ables amigos: Julio C\u00e9sar y Albert Einstein.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Testamento ejemplar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El doctor Belisario Betancur le hab\u00eda entregado, a\u00f1os atr\u00e1s, como se recordar\u00e1,\u00a0 generoso apoyo econ\u00f3mico que le permitiera la reanudaci\u00f3n de la revista <em>Nivel.<\/em> Pardo Garc\u00eda sostuvo siempre la revista con su propio peculio y no aceptaba propaganda en sus p\u00e1ginas (una iron\u00eda en \u00e9l, que hab\u00eda sido el primer vendedor de publicidad en M\u00e9jico). Con los rendimientos bancarios que le produc\u00eda el dinero donado sufragaba el costo editorial, mientras luchaba por proteger el capital como fuente de financiaci\u00f3n que era preciso resguardar. M\u00e1s tarde se present\u00f3 una fuerte ca\u00edda de los papeles burs\u00e1tiles, que para el poeta signific\u00f3 una p\u00e9rdida grande; la cual, sumada al alza del costo de la publicaci\u00f3n, determin\u00f3 el cierre de la revista el mes de agosto de 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la muerte de Pardo Garc\u00eda quedaron en el banco alredor de ocho mil d\u00f3lares. El poeta, que en sus \u00faltimos a\u00f1os tuvo dificultades econ\u00f3micas para atender sus gastos personales, no pod\u00eda subsistir con los solos rendimientos del dep\u00f3sito bancario, y evitaba reducir el capital para no agravar la situaci\u00f3n. Al no contar con ning\u00fan r\u00e9gimen de seguridad social, la vejez lo hac\u00eda sentir inseguro y por eso le preocupaba la fuga del dinero. Dos entidades acudieron en su auxilio, y gracias a ellas pudo nivelar sus gastos: la Casa de Poes\u00eda Silva, en Colombia, y en M\u00e9jico, el Instituto Nacional de Bellas Artes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mayo de 1991, cuando ya present\u00eda su muerte cercana, hizo el primer testamento de su vida con el prop\u00f3sito de gratificar los servicios y el cari\u00f1o dispensados por personas sencillas que hab\u00edan estado cerca de \u00e9l, entre ellas, quienes se turnaron d\u00eda y noche ante su lecho de enfermo, y humildes meseras \u00a0que lo atendieron en los restaurantes que frecuentaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en medio de brillante severidad, concluy\u00f3 la vida del poeta del cosmos. Antes de morir llam\u00f3 a un sacerdote para que le llevara la hostia eucar\u00edstica. Se pag\u00f3 \u00e9l mismo todos sus gastos, hasta los del funeral y la cremaci\u00f3n. Y se fue de la vida \u00a0sin deberle nada a nadie, menos al Estado. \u00bfQu\u00e9 queda despu\u00e9s del reparto de sus pocos bienes materiales? Una lecci\u00f3n de bondad, un ejemplo de dignidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La decorosa humildad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9dico y escritor Virgilio Olano Bustos, durante varios a\u00f1os embajador de Colombia ante distintos pa\u00edses, pas\u00f3 por M\u00e9jico y visit\u00f3 la urna funeraria (honrada en la sede del consulado con la bandera y el escudo de Colombia), que \u00e9l retrat\u00f3 como bella expresi\u00f3n de afecto en tierra ajena. Capt\u00f3 tambi\u00e9n el edificio de R\u00edo T\u00e1mesis, donde residi\u00f3 Pardo Garc\u00eda por largos a\u00f1os, una construcci\u00f3n que sin derroche de lujos, y con lujo de decoro, alberg\u00f3 parte de nuestra patria en la figura excelsa del genio de la poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que rechazar, por ligeros y desde\u00f1osos, t\u00e9rminos como estos con que comentaristas colombianos calificaron en la prensa el apartamento de nuestro compatriota: \u00abmodesta y destartalada habitaci\u00f3n\u00bb, \u00abtrastienda\u00bb, \u00abapartamento que parec\u00eda caja de caudales, con puerta de fierro y cerrojos&#8230;\u201d Tampoco muri\u00f3 en la ruina ni en el abandono. Viv\u00eda con humildad y elegancia \u2013como fue siempre su peculiar estilo ante la vida\u2013 y contaba con amigos solidarios que siempre estuvieron pendientes de su suerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00abChoach\u00ed es mi patria\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ciudadano colombiano Aristomeno Porras, que hab\u00eda recibido instrucciones de incinerar el cad\u00e1ver y lanzar las cenizas al mar, consider\u00f3, sin embargo, que deb\u00eda dejar la \u00faltima decisi\u00f3n al Gobierno de Colombia. La urna f\u00fanebre lleg\u00f3 a Bogot\u00e1 el 25 de septiembre, al mes siguiente de la muerte, y luego se traslad\u00f3 a Ibagu\u00e9, la ciudad nativa del poeta. Empero, \u00e9ste consider\u00f3 siempre a Choach\u00ed como su verdadera cuna. A Ibagu\u00e9 s\u00f3lo vino a conocerla en 1928, y nunca m\u00e1s regres\u00f3. Choach\u00ed, que reclama con raz\u00f3n sus cenizas, piensa depositarlas en la casa de cultura que lleva el nombre de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta mostr\u00f3 de diversas maneras su predilecci\u00f3n por Choach\u00ed, y siempre lo mencionaba como el pueblo donde hab\u00eda nacido, no en sentido f\u00edsico, sino espiritual y po\u00e9tico: \u201cVerdes monta\u00f1as de la estirpe m\u00eda. Pueblo de adobe en donde yo nac\u00ed. Retablo de naranjas: \u00bftodav\u00eda tus \u00e1ngeles de vidrio est\u00e1n all\u00ed?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre pertenece al sitio donde tiene el alma. En carta al profesor norteamericano James W. Robb, una vez Pardo Garc\u00eda le expres\u00f3: \u201cNo con quien naces sino con quien paces\u2019, dice el sabio refr\u00e1n espa\u00f1ol. Soy, pues, de Choach\u00ed. Ibagu\u00e9 es una hermosa ciudad de Colombia, pero para m\u00ed nada quiere decir. Choach\u00ed, que en lengua ind\u00edgena quiere decir \u2018ventanita de la luna\u2019, es mi patria\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a un prima hermana le revel\u00f3: \u201cEstoy viendo c\u00f3mo termino mis pocos asuntos aqu\u00ed, para volver del todo a Colombia, al seno del pueblecito oscuro que tom\u00e9 como cuna adoptiva: Choach\u00ed. Ya estoy mirando hacia \u00e9l como los gallos viejos hacia la copa del gallinero, cuando sienten cerca la noche\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1962 le dedic\u00f3 a Choach\u00ed un hermoso libro: <em>Los \u00e1ngeles de vidrio. <\/em>Son 50 sonetos con bellas im\u00e1genes sobre su arraigo al p\u00e1ramo y al paisaje que le nutrieron el esp\u00edritu. Esta obra no deja duda alguna sobre su ascenso al cosmos desde aquel terru\u00f1o transparente, que a\u00f1os despu\u00e9s evocar\u00eda desde la meseta mejicana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEstos angelitos de vidrio \u2013dice el profesor Robb\u2013 se convirtieron en s\u00edmbolos de los habitantes del pueblecito, seres a la vez terrestres y celestes que tienen astros rutilantes en los ojos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Choach\u00ed se propone construir \u2013con el apoyo de la Gobernaci\u00f3n de Cundinamarca\u2013 un hermoso parque ecol\u00f3gico para realzar el amor de Pardo Garc\u00eda por la naturaleza, expresado a lo largo de su poes\u00eda. Ojal\u00e1 el gobierno departamental \u00a0honre el nombre del poeta con la instalaci\u00f3n de un monumento en dicho municipio. \u00a0Esto mismo se espera de Ibagu\u00e9, lugares ambos privilegiados para perpetuar la memoria del gran colombiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pardo Garc\u00eda defendi\u00f3 siempre su esencia campesina, sin importarle las altas cumbres a que lo llev\u00f3 su nombrad\u00eda de poeta. Su alma pertenece al p\u00e1ramo, ese p\u00e1ramo insondable que no dej\u00f3 de estremecerlo nunca \u2013en su obra y en su esp\u00edritu\u2013, y es all\u00ed donde deben reposar sus cenizas. Es preciso que la ciudad de Ibagu\u00e9, que hoy las guarda en una b\u00f3veda transitoria de su viejo cementerio de San Bonifacio, interprete el hondo significado de este clamor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al margen de esta cordial controversia, oportuno es se\u00f1alar que las bellas artes se engrandecen cuando dos municipios se disputan a un muerto ilustre. Lo grave ser\u00eda olvidar a los hombres grandes que han forjado la historia de los pueblos. El alma de la naci\u00f3n se ennoblece cuando se difunde por todas partes y por todos los medios la imagen de sus escritores y poetas, como los m\u00e1ximos exponentes de las sociedades cultas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conservando los s\u00edmbolos de quienes como Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda ya conquistaron la gloria imperecedera, se magnifica el sentido de patria y se enaltecen las letras nacionales, patrimonio de todos los colombianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo poema de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>DERROTA DE UN CAMPE\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Ser campe\u00f3n fue el sue\u00f1o de mi vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Te\u00f1ir de resplandor torre y pelda\u00f1o<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y ver a la venganza y su tama\u00f1o<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">a mis golpes atl\u00e9ticos rendida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\">Toda ascensi\u00f3n a un ring fue una ca\u00edda,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">un p\u00fagil superior me hac\u00eda da\u00f1o<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y contempl\u00e9 oxidarse a\u00f1o tras a\u00f1o<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">la gloria tercamente perseguida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0Alej\u00e9me del ring sin esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Hundi\u00f3se en m\u00ed lo que jam\u00e1s se alcanza,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">me hiri\u00f3 una fuerza de ra\u00edz ignota.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\">Y apart\u00e9me del ring viejo, muy viejo,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">mirando ante la crisis de un espejo<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">mi sien partida y mi quijada rota<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Febrero 11 de 1991<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Revista Manizales, <\/strong><\/em>agosto de 1992<br \/>\n<strong><em>Revista Panorama Universitario, Universidad del Tolima, Ibagu\u00e9,<\/em> <\/strong>septiembre-noviembre de 1992<br \/>\n<em><strong>Bolet\u00edn de Historia y Antig\u00fcedades, Academia Colombiana de Historia, <\/strong><\/em>N\u00b0 779, Bogot\u00e1, octubre-diciembre de 1992<br \/>\n<em><strong>Hojas Universitarias, Universidad Central, <\/strong><\/em>N\u00b0 39, Bogot\u00e1, enero-marzo de 1994 (en las p\u00e1ginas 253 a 278, la revista rinde homenaje a Pardo Garc\u00eda con la publicaci\u00f3n del escrito biogr\u00e1fico <em>Poeta de la brizna y el viento, <\/em>de Gustavo P\u00e1ez Escobar, adem\u00e1s de la cronolog\u00eda del poeta y algunas de sus poes\u00edas).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda muere en M\u00e9jico el 23 de agosto de 1991, mi libro Biograf\u00eda de una angustia se hallaba (y a\u00fan se halla) en turno de edici\u00f3n en el Instituto Caro y Cuervo. 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