{"id":6641,"date":"2011-11-21T22:14:01","date_gmt":"2011-11-22T03:14:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6641"},"modified":"2014-06-19T20:13:07","modified_gmt":"2014-06-20T01:13:07","slug":"confesion-de-madrugada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/21\/confesion-de-madrugada\/","title":{"rendered":"Confesi\u00f3n de madrugada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodando, siempre rodando&#8230; Es mi destino. Mi vida, vagabunda entre burdeles, vicios y desenfrenos, ha hecho de m\u00ed, tu pobrecita M\u00f3nica, un gui\u00f1apo humano. Con ella jugaste un d\u00eda a los primeros hallazgos del amor, en aquella lejana juventud que no dejaba presentir los reveses de mi mala estrella, y con ella compartiste los iniciales impulsos de una sensualidad sorpresiva y jubilosa, \u00bfte acuerdas, Diego Armando?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tu primer beso fue perturbador y me dej\u00f3 marcada para siempre. En tu mirada hab\u00eda fuego. Me miraste con fijeza, tal vez con s\u00faplica, y hoy no sabr\u00eda explicar si tus ojos felinos estaban hechos para devorar o para adormecer. Tal vez para ambas cosas. Parec\u00edas una fiera en acecho, pero sonre\u00edas. Un rubor repentino te encendi\u00f3 el rostro. Luego buscaste mis labios. Me besaste con pasi\u00f3n y yo te correspond\u00ed con timidez y me entregu\u00e9 a tus deseos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Permanec\u00eda fr\u00e1gil entre tu fuerte musculatura. Temblabas, y yo tambi\u00e9n temblaba. Sent\u00eda tu aliento en mi aliento, como si fuera mi propia respiraci\u00f3n, y me prest\u00e9 a tus caricias, hasta las m\u00e1s \u00edntimas caricias, que bull\u00edan en las profundidades de mi naciente erotismo como cascadas borrascosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo misterioso sucedi\u00f3 aquel d\u00eda. \u00bfHabr\u00e1s olvidado que era s\u00e1bado por la tarde y que la lluvia nos hizo correr hasta la casa abandonada que surgi\u00f3 a poca distancia, donde nos guarecimos de la tempestad? Volviste a estrecharme en tus brazos, primero con suavidad y en seguida con \u00edmpetu: saltaste de la ternura al arrebato. Mis senos, poros er\u00f3ticos, se erizaron con tu primer contacto, y luego seguiste explorando otros territorios y haciendo brotar infinitas emociones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Libre de ataduras permit\u00ed que te recrearas en mi cuerpo, a tus anchas y bajo la complicidad de la lluvia; que me excitaras y me hicieras enloquecer con tus ardores. As\u00ed perd\u00ed la virginidad y comenc\u00e9 a ser mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos seguimos viendo y nos seguimos deseando. T\u00fa me asediabas y yo te correspond\u00eda. Y en cada nuevo encuentro algo diferente ten\u00edas de m\u00ed. Todo mi ser te pertenec\u00eda y yo no te negaba ninguna complacencia. Apenas ten\u00edas 20 a\u00f1os, \u00bfte acuerdas?, y yo no hab\u00eda cumplido los 17. Despu\u00e9s te fuiste de m\u00ed, en silencio, y pasados los d\u00edas me confesaste que no estabas preparado para asumir tu responsabilidad. Lo que te sobraba de fogoso te faltaba de hombre. Me pediste un plazo mientras organizabas tus finanzas en otra poblaci\u00f3n, y yo te perdon\u00e9 que fueras d\u00e9bil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio me escrib\u00edas. Despu\u00e9s te callaste. Sin embargo, te fui fiel durante los tres a\u00f1os de ausencia. Supe de tus enredos amorosos. Sufr\u00eda con tu ingratitud y me dol\u00edan tus besos y caricias, que ahora dispensabas a otras mujeres. Cuando volviste, te hall\u00e9 diferente. Te ve\u00edas m\u00e1s apuesto, pero ya no eras lo mismo de apasionado. Algo te frenaba. Mi naturaleza ardiente se resinti\u00f3 con tu actitud pasiva. Hab\u00eda cambiado tu cara de ni\u00f1o perverso y ya no exist\u00eda la misma mirada con la que me cautivaste el d\u00eda de la entrega. En lugar de fuego encontr\u00e9 frialdad. Solo tres a\u00f1os te hab\u00edan transformado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Buscaste de nuevo relaciones \u00edntimas y yo no te lo permit\u00ed. No iba a convertirme en tu amante, en tu ocasional pasatiempo, cuando pod\u00eda ser tu mujer leg\u00edtima, la de todas las horas y todos los apremios. Quisiste poseerme por la fuerza, pero no lo lograste. Rechazarte fue un sacrificio, te lo confieso, pero deb\u00eda saber emplear mis armas de mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces te pusiste furioso y me gritaste \u00a1puta! Lo repetiste muchas veces, con rabia, con bajeza, con venganza. Yo era la zorra, la perra, la perdida&#8230; \u00bfy t\u00fa? \u00a1Qu\u00e9 duras sonaban tus palabras y cu\u00e1nto me hiciste sufrir! Dudaste de mi fidelidad y me inventaste amores secretos. Y de nuevo te fuiste, porque te esperaba la otra mujer. Eras veleidoso, Diego Armando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por despecho me entregu\u00e9 a tu primo Efra\u00edn, a quien le hab\u00edas contado nuestras intimidades. Lo hice a la vista de todos, con jactancia, para que te lo dijeran, y desde entonces le perd\u00ed el miedo a la sociedad. Y comenc\u00e9 a rodar. Al a\u00f1o me cans\u00f3 tu primo y lo cambi\u00e9 por otro hombre, mucho m\u00e1s hombre que t\u00fa y que \u00e9l. Sin embargo, segu\u00edas vivo en mi pensamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mis noches de frustraci\u00f3n cambiaba mentalmente las caricias que recib\u00eda, por tus propias caricias. Y muchas veces eras t\u00fa mismo el que me hac\u00edas el amor. Es aberrante admitirlo, pero era esta una manera de sentirte, de continuar atada a tu carne.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda regresaste de nuevo y yo ya me hab\u00eda marchado del pueblo. Preguntaste por m\u00ed con insistencia. No te import\u00f3 saber mis malos pasos, porque todav\u00eda me quer\u00edas. Te sent\u00edas culpable y ven\u00edas dispuesto a reparar tu falta. \u00bfPor qu\u00e9 apareciste a estas alturas de la vida, cuando ya me hab\u00eda prostituido? \u00a1Pero fuiste t\u00fa, querido, el autor de mi deshonra!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Termin\u00e9 en Bogot\u00e1 en una casa de citas. Entre licor, droga, lesbianas atrevidas, hombres lujuriosos, org\u00edas insaciables&#8230; \u2013todo lo que quieras imaginar\u2013 me convert\u00ed en la mujer m\u00e1s audaz. Y en la m\u00e1s apetecida. Los hombres no quer\u00edan sino acostarse conmigo. Y a m\u00ed s\u00f3lo me importaba hacer de mi sexo una mina de oro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el tiempo me descubriste. Entonces ya era la empresaria de mi propio negocio. Hab\u00eda ascendido en la escala de la prostituci\u00f3n. Los cuerpos m\u00e1s hermosos \u2013conseguidos en Armenia, en Pereira, en Cali&#8230; \u2013 se hallaban en mi negocio. Sitio discreto y refinado, como te consta, que solo frecuentaban se\u00f1orones de la alta sociedad. Por eso la tarifa marcaba duro. Al principio me causaste desconcierto. Pero pronto entr\u00e9 en confianza y acept\u00e9 el trago que me ofrec\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Vengo por ti \u2013me dijiste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Salud! \u2013hice sonar los vasos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfMe has o\u00eddo, M\u00f3nica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Ahora soy Lety. M\u00f3nica muri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te paraste con adem\u00e1n arrogante y yo te baj\u00e9 los humos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Vete! \u2013te dije con enfado\u2013. Ya no te necesito. Me sobran hombres. Y f\u00edjate bien: ahora soy la zorra, la perra, la perdida&#8230; que me gritaste un d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Perd\u00f3name, M\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me rogaste que te dejara pasar a la alcoba. Deseabas dialogar conmigo en tono confidencial, como viejos amigos. Te llev\u00e9 a mi pieza. Y puse en la mesa una botella de champa\u00f1a. Te vi emocionado. Yo tambi\u00e9n estaba emocionada. Y convinimos en que no hubiera reproches ni escenas. Al calor de la champa\u00f1a quisiste besarme y yo te ofrec\u00ed la mejilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Salud! \u2013volv\u00ed a alzar la copa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfMe dejas besarte?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O\u00ed los juramentos que jam\u00e1s hombre alguno me hab\u00eda hecho. Estabas arrepentido, sin duda. Me necesitabas. Y me implorabas perd\u00f3n. \u00a1Pero qu\u00e9 tarde lo hac\u00edas, querido! Me ped\u00edas que nos fu\u00e9ramos a vivir al pueblo del sur donde resid\u00edas, donde nadie nos perturbar\u00eda. Tu declaraci\u00f3n fue sincera y me enterneci\u00f3. Por poco me rindo a tus requiebros. Pero fui valiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfNo me invitas a tu cama?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfCon qui\u00e9n te acostar\u00edas \u2013repuse con sarcasmo\u2013: con M\u00f3nica o con Lety?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Con ambas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Perd\u00f3name \u2013remat\u00e9 con suavidad y dolor\u2013, pero no es posible. El amor est\u00e1 muerto: t\u00fa lo asesinaste. Y si quieres sexo te conseguir\u00e9 la muchacha m\u00e1s hermosa del establecimiento. Tengo una escultural de 17 a\u00f1os, como te gustan&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te insinu\u00e9 que hab\u00edamos terminado. Y como cosa rara, te mostraste sumiso y te dispusiste a marchar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Volver\u00e1s a tener noticias m\u00edas, M\u00f3nica. No te lo hab\u00eda anunciado, pero vine expresamente a celebrar tu cumplea\u00f1os (y esta vez me conmoviste, querido). De ahora en adelante continuar\u00e1s recibiendo mensaje m\u00edo en cada cumplea\u00f1os. Solo en caso de que muriera no te llegar\u00eda mi felicitaci\u00f3n. Ya sabes d\u00f3nde resido. All\u00ed estar\u00e9 esper\u00e1ndote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomaste la calle. La lluvia menuda te hizo apurar el paso. Qued\u00e9 extenuada. Veinte a\u00f1os \u2013\u00a1qu\u00e9 horror!\u2013 hab\u00edan transcurrido desde el d\u00eda, tambi\u00e9n lluvioso, en que me entregu\u00e9 a ti.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Espera \u2013grit\u00e9, alcanz\u00e1ndote. Y te di un beso veloz en los labios, al tiempo que murmuraba\u2013: las putas tambi\u00e9n sienten y sufren&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas lograste reaccionar cuando yo ya me hab\u00eda esfumado. Nunca sabr\u00e1s que llor\u00e9 el resto de la madrugada. Quiz\u00e1 t\u00fa tambi\u00e9n lo hiciste al quedarte solo en la esquina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero por nada del mundo iba a volver contigo. La vida, Diego Armando, nos hab\u00eda estropeado. Ya \u00e9ramos dos seres irrecuperables para el amor mutuo. Tempranas ojeras y rec\u00f3nditas penas, estimuladas por el licor, la droga y las bacanales, comenzaban a ajar mi rostro. Mis emociones, mis aut\u00e9nticas emociones, ya no exist\u00edan. Ahora era la diosa del sexo, la gran empresaria de la clandestinidad, por quien los hombres quemaban fortunas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso rumio ahora mis pesares. Por eso estoy borracha. Recuerdo que cuando por primera vez pis\u00e9 una casa de citas encontr\u00e9 en la puerta una bombilla de luz roja. Aquello me impresion\u00f3. Alguien me explic\u00f3 que ese era el distintivo de la prostituci\u00f3n por ser el color de la pasi\u00f3n. La carne, la sangre, los instintos son rojos. La luz roja qued\u00f3 desde entonces encendida en mi cerebro. Es el sello de mi profesi\u00f3n. Y siempre que miro con melancol\u00eda esa lucecita que mantengo prendida en el recinto de mis concupiscencias, donde t\u00fa quisiste acostarte conmigo, siento que algo se alborota en mi interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No te permit\u00ed que me poseyeras en semejante escenario, tal vez por decoro, \u00bfsabes?, porque tambi\u00e9n las prostitutas tenemos principios. T\u00fa mismo, como autor de mi primera experiencia sexual, que a la larga ser\u00eda mi mayor frustraci\u00f3n, est\u00e1s asociado con esa luz roja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy lloro mis desventuras en esta madrugada de nostalgias. Estoy sucia de hombres y podredumbres y ya nada me falta por conocer en la cadena de eternas org\u00edas donde noche tras noche vendo mi cuerpo entre licores y aberraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada hombre es un mundo. O mejor, un infierno. Todos quieren cosas nuevas en el amor, actos extravagantes, y a todos hay que complacerlos, as\u00ed te repugnen hasta el infinito las propuestas que te hacen. Hay momentos en que ya no te perteneces y no puedes negarte a los mayores excesos, porque para eso te pagan. Desde que le pongas tarifa a tu cuerpo debes obedecer. Tu cliente es el que manda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cierras entonces los ojos, o los mantienes bien abiertos, como lo prefieras, y te hundes, sin poder evitarlo y adem\u00e1s sin gozarlo, en los abismos de la pasi\u00f3n ajena que t\u00fa, tonta mu\u00f1eca de placer, avivas con tu equ\u00edvoca colaboraci\u00f3n. No todas las mujeres de la vida alegre somos indecentes, \u00bfme lo creer\u00e1s? Algunas somos rom\u00e1nticas. Rom\u00e1nticas, Diego Armando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si por lo menos pasara r\u00e1pido el acto repugnante. Pero hay hombres rastreros, dominados por los peores instintos, que te tocan por todas partes, te colocan en cuanta posici\u00f3n han aprendido en el cine porno, te lastiman, te rebajan a la condici\u00f3n de animal. Y no se conforman con hacer lo que quieran en tu cuerpo siempre disponible y siempre humillado, sino que te obligan a las m\u00e1s s\u00f3rdidas concupiscencias. Hay hombres que apestan. As\u00ed, tu pobrecita M\u00f3nica, a la que convertiste en la Lety del sexo, camina arroyo abajo hacia su destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1M\u00e1s trago, cantinero!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero sabes una cosa? He decidido ir a buscarte. Quiz\u00e1s a\u00fan no sea tarde para recomponer mi vida. S\u00ed, por Dios que lo har\u00e9 ma\u00f1ana. Vives solo y me necesitas. Yo te a\u00f1oro. En el pueblo no nos conocen. As\u00ed quedar\u00e1 f\u00e1cil borrar el pasado. \u00bfPero qu\u00e9 barbaridad est\u00e1s diciendo, Lety? \u00bfAcaso el pasado se puede borrar? En fin, querido, tomar\u00e9 la maleta y te llegar\u00e9 de sorpresa. Ma\u00f1ana es mi cumplea\u00f1os. Es posible que todav\u00eda resucite M\u00f3nica&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no lo intentamos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cumpl\u00ed el plan. Soy mujer decidida. Te llegu\u00e9 sin avisarte, como lo hab\u00eda programado, porque adem\u00e1s quer\u00eda hacer emocionante el encuentro. En mi maleta llevaba una botella de champa\u00f1a para que festej\u00e1ramos mi cumplea\u00f1os. Tal vez para que sell\u00e1ramos nuestra uni\u00f3n definitiva. Pero no te encontr\u00e9, querido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Perdone, se\u00f1ora, pero el se\u00f1or muri\u00f3 hace tres a\u00f1os \u2013me dijo una mujercita mientras me repasaba con curiosidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dej\u00f3 que me repusiera de la sorpresa y prosigui\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfSu nombre es M\u00f3nica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Lo adivin\u00e9. Es usted la misma de la foto que el se\u00f1or mantuvo siempre sobre la mesa de noche. Siento darle esta noticia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfEra usted su amante? \u2013le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No. Yo le ten\u00eda arrendada la pieza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dej\u00e9 hablando sola y me alej\u00e9. Record\u00e9 que no hab\u00eda vuelto a recibir tus mensajes el d\u00eda de mi cumplea\u00f1os. Tres a\u00f1os exactos hac\u00eda que no te comunicabas conmigo. Sent\u00ed los ojos humedecidos. Una luz roja \u2013intensa y dolorosa\u2013 volvi\u00f3 a encenderse en mi cerebro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aqu\u00ed me tienes, en esta nueva madrugada, pensando en lo que ya no es posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Revista Aleph<\/strong><strong>, <\/strong><\/em>N\u00b0 105, Manizales, abril-junio\/1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar Rodando, siempre rodando&#8230; Es mi destino. Mi vida, vagabunda entre burdeles, vicios y desenfrenos, ha hecho de m\u00ed, tu pobrecita M\u00f3nica, un gui\u00f1apo humano. 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