{"id":6844,"date":"2011-12-15T17:15:38","date_gmt":"2011-12-15T22:15:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6844"},"modified":"2014-04-09T19:24:37","modified_gmt":"2014-04-10T00:24:37","slug":"por-los-caminos-de-la-droga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/15\/por-los-caminos-de-la-droga\/","title":{"rendered":"Por los caminos de la droga"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soy uno de los colombianos que se sienten estupefactos ante el fallo de la Corte Constitucional que despenaliza el uso personal de las drogas. El alto tribunal, que en otros casos ha dado muestras de equilibrio y sabidur\u00eda, no interpret\u00f3 esta vez el clamor de un pa\u00eds que desde hace mucho tiempo lucha por frenar el consumo de las sustancias alucin\u00f3genas que tantos estragos ha causado, y continuar\u00e1 causando, en la salud mental y corporal de la juventud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Permitir la llamada dosis personal de las drogas, con el argumento de que la Constituci\u00f3n consagra el libre desarrollo de la personalidad, es soberano exabrupto. Por encima del bienestar individual prima el beneficio general de la comunidad. Por la corrupci\u00f3n de unos pocos no puede exponerse la seguridad del pa\u00eds. Lo que la Corte ha abierto es un despe\u00f1adero al vicio, superior al que ya existe. Por eso, la opini\u00f3n p\u00fablica coincide en que esta vez la Corte Constitucional, conformada por sabios y eminentes varones, se ha equivocado en materia grave.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En juego est\u00e1 el futuro de la juventud colombiana. La salud de la patria. Este fallo inveros\u00edmil, en este pa\u00eds carcomido por tanta desgracia familiar y colec\u00adtiva a causa de la permisividad de algunas leyes, de las autoridades y de los propios padres de familia, casi significa una invitaci\u00f3n, con cier\u00adto se\u00f1uelo de curiosidad, a probar los productos sicoactivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la dosis personal no acarrea consecuencias serias, como se pregona, de all\u00ed es f\u00e1cil pasar, por efectos de la seducci\u00f3n pro\u00adgresiva, a los grandes consumos que no s\u00f3lo embrutecen y arrui\u00adnan la personalidad del consu\u00admidor, sino que desqui\u00adcian las defensas morales de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soy testigo de una experien\u00adcia dolorosa que bien vale la pena traer a cuento para refren\u00addar lo que significa la ca\u00edda de una sociedad cuando no se con\u00adtrolan a tiempo los vicios p\u00fabli\u00adcos. En el Quind\u00edo, consumido hoy en grandes abismos de de\u00adgradaci\u00f3n moral, se comenz\u00f3 por m\u00ednimas cantidades de dro\u00adga. Un d\u00eda surgi\u00f3 en la tranquila ciudad de Armenia una figura seductora y funesta, la de Car\u00adlos Lehder, que bajo el barniz de las obras sociales incitaba a los j\u00f3venes a la vida muelle del placer y las alegres fugas de la realidad. En esa forma se fueron trastocando, casi en forma in\u00adsensible, los valores que ador\u00adnaban a esta raza laboriosa y progresista, hasta desfigurarse los principios ancestrales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el tiempo, la marihuana y otros productos m\u00e1s refinados circulaban a ojos vistas por co\u00adlegios, calles y hogares. Chicos y mayores, obnubilados por la org\u00eda general, contribuyeron a que Armenia sea lo que es hoy: el para\u00edso perdido. Un d\u00eda, cerca de la Posada Alemana (el mayor centro de diversi\u00f3n de Carlos Lehder), siete j\u00f3venes pertenecientes a familias distinguidas perdieron la vida bajo el v\u00e9rtigo de la velocidad y el est\u00ed\u00admulo de las sustancias suici\u00addas en espeluznante accidente. Ellos, como muchos de la sociedad desquiciada por el pro\u00adfeta de la liviandad, se hab\u00edan iniciado con porciones menores de droga, o sea, con las dosis personales que ahora se legali\u00adzan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tragedias que le ocasion\u00f3 al Quind\u00edo aquella \u00e9poca desen\u00adfrenada, cuando se le rend\u00eda tributo al becerro de oro, son inenarrables. Uno de los magistrados que vot\u00f3 a favor de la despenalizaci\u00f3n de la dro\u00adga es quindiano, y \u00e9l (como yo) es testigo de aquel cap\u00edtulo tor\u00admentoso que ojal\u00e1 sirviera para ponerles freno a las locuras co\u00adlectivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 30-VII-1994.<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Soy uno de los colombianos que se sienten estupefactos ante el fallo de la Corte Constitucional que despenaliza el uso personal de las drogas. 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