{"id":6927,"date":"2011-12-15T20:01:03","date_gmt":"2011-12-16T01:01:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6927"},"modified":"2014-03-22T20:57:04","modified_gmt":"2014-03-23T01:57:04","slug":"soata-senora-de-los-silencios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/15\/soata-senora-de-los-silencios\/","title":{"rendered":"Soat\u00e1, se\u00f1ora de los silencios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>A mi pueblo nativo, en sus 450 a\u00f1os de vida<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el costado norte de la plaza reposa una casona colonial, penetrada de sue\u00f1o y nostalgias, cuya puerta permanece ce\u00adrrada a todo momento. Por la mansi\u00f3n caminan densas capas de silencio. El vetusto portal\u00f3n que alguna vez fue de las ca\u00adballerizas parece que hubiera sido clausurado para siempre. Esta vivienda alberg\u00f3 a Bol\u00edvar en diferentes ocasiones, entre los a\u00f1os 1814 y 1825, como lo exalta la siguiente placa colocada en la fachada:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa Academia Boyacense de Historia rinde tributo patri\u00f3\u00adtico al Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar en el tricentenario de su na\u00adcimiento, quien en su ruta pol\u00edtico-militar pas\u00f3 cinco veces por Soat\u00e1 y se aloj\u00f3 en esta casa hist\u00f3rica\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, Bol\u00edvar estuvo en Soat\u00e1 siete veces, en cinco de las cuales pernoct\u00f3 all\u00ed; en las dos restantes su tr\u00e1nsito se produjo el mismo d\u00eda. Varios textos de historia recogen los pasos del Libertador, como <em>Soat\u00e1 <\/em>y<em> \u00c1lbum de Boyac\u00e1,<\/em> de Cayo Le\u00f3nidas Pe\u00f1uela; <em>Monograf\u00edas de los pueblos de Boyac\u00e1,<\/em> de Ram\u00f3n C. Correa, y <em>Bol\u00edvar en Soat\u00e1<\/em>, de Jos\u00e9 Agust\u00edn Amaya. La primera presencia del h\u00e9roe tuvo lugar el 18 de noviembre de 1814 y corresponde al primer viaje que desde Ve\u00adnezuela realizaba el futuro Libertador al interior del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aldaba con que cerca de dos siglos despu\u00e9s tocamos en el port\u00f3n repercute en la vecindad con roncos sonidos de bronce antes que alguien conteste desde el interior. Al tras\u00adpasar la segunda puerta (como era la usanza en los viejos tiempos), surge el patio empedrado en mitad de las columnas, las escalas y los amplios corredores, tambi\u00e9n de piedra, que se quedaron como mudos testigos de \u00e9pocas a\u00f1ejas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el segundo piso, desde donde se acciona el cordel que permite franquear la entrada, nos observa Antonia G\u00f3mez, la \u00fanica moradora del caser\u00f3n. Desde que a\u00f1os atr\u00e1s falleci\u00f3 la \u00faltima de sus patronas, Antonia se acostumbr\u00f3 a la soledad absoluta. Dice que no siente miedo alguno, ya que la fidelidad y el cari\u00f1o que conserva por sus protectoras le abrigan el alma y le permiten ahuyentar los fantasmas que rondan entre las sombras del pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta reliquia hist\u00f3rica fue casa cural y luego cuartel. El p\u00e1rroco de entonces, Jos\u00e9 Eusebio Camacho, adquiri\u00f3 el te\u00adrreno en 1808, y en 1814 concluy\u00f3 la construcci\u00f3n. Cuando Sim\u00f3n Bol\u00edvar pernoct\u00f3 por primera vez en aquella morada caminera \u2014la que m\u00e1s tarde convertir\u00eda en su palacio ambu\u00adlante de gobierno\u2014, uno de los notables del pueblo era el se\u00f1or Fernando Pab\u00f3n y Gallo, oriundo de Tuta, de quien dice el can\u00f3nigo Pe\u00f1uela que se trataba de \u00abun caballero honora\u00adble, ilustrado, que en poco tiempo se granje\u00f3 el aprecio y el respeto de todas las clases sociales\u00bb. Como diputado a la Cons\u00adtituci\u00f3n de Tunja de 1811, el se\u00f1or Pab\u00f3n se hab\u00eda establecido en Soat\u00e1 para proclamar el Estado Soberano de Boyac\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios propietarios tuvo la mansi\u00f3n en los a\u00f1os siguien\u00adtes: Jos\u00e9 Mar\u00eda Medina Lozano y su esposa Segunda Calder\u00f3n Reyes, el escritor Tem\u00edstocles Tejada, Ladislao Corso Reyes y su esposa Ana Mercedes Bernal Calder\u00f3n. A finales del siglo pas\u00f3 a manos de Teotiste Mesa, padre de las Mesas, de tan grata memoria en el pueblo. Ahora es propiedad de las familias Valderrama Mesa y Jim\u00e9nez Valderrama.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Otra casa para el recuerdo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mismo sector de la plaza, vecina de la edificaci\u00f3n rese\u00f1ada y tambi\u00e9n esquinera, se levanta otra casona colonial: la residencia de la familia Escobar. Como no s\u00f3lo los seres humanos sino tambi\u00e9n las casas cumplen a\u00f1os, la vivienda de mis abuelos, donde yo nac\u00ed, ha llegado a los 237 a\u00f1os de vida, que aqu\u00ed se le celebran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amarillentos papeles de familia indican que en 1758 fue construido el primer piso con los s\u00f3lidos materiales que en\u00adtonces se empleaban y que han resistido varios cataclismos. En 1879 la casa pertenec\u00eda a Eustaquio Corso Reyes, quien diez a\u00f1os despu\u00e9s la traspasar\u00eda a varios parientes, para pasar en 1894 \u2014hace 101 a\u00f1os\u2014 a propiedad de Policarpo Escobar Corso y Mar\u00eda Antonia Rinc\u00f3n Ojeda, mis abuelos maternos. En 1910 se construy\u00f3 el segundo piso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las casas soportan m\u00e1s que los hombres el peso de los a\u00f1os. Mientras los mortales somos fr\u00e1giles, los inmuebles de anta\u00f1o parec\u00edan eternos. Eran tan consistentes, que sus gruesos muros no se conmov\u00edan \u2014ni se conmueven hoy a pesar de su longevidad\u2014 ante la arremetida de los terremotos. \u00bfQui\u00e9n<br \/>\nde los lectores se siente con fuerza para llegar a los 237 a\u00f1os que tienen mis lares maternos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A comienzos del siglo que se extingue, esa casa vibraba de alegr\u00eda. Los siete hermanos Escobar Rinc\u00f3n (entre ellos, cinco mujeres) llenaban de frescura y vitalidad el amplio espacio solariego. La madera tallada embellec\u00eda puertas, ventanas y escaleras, la sala principal y el esplendoroso comedor donde se avivaba m\u00e1s el fuego hogare\u00f1o. La suntuosa sala se\u00f1orial, que hoy se recuerda con nostalgia, fue testigo de grandes bailes de la \u00e9poca, como de romances e \u00edntimos momentos familiares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el paso del tiempo, la morada inici\u00f3 su metamorfosis inevitable. La ley de las herencias impone las segregaciones, cuando no los traspasos definitivos. De mano en mano, cada vez se achicaba m\u00e1s el antiguo dominio, como la piel de zapa. La vieja mansi\u00f3n no ha salido de la familia, pero ya no es la misma. Mi casa materna, casi deshabitada hoy, donde s\u00f3lo residen de fijo dos almas femeninas, grandes y solitarias como las paredes que las protegen, rumia sus recuerdos con la tris\u00adteza de los tiempos idos. Es tambi\u00e9n casa de silencios. Todo en Soat\u00e1, incluso este aniversario que festejamos con luces, est\u00e1 imbuido por los ecos del ayer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las residencias tienen alma y sentimientos. R\u00eden y lloran con las alegr\u00edas y las adversidades de sus moradores. No son materia inerte, ya que por sus cimientos, tapias, columnas, corredores y cuartos \u00edntimos corre sangre. Ven, oyen y respi\u00adran. Son arcas de la historia pueblerina. Algunos insensatos destruyen las casas viejas y los archivos hist\u00f3ricos para borrar el pasado. Como si el pasado pudiera borrarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al abrir las puertas de este par de casas ancestrales (y lo mismo puede decirse de otras de igual significaci\u00f3n, cunas de distinguidas familias soatenses), es como rescatar la Soat\u00e1 antigua, toda llena de gracia y atributos, para brindar por estos 450 a\u00f1os de historia que nos colman de alborozo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Palabras de Bol\u00edvar<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo paso del Libertador sucedi\u00f3 el d\u00eda 25 de marzo de 1828. Al d\u00eda siguiente, seg\u00fan lo anota Luis Per\u00fa de Lacroix en su c\u00e9lebre diario, sigui\u00f3 hacia Bucaramanga, desde donde observ\u00f3 el desarrollo de la Convenci\u00f3n de Oca\u00f1a, uno de los sinsabores m\u00e1s amargos sufridos en su vida p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Soat\u00e1 hall\u00f3 siempre un oasis dentro de las duras jor\u00adnadas del guerrero y del gobernante; y en sus pobladores, seres amables y patriotas aut\u00e9nticos. La peque\u00f1a villa aport\u00f3 a la causa de la Independencia el temple de sus hombres, muchos de los cuales sacrificaron su vida en los campos de la liber\u00adtad, tanto de Colombia como de los pa\u00edses vecinos. Para des\u00adtacar esos actos de hero\u00edsmo, Bol\u00edvar escribi\u00f3 la siguiente proclama patri\u00f3tica que se guarda como el mayor documento del mu\u00adnicipio:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Habitantes de Soat\u00e1:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Vuestra Municipalidad me represent\u00f3 algunos meses ha contra vuestro Pastor. Yo segu\u00ed entonces la voz de la pruden\u00adcia y lo amonest\u00e9 en lugar de perseguirlo. Ahora, alej\u00e1ndome quiz\u00e1s por mucho tiempo de vuestra villa, quiero ofreceros mi protecci\u00f3n especial contra cualquiera que os persiga, porque el primer deber del Gobierno es defender los pueblos contra los malvados.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a1Habitantes de Soat\u00e1!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mi brazo va a las extremidades de Colombia a llevar la libertad a los que a\u00fan gimen esclavos, pero el Vicepresidente de Colombia ser\u00e1 justo para todos, y para vosotros mi protec\u00adtor como lo soy yo para cada vecino de Soat\u00e1. Cualquiera que sea vuestro enemigo, fuese el mismo que deb\u00eda ser vuestro Pastor, ser\u00e1 mi enemigo, \u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cuartel General en Soat\u00e1, a 14 de octubre de 1821. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Sim\u00f3n Bol\u00edvar<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos a\u00f1os atr\u00e1s, el 15 de noviembre de 1819, hab\u00eda enviado desde Soat\u00e1 la siguiente comunicaci\u00f3n al general Santander:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Presidente de la Rep\u00fablica, Capit\u00e1n General de los Ej\u00e9rcitos de Venezuela y de la Nueva Granada, al Excmo. Se\u00ad\u00f1or Vicepresidente de las Provincias libres de la Nueva Gra\u00adnada.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El perjuicio que causan a la Rep\u00fablica los curas godos es imponderable. As\u00ed que yo no estoy de acuerdo con su perma\u00adnencia en los curatos. De estos hay en la Nueva Granada unos veinte o treinta, y estando como estoy persuadido de los males que causan a su patria, no puedo menos que prevenir a V.E. los separe de sus destinos y ponga en su lugar hombres de reco\u00adnocido patriotismo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Dios guarde a V.E. muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Bol\u00edvar<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por curas godos hay que entender curas realistas. Esta dura misiva se explica en el hecho de que, trat\u00e1ndose de cl\u00e9\u00adrigos adictos a la monarqu\u00eda, sus acciones beligerantes se opon\u00edan a las campa\u00f1as republicanas del Libertador.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Nace el pueblo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caser\u00edo ind\u00edgena de donde emerger\u00eda la poblaci\u00f3n ac\u00adtual era uno de los principales cacicazgos de la naci\u00f3n chibcha, y sus habitantes ten\u00edan una mezcla de chibchas, caribes y choques en raz\u00f3n de la amplia zona por donde se desplazaban. El poderoso cacique Soat\u00e1 sobresal\u00eda por su valor guerrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La regi\u00f3n depend\u00eda de la agricultura y la ganader\u00eda, con algunos cultivos b\u00e1sicos como el ma\u00edz, la ca\u00f1a de az\u00facar, la papa, la yuca, la arracacha, el trigo, la cebada, el cacao y las frutas tropicales. Tambi\u00e9n exist\u00edan diversos yacimientos, como el del plomo, el cobre, el hierro y la caliza. Diseminados en una extensa y abrupta geograf\u00eda, los indios cuidaban sus minifundios con la dedicaci\u00f3n y el celo caracter\u00edsticos de su raza. Para fortalecer el \u00e1nimo se ayudaban con el ayo (la coca sin procesar, que a\u00fan se consume en las vegas del Chicamocha), el que mezclado con cal viva y apurado con la espiritosa chicha era y sigue siendo el mejor estimulante para las arduas jornadas laborales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Demarcadas por Juan Rodr\u00edguez Parra la plaza y las calles sobre los cimientos del caser\u00edo chibcha, se aproximaba la fundaci\u00f3n hisp\u00e1nica del pueblo. El conquistador hab\u00eda na\u00adcido en Valdepe\u00f1as, Espa\u00f1a, en 1504. Ten\u00eda el grado de sargen\u00adto mayor (capit\u00e1n), y adem\u00e1s era versado en leyes, seg\u00fan se desprende de algunas papeles conservados en los archivos his\u00adt\u00f3ricos de Boyac\u00e1. Fue uno de los que incendiaron el Templo del Sol de Sogamoso, acto que dibuja su esp\u00edritu belicista y pone de presente la ambici\u00f3n con que los espa\u00f1oles persegu\u00edan el oro de los templos ind\u00edgenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Juan Rodr\u00edguez Parra le correspond\u00eda ahora el privile\u00adgio de fundar un pueblo, hecho que se llev\u00f3 a cabo el 10 de diciembre de 1545. As\u00ed naci\u00f3 Soat\u00e1, hace 450 a\u00f1os. El cacique, fogoso combatiente de los espa\u00f1oles, fue relegado a una estancia en Tipacoque (la futura hacienda que llevar\u00eda ese nombre). A\u00f1os despu\u00e9s su hijo Gaspar, heredero de sus bienes, entregar\u00eda dicha estancia a los agustinos, por medio de testa\u00admento, a cambio de diecisiete misas anuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambos personajes, el cacique y el conquistador, al unir dos mundos, representan los eslabones necesarios que hicieron po\u00adsible el surgimiento de la\u00a0 poblaci\u00f3n, que era como un mi\u00adlagro en esos tiempos primitivos y en esos desfiladeros escalofriantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vendr\u00edan luego la promulgaci\u00f3n de las leyes para gober\u00adnar la localidad, y el ordenamiento de usos y estilos para estructurar la armon\u00eda comunitaria, prop\u00f3sitos que demanda\u00adr\u00edan denodado empe\u00f1o. Si era belicoso el se\u00f1or de Espa\u00f1a, tambi\u00e9n lo era el se\u00f1or de Soat\u00e1. Ubicados en la historia sus temperamentos de lucha \u2014cada cual dentro de sus personales circunstancias de liderazgo pol\u00edtico\u2014, la civilizaci\u00f3n salt\u00f3 de aquellas bre\u00f1as salvajes para definir un modelo social, el que se engloba en una sola palabra: Soat\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Perfil del fundador<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la casa cural de Soat\u00e1 se conserva un \u00f3leo de don Juan Rodr\u00edguez Parra, elaborado por el artista tunjano Rafael Tavera, donde se dibuja al fundador con apariencia similar a la de don Quijote de la Mancha, armado de lanza y vestido del casquete y el traje miliciano de la \u00e9poca, en expresivo gesto guerrero. Algunos datos indican que al lado de sus padres, don Diego Rodrigo de Valdepe\u00f1as y do\u00f1a Mar\u00eda del Pilar de la Pa\u00adrra, hab\u00eda recibido profunda formaci\u00f3n religiosa antes de seguir la escuela de las armas bajo las banderas de Carlos V. En aquellas calendas, la ambici\u00f3n de los j\u00f3venes era ingresar al clero o a la milicia, y so\u00f1aban con llegar a ser santos o pr\u00f3ceres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos escog\u00edan las leyes o la medicina, pero m\u00e1s les hubiera gustado el distintivo sacerdotal o el militar, con todos sus arreos e \u00edntimos deleites, como el que exhibe el fundador de Soat\u00e1. Otros dos cuadros de esta galer\u00eda corresponden a los primeros doctrineros dominicos que llegaron al poblado el mismo a\u00f1o de su fundaci\u00f3n: fray Bartolom\u00e9 de la Sierra y fray Diego Mart\u00ednez. Este \u00faltimo bautiz\u00f3 al cacique. Un dibujo primitivista de Sergio Pineda recoge el momento en que el indio, rodeado de ardiente vegetaci\u00f3n tropical, recibe el sacra\u00admento en las aguas de un r\u00edo caudaloso, que no puede ser sino el Chicamocha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fundador de Soat\u00e1 hab\u00eda penetrado a Colombia por Santa Marta, donde se incorpor\u00f3 a la expedici\u00f3n del licenciado Gonzalo Jim\u00e9nez de Quesada en la conquista de los nativos, y m\u00e1s tarde acompa\u00f1ar\u00eda en la misma misi\u00f3n a Gonzalo Su\u00e1rez Rend\u00f3n, el fundador de Tunja, una de las ciudades m\u00e1s importantes \u2014y en un tiempo la m\u00e1s importante\u2014 en la \u00e9poca del Nuevo Reino. El conquistador Rodr\u00edguez Parra estuvo pre\u00adsente en la fundaci\u00f3n de las poblaciones m\u00e1s antiguas del pa\u00eds: Santa Marta, en 1525 (hoy con 470 a\u00f1os de vida); Car\u00adtagena, en 1533 (con 462 a\u00f1os); Bogot\u00e1, en 1538 (con 457 a\u00f1os); Tunja, en 1539 (con 456 a\u00f1os); Soat\u00e1, en 1545 (con 450 a\u00f1os). Tras estas jornadas agotadoras y heroicas, el fundador muri\u00f3 en el a\u00f1o 1577, en Tunja, a los 73 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Labranza del Sol<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En etimolog\u00eda ind\u00edgena, Soat\u00e1 quiere decir <em>Labranza del Sol<\/em>. El astro rey era venerado por los ind\u00edgenas como el dios supremo de tierras, ganados, r\u00edos y cosechas. Dispensador de la riqueza, la libertad y el poder. Rey de la atm\u00f3sfera, los vien\u00adtos y las tempestades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su imperio es absoluto. El sol fulgurante, que no admite eclipses, alumbra los campos de Soat\u00e1 para establecer la vigencia de lo eterno sobre lo ef\u00edmero. Bajo sus rayos naci\u00f3 una estirpe de gente brava, batalladora e indoma\u00adble. No es fortuito, pasados aquellos tiempos primitivos de la idolatr\u00eda solar, el hecho de que la comarca, comprendido todo el Norte de Boyac\u00e1\u2014 provincia de la que Soat\u00e1 es su capital\u2014, tenga como patr\u00f3n el del car\u00e1cter, el trabajo y el valor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nueve rayos resplandecientes, que reflejan claridad y ver\u00adticalidad, caen sobre el escudo de armas como saetas en el espacio. En un \u00e1ngulo dorado aparece la orqu\u00eddea, s\u00edmbolo de la belleza; y en otro, la famosa palma de d\u00e1til, que simboliza la agricultura y representa su insignia mayor. De ah\u00ed el apelativo que ha hecho famosa a la poblaci\u00f3n: Soat\u00e1, <em>Ciu\u00addad del D\u00e1til<\/em>. En la parte inferior del escudo, los brazos musculosos del ind\u00edgena y el espa\u00f1ol, armados de lanzas, se entrelazan en campo guerrero para afirmar la uni\u00f3n de sus razas brav\u00edas \u2014en vigoroso encuentro del mestizaje\u2014 y lanzar el grito de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palmera de Soat\u00e1 es \u00fanica en el pa\u00eds. Palmeras existen en muchos lugares de la tierra, pero no todas son fecundas. Las nuestras, en cambio, se reproducen y nunca mueren. En la misma planta existen flores masculinas y femeninas, en idilio eterno, que se buscan, se consienten y atraen, lo mismo que sucede en el reino de los hombres, y cruzan sus emociones para prolongar la especie. Ese instinto amoroso-sexual se ha quedado en el ambiente como un regalo, como un aroma de la naturaleza, para afirmar la vida. El nuestro es un \u00e1rbol con alma femenina. Laura Victoria, la voz po\u00e9tica de la tierra soatense, as\u00ed canta a los d\u00e1tiles convertidos en mujer:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Surgen en la distancia <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>las tardes de mi pueblo <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>surcadas de caminos, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>donde van las muchachas <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>con las trenzas desnudas <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>y los senos erectos; <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>las muchachas de sol <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>y agua temprana, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>hermanas de los d\u00e1tiles, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>compa\u00f1eras del viento, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>que juegan con las flores <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>y bajan las pesta\u00f1as <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>cuando el aire las besa <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>y les alza la falda <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>de pespuntados vuelos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Caminos de mi tierra<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tiempos de la Colonia, mi pueblo fue un cruce de ca\u00adminos entre el Nuevo Reino y Venezuela. Por aquellas tierras anchas y taciturnas, perdidas entre neblinas, despe\u00f1aderos, caminos de herradura y horizontes yermos, serpenteaba el vie\u00adjo camino real que m\u00e1s tarde borr\u00f3 la carretera. Desde muy joven, Caballero Calder\u00f3n, el hidalgo de Tipacoque, comenz\u00f3 a transitar aquellos abismos impresionantes y recuerda que la carretera apenas llegaba al p\u00e1ramo de Guantiva, desde donde era necesario seguir a caballo para estar en la hacienda. En su libro <em>Tipacoque <\/em>(1940) pinta as\u00ed la zozobra del viaje. \u00abBajo la lluvia, entre la bruma, c\u00f3mo era de tremendo ese ca\u00f1\u00f3n del Chicamocha, c\u00f3mo parec\u00eda de estrecho el camino y la so\u00adledad era m\u00e1s angustiosa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al paso de los a\u00f1os, con dormida morosidad, la carretera perforaba monta\u00f1as, desafiaba profundidades y proclamaba de vez en cuando, desde la cima, sus victorias p\u00edrricas. El p\u00e1\u00adramo inmutable, los farallones imponentes, los precipicios insondables, todo se confabulaba para hacer m\u00e1s medrosa \u2014y tambi\u00e9n m\u00e1s po\u00e9tica y emocionante\u2014 la traves\u00eda por aquellas soledades. El escritor de Tipacoque, pintor de paisajes, re\u00adcogi\u00f3 en sus libros el polvo de aquellas sendas ariscas, entre desfiladeros agresivos y m\u00e1gicos, que le entonaban el alma y le permitieron elaborar una de las obras de mayor belleza y fuerza buc\u00f3lica que se hayan escrito en Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenzando el siglo actual, el presidente Rafael Reyes, nativo de Santa Rosa de Viterbo, le dio impulso a la v\u00eda y logr\u00f3 para ella el progreso que ning\u00fan otro mandatario ha logrado imprimirle. Digamos, entonces, que los caminos de mi tierra son \u00e1speros y sufridos. Eduardo Caballero Calder\u00f3n, el eterno cr\u00edtico de todos los gobiernos por esta parsimonia desesperante, nunca consigui\u00f3 que la carretera pavimentada llegara hasta su tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al morir el escritor en abril de 1993, faltaban treinta kil\u00f3metros desde las goteras de Susac\u00f3n has\u00adta Tipacoque. Cuando escribo estas notas, seis meses antes de la gloriosa efem\u00e9rides soatense, el pavimento apenas ha avan\u00adzado tres kil\u00f3metros, es decir, a kil\u00f3metro por a\u00f1o\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contraste con la desidia oficial, est\u00e1 el embrujo de los panoramas que conducen a mi solar nativo. De un art\u00edculo que publiqu\u00e9 en El Espectador hace diez a\u00f1os trasplanto a esta semblanza las siguientes pinceladas sobre el paisaje de mi tierra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCuando se quiera encontrar paisaje, legitimo paisaje, hay que ir a Boyac\u00e1. All\u00ed la naturaleza, taciturna y soberbia a la vez, se convierte en el ingrediente m\u00e1gico sin el cual es imposible concebir la belleza. En Boyac\u00e1, sea cualquiera el camino que se escoja, todo adquiere contornos fant\u00e1sticos. Los pueblitos que se deslizan de Tunja para abajo, cargados de sopor, aparecen a la orilla de la carretera como un desaf\u00edo a la vida estrepitosa y como si no hubieran despertado a\u00fan a los enga\u00f1os del modernismo. Permanecen est\u00e1ticos en el tiem\u00adpo y ajenos a las caravanas de turistas que, deseosas de emo\u00adciones, tratan de descubrir el misterio de las cosas muertas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl p\u00e1ramo, en ciertos parajes, parece que cogiera a den\u00adtelladas a quienes se atreven a transitar por sus dominios. All\u00ed termina la ilusi\u00f3n del asfalto y comienza la realidad de la v\u00eda pedregosa, deplorable en muchos trayectos, y entre ba\u00adches y desfiladeros se prosigue por caminos lentos y polvo\u00adrientos, frenados para el v\u00e9rtigo y abiertos a la contemplaci\u00f3n del paisaje. Es all\u00ed donde surge en todo su esplendor el mag\u00adnetismo de la naturaleza incontaminada. Los frailejones, que certifican el decurso de siglos de quietud y la presencia inequ\u00edvoca del p\u00e1ramo, son guardianes de territorios solitarios donde el hombre mismo estorba entre tanto sosiego y tanta desprevenci\u00f3n. Un sol temeroso se esconde entre los pedrego\u00adnes y esp\u00eda de soslayo el paso de los veh\u00edculos, mientras las corrientes de aguas cantarinas, verdaderas oraciones de la monta\u00f1a, susurran sus lamentos. \u00bfSer\u00e1n lamentos o ser\u00e1n alborozos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abComo si la pereza del ambiente nos invitara a so\u00f1ar, del fondo de la tierra vemos salir extra\u00f1as visiones \u2014tal vez un arbusto convertido en ave voladora, tal vez un p\u00e1jaro que se torna en duendecillo, o acaso un animal prehist\u00f3rico que se transforma en pe\u00f1asco&#8230;\u2014, y entre cabeceo y cabeceo avi\u00adzoramos de pronto la aparici\u00f3n de la iglesia pr\u00f3xima. Por estas aldeas min\u00fasculas, que apenas logramos captar cuando ya han desaparecido, pasamos con sabor de polvo y de mon\u00adta\u00f1a y con letargo de ensue\u00f1os y sinfon\u00edas interiores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl paisaje es el marco natural que se qued\u00f3 en el senti\u00admiento de los boyacenses. Ya habl\u00f3 Armando Solano de la melancol\u00eda de la raza ind\u00edgena, y habr\u00e1 que asociar la paz y el embrujo de las tierras silenciosas \u2014donde cada tramo de asfalto algo le roba a la virginidad\u2014 con la pureza del alma boyacense. Boyac\u00e1: paisaje, oraci\u00f3n, asombro, eternidad\u2026 Todav\u00eda, por fortuna, los b\u00e1rbaros de la civilizaci\u00f3n \u2014los co\u00admejenes de la cultura que fustig\u00f3 Eduardo Torres Quintero\u2014 algo entienden del sentido de estos pueblitos somnolientos que a pesar del alboroto de los tiempos conservan puros sus encan\u00adtos. La tradici\u00f3n y el paisaje son en Boyac\u00e1 los mejores frutos de la tierra\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>La cenicienta triste<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un panorama encantado surge de las tierras norte\u00f1as: rocas, p\u00e1ramos, abismos, r\u00edos rumorosos, sosiego, poes\u00eda\u2026 En medio de las soberbias ondulaciones de la cordillera brota de pronto un oasis, una parada necesaria para mitigar la du\u00adreza del recorrido: estamos en Soat\u00e1. Y hemos venido a congratular a la madre tierra en sus cuatro siglos y medio de hidalgu\u00eda, tradici\u00f3n y olvido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed: de olvido. Sus glorias pasadas se han diluido en el tiempo para darle paso a la triste realidad de suelos sufridos y empobrecidos que ya no dispensan los recursos suficientes para la subsistencia. Un d\u00eda la Compa\u00f1\u00eda Colombiana de Ta\u00adbaco ilusion\u00f3 a los agricultores para que cambiaran sus cul\u00adtivos tradicionales por el producto redentor que seg\u00fan ella prodigar\u00eda bienestar y progreso constantes. Y todos comenza\u00adron a sembrar tabaco. Una regi\u00f3n entera se esclaviz\u00f3 a un solo cultivo, con el halago de los buenos precios y las cosechas eter\u00adnas. Al paso del tiempo, cuando los precios fueron decayendo hasta llegar a niveles irrisorios, la tierra hab\u00eda dejado de ser apta para otros fines. La situaci\u00f3n no puede ser m\u00e1s dram\u00e1\u00adtica: la capa vegetal qued\u00f3 esterilizada y los agricultores no tienen de qu\u00e9 vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la amarga realidad inocultable: se trata de la tierra arrasada y de la gente desesperanzada que ha perdido la fe en los surcos y los arados. En otras \u00e9pocas, el olor de los trapiches impregnaba el aire de exquisitas fragancias que embriagaban los sentidos. Hoy, como sucede con las casas viejas cantadas al comienzo de este escrito, las moliendas son apenas un recuerdo melanc\u00f3lico. Contin\u00faa, por ventura, la tradici\u00f3n de los dulces t\u00edpicos que hacen las delicias de propios y extra\u00f1os e imprimen ese sello ambiental \u2014que tanto atrae a los viajeros\u2014 de hospitalidad y encanto. El d\u00e1til, siendo la mayor presea de la noble villa, es comoel hada madrina que riega besos en el ambiente para perfumar la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es tierra reseca. Las reservas de agua se han agotado poco a poco entre las talas de \u00e1rboles y los maltratos sin cuento que tanto combati\u00f3 en la vecindad, para lecci\u00f3n de toda la comarca, el caballero de Tipacoque. De esos abusos son responsables los propios habitantes, ajenos a las medidas de protecci\u00f3n y cari\u00f1o del medio ambiente, indispensables para que la naturaleza sea generosa y maternal. Cuando los cam\u00adpos mueren de sed, es la propia vida humana la que langui\u00addece entre apremios y desesperos. Aqu\u00ed es donde se impone un alto en el camino para buscar las fuentes primitivas de la existencia, que nuestros antepasados los ind\u00edgenas \u2014justo es reconocerlo como homenaje a su raza laboriosa\u2014 sab\u00edan cui\u00addar con mayor sabidur\u00eda agr\u00edcola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los afanes de la hora, y seg\u00fan proyecto de ley que se tramita en el Congreso, est\u00e1 la construcci\u00f3n de una represa en Susac\u00f3n, en el sitio denominado El Desaguadero, en la que se almacenar\u00edan veinte millones de metros c\u00fabicos con des\u00adtino a Bel\u00e9n, Cerinza, Santa Rosa de Viterbo, Duitama, Paipa y Tunja, poblaciones agobiadas por la carencia de recursos h\u00eddricos. En estas condiciones, los pueblos m\u00e1s unidos por estos 450 a\u00f1os de historia regional \u2014Soat\u00e1, Susac\u00f3n, Tipacoque, las dos S\u00e1tivas, Covarach\u00eda y Onzaga\u2014, que tambi\u00e9n sufren el flagelo del agua, verdadera violencia en la vida moderna, e ilusionados durante mucho tiempo con dicha obra, tendr\u00edan que resignarse a que el preciado elemento se transporte a otros lugares y de all\u00ed regrese \u2014por el lecho del r\u00edo Chicamocha\u2014 \u00abenvasado\u00bb y contaminado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Legi\u00f3n de honor<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas notas, que a grandes rasgos han abarcado los or\u00edge\u00adnes de la poblaci\u00f3n hasta desembocar en la actual crisis eco\u00adn\u00f3mica y social de esta tierra sumida en el silencio y el olvido, tributan c\u00e1lido homenaje de admiraci\u00f3n a la paciencia y la reciedumbre de sus habitantes de todas las \u00e9pocas, que han logrado superar los reveces para afianzar el futuro. Quiz\u00e1s los signos actuales no son los m\u00e1s propicios, pero sobre esas ad\u00adversidades se sostiene la fe en Dios y se robustece el alma con la confianza de d\u00edas mejores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso destacar el esp\u00edritu estoico con que los vecinos han desafiado los temporales para engrandecer el destino. No se han dejado amilanar en medio de tanto aban\u00addono, impuesto incluso por la ausencia de sus hijos m\u00e1s des\u00adtacados. No obstante la esterilidad de los campos y la escasez de fuentes de trabajo, los soatenses miran con optimismo la marcha hacia los 500 a\u00f1os que ya comienzan a fulgurar en lontananza, y fortalecen la vida del terru\u00f1o con el recuerdo de grandes acontecimientos hist\u00f3ricos. Sienten que pr\u00f3ceres como Sim\u00f3n Bol\u00edvar y Juan Jos\u00e9 Rond\u00f3n, cuyo busto se levanta en el parque destinado a honrar su memoria, son la mejor inspi\u00adraci\u00f3n para impulsar el desarrollo local.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta efem\u00e9rides, un inspirado bardo boyacense, Pedro Medina Avenda\u00f1o, le regala a Soat\u00e1 el hermoso himno donde se exaltan los valores de la raza. El esp\u00edritu se hincha de emo\u00adci\u00f3n patri\u00f3tica cuando en una de sus estrofas exclama el poeta:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Soat\u00e1, te adoramos porque en tu regazo <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>perdura el encanto de nuestra ni\u00f1ez. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>El sol de la gloria no conoce ocaso <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>porque es su labranza tu heroica altivez.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pol\u00edtica, el clero, la milicia, las letras, la m\u00fasica, la pintura y otros campos de la actividad p\u00fablica y privada, Soat\u00e1 le ha brindado al pa\u00eds aportes sustantivos. La familia Pe\u00f1uela, de tan se\u00f1alada prestancia, tuvo personajes como el can\u00f3nigo Cayo Leonidas Pe\u00f1uela, historiador, prosista y pole\u00admista vigoroso; o Sotero Pe\u00f1uela, pol\u00edtico, parlamentarlo y ministro de recia personalidad; o Laura Victoria, la alondra de los vientos, la inmensa poetisa que tanto brillo le dio a Colombia en la d\u00e9cada del 30 y cuya poes\u00eda rom\u00e1ntica se her\u00admana con las m\u00e1s finas expresiones l\u00edricas del continente, a la altura de Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni, Delmira Agustlni y Rosario Sansores. Nuestra paisana reside hace m\u00e1s de medio siglo en M\u00e9jico, donde se ha dedi\u00adcado al estudio de la Biblia y a la poes\u00eda m\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Villarreal fue gobernador de Boyac\u00e1, ministro, embajador en Inglaterra y Jap\u00f3n y ejerci\u00f3 gran liderazgo en el control de la revuelta bogotana del 9 de abril. Su hermano Camilo, jefe pol\u00edtico de Soat\u00e1 por largos a\u00f1os y uno de los mayores forjadores del progreso local, fue aguerrido caudillo de todo el Norte de Boyac\u00e1 y muy nombrado en el convulsio\u00adnado pa\u00eds pol\u00edtico de su tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la medicina, eminentes cient\u00edficos han descollado en varias ciudades del pa\u00eds y sobre todo en Bogot\u00e1. Lo mismo su\u00adcede en la jurisprudencia, y desde luego en el clero y la milicia, campos en los que nuestra tierra ha sido tan f\u00e9rtil. En la mi\u00adlicia, Eduardo Mel\u00e9ndez Ram\u00edrez ocup\u00f3 uno de los rangos m\u00e1s altos de la Armada Nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pintura puede mencionarse a Juan Francisco Mancera, miniaturista famoso y que hizo parte de la Expedici\u00f3n Bot\u00e1nica en su condici\u00f3n de dibujante; y al maestro L\u00f3pez, muy renombrado en nuestros d\u00edas. La familia Mancipe ha dado grandes m\u00fasicos: Luis Mart\u00edn es autor, entre otras piezas musicales, de <em>Brisas del Chicamocha, Cantares boyacenses <\/em>y<em> Rond\u00f3n.<\/em> En el mismo campo se puede citar a Luis Alejandro D\u00edaz, autor del bambuco <em>Soat\u00e1<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, ocupa sitio de avanzada Miryam B\u00e1ez Osorio, miembro de la Academia Boyacense de Historia y directora del Archivo Regional de Boyac\u00e1. En las letras, se destac\u00f3 en el pasado Tem\u00edstocles Tejada; y hoy, en carreras ascendentes, est\u00e1n el escritor y cuentista Rafael Mojica Garc\u00eda, rector universitario en la ciudad de Villavicencio, y el poeta Gonzalo M\u00e1rquez Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Menci\u00f3n especial merece el nombre de Carlos Calder\u00f3n Reyes, nacido en Soat\u00e1 en 1854 y muerto en Bogot\u00e1 en 1910. Hermano del presidente Cl\u00edmaco Calder\u00f3n Reyes. Carlos fue parlamentario, ministro, diplom\u00e1tico, periodista, catedr\u00e1tico, acad\u00e9mico, y en todas estas actividades tuvo alta figuraci\u00f3n nacional; fue adem\u00e1s mentor, con N\u00fa\u00f1ez, de la Constituci\u00f3n de 1886. Miryam B\u00e1ez Osorio lo rescat\u00f3 del olvido con una excelente biograf\u00eda que edit\u00f3 hace varios a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, son muchos los destellos de la inteligencia y el talento soatenses, y esta muestra es apenas una lista somera que surge a vuelo de m\u00e1quina como constancia de lo que valen los m\u00e9ritos individuales de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Una oraci\u00f3n en el silencio<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soledad de Soat\u00e1, en medio de su pasado glorioso, de sus haza\u00f1as patri\u00f3ticas y de sus personajes ilustres, arranca del sentimiento una l\u00e1grima de solidaridad hacia la tierra chica que nos vio nacer y nos depar\u00f3 las primeras alegr\u00edas y sorpresas del mundo, y a la que volvemos ahora con el mismo afecto y las mismas emociones de los iniciales alborozos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta recia soledad de mis lares nativos es tambi\u00e9n el porte airoso y gallardo del pueblo que no ha aprendido a doblar la cintura ni estar encadenado, como lo ense\u00f1\u00f3 Bol\u00edvar, por m\u00e1s que tenga que vivir entre apuros y limitaciones. Esta soledad es, en fin, la misma soledad del alma boyacense, tan caracter\u00edstica de nuestro temperamento y nuestro temple, que pre\u00adfiere la mirada reflexiva, el trato cauteloso, el \u00e1nimo intros\u00adpectivo y creador, la labor silenciosa y la conciencia tranquila, antes que la vanidad, la ostentaci\u00f3n y el bullicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que los dioses tutelares de Soat\u00e1 protejan por siempre esta heredad irrenunciable, fortifiquen los inmortales princi\u00adpios \u00e9ticos y morales sin los cuales no puede existir el progreso de los pueblos, y nos alumbren el camino para llegar a puerto seguro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Bolet\u00edn de Historia y Antig\u00fcedades, Academia Colombiana de Historia, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, N\u00b0 790, volumen LXXXII, julio-septiembre de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mi pueblo nativo, en sus 450 a\u00f1os de vida Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En el costado norte de la plaza reposa una casona colonial, penetrada de sue\u00f1o y nostalgias, cuya puerta permanece ce\u00adrrada a todo momento. Por la mansi\u00f3n caminan densas capas de silencio. 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