{"id":7115,"date":"2011-12-16T16:45:14","date_gmt":"2011-12-16T21:45:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7115"},"modified":"2014-03-03T16:54:44","modified_gmt":"2014-03-03T21:54:44","slug":"visita-a-julio-florez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/16\/visita-a-julio-florez\/","title":{"rendered":"Visita a Julio Fl\u00f3rez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace 130 a\u00f1os, el 22 de mayo de 1867, nac\u00eda en Chiquinquir\u00e1 el poeta m\u00e1s popular que ha tenido Colombia: Julio Fl\u00f3rez. Fue, al decir de Javier Arango Ferrer, el \u00faltimo caballero andante del romanticismo. Tal vez por considerarlo demasiado popular, hay cr\u00edti\u00adcos que desde\u00f1an al autor de melanc\u00f3licos versos que marcaron la \u00e9poca m\u00e1s sentimental de los enamorados: la de finales del siglo XIX y comienzos del actual. Andr\u00e9s Holgu\u00edn \u2013en su <em>Antolog\u00eda cr\u00edtica de la poes\u00eda colombiana\u2013 <\/em>lo ignora. Esto no le resta m\u00e9rito a la trascendencia de este leg\u00edtimo trovador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para calificar a Fl\u00f3rez, como a cualquier escritor, el primer requisito es situarlo en su momento hist\u00f3rico. Obras que en otro tiempo fueron aclamadas, pueden ser hoy anacr\u00f3nicas. <em>El Quijote<\/em> fue escrito para un mundo de picaresca y caballer\u00edas que ya no existe. Lo cual no le quita su car\u00e1cter intemporal. Las cuitas del coraz\u00f3n, en el caso de Fl\u00f3rez, no tienen \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En leguaje llano, espont\u00e1neo y emotivo, el poeta le cant\u00f3 al desenga\u00f1o, la amargura, la tristeza, la a\u00f1oranza, la humildad. Su poes\u00eda vibra con el alma del pueblo. Fue el gran int\u00e9rprete de las dolencias y las ansias del coraz\u00f3n, y por eso se volvi\u00f3 poeta de multitudes. Guillermo Valencia lo llam\u00f3 <em>el divino<\/em>. T\u00edtulo que s\u00f3lo pueden conquistar los un\u00adgidos de los dioses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus fallas idiom\u00e1ticas dejan de ser valederas si lo que \u00e9l traduc\u00eda era el p\u00e1lpito de las emociones. Su hon\u00adda sensibilidad le hizo descubrir al hombre que ama y sufre, que sue\u00f1a y espe\u00adra, que tiene agon\u00edas y resurreccio\u00adnes. Se vali\u00f3 de muchos s\u00edmbolos de la en\u00adtra\u00f1a popular para mejor conjugar la vida. No se requiere saber si era culto o inculto: su verdadero t\u00edtulo es el de poeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fl\u00f3rez se convierte en alma y nervio de La Gruta Simb\u00f3lica. De sus actos all\u00ed quedan registros formidables. Fue amigo de notables poetas de aquellos d\u00edas, como Valencia y Silva. Cuando \u00e9ste muere, Fl\u00f3rez escribe el poema <em>Por qu\u00e9 se mat\u00f3 a Silva<\/em>. Viajero por pa\u00edses de Am\u00e9rica y Euro\u00adpa, en todas partes se le recibe como \u00eddo\u00adlo. Es gran recitador y ejecuta el tiple, el viol\u00edn y el piano. Famosos poemas suyos \u2013<em>Mis flores negras, Gotas de ajenjo, Altas ternuras, Idilio eterno, Bodas negras\u2013 <\/em>vuelan de boca en boca. Todos quieren escucharlo y tocarlo y proclamarlo. Es <em>el divino<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">So\u00f1ador eterno, bohemio y enamo\u00adrado, poeta de las l\u00e1grimas y el abatimiento, sigue vivo con su pureza l\u00edrica. No podr\u00e1 hacerse ninguna antolog\u00eda aut\u00e9ntica donde se excluya su nombre. El jesuita Manuel Brice\u00f1o J\u00e1uregui, presidente de la Acade\u00admia Colombiana de la Lengua, exalta al poeta en el libro <em>Boyac\u00e1 en las letras.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Fl\u00f3rez se siente enfermo, busca el clima c\u00e1lido de Usiacur\u00ed, peque\u00f1o caser\u00edo cercano al mar, para recuperar sus fuerzas. Y exclama: <em>\u00abHe quemado las naves de mi glo\u00adria. \/ Hoy en un monte milenario vivo \/ el resto de esta vida transitoria, \/ a todo halago mun\u00addanal esquivo\u00bb<\/em>. All\u00ed se le corona poeta pocos d\u00edas antes de su fallecimiento. Muere el 17 de febrero de 1923, a los 56 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Academia Boyacense de Historia, en comisi\u00f3n encabezada por Julio Bar\u00f3n Or\u00adtega y Homero Villamil Peralta, se traslada a Usiacur\u00ed, con moti\u00advo de los 130 a\u00f1os de su nacimiento, a visi\u00adtar su tumba y llevarle el mensaje de la tierra boyacense. Que es el mensaje de toda Co\u00adlombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 19-V-1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Hace 130 a\u00f1os, el 22 de mayo de 1867, nac\u00eda en Chiquinquir\u00e1 el poeta m\u00e1s popular que ha tenido Colombia: Julio Fl\u00f3rez. Fue, al decir de Javier Arango Ferrer, el \u00faltimo caballero andante del romanticismo. 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