{"id":7119,"date":"2011-12-16T16:47:36","date_gmt":"2011-12-16T21:47:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7119"},"modified":"2014-03-31T19:25:55","modified_gmt":"2014-04-01T00:25:55","slug":"clinica-shaio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/16\/clinica-shaio\/","title":{"rendered":"Cl\u00ednica Shaio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 3 de junio de 1957 \u2013hace 40 a\u00f1os\u2013 nac\u00eda la Cl\u00ednica Shaio en un potrero, a la entrada del Club de los Lagartos. No hab\u00eda agua ni luz, y los primeros gastos para poner las bases m\u00ednimas de la organizaci\u00f3n corrieron por cuenta de los m\u00e9dicos fundadores, Fernando Valencia C\u00e9spedes y Alberto Vejarano Laverde. La idea de establecer una cl\u00ednica del coraz\u00f3n cuando los adelantos de la ciencia eran muy precarios en el mundo entero, sonaba ut\u00f3pica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuerpo m\u00e9dico colombiano miraba con escepticismo tama\u00f1a aventura, mientras los quijotes de la entidad desafiaban los temporales y no desfallec\u00edan en sus empe\u00f1os altruistas. El plan se enfrentaba a un grado extremo de pobreza, que amenazaba con el naufragio. Sin embargo, mientras m\u00e1s estrechas eran las cifras, m\u00e1s progresos se lograban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un a\u00f1o despu\u00e9s ocurr\u00eda un hecho extraordinario: la cl\u00ednica implantaba el primer\u00a0\u00a0 marcapaso extracorp\u00f3reo en el mundo. Ya no se pod\u00eda retroceder. Fue entonces cuando los fundadores acudieron a un personaje fuera de serie: Abood Shaio, un jud\u00edo oriundo de Siria que hab\u00eda triunfado en Colombia como\u00a0\u00a0 hombre de empresa, luego de sortear no pocos contratiempos. Era el fundador\u00a0\u00a0\u00a0 de la f\u00e1brica de textiles Sedalana y gozaba de profundo aprecio en la sociedad bogotana por su simpat\u00eda, esp\u00edritu humanitario e inter\u00e9s por la medicina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Nueva York, donde ahora resid\u00eda, se le expusieron los serios problemas por que atravesaba el organismo, y \u00e9l, ni corto perezoso, aport\u00f3 una donaci\u00f3n significativa. Vendr\u00edan despu\u00e9s otras angustias, pero el escollo dram\u00e1tico de la penuria, en un momento crucial, se hab\u00eda derrotado. Superada esta barrera, el futuro se ilumin\u00f3. Como justo reconocimiento al insigne fil\u00e1ntropo \u2013que siempre quiso pasar inadvertido\u2013 se dispuso con el tiempo que la instituci\u00f3n llevara su nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos distinguidos m\u00e9dicos, Fernando Valencia y Adolfo De Francisco, fueron los abanderados del progreso de la cardiolog\u00eda en Colombia. En 1950 lleg\u00f3 la innovaci\u00f3n del cateterismo. Al mismo tiempo avanzaba el programa de las v\u00e1lvulas artificiales. Los primeros marcapasos que se implantaron en 22 pa\u00edses fueron de origen colombiano. Cada vez crec\u00eda m\u00e1s el prestigio de la entidad como un semillero de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las calidades que distinguen al cuerpo m\u00e9dico, param\u00e9dico y personal en general hacen de la Shaio un centro cardiol\u00f3gico a la altura de los mejores del mundo. El grupo de cirujanos \u2013compuesto por V\u00edctor Caicedo, Hernando Santos, Hernando Orjuela, Juan R. Correa y N\u00e9stor Sandoval\u2013 representa la mejor garant\u00eda institucional. La gerencia est\u00e1 atendida por Gilberto Estrada, antiguo director cient\u00edfico, a quien se deben en gran parte los adelantos de la planta f\u00edsica en los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el libro <em>Colombia en el coraz\u00f3n<\/em>, publicado hace cinco a\u00f1os por la Shaio, con textos de Fernando Garavito, conozco que la construcci\u00f3n era una especie de pesebrera, con una sala de rayos X, una de cirug\u00eda, una de consulta externa, una cocina, doce camas y una oficina de administraci\u00f3n. De aquel\u00a0 \u00a0estado de pobreza se pas\u00f3 a la poderosa infraestructura de hoy (que cuenta con servicios tan avanzados como los que ofrece la dependencia llamada Rehabilitaci\u00f3n Card\u00edaca, un concepto moderno para superar los asaltos del coraz\u00f3n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed define el milagro uno de los m\u00e9dicos: \u00abHouston queda aqu\u00ed, en la calle 104.\u00a0 Se llama Shaio\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 29-V-1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El 3 de junio de 1957 \u2013hace 40 a\u00f1os\u2013 nac\u00eda la Cl\u00ednica Shaio en un potrero, a la entrada del Club de los Lagartos. 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