{"id":7258,"date":"2012-01-11T10:07:31","date_gmt":"2012-01-11T15:07:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7258"},"modified":"2017-02-10T10:07:17","modified_gmt":"2017-02-10T15:07:17","slug":"la-noche-de-zamira-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/01\/11\/la-noche-de-zamira-3\/","title":{"rendered":"La noche de Zamira"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>(Palabras en el acto depresentaci\u00f3n de la novela)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando hace 27 a\u00f1os publicaba en Armenia mi primer libro, la novela <em>Destinos cruzados<\/em>, no alcanc\u00e9 a sospechar hasta qu\u00e9 punto pesar\u00eda ese hecho en mi vida futura. Por aquellos d\u00edas desempe\u00f1aba la actividad de banquero, brillante posici\u00f3n social, aunque incompatible con el oficio de escribir. El extra\u00f1o encuentro de las letras de cambio con las letras del esp\u00edritu produc\u00eda en m\u00ed un conflicto de intereses. Es el mismo choque de trenes que en otro sentido se menciona hoy en la vida nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace ocho a\u00f1os el escritor se baj\u00f3 del tren de las finanzas para recorrer a pie el camino solitario de las letras. Liberado de las seducciones y las esclavitudes del dinero, encontraba en el sosiego de la biblioteca la libertad y el ambiente que no pod\u00eda tener en la atm\u00f3sfera febril de la banca. Hab\u00eda previsto ese refugio para los a\u00f1os maduros, por instinto de conservaci\u00f3n. Por eso no result\u00f3 dif\u00edcil cambiar la f\u00e1brica de dinero \u2013de dinero ajeno\u2013 por la fabricaci\u00f3n de los propios libros. Mal negocio, si el asunto se mira s\u00f3lo bajo el aspecto monetario. Por fortuna, esta noche estamos reunidos alrededor de afanes superiores a los del vil metal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la banca aprend\u00ed a conocer la humanidad. Pocos escenarios tan propicios para explorar el alma y entender los conflictos de la sociedad. Al escritor doblado de banquero esta circunstancia le permit\u00eda obtener, en su trato cotidiano con la gente, valiosas experiencias sobre la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi nueva novela, <em>La noche de Zamira,<\/em> pretende captar un cuadro dram\u00e1tico del suceso social y econ\u00f3mico que se conoci\u00f3 en el pa\u00eds como la bonanza cafetera. Al amparo de la ficci\u00f3n, pero sobre la base de hechos ciertos \u2013funci\u00f3n primordial del novelista como testigo del tiempo y escritor de la historia\u2013, estas p\u00e1ginas ofrecen un perfil de los campos pr\u00f3digos del caf\u00e9 convulsionados por la riqueza repentina. Riqueza que le trajo prosperidad al gremio productor y fortaleci\u00f3 las arcas nacionales, pero al mismo tiempo cre\u00f3 intensos dramas en las zonas cafeteras y en la vida de los hogares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace veinte a\u00f1os le naci\u00f3 al novelista la idea de escribir esta historia. Y hace siete a\u00f1os logr\u00f3 realizar su sue\u00f1o. Pero el editor no aparec\u00eda. Una editorial de prestigio se interes\u00f3 en la obra, calent\u00f3 la ilusi\u00f3n del autor durante largos meses, y a la postre fracas\u00f3 la publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vino despu\u00e9s el v\u00eda crucis tan conocido por los escritores en general, de puertas que se entreabren y luego se vuelven herm\u00e9ticas; de entidades culturales cuyas rotativas s\u00f3lo alcanzan para el sanedr\u00edn de los privilegiados; o de amigos que se tornan sordos o evasivos cuando se les pide ayuda para un proyecto editorial. Este es el trato com\u00fan que se da a la literatura en Colombia, patria grande de escritores in\u00e9ditos. Los mecenas, que florecieron en otros tiempos, son hoy una especie en extinci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contra este estado de cosas se rebelaron mis tres hijos, Liliana, Fabiola y Gustavo Enrique. A ellos les dol\u00eda, como si fuera en carne propia, que el esfuerzo heroico que hace del escritor una v\u00edctima de la indolencia colectiva, se frustrara en la desesperanza. Y se convirtieron en mis propios editores. Mayor solidaridad y est\u00edmulo no se puede esperar. Ellos, en realidad, son los campeones de esta noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi libro fue elaborado con amor. Si el escritor no escribe con amor, est\u00e1 perdido. Sin embargo, no busco dejar mensajes sino entretener. Tal es el fin de la narrativa, lo que significa que la novela no es un documento ni una proclama. Alguien le pregunt\u00f3 a Nabokov si en sus novelas hab\u00eda mensajes, y \u00e9l respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, no soy telegrafista\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy honrado me siento porque la obra, forjada en una regi\u00f3n tan cara a mis afectos \u2013el Quind\u00edo\u2013, reciba las aguas bautismales en la Academia Hispanoamericana de Letras y Ciencias, presidida por un quindiano ilustre, Horacio G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal, gran promotor de la cultura y noble amigo de todas las horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No menos enaltecedora la presencia del novelista Fernando Soto Aparicio, figura insigne de las letras boyacenses, cuyo nombre trasciende las fronteras patrias. No puedo olvidar, con honda gratitud, que fue \u00e9l quien llev\u00f3 a la televisi\u00f3n mi primera novela. Siempre me han acompa\u00f1ado su gu\u00eda y ancha solidaridad. Aqu\u00ed est\u00e1n representadas mis dos tierras amadas: Boyac\u00e1, mi cuna nativa; y el Quind\u00edo, que me acogi\u00f3 como hijo adoptivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Cu\u00e1n arduo y desprotegido el camino de las letras! Pero la alegr\u00eda de esta noche, rodeado el escritor del cari\u00f1o insuperable de la esposa y los hijos \u2013el mejor regalo de la vida\u2013 y de la grat\u00edsima compa\u00f1\u00eda de todos ustedes, borra las asperezas y los sinsabores. El oficio de escribir es un estado del alma. Vocaci\u00f3n irrenunciable. Ya lo dijo Robert Frost: \u00abEscribir es muy dif\u00edcil, pero no escribir es mucho m\u00e1s dif\u00edcil\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Bogot\u00e1,<\/strong><\/em> 23-VII-1998<br \/>\n<em><strong>Revista Manizales, <\/strong><\/em>N\u00b0 688, septiembre de 1998<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Adem\u00e1s, la obra fue presentada en el Centro de Estudios Colombianos (Bogot\u00e1, 27-VIII-1998), Universidad del Quind\u00edo (Armenia, 7-IX-1998) e Instituto Caldense de Cultura (Manizales, 10-IX-1998).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el cap\u00edtulo inicial, donde se narra c\u00f3mo un recolector del grano llega en \u00e9poca de cosecha a Zamira, hasta el cap\u00edtulo final donde se ofrece un fresco de excelente factura literaria sobre el abandono en que se encuentra la Hacienda Golondrinas, otrora una de las m\u00e1s productoras de caf\u00e9, la novela es una radiograf\u00eda completa sobre una actividad que origina todo un engranaje comercial. La obra denuncia el trastoque de valores que se produjo en la regi\u00f3n cafetera como consecuencia de la bonanza. De ser una sociedad con arraigados principios morales, pas\u00f3 a ser una sociedad permisiva con el delito.\u00a0<strong>Revista digital\u00a0<em>\u00c9rase una vez,\u00a0<\/em><\/strong>Argentina, 2017.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivo en el Quind\u00edo y me doy el gusto de tomar caf\u00e9 y leer libros en un ambiente de paisajes y de gente muy cordial. Gracias por un portal tan culto como este. Le\u00ed hace tiempos <em>La noche de Zamira <\/em>y es el reflejo de lo que ocurri\u00f3 hace muchos a\u00f1os con la bonanza cafetera, y la afectaci\u00f3n de la clase alta, media y baja. <strong>Sonia Stella Maldonado <\/strong>(en la revista <em>\u00c9rase una vez, <\/em>8-II-2017).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar (Palabras en el acto depresentaci\u00f3n de la novela) Cuando hace 27 a\u00f1os publicaba en Armenia mi primer libro, la novela Destinos cruzados, no alcanc\u00e9 a sospechar hasta qu\u00e9 punto pesar\u00eda ese hecho en mi vida futura. 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