{"id":7634,"date":"2012-02-11T12:41:26","date_gmt":"2012-02-11T17:41:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7634"},"modified":"2014-04-10T14:40:26","modified_gmt":"2014-04-10T19:40:26","slug":"klim-y-lopez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/klim-y-lopez\/","title":{"rendered":"Klim y L\u00f3pez"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lucas Caballero Calder\u00f3n \u2013que hizo famoso el seud\u00f3nimo de Klim m\u00e1s all\u00e1 del gracejo\u2013 envi\u00f3 el 30 de marzo de 1977 una carta a Roberto Garc\u00eda-Pe\u00f1a, Hernando Santos Castillo y Enrique Santos Castillo, directivos de <em>El Tiempo<\/em>, en la que renunciaba a la columna que escrib\u00eda desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomaba esa decisi\u00f3n a ra\u00edz de la visita que el d\u00eda anterior le hab\u00eda hecho Hernando Santos, donde le manifest\u00f3 que, ante la inminencia de un golpe militar, <em>El Tiempo<\/em>, en asocio de sus empleados y colaboradores, hab\u00eda adoptado la consigna de apoyar en forma irrestricta el gobierno de L\u00f3pez Michelsen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Klim anotaba en su carta: <em>\u00abLa columna que serv\u00ed durante treinta y cinco a\u00f1os es de ustedes. Y al retirarme de ella me queda la satisfacci\u00f3n de que emple\u00e9 siempre limpia y honestamente mi pluma, de acuerdo, por lo menos, con la leyenda impresionante que el doctor Santos me dijo alguna vez que llevaban impresa en los gavilanes las viejas armas toledanas: <\/em>&#8216;No la saques sin raz\u00f3n ni la guardes sin honor\u201d<em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se interrump\u00eda as\u00ed, aparte de una extensa y brillante carrera en el peri\u00f3dico, la intensa labor cr\u00edtica contra el gobierno de su pariente, a quien llamaba el Compa\u00f1ero Primo, el Pre o Fonsi. Cuando as\u00ed lo mencionaba en sus escritos, que era con acentuada frecuencia, los lectores ya sab\u00edan de qui\u00e9n se trataba. De igual manera, a otros personajes de actualidad les hab\u00eda asignado nombres que se pusieron en boga y que identificaban determinados episodios del acontecer nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su penetrante humor, sumado a su mordaz y chispeante irreverencia, hizo de su columna una de las m\u00e1s le\u00eddas de la prensa. Muchos comenzaban a leer <em>El Tiempo<\/em> por el espacio de Klim. \u00c9l era, ante todo, censor de los vicios y la corrupci\u00f3n de la vida p\u00fablica y manten\u00eda su lanza en ristre contra los desv\u00edos y atropellos del poder. Las conductas inmorales de los altos funcionarios, de sus familiares y amigos eran enjuiciadas con severidad y sin tregua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mandato de L\u00f3pez Michelsen (1974-1978) las emprendi\u00f3, entre otros cap\u00edtulos re\u00f1idos con la pulcritud, contra el negocio que se escond\u00eda en la compra de la hacienda La Libertad por Juan Manuel, hijo del Presidente. Situado en la v\u00eda a Villavicencio, con extensi\u00f3n aproximada de cuarenta mil hect\u00e1reas, el predio fue comprado en noviembre de 1974 por cinco millones de pesos, y dos a\u00f1os despu\u00e9s pas\u00f3 a valer cuatrocientos millones. De la sociedad Hato Lul\u00fa Limitada, la compradora del terreno, hac\u00edan parte nueve socios, entre los que, adem\u00e1s de Juan Manuel, figuraba otro de sus sobrinos: Felipe, secretario privado del Presidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En columna del 18 de febrero de 1977, dec\u00eda Klim con aguda iron\u00eda:<em> \u00abEl chino (<\/em>llamado en otra nota suya<em> &#8216;mi admirado sobrino Juan Manuel) tuvo la corazonada de que La Libertad iba a centuplicar su precio cuando se construyera una carretera alterna al Llano. Y la carretera se construy\u00f3\u00bb.<\/em> Las denuncias de Klim contra el Mandato Claro produjeron fuerte impacto en L\u00f3pez, hasta el punto de que su gobierno comenz\u00f3 a tambalear. Cuando Hernando Santos fue a la casa de Klim, era persistente el rumor de que L\u00f3pez estaba en trance de renunciar a la Presidencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar la atm\u00f3sfera al m\u00e1ximo grado de tensi\u00f3n, y ante persistentes rumores que circulaban sobre la renuncia de L\u00f3pez, Hernando Santos fue comisionado para que visitara a Klim y le comentara la consigna que hab\u00eda adoptado <em>El Tiempo<\/em>: respaldar al Presidente. De este modo, al columnista se le cerraban las puertas de la libre expresi\u00f3n, y \u00e9l con mordaza no pod\u00eda trabajar. Al no aceptar el silencio frente a hechos repudiables, prefiri\u00f3 marcharse del peri\u00f3dico. \u00c9l era el mayor obst\u00e1culo que pon\u00eda en peligro la estabilidad del Gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Klim se solidarizaron su hermano Eduardo Caballero Calder\u00f3n y su primo Enrique Caballero Escovar, que tambi\u00e9n entregaron sus columnas en <em>El Tiempo.<\/em> De esta manera, los tres Caballero, periodistas de clara estirpe y con carreras paralelas, ingresaron a <em>El Espectador<\/em>, el primer diario que mencion\u00f3 el caso de La Libertad y que ahora los acog\u00eda con benepl\u00e1cito por encajar dentro de las pol\u00edticas tradicionales del diario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Espectador<\/em>, a lo largo de su existencia, ha sobresalido como defensor rotundo de la libertad de pensamiento y batallador implacable contra la corrupci\u00f3n. Con este motivo, los tres periodistas recibieron grandioso homenaje en el Hotel Tequendama, con asistencia cercana a las mil personas. Todo el pa\u00eds los aplaudi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasadas tres d\u00e9cadas desde aquellos sucesos, el expresidente L\u00f3pez escribe en <em>El Tiempo<\/em> del pasado 30 de julio un art\u00edculo en el que, refiri\u00e9ndose a las diferencias que tuvo con Klim, dice que no es cierta la afirmaci\u00f3n editorial que hace el mismo peri\u00f3dico en el sentido de que el mandatario hubiera buscado en aquellos d\u00edas, a trav\u00e9s de Alberto Lleras, Roberto Garc\u00eda-Pe\u00f1a y Abd\u00f3n Espinosa, que Klim moderara las cr\u00edticas contra su gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el citado art\u00edculo, L\u00f3pez se refiere adem\u00e1s, en forma displicente, al estilo humor\u00edstico del periodista y trae a cuento una vieja columna que L\u00f3pez escribi\u00f3 sobre su adversario, en la que manifestaba: <em>\u00abLos art\u00edculos de aquellos d\u00edas, como lo son casi todos los suyos, estaban plagados de lugare\u00f1ismos y direcciones telegr\u00e1ficas imaginarias que a nadie hacen gracia m\u00e1s all\u00e1 de Fontib\u00f3n&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo cierto es que el humor de Klim era nacional, y el empleo de ciertas expresiones y sobrenombres ingeniosos, sin faltar a las reglas del respeto, les daban mayor sabor a sus columnas. Humor cl\u00e1sico, de dif\u00edcil imitaci\u00f3n. La gente gozaba, y goza hoy, leyendo sus escritos. Arremeti\u00f3 sin desmayo contra los abusos del poder y conquist\u00f3 el t\u00edtulo de periodista \u00edntegro, demoledor y genial, otorgado por sus innumerables lectores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hab\u00eda convertido en el mayor vocero de la inconformidad popular. Por poco tumba al Gobierno con su m\u00e1quina de escribir y su verbo punzante. En el pa\u00eds comenz\u00f3 a sentirse ruido de sables. Pero a Klim no le interesaba tumbar gobiernos, sino depurar el ambiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una selecci\u00f3n de las columnas de Klim contra L\u00f3pez, escritas durante el lapso 1973-1981, fue editada por El \u00c1ncora Editores en febrero de 1982, cuando L\u00f3pez buscaba la reelecci\u00f3n presidencial como candidato de su partido. Ya Klim, dos a\u00f1os atr\u00e1s, hab\u00eda previsto que esto suceder\u00eda por causa de la inevitable amnesia del tiempo, y hab\u00eda vislumbrado la encarnaci\u00f3n de <em>La Segunda Esperanza<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este t\u00edtulo fue bautizado su libro p\u00f3stumo, que vendi\u00f3 15.000 ejemplares en dos meses. Este hecho demuestra el aprecio que la gente ten\u00eda por el autor. El segundo per\u00edodo del Mandato Claro fracas\u00f3 frente a Belisario Betancur, que result\u00f3 elegido Presidente para el cuatrienio 1982-1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Klim gan\u00f3 una batalla despu\u00e9s de muerto. Daniel Samper Pizano, disc\u00edpulo suyo de la mejor ley en las artes del humor, relata este proceso en la nota que escribe para finalizar <em>La Segunda Esperanza<\/em>. Al cumplir Klim 25 a\u00f1os de muerto, se recuerdan hoy sus columnas como medio \u00e1gil y contundente con que fue combatida una administraci\u00f3n y dibujada una \u00e9poca. Esto es historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 18-V-2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>* * *<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le falt\u00f3 al columnista, cuyo art\u00edculo resulta fluido y veraz, anotar algo sobre los s\u00f3rdidos asuntos de la Handel y Mamatoco. Le falt\u00f3 anotar que el personajillo en cuesti\u00f3n es el padre de la debacle m\u00e1s horrenda en que se hundi\u00f3 Colombia en medio del olor m\u00e1s putrefacto de corrupci\u00f3n. Pero es tan c\u00ednico, que sigue pretendiendo ser el patriarca del pa\u00eds, con autoridad para decir desde <em>El Tiempo<\/em> lo que debe hacer o no hacer el pa\u00eds. \u00a1Un aplauso de coraz\u00f3n para Klim! <strong>Ernesto Mora <\/strong>(correo a <em>El Espectador). <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escritor P\u00e1ez Escobar escribe tan agradable acerca de los articulistas de anta\u00f1o y de ahora, y con tan buena memoria, que bien podr\u00eda regalarnos un libro con la semblanza de los que vienen a mi memoria. Entre ellos, Enrique Santos, el famoso Calib\u00e1n, Daniel Samper Pizano, Roberto Garc\u00eda Pe\u00f1a. Ser\u00eda un recuento de semblanzas personales, pues la mayor\u00eda de los lectores ignoramos las facetas \u00edntimas de muchos escritores y columnistas. <strong>Luis Quijano.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Magn\u00edfico art\u00edculo. Basta decir que Klim era mejor que la leche&#8230; <strong>Gavroche\u00a0<\/strong>(correo a\u00a0<em>El Espectador).\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Lucas Caballero Calder\u00f3n \u2013que hizo famoso el seud\u00f3nimo de Klim m\u00e1s all\u00e1 del gracejo\u2013 envi\u00f3 el 30 de marzo de 1977 una carta a Roberto Garc\u00eda-Pe\u00f1a, Hernando Santos Castillo y Enrique Santos Castillo, directivos de El Tiempo, en la que renunciaba a la columna que escrib\u00eda desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s. 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