{"id":7688,"date":"2012-02-11T15:40:17","date_gmt":"2012-02-11T20:40:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7688"},"modified":"2014-03-03T20:32:12","modified_gmt":"2014-03-04T01:32:12","slug":"el-mar-infinito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/el-mar-infinito\/","title":{"rendered":"El mar infinito"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Avanzaba yo en la lectura de <em>El mar infinito, <\/em>el \u00faltimo libro de Jorge Marel, cuando sucede la devastadora tragedia de Jap\u00f3n que mantiene en conmoci\u00f3n al mundo entero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos im\u00e1genes sobre el mar se cruzan en un solo momento de estupor y asombro: primero, ese mar po\u00e9tico al que el infatigable y brillante escritor de Sincelejo le ha dedicado numerosos libros, obra que recopila en un hermoso volumen de 424 p\u00e1ginas que abarca lo mejor de su creaci\u00f3n entre los a\u00f1os 1976 y 2010; y luego, ese otro mar, tenebroso y fatal, que desencadena todo su poder para destruir una de las naciones m\u00e1s poderosas del mundo, y de paso le advierte a la humanidad que debe detenerse en su empe\u00f1o diab\u00f3lico de atentar contra la naturaleza y seguir jugando con las armas nucleares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jorge Marel es autor de 17 libros que exaltan la vida del hombre frente a la inmensidad y la belleza del mar, en el que se reflejan todos los sentimientos, emociones y angustias que mueven la existencia humana. Frente a su mar cotidiano que le inspira todas las palabras, Jorge Marel no cesa en su delirio marino y en la transmisi\u00f3n de su alma l\u00edrica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la enumeraci\u00f3n de algunos de los 17 t\u00edtulos que conforman su patrimonio literario, hay motivo para definir su universo art\u00edstico: <em>Palabras en el tiempo, Nocturnos del mar, Palabras cruzadas, El mar y las palabras, Metaf\u00edsica del mar, Nuevo credo del hombre, Exilios y soledades, Oleajes, Espuma de mar, El mar infinito. <\/em>Este mar de Jorge Marel, pleno de poes\u00eda y filosof\u00eda, es un estado del alma, un paisaje interior que lo embelesa y lo tonifica para seguir viviendo y seguir so\u00f1ando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tanta su compenetraci\u00f3n con el territorio de las olas, de los alborozos y los naufragios, que incluso su apellido lo convirti\u00f3 en un eco del mar. Jorge Marel es el poeta colombiano, y acaso universal, que m\u00e1s le ha cantado al mar. Ahora, frente al mar borrascoso que azota a Jap\u00f3n y estremece al mundo, la dedicatoria de su \u00faltimo libro parece el vaticinio de lo que habr\u00eda de ocurrir. Palabra prof\u00e9tica la suya, insondable como la propia profundidad marina de donde irrumpi\u00f3 el <em>tsunami. <\/em>Dice la dedicatoria: <em>\u201cA toda la gente solitaria del mundo, entrego este libro, con mi alma, en esta noche inmensa y oscura del mar\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una semana despu\u00e9s de la noticia de Jap\u00f3n, los reflejos de la cat\u00e1strofe titilan ante la faz de todas las naciones y la conciencia de los gobernantes como algo que no se comprende. Como una fuerza demoledora que no se detiene. Como una advertencia perentoria para que los gobiernos armamentistas frenen sus empe\u00f1os destructores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una fuga nuclear salida de los reactores se ha ido a la atm\u00f3sfera y amenaza la vida de miles de japoneses. Como iron\u00eda, siendo este pa\u00eds el que sufri\u00f3 los mayores desastres producidos en la Segunda Guerra Mundial con los bombardeos at\u00f3micos sobre Hiroshima y Nagasaki, ha montado sus propias plantas nucleares. Jap\u00f3n resulta v\u00edctima de su propio invento. Esto mismo puede ocurrir con los otros pa\u00edses armamentistas que no cesan en su carrera\u00a0 demencial por poseer mayor arsenal at\u00f3mico para dominar a sus competidores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El panorama de Jap\u00f3n no puede ser m\u00e1s t\u00e9trico: dos minutos de furia de la naturaleza provocaron la mayor destrucci\u00f3n desde la bomba at\u00f3mica; barcos, aviones, edificios, viviendas, autopistas\u2026 fueron arrasados por el maremoto y la fuerza del primer terremoto y las m\u00e1s de 150 r\u00e9plicas; cuatro millones de casas quedaron sin energ\u00eda el\u00e9ctrica en seis provincias; la cifra de los muertos, imposible de determinar, puede pasar de 10.000; m\u00e1s de 550.000 personas han sido evacuadas; Sendai, el epicentro de la cat\u00e1strofe, est\u00e1 paralizada; las p\u00e9rdidas econ\u00f3micas se calculan en 15 billones de yenes (unos US $ 182.000 millones); en una playa flotan 2.000 cuerpos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, Jorge Marel dice en su poema <em>El mar infinito: El exilio \/ y la errancia del hombre \/ su soledad \/ y su muerte \/ su vida \/ y su tr\u00e1gica angustia \/ El mar \/ el mar borrascoso \/ bajo la noche\/ El mar infinito\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador, <\/strong>Bogot\u00e1, 17-III-2011.<br \/>\n<strong>Eje 21, <\/strong>Manizales, 17-III-2011.<br \/>\n<strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong>Armenia, 19-III-2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi conclusi\u00f3n luego de leer tu art\u00edculo es muy simple y sencilla: el hombre solo piensa en el dinero y las cosas materiales. De vez en cuando la naturaleza le recuerda que ella tambi\u00e9n es parte de nuestra existencia y hay que quererla y cuidarla, y sobre todo pensar en ella como lo hace Jorge Marel. <strong>Luis \u00a0Quijano, <\/strong>Houston (Estados Unidos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tu columna nos pone a meditar y a orar con el escritor del mar y con tu pluma. <strong>Ramiro Lagos<\/strong><strong>, <\/strong>Greensbore (Estados Unidos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabo de leer el precioso texto que le dedicas a la poes\u00eda de Jorge Marel, y te lo agradezco doblemente, como lector, y por haberme descubierto esa poes\u00eda, de la que no ten\u00eda ni idea. <strong>Ricardo Bada<\/strong><strong>, <\/strong>Colonia (Alemania).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro pa\u00eds muchos poetas le han cantado al mar, no solo Marel, sino Casta\u00f1eda Arag\u00f3n, Luis Carlos L\u00f3pez, Dennis y otros. Este poema, <em>Reloj del Tiempo, <\/em> de Gustavo Cogollo, puede ser una muestra de ello:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abEn la cuidadosa caligraf\u00eda de las mareas, en la exactitud apocal\u00edptica de la vida, la brisa eriza la hierba y el polen vuela sobre la primavera y la arenilla se detiene en el lenguaje de la llanura. El mar, con sue\u00f1os de paisajes se nutre de los vientos. On\u00edrica marcha de la levedad y las olas posan en la arena de la playa. El reloj del tiempo equilibra sus velocidades articuladas en el vac\u00edo&#8230;\u00bb<\/em> <strong>virruaco <\/strong>(carta a <em>El Espectador<\/em>).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Avanzaba yo en la lectura de El mar infinito, el \u00faltimo libro de Jorge Marel, cuando sucede la devastadora tragedia de Jap\u00f3n que mantiene en conmoci\u00f3n al mundo entero. 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