{"id":9079,"date":"2013-11-22T10:57:51","date_gmt":"2013-11-22T15:57:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=9079"},"modified":"2014-05-06T19:22:57","modified_gmt":"2014-05-07T00:22:57","slug":"la-mudanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2013\/11\/22\/la-mudanza\/","title":{"rendered":"La mudanza"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>Por Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues s\u00ed: lleg\u00f3 la hora de la mudanza. Una amiga m\u00eda dice que no hay nada tan parecido a una hecatombe como un trasteo. Esto de dejar el sitio donde hemos visto transcurrir gratos a\u00f1os de nuestra existencia, para enfrentarnos a lo inc\u00f3gnito, a lo sorpresivo e impredecible, produce nostalgia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tortura de la mudanza empieza desde el d\u00eda en que empacamos la primera caja. De ah\u00ed en adelante no cesamos en la carrera loca de hacer caber todo nuestro mundo en la hilera de cajas que nos aguardan. Mi ama de casa, tan minuciosa, tan detallista, tan previsiva, comienza a bajar de los estantes las vajillas que solo usamos en circunstancias especiales. Despu\u00e9s viene el desfile implacable de los art\u00edculos de uso diario. A los tres d\u00edas de esta tarea, ya no se encuentran, dentro del terrible revoltijo en que ha quedado convertido todo el apartamento, ni los platos para el desayuno, ni el pocillo para el caf\u00e9, ni el az\u00facar para endulzarnos la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se alterna la labor del empaque con la desocupaci\u00f3n de los cl\u00f3sets colmados de ropa que no usamos desde hace varios a\u00f1os, y que ya \u201cest\u00e1 pasada de moda\u201d, como dice mi se\u00f1ora. Es entonces cuando descubrimos que nos hemos llenado de una cantidad de ajuares, de trapos, de cosas innecesarias que es preciso eliminar si pretendemos caber en el nuevo espacio, que es c\u00f3modo y suficiente. En esta labor de limpieza de los objetos in\u00fatiles, viene el sentido de la poda, de la destrucci\u00f3n de papeles, de la simplificaci\u00f3n de nuestro cotidiano modo de vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Hace veinte a\u00f1os nos trasladamos a un lugar tranquilo, delicioso, rodeado de preciosa arboleda. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, el \u00edmpetu del \u201cprogreso\u201d destruy\u00f3 la arboleda para darle salida a una arteria necesaria para hacer avanzar la ciudad, abri\u00f3 la calle cerrada, invadi\u00f3 el ambiente de estr\u00e9pitos, de toxinas, de pitos y carros desaforados, de sirenas en eterna estridencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los depredadores del urbanismo comenzaron a reemplazar las bellas casas coloniales por airosos edificios. El barrio se desfigur\u00f3. Con esta metamorfosis, lleg\u00f3 la \u00e9poca de los hoteles de lujo, de los grandes almacenes, de los emporios empresariales. El sosiego del para\u00edso fue trocado por el arrebato del modernismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, el mismo escritor de hace veinte a\u00f1os tiene que enfrentarse al traslado de sus libros, los que han crecido de manera providencial, pero inmanejable. Por eso, parte de la biblioteca la traslada a la casa campestre de Villa de Leiva. Otra parte la obsequia a la Casa de Cultura de Choach\u00ed, como homenaje al poeta Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, cuya memoria se enaltece en el museo que lleva su nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resto de los libros ya est\u00e1 en el nuevo apartamento, en infinidad de cajas henchidas de letras resignadas, y al mismo tiempo victoriosas, por haberse salvado del naufragio que significa el cambio de residencia. Dentro del caos imperante no se localiza nada, todo se enreda, a cada rato nos tropezamos unos contra otros y nos sacamos chispas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0A pesar de todo, ya estoy en el nuevo apartamento, escondido detr\u00e1s de una caja donde he logrado instalar el computador para comunicarme con mis lectores. Y para que sepan que no he naufragado, pues me acompa\u00f1an mis libros, los amigos que nunca fallan. Esto representa un triunfo grande en medio de la hecatombe de que habla mi amiga. Hemos vuelto a un sitio sosegado, encantador, con calle cerrada y arboleda al frente de las ventanas. Como hace veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solo siento que Bogot\u00e1 se haya deshumanizado cada vez m\u00e1s y haya perdido la amabilidad de otras \u00e9pocas, para volverse la ciudad \u00e1spera de hoy en d\u00eda, que parece sal\u00edrsele de las manos al alcalde Petro. De todas maneras, es una urbe esplendorosa en muchos aspectos, en medio de infinidad de problemas que, por falta de soluciones oportunas, asfixian hoy la vida de los ciudadanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><b>El Espectador, <\/b><\/em>Bogot\u00e1, 30-IX-2012.<br \/>\n<em><b>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/b><\/em>Armenia, 30-XI-2012.<br \/>\n<em><b>Eje 21, <\/b><\/em>Manizales, 1-XII-2012. <b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<b>* * *<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>\u00a0Comentarios:<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Ah, vida miserable la de los pobres que tienen que \u00abtrastearse\u00bb. Nosotros los de la realeza tenemos villas, palacios, cotos de caza, pied de terre, piso en el centro y un avi\u00f3n privado tanqueado para salir volando cuando nos aburrimos. <b>Dolores Edelmyra <\/b>(correo a <i>El Espectador). <\/i>Respuesta: Menos mal que el corresponsal posee sentido del humor. GPE<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Para la pobre v\u00edctima del trasteo hay dos\u00a0sentimientos bien opuestos: lo positivo y renovador que resulta, generalmente, ese tipo de cambio de residencia, con el buen a\u00f1adido en su caso de hacer la generosa donaci\u00f3n en Choach\u00ed, y el dejar un\u00a0vecindario ya no agradable, para ubicarse en un\u00a0lugar mucho mejor, frente a lo molesto e inc\u00f3modo que resulta ese inevitable traj\u00edn con enseres. Su columna, tan hermosa y descriptiva, tiene para m\u00ed ese valor. Sobre todo que la present\u00f3 cuando estamos fatigados de noticias tan negativas, en estos d\u00edas. Obr\u00f3 como un b\u00e1lsamo. <b>Gustavo Valencia Garc\u00eda, <\/b>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">T\u00fa retratas tu mudanza, pero retratas las de todo el mundo: la hecatombe, la locura.\u00a0\u00a0 Me re\u00ed con eso que dices: que est\u00e1s escondido detr\u00e1s de una caja, usando la computadora casi a hurtadillas, en una vivienda bella pero que a\u00fan no termina de estar arreglada del todo\u00a0 por las manos h\u00e1biles de tu excelente ama de casa, mientras a tu alrededor todav\u00eda reina el caos. <b>Diana L\u00f3pez de Zumaya, <\/b>M\u00e9jico, D. F.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Completamente de acuerdo con los trajines del trasteo. Por las cosas sin\u00a0utilidad \u00a0que acumulamos con el tiempo y por el despojo de los libros, que son nuestros compa\u00f1eros, que nos cobijan en d\u00edas de soledades,\u00a0que est\u00e1n ah\u00ed\u2026\u00a0 pero de todo hay que ir desprendi\u00e9ndonos. <b>Elvira Lozano Torres<\/b>, Tunja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">En esta regi\u00f3n le decimos a la mudanza trasteo o coroteo. Cosas del lenguaje coloquial. <b>Pablo Mej\u00eda Arango, <\/b>Manizales. Respuesta: Tambi\u00e9n en Bogot\u00e1 la palabra trasteo es la m\u00e1s empleada. Coroteo, seg\u00fan aprend\u00ed en el Quind\u00edo, es t\u00e9rmino muy paisa y muy aut\u00e9ntico. Yo utilic\u00e9 mudanza, sin\u00f3nimo leg\u00edtimo de trasteo, aunque no tan usado como este, para despertar cierto inter\u00e9s sobre mi nota. De todas maneras, cualquiera de los tres vocablos nos saca chispas cuando tenemos que trasladar nuestros corotos. As\u00ed califica Euclides Jaramillo Arango (tan paisa \u00e9l y tan genial) el verbo <i>corotiar,<\/i> en <i>Un extra\u00f1o diccionario<\/i> (1980): \u201cTrastear. Cambiar de domicilio y llevar, del antiguo al nuevo, todos los enseres del hogar. Se dice que tres corotiadas equivalen a un incendio\u201d. GPE<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si en Choach\u00ed hay una Casa de la Cultura que lleva el nombre de alguien tan querido como lo fue para m\u00ed Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, me gustar\u00eda mucho aportarles algunos libros. Dime c\u00f3mo puedo entrar en contacto con ellos y espero que el trasteo, que tan estupendamente describes, te sea cada vez m\u00e1s leve. <b>Maruja Vieira<\/b>, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Leer sobre tu trasteo es volver a generar los fantasmas que cre\u00eda haber enterrado hace mucho tiempo. Te compadezco. <b>Gustavo \u00c1lvarez Gardeaz\u00e1bal, <\/b>Tulu\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Toda mudanza o trasteo nos hace descubrir\u00a0 que tenemos cosas que queremos mucho, otras de las cuales\u00a0ni siquiera record\u00e1bamos nada, y algunas que creemos que definitivamente nos sobran. Pero, en segundo lugar, la mudanza tambi\u00e9n nos recuerda, yendo un poco a lo filos\u00f3fico y sobre todo cuando nuestro calendario est\u00e1 avanzado, que somos peregrinos, que estamos de paso y que de todo eso que vemos y que hemos acumulado, en la mudanza final no nos llevaremos nada como no sea la esperanza, basada en la fe, de un encuentro con los seres que hemos amado. <b>Jorge Rafael Mora Forero,<\/b> colombiano residente en Estados Unidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gustavo P\u00e1ez Escobar Pues s\u00ed: lleg\u00f3 la hora de la mudanza. 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