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Archivo para la categoría ‘Quindío’

La Crónica del Quindío

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

A partir de octubre de 1991 entró en circulación na­cional La Crónica del Quindío, diario que le hacía falta a la región. Está dirigi­do, con sentido crítico y ánimo batallador, por Rodrigo Gómez Jaramillo. Con motivo de la re­ciente visita del presidente Gavi­na, el diario tituló así su primera página: “Señor presidente: el Quin­dío también es Colombia”. Y en el editorial se recuerda al primer mandatario el abandono en que el Gobierno nacional ha mantenido al departamento durante los últi­mos años.

Repasando varios ejemplares del periódico, veo desfilar por sus páginas el rostro amable de esta región progresista, muy cara a mis afectos, y el contacto a distancia con los hechos y las personas me ha situado de nuevo en la noble comarca donde residí, como gerente bancario, por espacio de 15 años.

Complacido he aceptado, como deber de gratitud hacia la tierra hospitalaria, la invitación para colaborar con una columna semanal. Grato se vuelve el compromiso, tanto por mis entrañables nexos con la región como por mi amistad con Gómez Jaramillo, quien me dispensó, siendo gober­nador del Quindío en 1985, el honor de la Medalla al Mérito Artístico como estímulo a mi perseverante labor literaria, que había tenido sus albores silenciosos en la comarca cafetera, al lado de las frenéticas cifras bancarias.

No es fácil la supervivencia de los periódicos de provincia. Hay, sin embargo, esfuerzos de largo alcance, como el del perió­dico La Patria de Manizales, que circula con énfasis regional por los tres departamentos del antiguo Caldas. Otro tanto hay que augurar para La Crónica del Quindío, cuya filosofía se expresa en la siguiente carta:

 «No es un periódico que pretenda competir con otras publicaciones simila­res. Es el auténtico periódico del Quindío en el que además de consignarse los acontecimientos diarios, se destaca el pensamien­to de personas estudiosas y deci­didas, como usted, que estén dis­puestas a compartir puntos de vista sobre temas específicos de interés general. La Crónica del Quindío es un periódico de nues­tro departamento para Colom­bia».

El Espectador, Bogotá, 12-III-1992

 

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Café Quindío

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

En un encuentro en Bogotá, finalizando el año pasado, los esposos Jaime Moreno Espi­nosa y Nubia Motta me explicaron su proyecto de establecer en Armenia una industria tos­tadora y empacadora de café, con mercados en Bogotá y otras ciudades. Por ellos supe que era una idea a la que habían dedicado varios años de planeación, y me entusiasmó apreciar el optimismo con que esbozaban el programa y se proponían iniciarlo en el menor tiempo posible.

Por La Crónica del Quindío me entero de que la iniciativa es ya una realidad. Y veo que no se trata de una empresa cualquiera, de las tantas que sucumben al poco tiempo por inadecuada proyección. Muchas ideas brillantes, trabajadas a la ligera, suelen evaporarse pronto por carecer de consis­tencia. En este terreno mueren los negocios fantasmas que nacen a la carrera y desa­parecen con la misma velocidad.

Café Quindío, el nombre de la nueva industria quindiana, ha cumplido dos requisitos básicos: el del proyecto de factibilidad, que se adelantó con la asesoría del Sena, y el del diseño técnico, desarro­llado con la orientación de la Federación Nacional de Ca­feteros.

La maquinaria, im­portada de Italia, representa otro puntal para el buen éxito industrial. Nubia Motta, abogada dotada de espíritu empresarial, ha adelantado diversos estudios para desem­peñar con acierto su cargo de ejecutiva de negocios, moderna actividad femenina que exige especiales conocimientos de mercadeo, ma­nejo administrativo y visión comercial.

Los esposos Moreno, que no son quindianos de nacimiento, sino boyacenses (él deTunja y ella de Moniquirá), se vincu­lan con un aporte sustantivo al progreso de la región. El médico Moreno, residente en Armenia hace largos años y que tan eminentes servicios ha pres­tado a la comunidad (director actual de la Clínica Central del Quindío), responde con creces al aprecio que se le dispensa en el departamento.

Al Quindío le falta indus­trializarse. Hay que seguir cre­ando nuevas empresas que generen empleo y prosperidad, como la que aquí se destaca como modelo para otros em­peños progresistas.

La Crónica del Quindío, Armenia, 10-III-1992.

 

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Armenia crece

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

No sé como ven hoy a Armenia quienes viven allí hace varios años, y sobre todo quienes nunca han salido de sus predios. Es posible que por fuerza de la costumbre no adviertan, como lo advierto yo, el crecimiento vertiginoso que ha tenido la ciudad en los últimos años.

Volví a Armenia algunos meses después del centenario, o sea, cuando mejor podían apreciarse las obras que habían quedado como consecuencia de la efemérides. El progreso urbanístico es sorprendente. La ciudad luce esplendorosa no sólo en sus perfiles arquitectónicos sino en su ornato general. Parece que un hada madrina la hubiera retocado por los cuatro costados.

Encontré nuevas obras de envergadura (como la del estadio, el coliseo cubierto, el Museo Quimbaya y una vía circunvalar) que habían surgido durante mi ausencia como polos poderosos de desarrollo. Me detuve en modernos barrios y airosos edificios que no conocía. La red de semáforos, que en los días de mi regreso a Bogotá era precaria, ahora pregona un ímpetu vehicular de difícil control. La ciudad parece salirse de sus linderos.

Armenia avanza todos los días y sus pobladores no lo notan. Son los turistas los mejor capacitados para pondera las maravillas de este centro en permanente evolución. En la misma forma que aumenta la población y se estira el casco urbano, crecen los problemas. Por eso, para administrar la ciudad se requieren especiales condiciones de liderazgo. Por lo tanto, hay que saber escoger el próximo mandatario local.

César Hoyos Salazar, el alcalde actual, ha cumplido gestión eficaz con su gobierno serio y moralista. El municipio, a pesar de serias dificultades financieras, ha podido acometer importantes proyectos. Así lo deduzco por diferentes versiones. Hoy las cifras –el quebradero de cabeza de todos los alcaldes– se hallan mejor organizadas para que la ciudad continúe su ritmo irreversible.

La Crónica del Quindío (editorial), Armenia, 29-II-1992.

 

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Al rescate de la Universidad del Quindío

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

Uno de los programas prio­ritarios de Mario Gómez Ramírez, que anunció al posesionarse de la gobernación del departamento, es el res­cate de la Universidad del Quindío. El alto déficit que registra la entidad se ha venido agravando en los últimos años hasta verse hoy afectada por aguda crisis que frena su de­sarrollo económico y su cali­dad académica.

No se ha logrado mantener al centro docente protegido contra las ambiciones políti­cas. A esto obedece el deterio­ro actual. Todo el mundo sabe en qué forma se ha abusado de los recursos presupuestales para satisfacer afanes burocráticos mediante la creación de cargos innecesarios y la designación de personas in­competentes. A lo anterior se suman los alegres despilfarros.

Cuando los fondos de la educación se malgastan, son los estudiantes, y por con­siguiente la sociedad, los mayores perjudicados. La la­bor del rector actual, Henry Valencia, debe guiarse por una seria política de control del gasto y elevación del nivel académico. El paso siguiente es conseguir fondos amplios para impulsar la entidad hacia superiores metas de progreso.

Fui testigo, durante mi es­tadía en Armenia, de sucesi­vas crisis en el manejo de la Universidad. En una de esas emergencias la salvó Fabio Arias Vélez mediante una dinámica y prudente gestión. En su segunda rectoría –y a ella me refiero– halló el or­ganismo asfixiado por las deudas y nadando en el caos.

La labor de recuperación fue lenta, pero firme, hasta lograrse superar los descalabros y for­talecer las finanzas en banca­rrota. Fabio Arias Vélez fue gran rector de la Universidad del Quindío. La clave de su éxito se explica en el sentido gerencial con que desempeñó su cargo. Otro de los rectores, por el contrario, se dedicó a crear burocracia y derrochar el presupuesto.

Hoy el déficit financiero atenta, en materia grave, con­tra el Alma Máter de los quindianos. Este es el resultado de muchas improvisaciones. Es preciso, por lo tanto, bus­car fórmulas sabias para resti­tuir la estabilidad que se dejó perder.

La Crónica del Quindío, Armenia, 24-II-1992.

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El Quindío distante

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

Ocho años largos han trans­currido desde mi ausencia del Quindío, después de residir allí por espacio de 15 años. Im­perativos de familia deter­minaron mi regreso a la capital del país, y hoy, jubilado de la vida laboral, recuerdo con emoción mis comienzos en la ciudad de Armenia como ban­quero y promotor cul­tural, actividades que ejercí en forma paralela junto con las de comentarista de prensa y escritor.

Al invitarme La Crónica del Quindío a co­laborar en sus páginas, le manifiesto  al insigne amigo Rodrigo Gómez Jaramillo, su director y exgobernador del departamento, que una manera de retornar es a través de las columnas que hoy se inician. Aquí estoy de nuevo, por consiguiente, en diálogo abierto con la región.

Deseo volver al Quindío con una lección moral, que esa fue la pauta invariable que pre­sidió mi ejercicio bancario y mi vida como sencillo habi­tante de la comarca. Y para el efecto, nada mejor que recordar las palabras con que me des­pedí de los colegas de la banca en el homenaje realizado el 31 de agosto de 1983, en el chalet de Óscar Jaramillo Jaramillo. Con los mismos principios y el mismo sentimiento de entonces renuevo hoy los lazos de amis­tad con el Quindío y su gente, a través de las palabras que pronuncié aquella vez:

«Nada fácil resulta romper raíces con una sociedad que desde el primer momento se convirtió en nuestra propia tierra. Es un momento difícil el de despedirnos hoy de la familia bancaria, con la cual se han compartido gratísimos momentos de sano colegaje y auténtica camaradería. Alrededor de la amistad y siempre con las banderas en alto por una banca mejor, hemos librado memorables jornadas de identidad laboral y regocijo personal.

«El primer objetivo del banquero es el de ser útil a la sociedad. Y la primera obligación, la de ser honorable. Situada hoy la banca nacional entre grandes conflictos de descomposición moral, no podemos admitir que los desvíos ajenos toquen nuestros propios códigos éti­cos. Si somos ejecutivos de las cifras, primero debemos ser profesionales de la pulcritud. Yo aspiro a dejar en Armenia, antes que libros y bonitas cifras, una lección moral. Es el legado que entrego a ustedes después de duras aunque reconfortantes experiencias en mi tránsito por el Quindío. Y sé que ese legado queda en buenas manos.

«Mi esposa y yo, que hemos compartido con ustedes las mejores horas de una franca amistad, sabemos que no nos vamos del todo si aquí queda parte de nuestro corazón. Les dejamos además un hijo quindiano que algún día reclamará su dere­cho a la tierra que lo vio nacer».

La Crónica del Quindío, Armenia, 10-II-1992.

 

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