Bienvenida

domingo, 21 de enero de 2018

Con el estímulo y el amor de mi esposa y de mis hijos, quienes me sorprendieron y emocionaron con el obsequio de esta página web, emprendí la tarea de reunir en ella la totalidad de mi obra literaria, conformada por 12 libros, 1.900 artículos de prensa y una selección de más de 600 cartas que han surgido dentro del mundo de las letras.Foto para Bienvenidos-con alfiler linda

En lo relacionado con las notas de prensa, esta tarea resulta de difícil ubicación para la mayoría de los escritores, pues quien por años se ha movido bajo la prisa de las cuartillas cotidianas, suele desentenderse de ellas y no logrará localizarlas a lo largo del tiempo. En mi caso, desde que hice la primera publicación en un periódico, me impuse la labor estricta de pegar cada recorte de prensa en folios organizados para el efecto, que cada tres años hacía encuadernar con índices y otros detalles embellecedores, como si se tratara de otro libro consentido en mi biblioteca.

Estos artículos, recogidos en 16 volúmenes, junto con una noticia de mis libros y de mi vida literaria, los traslado a la página web que ingresa por su propio impulso –y como por arte de magia– al maravilloso e inabarcable mundo del ciberespacio, donde permanecerá para siempre como un campo abierto para que cualquier visitante pueda enterarse de las ideas del inquieto escritor que a los 17 años de edad escribió su primera novela en el ámbito estrecho de una pieza de alquiler. Desde entonces, no he dejado de pensar.

Me caen al dedillo las siguientes palabras que escribí un día sobre el ejercicio del periodismo:

«¿Se estará perdiendo el tiempo en la fugacidad del periódico? Desde luego que no, si hay estructura para pensar. Se puede ser escritor perdurable en las glosas dispersas que con el tiempo unirán un itinerario intelectual. El periodista debe ser, en esencia, un escritor. No siempre lo es. Un buen escritor supone un buen periodista. Y es de pronto el artículo de urgencia, el que escarba aquí y allá, el que perdura».

Esta regla de oro gobierna todo mi desempeño periodístico, que ha corrido parejo con la escritura de mis libros. Siempre consideré el periodismo como un género literario, no como un quehacer desechable. Bajo tal concepción, trabajé cada artículo con disciplina intelectual, con rigor gramatical y estilístico. Elaboré cada escrito de prensa con el concepto del breve ensayo, que antaño fue el mayor atributo del buen periodista, a lo Luis Tejada en Colombia.

Huyendo de lo superficial, lo cursi o lo frívolo, y reacio al tono doctoral que practican muchos para simular erudición, busqué en estas andanzas por las letras –armado a veces del estilete de la gracia o el humor, cuando no de la fina ironía– hacer de mis notas y de mis libros parajes gratos y de vivificante simplicidad, accesibles para cualquier caminante.

Me enorgullezco en afirmar que mi literatura es leve como la espuma, y aspiro a que en estas alturas de mi carrera, cuando ya todo está cumplido (así se agreguen nuevos textos en el resto que falte de vida), mis letras sirvan de testimonio de una mente que nunca estuvo ociosa y siempre se empeñó en hacer de la palabra la razón de ser de la existencia.

Me honra usted con que haya abierto esta página. Ojalá encuentre aquí algún puente hacia sus propias ideas y descubra en este legado un acto de amor hacia la humanidad.

GUSTAVO PÁEZ ESCOBAR

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