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En el alma del Quindío (2)

martes, 31 de agosto de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar 

Pueblo Tapao –o Pueblo Tapado– es el sitio que mejor personifica la guaquería en el Quindío. Evoca el pasado de la región, cuando los primeros pobladores se dieron a la tarea de buscar el tesoro aborigen. El nombre de Pueblo Tapao indica que el oro y la orfebrería de los quimbayas fueron “tapados” en este pintoresco caserío que se localiza entre La Tebaida y Montenegro, en la vía que conduce al Parque Nacional del Café, uno de los principales atractivos del Quindío. Otro parque significativo es Panaca, en Quimbaya. También sobresalen el Parque de la Vida, en Armenia, y el Jardín Botánico, en Calarcá. En 1978 fue erigido Pueblo Tapao como corregimiento de Montenegro. Es un bello paraje lleno de arborización, fincas, alojamientos rurales, almacenes de artesanías y encantadores paisajes.

No siempre se sabe el origen de los pueblos. Veamos el caso de Montenegro. Cuando los primeros pobladores querían saber en qué parte se hallaban las guacas más ricas, se les respondía que estaban cerca de un monte negro. Hacia allá se fueron los colonizadores, y así nació Montenegro, municipio que registra hoy evidente progreso. Luis Arango Cardona publicó en 1924 el libro Recuerdos de la guaquería en el Quindío, al que siguieron varias obras de Jesús Arango Cano, su hijo, ambos versados en esta materia.

El pasado histórico del Quindío está ligado a las tumbas en las que los quimbayas enterraron su riqueza. En 1959, una ley creó el Museo Arqueológico del Quindío, adscrito al Instituto Colombiano de Antropología. En 1965, el museo fue trasladado a la Universidad del Quindío, y fue inaugurado el primero de julio de 1967, primer aniversario de la fundación del departamento. En 1972, siendo yo gerente del Banco Popular en Armenia, se firmó un fideicomiso mediante el cual la entidad crediticia, que poseía alto espíritu cultural bajo la dirección de Eduardo Nieto Calderón, pasaba a administrar la muestra arqueológica. Para tal fin se acondicionaron, a título gratuito y como homenaje a la región, los dos pisos superiores del edificio.

Cuando me trasladé a Bogotá en 1983, el banco cumplía excelente función como guardián del tesoro quimbaya. Allí no solo se exhibían las piezas de la colección, sino otras pertenecientes a diversas culturas, que eran tomadas del propio museo del banco ubicado en la Casa del Marqués de San Jorge en Bogotá. Y se desarrollaba permanente actividad cultural. Un día supe que el museo había sido desmontado y devuelto a la universidad, y los dos pisos se habían destinado para renta de la sucursal. Lamentable suceso.

Hoy camina esta crónica por la tierra legendaria de los quimbayas. El primer sitio que visité con mi familia fue Pueblo Tapao. Allí tuvimos grata tertulia con un viejo amigo que reside en ese paraíso terrenal. En Pueblo Tapao se respira el aire de la guaquería bajo el mito y el misterio. Este viaje de placer nos permitió el reencuentro con el alma del Quindío a través de su historia y sus tradiciones.

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El Espectador, Bogotá, 28-VIII-2021.
Eje 21, Manizales, 27-VIII-2021.
La Crónica del Quindío, Armenia, 29-VIII-2021.

Comentarios 

Elegí levantar mi casa cerca de Pueblo Tapao, justamente por los extraordinarios paisajes de la zona. Desde allí se mira el cañón colmado de guaduales de todos los matices. Es un lugar muy agradable para vivir. Respecto al origen del nombre he oído decir que fue denominado así debido a que la exuberancia impedía ver más allá. Esperanza Jaramillo, Armenia.

El Quindío no solo es la zona más fecunda de Colombia, es la región más fértil del mundo. Con solo atravesar el hermoso departamento salta a la vista el humus feraz de sus tierras. Al llegar al Quindío no puedo evitar evocar al querido rapsoda quindiano Baudilio Montoya, antioqueño “nacionalizado” en el Quindío, donde falleció. Gines (correo a El Espectador).  

Innegable, el Quindio es tierra de los afectos del creador. Forma parte de ese triángulo admirable, otrora llamado del café, con Risaralda y Caldas, o gran Caldas antes. Y como haya sido, esa hermosa región es rescoldo para la vida apacible en medio de gente muy laboriosa, sin igual en Colombia. Atenas (correo a El Espectador).

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La Patria, Manizales

viernes, 25 de junio de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar

EJE 21 – Manizales, 21 de junio de 2021

El escritor Gustavo Páez destaca columna de Augusto León Restrepo sobre «La Patria»

Manizales. El escritor y habitual colaborador de «El Espectador» y EJE 21, Gustavo Páez Escobar, congratuló hoy a nuestro colaborador Augusto León Restrepo por su columna en este diario «La Patria» centenaria y José Restrepo Restrepo».

El texto es el siguiente:

Augusto León:

Magnífica la nota de reconocimiento a La Patria en su centenario de vida, periódico al que un día ingresé durante mi estadía en Armenia y me brindó la oportunidad de conocerte y apreciar tus excelsas dotes intelectuales y periodísticas, además de gran señor de la amistad y el don de gentes. Comparto tus triunfos y satisfacciones y me uno a esta gran efemérides de la vida caldense. Memorable época que antecedió a tu llegada como director del periódico, en el que dejaste huella.

Augusto León Restrepo

A José Restrepo Restrepo, el gran patriarca que enaltece la historia regional, lo conocí en el acto que le ofreció a Carmelina Soto en las instalaciones del periódico, ocasión en que acompañé a la poetisa junto con mi esposa, y tuvimos la suerte de deleitarnos con sus grandiosos poemas. Por aquellos días había aparecido su libro Tiempo inmóvil, y José Restrepo quiso destacar ese hecho con aquella exquisita velada que no olvido.

Felicidades,

Gustavo Páez Escobar

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Mundo curioso (3)

martes, 22 de junio de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar 

En la tercera entrega de casos curiosos que ocurren en el mundo, destaco, en el campo femenino, dos sucesos memorables que recoge El Tiempo en su sección Hace 100, 50 y 25 años, de la que soy asiduo lector.

(12/05/1917). Hace un siglo existía en el estado norteamericano de Nueva Jersey un club femenino que ofrecía la “cátedra de sonrisas”, dedicada a enseñar la más dulce y efectiva manera de sonreír, como camino para triunfar en las batallas de la vida. Cabe pensar que el número de mujeres asistentes era numeroso, atraídas por la tentación de cultivar el eterno hechizo femenino que seduce al hombre en la senda del amor y abre las puertas del trabajo y los negocios.

Es usual enseñar  buenas maneras, glamur, encanto sensual, pero no he sabido de ninguna academia especializada en el arte de la sonrisa. Por cierto, buena faltan nos hace hoy sonreír, cuando la acidez de la vida es tan atosigante y al género humano se le olvidó que el éxito puede provenir de una sonrisa franca, un porte amable, un gesto de urbanidad y conquista.

(25/7/1967). La noticia viene ahora de Pereira, que se ha distinguido por sus lindas mujeres. Y la protagoniza Cástor Jaramillo Arrubla, exministro de Trabajo de Rojas Pinilla y primer gobernador de Risaralda. Cuando en 1967 llegó a este cargo, tenía 54 años de edad, estaba casado, era padre de cuatro hijos y, para mayor precisión, era “católico, apostólico y romano”, como con picante malicia lo define el periódico. Pasó a la historia no solo como el fundador de Risaralda, sino que miraba con buenos ojos la aparición de la minifalda en las dependencias de la gobernación.

En tales condiciones, le hubiera correspondido vetar esta revolución de la moda, pero optó por el silencio permisivo, es decir, por la complacencia. Así, se convirtió en el padre de la provocación. A partir de entonces, las bellas mujeres de Pereira se vieron mucho más hermosas y seductoras, sin importarle al mandatario las críticas que le llovieron de dirigentes políticos, de jóvenes señoras y de matronas del siglo pasado. Todo un chaparrón se le vino encima, pero Cástor Jaramillo no dio el brazo a torcer y en poco tiempo se impuso el ícono de la minifalda como uno de los más perdurables y perturbadores de la época.

¿Sabe usted por qué se le llama minifalda, y también mini, en su abreviatura? ¿Por la cortedad de la tela? Si así piensa, está equivocado. Esta prenda, incitante de los sentidos, y que no siempre agrega encanto –pues no todas las piernas están hechas para seducir–, fue inventada por la diseñadora de modas británica Mary Quant, quien se inspiró en el automóvil Mini y creó, en los años 60, esta expresión cultural que daba inicio al movimiento de liberación sexual que poco tiempo después inventó la píldora anticonceptiva. Al llegar el fenómeno a las páginas de la revista Vogue, este grito de la moda repercutió en todo el planeta

A la minifalda se le llama también “la revolución en dos piernas”, y cada cual puede pensar como quiera. Sea como fuere, marcó un momento histórico como sinónimo de libertad, de astucia y creatividad, desafiando cánones y vetos eclesiásticos.

Y fue Cástor Jaramillo Arrubla, hombre de visión y buen gusto, quien desde Pereira, la “querendona”, se adhirió a la idea formidable de Mary Quant, quien así le rendía homenaje al Mini Cooper, con solo subir la falda tradicional unos centímetros arriba de la rodilla.

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El Espectador, Bogotá, 19-VI-2021.
Eje 21, Manizales, 18-VI-2021.
La Crónica del Quindío, Armenia, 20-VI-2021.

Comentarios

Este tipo de columnas deberían ser más seguidas: son lecturas amenas que no hacen daño a nadie y distraen mucho. Gracias, señor columnista. Luis Arturo (mensaje a El Espectador).

Muy entretenida columna de quisicosas. Y cómo se ve que a don Cásto…r le vino muy bien su nombre, y que quizá de casto muy poco tenía, y con tan grande progenie dudas no había. Atenas (mensaje a El Espectador).  

Ingenioso episodio para enseñar a sonreír y conquistar el mundo afectivo, laboral y teatral, pues imagino las risas espontáneas y hermosas y las forzadas, innecesarias y ficticias que también se debieron producir. Toda una obra de arte visual y corporal.

En cuando al uso de la minifalda, gran invento que aún atrae a propios y extraños, un verdadero acierto de la «mini», que luce en quien tiene los atributos físicos para llevarla: juventud, buena figura, lindas piernas y estilo propio. Inés Blanco, Bogotá.

Esta vez nos tocó a las mujeres en el mundo curioso con estas simpáticas anécdotas y la manera como visualmente, con una bella sonrisa y mostrando piernas, se abrieron caminos tan cerrados para nuestro sexo. Que vivan las mujeres que más allá de lo físico somos inteligentes y tenemos cualidades que ayudan a mejorar el mundo. Liliana Páez Silva, Bogotá.

Muy buena tu nota y el elogio a la minifalda, esa hermosa prenda femenina que, como lo anotas, no es para todas las piernas, y sí nos permitió deleitarnos con esas partes corporales tan importantes estéticamente para catalogar la belleza física de nuestras adorables enemigas y alimentar nuestros recónditos pensamientos y deseos. Eduardo Lozano Torres, Bogotá.

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Mundo curioso (2)

martes, 15 de junio de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar 

(17/9/1918). Todo da a entender que Rodrigo Vela, el enigmático personaje de esta historia, no tenía amigos en sus noches de licor. No se trataba de un ciudadano lunático o buscarruidos, como tanto borrachito insoportable, sino que, por el contrario, se vestía con compostura y era correcto en los modales. También puede pensarse que era un poeta taciturno y romántico, personaje fácil de imaginar en la Bogotá monacal que todavía sentía en sus noches lúgubres el eco del disparo con que Silva, 22 años atrás, se había suicidado.

Rodrigo llegó aquella noche al bar Árabe, en el centro de la ciudad, acompañado de Jalisco, su garboso y fiel pastor alemán, y buscó una mesa para los dos. Amo y perro tomaban a la par, y entre trago y trago, Rodrigo le contaba sus confidencias a su mascota.

Cuando la comisaría lo citó para responder por el escándalo y los daños que el perro, excedido de copas, había causado en el bar, se presentó de inmediato a la autoridad, escuchó los cargos y aceptó su culpa como todo un caballero (el perfecto cachaco o rolo bogotano). Iba acompañado por su mejor amigo, su inseparable Jalisco, que en medio de la resaca lo miraba con ojos traviesos y le batía la cola. Y abandonaron la comisaría como si nada hubiera sucedido.

(7/3/1967). El circo Atayde, de Méjico, se desplazaba a Colombia con su caravana de payasos, magos, acróbatas, bailarinas y animales amaestrados. Cuenta la noticia que el león africano Yoyo cayó en desgracia: pasó por otros circos de inferior categoría y se salvó de un naufragio. Más tarde tuvo la suerte de llegar al zoológico de Pereira, donde fue recibido con vítores. Su sociabilidad, soberbia melena y oros poderosos atributos estimularon las ansias de las leonas, pero él solo puso los ojos en la más atractiva y sexi de la manada.

No fue fácil la conquista, ya que la pretendida tenía pareja. Sin embargo, no demoró en caer en sus redes. Dicha que duró poco, pues Yoyo descubrió que su favorita le era infiel. La ingrata no accedió a volver a su lado, y él se creyó el más miserable de los leones. Se le veía triste y abatido. Como consecuencia, lo atacó la depresión y murió de un infarto. El corazón le puso término a este amor trágico.

(8/4/1995). ¡Ah, las ratas de París! Pero no cualquier clase de ratas, sino unos voraces roedores –de cuerpo alargado, horrible hocico, mirada diabólica e ímpetu destructor– que invadían las calles, las casas y las alcantarillas. Se calculó que su número pasaba de seis millones en el casco urbano, sin contar los suburbios. Y habían acabado con la tranquilidad de la ciudad. Se trataba, nada menos, que de la rata noruega, de sanguinario instinto. Esta historia hace recordar el mar de ratas enfurecidas que se agita en la novela El pájaro pintado, de Jerzy Kosinski.

La Ciudad Luz acabó al fin con esta pesadilla, invirtiendo cifras millonarias. Escena similar se vivió en Colombia cuando el médico Tulio Bayer era secretario de Salud de Manizales. Allí se sufrió la misma invasión de ratas noruegas, con iguales efectos desastrosos. Ante dicha calamidad, Tulio Bayer, hombre genial, ofreció un billete de baja cuantía por rata muerta. Los muchachos, sobre todo, gozaban cazando al enemigo común. El ataque a la plaga se volvió una diversión. En pocos días, no quedaba una sola rata viva en Manizales, y el costo de la operación había sido mínimo.

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El Espectador, Bogotá, 8-VI-2021.
Eje 21, Manizales, 7-VI-2021.
La Crónica del Quindío, Armenia, 9-VI-2021.

Comentarios 

Yo, que amo los animales, sentí gran placer e hilaridad leyendo esta columna. La historia de Rodrigo y su perro Jalisco, que toma trago como su dueño, solo podría haber ocurrido en esa época. Menos mal que después del escándalo, uno y otro salieron libres, sanos y salvos. Una confirmación más de que el perro es el más fiel amigo del hombre. La historia amorosa del león tiene el valor, en primer lugar, de haber sido rescatado de las «garras» de un circo, y luego vienen su enamoramiento fallido y la tristeza de su muerte por abandono sentimental. Genial. La invasión de ratas en Manizales tuvo un final feliz gracias al buen juicio del doctor Tulio Bayer, pues los jóvenes las exterminaron por la dádiva… Como diría mi abuela: «Por el collar, baila el perro».

Tulio Bayer era un genio. Gustavo Álvarez Gardeazábal, Tuluá.

La información y la creatividad hacen grata la columna. Con el episodio de las ratas recordé la novela La peste, de Camus. Recuerda que las ratas contagiaron a la población de Orán. Esperanza Jaramillo, Armenia.

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Mundo curioso (1)

martes, 25 de mayo de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar 

Soy asiduo lector de la sección en la que El Tiempo recuerda algunos hechos ocurridos hace 100, 50 y 25 años. Allí se encuentra desde el suceso histórico hasta la noticia ligera, la frívola o la jocosa. Es un ágil recorrido por el tiempo, que el periódico entrega a diario para ilustración o simple diversión de los lectores. Esta lectura constante me ha permitido establecer que muchos de los sucesos actuales son los mismos, con otro matiz, que ocurrieron en otras épocas.

Un día me dio por guardar algunas de esas noticias con la intención de ventilarlas más tarde en mi propio espacio periodístico, para darme con mis lectores un viaje por el pasado, como una manera de recrear la vida. A partir de la presente entrega traeré a cuento varios casos curiosos, entreverándolos con mis notas habituales. Al principio de cada caso anotaré la fecha en que ocurrió el suceso.

(6/03/1917). El cura de El Espinal, Tolima, dispuso que los agentes de la policía tenían que confesarse. El único que no lo hizo fue Julio César Vásquez, motivo que dio lugar a que el director general de la Policía ordenara su arresto. Pero ni aun así se logró que el agente llegara al confesionario. A la postre, su familia intervino para que le dieran la baja.

¿Qué secreto guardaba Vásquez para negarse a la confesión? ¿Algún hecho grave que temía revelar? ¿Algún lío de faldas que no tenía por qué contarle al clérigo? Al preferir el arresto, el agente demostró sin duda que era hombre valiente en aquella  época manejada por el fanatismo religioso. El mando policivo cometió un abuso de autoridad, pero esa era la norma del día. ¿Qué tal que a los miembros del Esmad, que han cometido desmanes en el paro actual, se les ordenara confesar sus culpas?

(11/10/1968). El único peluquero que había en el pequeño municipio de Puerto Inírida, Guainía, resolvió marcharse en busca de nuevos horizontes. Mientras llegaba otro peluquero, los vecinos se volvieron melenudos. Es lo que ocurre en la pandemia actual, en la que no solo ha crecido el cabello con apabullante velocidad, sino que muchos hombres han optado por dejarse crecer la barba, sin importarles volverse viejos antes de tiempo. Resulta fácil presumir que el nuevo peluquero de Puerto Inírida hizo su agosto desmontando las montañas de pelo acumulado, una fórmula de regeneración y vitalidad que hoy esperan los habitantes de Colombia.

(29/09/1993). Feliz se ve el presidente César Gaviria, de 46 años, acompañado de Ana Milena, su esposa, y del actor Anthony Quinn. Menos de un año le faltaba para concluir su mandato, en el que había afrontado serias dificultades, como el enfrentamiento contra los narcotraficantes, la apertura económica y la crisis energética. Así las cosas, se había ido a echarse una cana al aire en el restaurante Nanis de Nueva York, donde cantó rancheras y bailó el trencito rodeado de la aclamación de los asistentes.

Hoy, a los 74 años, ya no canta rancheras, pero sigue en el trencito –mejor, en el tren del Partido Liberal, del que es presidente–. Es ya una maquinaria obsoleta, pero él lucha por que no pierda la fuerza para subir la pendiente. Como el paso del tiempo trae olvidos, ya pocos se acuerdan de aquellos momentos de euforia, con gritos a lo mariachi, que hoy evoca con nostalgia. Y no quiere bajarse del tren de la política, aunque ha tenido que hacer paradas para tomar aliento.

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El Espectador, Bogotá, 22-V-2021.
Eje 21, Manizales, 21-V-2021.
La Crónica, Armenia, 23-V-2021.

Comentarios

Simpática idea de recrear, con base en datos de El Tiempo, hechos curiosos que sucedieron hace muchos años. Un toque de humor nos cae de maravilla. Como diría mi abuela: entre chiste y chanza vamos contando verdades. Inés Blanco, Bogotá.

Curiosa columna en un mundo que ya no es tan curioso. Gustavo Álvarez Gardeazábal, Tuluá. 

Yo también leo diariamente la sección de El Tiempo en la que con sorpresa se encuentran situaciones de hace 100 años, por ejemplo, que se repiten actualmente con tozudez. Es ilustrativa. Se me hizo muy curiosa tu divertida nota de hoy, pues no es usual que deslices en tus escritos esos brotes amenos de buen humor. Eduardo Lozano Torres, Bogotá. 

Respuesta. Hace ya buenos años escribí en El Espectador la columna Humor a la quindiana, así bautizada por el periódico después de haberle enviado varios artículos sazonados con sal y pimienta. Y tuvo buena acogida. En mi página web tengo abierta la sección titulada Humor, donde recojo aquellos y otros artículos. Gustavo Páez Escobar

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