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Archivo para la categoría ‘Panorama nacional’

El castigo de los inocentes (1)

lunes, 28 de octubre de 2013 Comments off

Gustavo Páez Escobar

Este es el cuarto artículo que en menos de dos años escribo sobre la ola de fraudes bancarios que estremece al país, y que lejos de reducirse ha crecido con hechos cada vez más perturbadores, según se establece por las noticias de prensa y por los correos llegados a esta columna.

Hasta donde puede captarse la dimensión de semejante desastre público, puede decirse que este flagelo se convirtió en dolor de cabeza para las entidades financieras y en lastre para la tranquilidad de los hogares. La gente se siente insegura para realizar sus transacciones bancarias, y la banca carece de herramientas eficaces para contrarrestar las técnicas sofisticadas que utilizan los delincuentes para apoderarse de los dineros de la clientela.

Según manifiesta la Asociación Bancaria de Colombia (Asobancaria), los organismos financieros gastaron en los últimos dos años más de doscientos millones de dólares para evitar el delito. Es decir, para blindarse contra el avance de la delincuencia, la que siempre responde con superiores métodos de fraude dentro de este mundo inextricable de la cibernética. Algo se ha logrado, por supuesto. Pero el mayor perdedor es siempre el cliente, que no tiene cómo defenderse contra el asalto –impune, en altísima proporción– de que son objeto los dineros depositados en los bancos.

Se dice que varias de las entidades financieras han contratado seguros suficientes para responder a la clientela por los fraudes. Es posible que así ocurra en algunos casos. Pero la inmensa mayoría de los colombianos estafados pierden sus reclamaciones ante las entidades, ya que estas suelen decir lo mismo, sin posibilidad de que el cliente pueda demostrar lo contrario: que la clave salió de la misma tarjeta entregada al titular, o del servicio de internet por él mismo manejado.

Es decir, que fue el cliente quien se descuidó y permitió que un tercero abusara de la confidencialidad de la clave. Esto no es cierto, y la banca lo sabe muy bien. Pero lo invoca para defender sus propios intereses. Como el caso se volvió común –y masivo, además–, existen formatos pregrabados para dar, en forma automática, la respectiva respuesta a la víctima del fraude. Es un engaño flagrante que de todas manera lo pagan los inocentes depositantes de la banca, que ven así asaltada su buena fe. Si se acude al defensor del cliente o a la Superintendencia Financiera, el resultado será el mismo.

Lo triste, lo aberrante, lo inequitativo, lo catastrófico, es que los defraudadores, ocultos en las sombras, son maestros en el manejo de tres sistemas demoledores: “phishing” (obtener información electrónica en forma fraudulenta), “phaming” (redireccionamiento de un dominio electrónico a otro fraudulento), “malware” (software “malintencionado”, o espía).

En los cajeros automáticos colocan cámaras invisibles y se apoderan de las claves. Copian la información de las bandas magnéticas, clonan las tarjetas, suplantan la identidad, ejecutan a su amaño la serie multitudinaria de robos financieros que ocurren en el país… Y nada les pasa. Todo sale del bolsillo de los clientes. Son ellos los grandes contribuyentes de esta red monstruosa montada al lado de la red cibernética que está distorsionando la vida económica del país y arruinando la paz y la salud de mucha gente.

Como corolario de este panorama sombrío –e inicuo–, por todos conocido, copio la siguiente carta, una más de las tantas que llegan a esta columna sobre el mismo tema:

“Soy una víctima de fraude bancario por el Banco de Bogotá por la suma de nueve millones de pesos, soy muy cuidadosa con mi tarjeta y en ningún momento la perdí, fue por internet pagando unas planillas de seguridad social de empresas, hubo muchas irregularidades del Banco que plasmé en la carta de reclamación (…) Después de casi dos meses me responden que el Banco no devuelve nada, que las transacciones fueron realizadas exitosas, o sea que yo las realicé (…) Mi situación económica no es buena, soy madre separada, tengo que ver por mis tres hijos, uno de ellos es especial y requiere de muchos cuidados y mi salud tampoco es buena. Pilar Bohada”.

El Espectador, Bogotá, 12-IV-2012.
Eje 21, Manizales, 13-IV-2012.
La Crónica del Quindío, Armenia, 14-IV-2012.

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Comentarios:

Gracias por llevar a la luz pública este grave problema de impunidad para los defraudadores y de «lavado de manos» de nuestros billonarios bancos. He sufrido el robo de dos de mis cuentas y es al banco donde han «entrado» electrónicamente para saber mis claves. Pero ni el banco ni el supuesto «Defensor» hacen nada para devolver el dinero y proteger las cuentas. Albamor (correo a El Espectador).

Gracias por tu buen artículo que revela el refinamiento de métodos delincuenciales en los que el fácil expediente del sector financiero es echarles la culpa a los defraudadores externos y alzarse de hombros. Alpher Rojas Carvajal, Bogotá.

Qué noticias desastrosas da esta columna. Pero gracias por dejarnos saber a quienes estamos lejos del país y tenemos alguna cuenta bancaria o de ahorro en Colombia. Colombia Paez, periodista de El Nuevo Herald, Miami.

Siempre el “paganini” es el cuentahabiente, comparable con los desfalcos de la contratación en que el pueblo paga con los impuestos y la justicia premia a los estafadores con castigos ínfimos tanto monetariamente como con mínima cárcel. Humberto Escobar Molano, Bogotá.

Eso es abordar con autoridad un tema. Todo avance tecnológico presenta, siempre, una faz negativa. Así ha ocurrido desde que el hombre habita la tierra, pero no resulta justo que el usuario, casi en toda ocasión,  el de menos recursos,  termine siendo la víctima de la falta de controles de las entidades financieras y de los organismos de vigilancia de ellos. Gustavo Valencia García, Armenia.

Aquí se legisla para mantener y aumentar las prerrogativas de los bancos. ¿Cómo es posible que una chequera de 30 cheques valga $130.000, que en proporción a su tamaño es  más cara que un libro de medicina? Carlos Abdul (correo a El Espectador).

Si los bancos son obligados a responder, ahí sí se acabará este robo o fraude descarado, o llegará a la mínima expresión. Lira (correo enviado a El Espectador).

En días pasados me llamaron de la entidad financiera para ofrecerme el famoso seguro antirrobo de mi tarjeta de crédito. Esto me hizo cuestionar las garantías que me ofrece la entidad que me presta el servicio de crédito (Colpatria). ¿Cómo así que yo tengo que asumir el costo de protección? Encima de pagar una altísima cuota de manejo que me cobran,  encima del interés oneroso por los dineros utilizados, encima de las comisiones que me roban por pedir un simple extracto… Lo ancho para ellos, lo angosto para uno. Aristóbulo Socarrás (correo a El Espectador).

El doctor Conchita

sábado, 11 de febrero de 2012 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

En entrevista publicada por El Tiempo, el 19 de noviembre de este año, se le pregunta a Tomás Concha Sanz, quien desde hace varios años trabajaba en el Programa Presidencial para los Derechos Humanos, cómo lo llamaba Lina María Castro Torres, empleada de dicho organismo que lo denunció por acoso sexual. A lo cual responde Tomás Concha: “A veces doctor, a veces Tomás y, en algunas ocasiones, doctor Conchita”.

Dice ella en su denuncia penal que él la sometía a acoso sexual desde  un año atrás, y narra actos aberrantes que se vio obligada a realizar ante el temor de perder el puesto. Él, por su parte, se defiende con el argumento de que se trataba de relaciones sexuales consentidas, afirmación que rechaza Lina María Castro, agregando que esta conducta de su jefe era la misma que ejercía con otras empleadas.

Se viene aquí al caso trajinado de las “relaciones consentidas”. No se sabe cuál de los dos dice la verdad, o la mentira, por tratarse de versiones encontradas. Eso lo  deberá dilucidar la justicia, si es fácil. Se extraña el hecho de que la agredida hubiera tolerado esta situación durante un año, pero por otra parte no puede subestimarse la razón que ella da para permanecer callada.

Lo cierto es que en los ámbitos del poder abundan los “doctores conchitas” que cometen descarados abusos sexuales contra sus subalternas y quedan impunes. Quedan en la sombra, porque esclarecerlos no es fácil. En el presente caso, el vicepresidente Angelino Garzón no renovó el contrato de Concha, que se venció el 30 de noviembre, y fue más lejos: rechazó todo tipo de “violencia, chantaje, abuso o discriminación contra las mujeres”.

La violencia masculina en materia sexual, sobre todo cuando se desempeñan posiciones de mando, es universal. Se da en todos los países y en todos los estratos sociales. Es una tara atávica convertida en azote de la humanidad. Presidentes, gobernantes, políticos, clérigos, magnates del dinero o de la vida empresarial, para hablar solo de las cumbres elitistas, se mencionan a cada rato como protagonistas de estos desenfrenos de la moral.

Un sonado episodio de actualidad es el de Dominique Strauss-Kahn, un adicto al sexo que, tras una cadena de abusos, terminó su carrera política, como posible presidente de Francia, por sus enredos con la camarera de un hotel de Nueva York. Allí fue privado de la libertad, pero salió libre gracias a la chequera solidaria y generosa de Anne Sinclair, su cónyuge, que pagó el millón de dólares por la fianza impuesta por el juez.

Luego, él se defendió de la denuncia que en igual sentido le formuló en París la periodista Tristane Banon. En ambos casos adujo que se trató de relaciones consentidas. Otro “doctor conchita”. A la postre, su esposa ha dado señales de querer divorciarse en vista de tanto escándalo. Se cansó de la farsa.

El expresidente israelí Moshe Katzav, que se vio precisado a dimitir en junio de 2007, acusado por violación y abusos sexuales, acaba de ser condenado a siete años de prisión por tales delitos. Ya sin posibilidad de absolución, protesta con el conocido argumento de las relaciones consentidas. Otro “doctor conchita”.

En Afganistán, Gulnaz,  indefensa mujer violada por el marido de su prima, fue condenada a siete años de cárcel por el abuso que cometió el hombre. Increíble que esto suceda. Pero sucede en Afganistán: allí el caso fue calificado como adulterio, y la culpable de él (Gulnaz, y no el violador) representa una deshonra social que puede ser castigada con la muerte. Para evitar la cárcel, ella dice que se casaría con el violador, de quien tuvo una niña de dos años. Revela la ONU que en Afganistán ocho de cada diez mujeres son víctimas de violencia sexual. Mientras tanto, el violador de esta historia niega el hecho. Otro “doctor conchita”.

Al teniente Raúl Muñoz se le señala por sus propios compañeros de milicia en Arauca de agresión sexual contra dos menores de edad. Una de ellas fue asesinada junto con dos de sus hermanos. El teniente expone el mismo argumento, que no solo es colombiano sino universal: las relaciones sexuales consentidas.

Aleida, en la pluma de Vlado, exclama frente a este panorama catastrófico: “La víctima de acoso sexual es atacada en forma individual, sufre en el plano personal y es humillada en el ámbito social. ¿Hasta cuándo?”.

El Espectador, Bogotá, 9-XII-2011.
Eje 21, Manizales, 9-XII-2011.
La Crónica del Quindío, Armenia, 10-XII-2011.

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Comentarios:

Muy bien por denunciar este tipo de comportamiento social, que no por serlo deja de ser una conducta delictiva. En el caso reciente de Dominique Strauss-Kahn, hay que señalar que aparecieron publicados unos videos de las cámaras de seguridad del hotel en los que se observan escenas que ponen en duda el relato de la camarera. JDNA (correo a El Espectador).

Sin descartar que se hubiera podido presentar efectivamente un caso de abuso sexual, no es tampoco admisible que el columnista de todas maneras termine dando por cierta la versión de la supuesta víctima. La manera como se ha descrito el caso incluso por parte de la «víctima», el contexto, las características de ella, etc., da lugar a que se generen dudas. Hay que dejar que, ojalá en un fallo limpio y transparente, la justicia emita su fallo. También se conocen casos de mujeres que se aprovechan de ciertas situaciones para vengarse o hacerle daño a cierto tipo de personajes. Nicomedez Santacruz (correo a El Espectador).

Acertado el editorialista, independientemente de que uno u otro esté diciendo la verdad, asunto que aclarará el aparato judicial. Las formas de maltrato en el sector público, sobre todo, están a la orden del día, y no solo episodios de acoso sexual: acoso laboral, traslados injustificados, sobrecarga laboral; o en caso contrario, no asignar trabajo con el fin de buscar que el empleado se aburra, y otros por el estilo.  Domingos da Guìa (correo a El Espectador).

Comparto la preocupación y señalamientos del columnista, pero también hay casos como estos: 1) Relaciones de oficina que terminan y la mujer, por celos o despecho, acusa al varón de acoso; 2) Después del discotecazo, las jóvenes aceptan terminar el plan en un apartamento; 3) En su show de Brasil, Birtney Spears provocó a un joven poniéndole las piernas sobre los hombros, el muchacho amagó morder una pierna y los medios no lo bajaron de depravado; 4) Lo de DSK tiene todos los visos de un montaje, burdo por demás;  5) la misma niña Castro (Lina María) en las declaraciones iniciales sugiere coqueteos y vestimenta provocadora.  Anticlientelistascorruptos (correo a El Espectador).

La verdadera mujer es la que hace respetar sus derechos y los respeta, la que es digna, trabajadora, estudiosa y puede conducir su vida sin la sujeción a un hombre, la mujer inteligente es la que busca un compañero en igualdad de condiciones, la que tiene un hogar modelo para la sociedad. No es la muñeca fatua, que se deja utilizar, ni menos la que cree que en la vida se escalan posiciones a través de su cuerpo y de su sexo. Esa es la verdadera liberación femenina. Karissa (correo a El Espectador).

Por la experiencia que tuve durante el tiempo que trabajé como agente administrativo en las urgencias del hospital donde laboro en la zona metropolitana de París, puedo asegurar que los casos de maltrato son  numerosos, por los cuales acuden mujeres a consulta médica, sobre todo en traumatología, por las contusiones y traumas severos que algunas presentan en diferentes partes del cuerpo, especialmente en la cara, y en consulta psicológica por los efectos del estrés causado por las humillaciones e insultos recibidos de sus cónyuges. También existen las mujeres que se victimizan y hacen denuncias falsas contra sus cónyuges, inclusive mostrando golpes y heridas provocados por ellas mismas, con el fin de sacar algún beneficio económico, o para encubrir una infidelidad. Álvaro León Pérez Franco, colombiano residente en París.

 

El flagelo cibernético

sábado, 11 de febrero de 2012 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

Leí en estos días una página periodística donde se dice que Colombia es un país flagelado por los fraudes bancarios. La expresión es exacta. Cada día aumenta más este delito, y cada día la noticia asusta más a las personas que hacen sus operaciones con tarjetas plásticas o por internet.

Algunas entidades financieras han blindado sus sistemas de seguridad para protegerse contra los defraudadores y amparar a sus clientes. Otras no. Hay palabras nacidas en este campo que antes nadie conocía y ahora se volvieron corrientes: phishing, skiming, vishing, clonación, falsa lectora, virus troyano, ciberladrón… Muchos no saben qué quieren decir, pero sienten sus efectos arrasadores cuando les roban sus dineros en los bancos y sobre todo cuando estos no les responden por el fraude.

A raíz de la columna que sobre este asunto publiqué en julio de 2010, continúo recibiendo comunicaciones de gente lastimada por este flagelo público. Copio algunas de ellas:

«Yo perdí en el 2008 $ 19 millones de pesos de mi cuenta en el BBVA. Pagaron durante tres días cuentas de teléfonos celulares por ese monto. Yo nunca había efectuado un pago en línea. No valió todo lo que reclamé. Me dijeron en todos los tonos que yo le había dado a alguien la clave porque todas las operaciones se habían realizado exitosamente. Esta es la frase de cajón. La gerente de la oficina donde tenía mi cuenta sabía que soy pensionada del Banco de Bogotá y los últimos seis años fui gerente de una oficina de Granahorrar. Así que mal podría no saber las condiciones de confidencialidad y cuidado con las claves y las tarjetas. Qué injusticia». A. Bornacelli.

A mi esposa le hicieron cuatro retiros de su cuenta de ahorros por cajero electrónico de Barranquilla, cuando la cuenta es de Bogotá. Procedimos de inmediato a hacer el reclamo. Como usted lo dice, es una proforma dado que esto al parecer se presenta con muchos clientes. Carlos Orlando Ramírez Santana.

«En dos ocasiones hemos sido robados a través de internet. La cuenta es de Bancolombia, quien  previa investigación ha devuelto la totalidad del fraude a nuestra empresa. Sin embargo es muy importante que usted alerte a los lectores, porque este fenómeno aumenta cada día». Jorge Iván Arango H.

«En el BBVA me robaron la suma de $2,3 millones a través de internet, transfiriéndola de mi cuenta a una cuenta de Santa Marta del mismo banco. Coloqué la denuncia en la Fiscalía, coloqué reclamación en el BBVA y en la Superintendencia Bancaria. La Fiscalía no ha hecho nada, y el BBVA me respondió que la culpa era mía y no me devolvió nada. La Superintendencia le dio la razón al BBVA». Ricosblanc.

«He sido víctima de un robo a través de cajeros electrónicos y tenía mi cuenta en Colmena. El robo se llevó a cabo en una ciudad que dista mucho de la ciudad donde resido y que no he visitado. Colmena me respondió haciéndome saber que la culpa es mía. Es muy probable que haya complicidad de funcionarios de la misma entidad». Andrés Vinasco Lalinde.

«Mi caso sucedió entre el 2 y el 3 de diciembre de 2009, en Colmena. Vivo en un municipio de Antioquia y la clonación y el fraude ocurrieron en Santa Marta. Hasta el momento no ha sido posible recuperar el dine­ro ($ 13’200.000), retirado por compras, retiro en cajero y por internet». Iván Darío Ruiz Rojas.

«De mi cuenta extrajeron una suma de dinero desde un cajero electrónico ubicado en una población del Atlántico, siendo mi domicilio la ciudad de Bogotá». Cristian Castillo.

«He sido víctima de dos robos en mi cuenta de ahorros de Colmena. La primera vez me robaron $1.000.000 en un cajero de una ciudad que jamás he tenido el placer de conocer (Barranquilla), mientras yo me encontraba en Manizales, y justo un año después me retiraron por internet desde mi cuenta $4.269.000, a lo que dicha entidad simplemente aduce no ser responsable por el manejo de tarjeta y claves». María Cristina Buriticá Galvis.

«Me sacaron $ 2.000.000 de mi cuenta del Banco Caja Social. He remitido cartas al banco y a la Superintendencia Financiera. Coloqué la respectiva denuncia en la Fiscalía. La verdad no sé qué más hacer». Mauricio Arturo Pineda Arias.

El Espectador, Bogotá, 24-XI-2011.
Eje 21, Manizales, 25-XI-2011. Eje 21, Manizales, 25-XI-2011.
La Crónica del Quindío, Armenia, 26-XI-2011.

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Comentario:

Así como “Colombia es un país flagelado por los fraudes bancarios”, también la regla es que los bancos se están especializando con todos los medios y los métodos para eludir la responsabilidad que les cabe. Y lo más triste es que aprovechándose del desconocimiento del común de las gentes y aun de quienes alcanzamos a medio distinguir la diferencia entre el fraude cibernético y la clonación, les ha quedado relativamente fácil a los bancos engañar a la mayoría de los clientes afectados, atribuyendo todos los fraudes a esta última figura. Luis Alberto Restrepo Gómez, abogado, Armenia.

 

 

 

 

 

Las uvas de Noé

sábado, 11 de febrero de 2012 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

Sorprende el hecho de que, no obstante la severidad de las leyes que se ha acentuado en el país, siguen siendo numerosos y continuos los accidentes de tránsito que se producen por la conducción de vehículos bajo los efectos de las bebidas alcohólicas. En Bogotá, en lo corrido de este año, van 46 víctimas mortales por dicho motivo.

El periódico El Tiempo de este 29 de septiembre reseña varios hechos fatales.  El más reciente, el de una mujer de 38 años, cabeza de hogar y madre de tres hijos, que fue arrollada en la carrera 9ª con calle 120 por un conductor que viajaba embriagado, el que huyó luego de arrastrarla cuadra y media y producirle la muerte instantánea. Más adelante fue detenido por la policía. Al revisar sus antecedentes, se descubrió que hace dos años había sido inmovilizado su vehículo por la misma causa de la embriaguez.

En enero de este año, una joven de 18 años encontró la muerte en la carrera 7ª con calle 50 cuando pasaba la cebra y fue embestida por un vehículo que transitaba con exceso de velocidad y cuyo conductor iba embriagado. Por este hecho, un juez acaba de condenarlo a 4 años y cinco meses de prisión. Años atrás, en la calle 116 con avenida 19, un conductor también embriagado causó la muerte de dos hombres que viajaban en otro vehículo, suceso por el que el Tribunal Superior de Bogotá condenó al responsable a 18 años de prisión.

En cada uno de estas desgracias, y de las que por doquier ocurren a diario, se esconden dramas pavorosos que perturban el espíritu del simple lector de periódico y arruinan la tranquilidad de las familias involucradas en los episodios. Con todo, la gente irresponsable no escarmienta y sigue incurriendo en conductas criminales, como las anotadas, que pudieran evitarse si se acatan las normas y se respetan las vidas ajenas.

Cuando no son los accidentes de tránsito causados por el alcohol, son los crímenes pasionales, las venganzas a mano armada, las riñas en bares o en la vía pública, y la exaltación, en suma, de la mente perturbada por el licor que lleva a cometer inauditos exabruptos.

Según estudio reciente, los estudiantes empiezan a beber en el grado sexto (antiguo primero de bachillerato). Lo hacen por igual hombres y mujeres. Al preguntarles a los encuestados por qué lo hacían, el 66 por ciento dijo que por gusto. Y el 9,5 por ciento, por depresión. Los padres, tan permisivos en la era actual, tienen en este desvío social una alta cuota de responsabilidad. El trago mal tomado es camino fácil para llegar al consumo de las drogas alucinógenas.

Mala herencia recibimos de Noé. Según la Biblia, fue el único varón justo que mereció salvarse del Diluvio. Desde entonces, Dios estaba hastiado de la perversión humana, y por eso envió el Diluvio para castigar al hombre. Pero apartó a Noé en un arca donde además iba una pareja de animales de cada especie. Y los puso a navegar por las aguas. Cuarenta días después, regresaron a tierra y en ella no encontraron vestigio alguno de vida humana ni animal.

Hasta ahí todo perfecto. Pero a Noé se le ocurrió llegar hasta unos viñedos silvestres de donde tomó las uvas, sin duda en demasía, y se emborrachó. Luego perdió el uso de la razón. Sus hijos lo encontraron en deplorable estado, y con sus propias ropas cubrieron su desnudez. Por lógica, si hubiera ido al mando de un timón por las calles colombianas, el patriarca hubiera ocasionado desastres espantosos. El alcohol en la Biblia figura en muchas escenas y luego se copió en famosas obras de arte.

El instinto maligno del hombre nunca terminará. Si volviera a presentarse un segundo diluvio, sucedería el mismo capítulo de Noé. De ahí la necesidad de implantar códigos severos para reprimir los dramas sociales. Esos que vemos a diario por nuestras calles o en la intimidad de los hogares. Sin embargo, el hombre no aprende la lección.

El Espectador, Bogotá, 29-IX-2011.
Eje 21, Manizales, 29-IX-2011.
La Crónica del Quindío, Armenia, 1-X-2011.

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Comentarios:

Aquí nos embriagamos si estamos felices, deprimidos, si conseguimos empleo, si lo perdemos, por todo, pero la cultura y respeto por los demás no existe: asesinatos diarios, barras bravas en estadios….. Juvaqui7294 (correo a El Espectador).

Fabio Cardozo, candidato a la alcaldía de Cali, propone derogar la ley zanahoria (que elimina la vida nocturna) y reemplazarla por la ley remolacha: «Quien conduce no se emborracha». Ordep Adasop (correo a El Espectador).

Aquí es pan nuestro de cada día ese tema. Ahora mismo hay un escándalo en el que está involucrado un oficial de policía que se estrelló de frente en plena inter estatal con un carro que venía en la vía contraria, dejando heridos y escapando de la escena. Se irá preso por muchos años porque aquí eso es muy grave. Colombia Páez, periodista colombiana residente en Miami.

Habla Jacqueline Kennedy

sábado, 11 de febrero de 2012 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

En diciembre de 1961, el mismo año de la iniciación de su gobierno, estuvo en Bogotá John F. Kennedy acompañado de su esposa Jacqueline. Vino a inaugurar la urbanización del barrio Kennedy, así bautizado en honor del Presidente. Este sector, uno de los más poblados de Bogotá, se concibió con el fin prioritario de darles vivienda a las víctimas de la violencia.

La obra contó con recursos de la Alianza para el Progreso, plan de ayuda económica y social de Estados Unidos para América Latina creado por Kennedy. En dicho acto se tomó una foto que se haría famosa, donde aparece el presidente Alberto Lleras Camargo al lado de Jacqueline Kennedy, él con su habitual seriedad y porte sobrio, y ella con el semblante tierno que siempre la distinguió. Si se observa con atención la foto, podría inferirse que la primera dama de Estados Unidos se siente muy grata con la proximidad del mandatario colombiano.

Pasados 50 años de aquel suceso, viene a saberse, por confesión que hizo Jacqueline al historiador Arthur J. Schlesinger, que Lleras Camargo, a quien ella conoció en aquella oportunidad, fue uno de los estadistas que más admiró. Lo describe como “nórdico en su tristeza”. Concepto que adquiere alto significado teniendo en cuenta que la ilustre dama estuvo cerca de los mayores personajes del mundo. Y nadie la impactó tanto como Lleras Camargo. Esto no hace nada distinto que refrendar las eximias calidades de nuestro compatriota.

Se anuncia la salida del libro titulado Jacqueline Kennedy – conversaciones históricas sobre la vida con John F. Kennedy, obra en la que se recoge el diálogo que tuvo ella en 1964 con Schlesinger (fallecido en el 2007). Estas revelaciones se habían mantenido guardadas, y ahora se dan a la luz pública con autorización de Carolina, la hija de los Kennedy. El solo hecho de anticiparse la referencia que la viuda de Kennedy da sobre algunas figuras mundiales, ha causado revuelo y por supuesto impulsará la voluminosa venta del libro.

Veamos algunos de esos conceptos. Sobre el escritor André Malraux: “Es el hombre más fascinante con el que he hablado”. Sobre el presidente francés Charles de Gaulle: “Un hombre arrogante y ególatra”. Sobre Indira Gandhi: “Una mujer seca y prepotente”. Sobre Martin Luther King: “Un hipócrita moral”. Al saber que King, que estaba casado, era mujeriego impenitente, sintió fuerte repulsa hacia él.

Otro historiador con el que Jacqueline habló es William Manchester (fallecido en el 2004). Algunos temas de esta entrevista están consignados en La muerte de un presidente, pero otros, por prohibición del historiador, solo pueden divulgarse cien años después de la muerte de Kennedy. Estas confesiones están con las máximas medidas de seguridad para resguardar los secretos que contienen. Por lo pronto, se sabe que a pesar de las aventuras amorosas de su esposo, en la entrevista con Schlesinger no hay amargura ni resquemor. Por el contrario, hay elogios hacia el héroe de Dallas, así fuera en ocasiones un mal marido.

Cuando una mujer habla, hay que tenerle respeto. Hay mujeres calladas, dulces y discretas, como Jacqueline Kennedy, capaces, sin embargo, de decir grandes verdades. En este caso, las dice después de muerta, lo que es mucho más temible. Hay silencios en vida que se vuelven resonantes con la llegada a la tumba.

El mito de Jacqueline crece con los años. Los norteamericanos ya se olvidaron del deterioro que sufrió su imagen con motivo de su matrimonio con Aristóteles Onassis, una pesadilla que ha borrado el paso del tiempo, el mejor cicatrizante de las asperezas de la vida.

Para ellos dejó de existir Jacqueline Onassis, y hoy, 17 años después de muerta, vive de nuevo en el corazón de su gente como la deidad que no puede desvanecerse. Su nombre recobrado, Jacqueline Kennedy, está grabado en la gran reserva de agua del Central Park. Y sus restos están sepultados al lado de su primer esposo. Toda una leyenda.

El Espectador, Bogotá, 22-IX-2011.
Eje 21, Manizales, 23-IX-2011.
La Crónica del Quindío, 24-IX-2011.

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Comentarios:

Recuerdo perfectamente, como si fuera ayer, la visita del presidente Kennedy y nunca olvidaré las palabras de Jacqueline en español desde los balcones del Palacio de San Carlos. Es increíble cómo pasa el tiempo y solo nos queda el recuerdo de los buenos momentos. Luis Quijano, geólogo petrolero colombiano, Houston (Estados Unidos).

No tenía idea de que Luther King, según dice Jacqueline Kennedy, hubiera sido un mujeriego. Ese detalle va a causar ronchas. El inicio del barrio Kennedy, hecho para dar vivienda a los desplazados por la violencia, podría revivirlo el gobierno para dar techo a los desplazados por la violencia actual. Vuelvo a sentir que por mi país no pasa el tiempo. Que como decía José Satizábal, mi primer jefe de redacción, «en este país los hechos son los mismos, lo que cambian son los nombres y las fechas». Colombia Páez, periodista colombiana, Miami (Estados Unidos).

El hecho de que tuviera ese concepto de Alberto Lleras nos da pie para creer en su buen juicio para evaluar a las personas, por lo que deberemos leer el libro para enterarnos de muchas verdades que hasta ahora ignoramos. Pablo Mejía Arango, Manizales.