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Archivo para viernes, 11 de noviembre de 2011

Becas disfrazadas

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

De acuerdo con investiga­ción adelantada por el periódico El Tiempo (6-IV-92), en el Quindío se entregaron por conducto del Icetex auxilios oficiales por cerca de 135 mi­llones de pesos con la finalidad de pagar becas estudiantiles canalizadas a través de par­lamentarios de la región.

Sobre este caso comentaba Plinio Apuleyo Mendoza en El Tiempo: «Este dinero no va, realmente, sino en mínima parte a los beneficiarios de becas. Estos reciben cualquier cosa y lo demás queda en manos de sedes políticas dis­frazadas de fundaciones».

Corroborando lo anterior, dos estudiantes del municipio de Circasia, Nelly Franco y Luz Miriam Hernández, declararon que de los auxilios girados a ellas ($256.000 y $164.000) apenas recibieron $30.000 y S40.000, o sea, el 12% y el 24% de lo que ha debido entregárse­les. Manifiestan que la dife­rencia tuvieron que dejarla para financiar la campaña electoral de Izquierda Liberal, dirigida por el senador Rogelio González Ceballos y por el actual gober­nador del Quindío, Mario Gómez Ramírez.

Se calcula que alrededor del 70% de estos auxilios quedó en poder de las sedes políticas. En el caso de Izquierda Liberal, que gestionó 230 becas por cerca de sesenta millones de pesos, $42 millones habrían ido a la casa política y sólo $18 millones a los estudiantes fa­vorecidos.

En total se giraron al Quindío 400 becas gestionadas por este movimiento político. Por consiguiente, nadie está exento de culpa. Este era el estilo que se usaba en el país con los auxilios parlamentarios y que ahora, según la nueva Constitución, será corregido para depurar la moral pública. Ojalá así suceda y no se acuda a otros esguinces para torcer la sana intención de las normas y en este caso sacar tajada de los auxilios destina­dos a ayudar a estudiantes pobres.

Un concejal del depar­tamento manifiesta que «la corrupción con las becas se viene presentando hace muchos años en el Quindío y otros departamentos del país”. Ese es el país –el de las mañas y los disfraces– que debe quedar atrás para que Colom­bia recupere el recto camino que dejó perder.

La Crónica del Quindío, Armenia, 27-IV-1992.

 

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El Diario del Otún

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

Con una edición gigante de 56 páginas, el Diario del Otún ha celebrado sus diez años de vida.

Fundado el primero de febrero de 1982, esta gaceta de los pereiranos registra brillante trayectoria que le ha hecho ganar, por su seriedad, espíritu de servicio y calidad editorial, sitio de privilegio en la prensa colombiana. No es poca cosa este tránsito a lo largo de 2.970 días cumplidos el 10 de abril, fecha de esta edición especial donde se repasan los orígenes del periódico y se recuer­dan los hechos más importantes que durante esta década marcaron la vida del departamento de Risaralda.

Es el periódico, por excelencia, el medio más propicio para escribir la historia de los pueblos, por ser el que llega con mayor propiedad al nervio de las noticias y sabe interpretar, como brújula de la sociedad, las esperanzas y las angustias de la comunidad. El Diario del Otún almacena hoy el registro detallado de los principales sucesos que a partir de 1982 surgieron en la región, en el país y en el mundo, y ha sabido presentarlos con objetividad y buen criterio.

El fundador de la tribuna pereirana, Javier Ramírez González, murió seis años después de haber creado la empresa, viejo sueño que logró realizar con fortuna. Llevaba el periodismo en la sangre, como inquieto batallador de cuartillas pertinaces, y por eso le regaló a Pereira este diario de altura.

Su espíritu está vivo en la rotativa, la que no sólo se ha superado en técnica sino que ha aprendido el arte de la supervivencia con páginas bien escritas, con pulcritud idiomática y apropiado diseño editorial.

El reto del fundador lo prosiguen hoy, con todo éxito, los diligentes di­rectores, Luis Carlos y Javier Ignacio Ramírez Múnera, quienes con sus colaboradores y columnistas han sabido mantener encendida la llama de las ideas para prestarles a la ciu­dad, al departamento y a Colombia un servicio de lujo.

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Encuentro de escritores

De la ciudad de Armenia recibo la siguiente comunicación: «Respecto a su comentario reciente sobre el foro de escritores, le manifiesto que nin­gún escritor quindiano fue invitado, de ahí nuestra ausencia. Jesús Arango Cano».

La Crónica del Quindío, Armenia, 21.IV-1992.
Diario del Otún, Pereira, 25-IV-1992.

 

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Perplejidad

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

El país está perplejo ante los sucesos de actualidad: subversión, inmoralidad pública, reforma tributaria, alza del sueldo de los congresistas, crisis eléctrica. Estos, por hoy, son los problemas más sobresalientes que gravitan sobre la  tranquilidad de los ciudadanos. Vendrán mañana otros episodios de igual o superior gravedad, y los debates que entonces se adelanten serán tan efímeros como los que se ventilan en el momento.

Alrededor de estos temas surgen acaloradas discusiones y se enjuicia, con el  tropicalismo que nos caracteriza, a los autores de los grandes desafueros que mantienen desestabilizada la vida pública. Pero como después surgirán otros conflictos, sobre los anteriores caerán las sombras del olvido y volveremos con nuevas ardentías sobre otros acontecimientos que distraerán durante unos días la atención nacional. Y el país seguirá de tumbo en tum­bo por el despeñadero de la diso­lución moral y económica a que nos tiene condenada la incapaci­dad de políticos y gobernantes.

El señor ministro de Minas y Energía, doctor Juan Camilo Restrepo Salazar, al anunciar que el país va a quedar a oscuras por varios meses, pidió mesura en el debate sobre la crisis eléctrica por considerar que existen no una sino varias causas que originaron el agudo racionamiento eléctrico. De hecho, tendió un manto de perdón sobre los causantes de tan grave calamidad. De ultratumba parece salir la voz censora de Laureano Gómez con su célebre ¡Tapen! ¡Tapen!, que tantos desca­labros produjo en su época en bien de la moral pública.

Si en los años recientes ocurrieron serios errores en el ma­nejo de las políticas de electrici­dad, el actual Gobierno ha debido enderezar, en cerca de dos años que lleva su mandato, ese desa­cierto. Esperó, sin embargo, a que se agotaran las represas para imponer el inevitable apagón que hoy tantas chispas le saca a la paciencia ciudadana. No es sen­sato absolver la incapacidad administrativa moderando, como lo pide el ministro, un debate que debe sacar a la luz, en este país en sombras que a veces ve así mejor el capítulo de los abusos y las ineficiencias.

En el campo de las inmorali­dades, la concejala de Bogotá Floralba Cárdenas de Rodríguez de­vuelve $ 38 millones que había recibido en el festín de los auxilios oficiales y que mantenía en un banco a nombre de su esposo, por «ser la única persona de confian­za para que las obras sociales no se fueran al traste». Hay dos preguntas elementales: ¿Resulta sensato esperar tanto tiempo pa­ra iniciar las obras sociales? ¿De­volvió la concejala los intereses que le produjo el CDT? Este depósito produce, a la tasa moderada que pagan los bancos, alrededor de un millón de pesos mensuales. Ojalá el banco informe a cuánto ascendió la ganancia.

El señor Presidente libera a su ministro de Gobierno, doctor Humberto de la Calle Lombana, antes de que lo haga el Tribunal de Ética (y el mejor Tribunal de Ética es la opinión pública), de las dudas que existen acerca de su inhabilidad para ser ministro en razón de los contratos que tenía con el Estado.

¿Es correcto en este caso el respaldo del señor Presidente pa­ra su ministro de confianza, cuan­do el caso todavía está oscuro?

El Gobierno, en momentos en que busca abrirle paso a la refor­ma tributaria, aumenta los suel­dos de los congresistas de $ 900.000 a $ 2’500.000 (178 por ciento). Como queda fácil entenderlo, con esto se facilita, ablandando la conciencia de los legisladores, el éxito de los nuevos impuestos. El pueblo, mientras tanto, padece enor­mes angustias económicas. Y no puede olvidar que el arrogante ministro Hommes negó uno o dos puntos al salario mínimo, mien­tras a los congresistas –de quienes busca ahora comprensi­bles complacencias– les regala 38 salarios mínimos.

Colombia está en sombras. ¡Sombras, perplejidad! Si sólo fueran sombras materiales… Pero sobre todo son sombras morales, y éstas son las que embrutecen a los pueblos.

El Espectador, Bogotá, 8-IV-1992.

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Clima moral

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

Después del episodio ejem­plarizante sucedido en Bogotá alrededor de los auxilios ofi­ciales, se siente un alivio en todo el país.

Era necesario que un juez aplicara en todo su rigor el espíritu de la ley para que los funcionarios públicos, tan livia­nos en los principios éticos, recibieran la mejor lección de moral que hace muchos años no se ejercía en Colombia. Hay un refrán muy apropiado: «Cuando la barba de tu vecino vieres pelar, echa la tuya a remojar».

La ética, al igual que la risa o el llanto, es contagiosa. En virtud de esta tácita adverten­cia a los empleados tramposos, la administración pública parece depurada de corrup­ciones y triquiñuelas. Todos temen hoy terminar en las redes de la justicia y hacen soterrados propósitos para acomodar su conducta a las reglas de la pulcritud. Desde que las costumbres han caído en los peores abismos de la de­gradación, Colombia viene al garete.

A la falta de moral de los colombianos hay que atribuir todos los males que padecemos. El afán de ri­queza es el común denomina­dor que mueve al individuo contemporáneo, afanoso de hallar oportunidades de lucro rápido y a como dé lugar en cuanta posición o negocio se presente.

Quien se aparta de esta norma es menospreciado por considerársele falto de espíritu para escamotear los bienes del Estado o de la empresa privada. Los impuestos se ahogan en las aguas turbias de la inmorali­dad.

En la capital del país se malgastan 1.680 millones de pesos, que en su mayoría van a dar a las campañas electo­rales de los concejales, o sea, a su bolsillo particular. Mientras el pueblo suda el pan de cada día, los concejales de Bogotá se reparten, intimi­dando al alcalde, un enorme tesoro que hubiera solucionado numerosas necesidades de la comunidad.

El hurto permanente de la hacienda pública se ejecuta por los más variados sistemas: sobrecosto de contratos, com­pras irreales, erogaciones fic­ticias, comisiones ocultas, servicios inexistentes, testaf­erros profesionales… Y todo queda impune.

Hasta que un juez valeroso hace un alto en el camino. Y todos tiemblan ante este catón insospechado que crea –y ojalá se prolongue– el clima de moral pública que necesita Colombia.

La Crónica del Quindío, Armenia, 13-IV-1992.

 

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El escritor quindiano

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

En días pasados se realizó en Armenia, bajo la coor­dinación de la Corporación de Fomento y Turismo mu­nicipal, el primer encuentro de escritores nacionales, al que se le bautizó con el nombre de Poporo Quimbaya.

Fueron invitados 14 escri­tores, algunos muy renombra­dos en el país, pero varios de ellos no asistieron. Los que concurrie­ron a la cita fueron objeto de cordial hospitalidad y tuvieron la ocasión de apreciar los rasgos atractivos de esta ciudad con gran vocación turística.

De esta manera la oficina organizadora cumplió una de sus funciones básicas, y además facilitó el diálogo provechoso de la juventud es­tudiosa con los escritores asis­tentes. Me extrañó la ausencia de los escritores del Quindío.

Cuando lo lógico es pensar que eran estos los anfitriones, no los vi figurar en las noticias con que se anunció el evento, ni los hallé luego en las fotografías publicadas. Esto da pie para pensar en dos cosas: o que no fueron invita­dos, o que no se dejaron invi­tar. De todas maneras brillaron por su ausencia, por lo menos hasta donde he logrado captar la noticia.

Sea lo que fuere, la litera­tura quindiana es un hecho cierto en el panorama del país. Ha tenido el Quindío, y tiene, figuras sobresalientes en los diferentes campos del arte. En el cuento (y hablemos de la escuela de maestros que surgió a comienzos del siglo con el liderazgo de Eduardo Arias Suárez), los escritores de en­tonces pusieron muy en alto el nombre de la comarca.

No sé si en la reunión se mencionó la obra de este precursor de la cuentística regional, hoy olvidado en su propia tierra, como que no volvieron a editarse sus libros ni existe un monumento que recuerde su memoria. Con él, varios escritores de su gen­eración han quedado sepulta­dos en la amnesia de los nuevos tiempos.

El nombre de Luis Vidales ocupa sitio destacado en la poesía. Me dicen que sus cenizas fueron llevadas al Quindío y han recibido los honores que merecen. Entre las personas vivas hay que exaltar a Camelina Soto, gloria de la poesía regional, con resonancia internacional. Me gustaría saber que ella estuvo alternando con los ilustres huéspedes de la ciudad, a quienes les sobraron elogios en los comentarios de prensa.

En cambio, no vi ninguna referencia sobre los escritores regionales, y sería interesante conocer qué sucedió con el producto de la tierra anfitriona en este encuentro cultural.

La Crónica del Quindío, Armenia, 8-IV-1992

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Comentario:

Respecto a su comentario sobre el reciente foro de escritores, le manifiesto que ningún escritor quindiano fue invitado, de ahí nuestra ausencia. Jesús Arango Cano, Armenia.