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Archivo para la categoría ‘Temas literarios’

Libros de la Universidad Nacional

domingo, 30 de octubre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

No había tenido yo conocimiento de otra gama bibliográfica tan di­versa y especializada como la que ahora, bajo la rectoría del doctor Marco Palacios, le entrega al país la Universidad Nacional. Es una serie de 24 títulos, todos reveladores de gran inquietud intelectual.

Cumple así nuestra Alma Máter con lo que debe ser su vocación de semi­llero de ideas, aplastando los des­bordes estudiantiles de la piedra y la asonada. Este hecho merece aplauso. Sobre los doce últimos te­mas de la colección, que mucho agradezco al rector benemérito, ofrezco estos breves enfoques:

*Arte y arquitectura en Santander, por Alberto Corradine, arquitecto e historiador. Minuciosa  investigación por los pueblos de Santan­der, que ahora se recoge, con el apoyo fotográfico, para resaltar el patrimonio artístico y arquitectónico de las viejas construcciones.

*Hechos y crítica política, por Mario Latorre, importante politólogo. Nueva contribución para el aná­lisis de la evolución social de los úl­timos tiempos y la comprensión de los conflictos que nos afectan.

*Cafeteros y cafetales del Líbano, por María C. Errazuriz, geógrafa de la Universidad de Toulouse e inves­tigadora de la cuestión cafetera co­lombiana. Estudio crítico sobre la incidencia del grano en el desarrollo del país, y no sólo desde el punto de vista agrícola, sino como generador de convulsiones sociales y motor de progreso. Se cuestionan, de paso, muchas políticas oficiales.

*Colonización, coca y guerrilla, trabajo conjunto de los profesores Fernando Cubides, Jaime Eduardo Jaramillo y Leonidas Mora sobre el fenómeno de la violencia colombiana que se alimenta con el cultivo de la coca. Los autores  incursionan por la selva del Caquetá y presentan tesis para la rehabilitación de las zonas afectadas por los conflictos que le dan título al ensayo.

*Oligarcas, campesinos y política en Colombia, por Keith Christie, gra­duado en cuestiones latinoamerica­nas y con vasta percepción sobre nuestros conflictos agrícolas. El propósito de este ensayo, que toma como modelo la región del Viejo Caldas, es «mostrar la evolución de las fuerzas sociales durante el borrascoso período de la violencia».

*La medicina en la cultura muisca, por Roberto de Zubiría, autori­dad en el campo médico. Su libro es contribución valiosa al es­tudio de la paleomedicina americana y se detiene en la cultura muisca con revelaciones sobre su avance en in­tervenciones médicas y quirúrgicas.

*La vida es, por Nicolás Suescún, poeta y cuentista. Avanza, con este nuevo poemario, en su ruta de ob­servador de mundos y sobre la vida dice que «es azar palpable en hueso y carne escasa, curtida y lacerada».

*Sobre lo clásico en la arquitectura, por Juan Carlos Pérgolis. Una ver­sión sobre la transmisión, a través de los tiempos, del concepto de arqui­tectura como paradigma de la cultura humana.

*Escritos y escritores británicos, por Howard Rochester. Una serie de artículos y ensayos sobre algunos de los escritores más brillantes que ha dado al mundo la Gran Bretaña.

*Mis asuntos, por Mario Rivero, conocido poeta nadaísta y fundador de la revista Golpe de dados. De co­sas triviales logra armar temas ori­ginales y útiles para curar el tedio.

*El cometa Halley, por Jorge Arias de Greiff. Una cartilla so­bre este personaje del espacio que ha retornado con precisión asombrosa, posiblemente el más llamativo de los cometas.

*El desarrollo filosófico del joven Marx, por Georg Lukacs (traducción de Gerda Westendorf de Núñez y Ramón Pérez Mantilla). Este ensayo apareció por primera vez en 1945 y representa un aporte de extraordi­nario valor para el estudio de la evolución intelectual de Marx.

El Espectador, Bogotá, 30-VI-1986.

Rincón del libro (1)

domingo, 30 de octubre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

El espantapájaros solidario

Con este cuento infantil del médico y escritor Miguel Ángel Pérez Ordóñez se funda en Bucaramanga el Fondo Editorial Tertulia Tres Esquinas. Pérez Ordóñez dirige con Luis Ál­varo Mejía Argüello el suplemento literario de Vanguardia Liberal, y con varios intelectuales promueve un especial clima de cultura regional. Dice el personaje del cuento: «Amigo, entiendo que la libertad es para los hombres de corazón grande como lo es para nosotros, los pájaros, que cantamos alegres entre los ár­boles».

El Espectador, Bogotá, 2-VI-1986.

Jesucristo Chacal

Hernando García Mejía, poeta, cuentista y periodista, sale con su noveno libro. Con esta fábula contribuye a que el sentido de la paz se imponga sobre los chacales que están arrasando a Colombia. Y dice: «Todas las cosas bellas hay que ganarlas con sangre y sufrimiento. La espina de la rosa que nos punza no hace menos bello su milagro de aroma y poesía, ni menos excitante el deseo de cogerla y dis­frutarla» (Ediciones La flor y la centella, Medellín).

E. E., 6-VI-1986.

Huellas en la Historia

Con este título ha publicado su primer libro Alirio Gallego Valencia, destacada figura de la inteligencia quindiana. Libro que se había hecho esperar, ya que su autor, escritor y periodista de vieja figuración en las letras de su departamento, ha sidodenodado promotor de la cultura, la historia, la docencia y las bellas artes del Quindío.

Huellas en la Historia es un repaso sucinto, a la par que ameno y diserto, de los hechos históricos y culturales de la hermosa comarca quindiana, con algunas incursiones por los pueblos vecinos. Alirio, como pre­sidente que es de la Asociación de Escritores del Quindío y miembro de la Academia de Historia, se halla no sólo comprometido con el desarrollo espiritual de la región sino que ha sido testigo de sus hechos más so­bresalientes, en lo social y en lo ar­tístico. Su obra es un valioso aporte a la bibliografía de su tierra, y como tal se recibe con beneplácito.

E. E., 17-XI-1986.

Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada 

Por Lucas Fernández de Piedrahíta. La firma Carvajal, tan vinculada a la vida del país, regala este hermoso libro a la ciudad de Cali en los 450 años de fundación de la pujante metrópoli. Obra escrita en Madrid en 1685 y publicada, con la autorización le Carlos II, en 1688, el año de la muerte del autor, que era oriundo de la ciudad de Santa Fe. El libro pertenece a la Biblioteca Nacional de Colombia, de donde Carvajal hizo su reproducción facsimilar y elaboró, con este primer tomo de la obra, su llamado libro institucional de 1986. Admirable esta realización artística que rescata uno le los textos más valiosos de nuestra historia y refrenda la calidad y el patriotismo de la empresa caleña.

Estudios críticos

Por Otto Mo­rales Benítez. Valiosos ensayos que se editan por segunda vez con nuevos capítulos. Hijos de quien con mente reflexiva se inicia en el análisis de la literatura y de los hechos sociales, la mayoría de estos temas, que vieron la luz en 1948, conservan hoy plena vigencia y representan guías signi­ficativas para el literato y el soció­logo. (Plaza y Janés).

Suenan timbres

Por Luis Vidales. Es su obra cumbre, publicada por primera vez en 1926, que lo acredita como poeta de avanzada social. Obra polémica, ardiente, sonora, encierra un mundo de protesta y rebeldía, a la vez que de ternura y lirismo. (Plaza y Janés).

 Hacia el abismo

Por César Pérez Pinzón. Joven autor que busca, en esta novela inicial, ahondar en las cavernas del hombre como ser de pasiones, de odios y ansiedades, y que lucha por derrotar sus miserias mediante la exploración de sus propios abismos. (Plaza y Janés).

Irene

Por Jorge Eliécer Pardo. Con apenas 36 años de vida, ya tiene obra representativa. Con esta novela de amor, que se escribe en medio del desamor de una sociedad violenta, clama por la armonía del planeta que se nos está desarmando entre rudezas y atrocidades. (Plaza y Janés).

Contrapuntos del poder y de la fama

Por Luis Guillermo Giraldo Hurtado, senador caldense. Quienes sólo conocíamos al autor como polí­tico, productor de votos y de polé­micas regionales, su libro causa asombro. En densas in­cursiones por la vida y la obra de destacados protagonistas mundiales, el ensayista, que se revela como estudioso de la ciencia política, es experto en hallar facetas con­trovertidas en quienes, en las cum­bres del mando y de la ponderación, han escrito para la historia grandes capítulos sobre el arte de gobernar.

Los orines de don Federico

Por Euclides Jaramillo Arango. Es el libro número 14 del famoso escritor quindiano, que se une a su cátedra sobre el folclor regional y rescata, en su pluma amena y erudita, páginas magistrales de humor y filosofía popular.

Mi mundo interior

Por Jesús Arango Cano. Otro autor quindiano, que registra abundante biblio­grafía alrededor de las culturas aborígenes. Ahora, ya en el sosiego de sus dioses, escribe para sus nietos este mensaje poético —su primera incursión en este género—, salido de sus meditaciones otoñales.

Juanita Campanas

Cuentos de Rafael Mojica García, de Ediciones Tercer Mundo. El autor, oriundo de Soatá, mi pueblo, es el rector de la Universidad del Meta. En este su primer libro se aprecia habilidad para crear ficciones de tipo social, escritas con lenguaje ameno e intención moralizante.

E. E., 19-I-1987.

Carlos Calderón Reyes

Mi colega de la Academia Boyacense de Historia y paisana de Soatá, licenciada Myriam Báez Osorio, acaba de publicar con el patrocinio de la Beneficencia de Boyacá y la Casa de la Cultura de Soatá, un ensayo biográfico sobre Carlos Calderón Reyes. El transcurso del tiempo suele oscurecer la memoria de las nuevas generaciones y por eso re­sulta bienvenido este enfoque que vuelve sobre una importante figura de mitad del siglo pasado, que se destacó como abogado y político y dejó además varias obras sobre his­toria y otros temas, hoy olvidadas. Calderón Reyes era oriundo de Soatá; doble motivo de satisfacción para Myriam y este columnista.

E. E., 1-VI-1987.

Palabras cruzadas

De Jorge Marel (Multigráficas, Sincelejo). Manifiesta Ramiro de la Espriella que el mar, para Jorge Marel, no es una presencia sino un rito interior. En efecto, este poeta lleva en el alma el oleaje marino como canto perenne que lo incita y lo abisma. Vibra al unísono con el clamor de los océanos y hace de la poesía –poesía hermosa y limpia como las olas– su oración co­tidiana. «Poeta: / Que el mar cante siempre / tu epitafio, / y que el viento / lo propague por la tierra…»

El sacerdote casado

De Vi­cente Jiménez (Editorial Cos­mos, Medellín). El tema del ce­libato eclesiástico, tratado en este libro con autoridad y al­tura, presenta serios motivos de reflexión. «Esta ley (la del celi­bato) —dice el autor— además de ser anticristiana, es antina­tural, y nada hay más acorde con las leyes de la naturaleza que la doctrina de Jesucristo».

Las deserciones eclesiásticas obedecen en gran parte, según su misma opinión, a la obligatoriedad del celibato, el que debería ser voluntario, y así ganaría la Iglesia en vocaciones y lograría con los sacerdotes casados mayor autoridad y verdaderos modelos ante el mundo civil. No seres reprimi­dos e inestables emocionalmente, al vivir limitados dentro de su naturaleza humana.

Cultivando el silencio

De Nelson Ocampo Osuna (Edi­ciones Mundo Nuevo, Bogotá). Después de Los pasos perdidos, editado en 1972, sale este segundo libro de poemas. En el intervalo de 16 años la poesía de Ocampo Osuna ha tomado otros rumbos. Hay mayor madurez. Mayor afir­mación poética. El poeta dialoga con los hechos coti­dianos —lo mismo en los cam­pos del amor que de la soledad o la muerte—, y se hunde en re­flexivos silencios. «Perdido en­tre la sombra / tomo la ausen­cia / y la vierto gota a gota / en mi vaso perdido / de los tiem­pos…»

Poemas de la ausencia y la presencia

De Alberto Londoño Álvarez (Biblioteca de Escrito­res Caldenses). Profesor, en­sayista, musicólogo y poeta quindiano, residente en Manizales. Sobre la música, su pa­sión, ha escrito varios libros que le han hecho ganar elogios. Ahora se va por los ríos del amor, con alma ondulante: «Cuando el amor, hecho in­cendio y torrente, / se detiene a jugar en tu alma, / esa es la música…» Las imágenes poé­ticas de Londoño Álvarez son tersas, transparentes, melo­diosas.

Marguerite Yourcenar o la profundidad

De José Chalarca (Biblioteca de Escritores Cal­denses). El cuentista manizaleño, autor de obra ponderada por la crítica, divaga ahora, como ensayista, en el significado de Yourcenar como escritora de la profundidad. El amor profundo, el hombre profundo, el tiempo profundo, tales los enfoques que hace Chalarca alrededor de la obra de esta buceadora por las corrientes del espíritu griego.

Anuario de San Andrés y Providencia

Bajo la dirección de José Hooker, la Oficina de Planeación de la Intendencia ha publicado un acopio de impor­tantes datos que permiten una visión sobre el pasado y las proyecciones del lejano terri­torio. Se trata de valioso aporte para forjar el futuro tu­rístico de nuestras hermosas islas caribes.

Sergio Camargo, El Bayardo colombiano

Por Gabriel Ca­margo Pérez (Biblioteca de la Academia Boyacense de His­toria). Obra galardonada por el Instituto Colombiano de Cul­tura en 1971. El ilustre histo­riador boyacense presenta en este denso ensayo, muy bien documentado, el análisis sobre la personalidad del general Sergio Camargo y la época del Radicalismo, en­marcada en el siglo pasado dentro de grandes polémicas, y de la que arrancan el desarro­llo y el pensamiento políticos de nuestra nacionalidad.

E. E., 29-IV-1988.

La heredad y el exilio

Por Fernando  Mejía Mejía (Editorial Fondo Cultural Cafetero). Hace un año, el 27 de abril 1987, falleció en la ciudad de Manizales este gran poeta que en versos estremecidos le cantó a la amargura, el amor, el olvido y la muerte. La muerte, siempre traicionera, lo sorprendió en el mejor momento de su producción.

Había publicado los siguientes títulos: La inicial estación, Cantando en la ceniza, Los días sagitales, Elegía sin tiempo y Perfiles y nostalgias, reveladores de recónditas pesadumbres. Su vida interior ardió siempre en función de poesía. Caminaba de soslayo por las calles de Manizales con esa discreción y esa timidez de las almas que huyen de lo prosaico y lo caduco para refugiarse en lo imperecedero. Fue un ser solitario y así pudo realizar su obra perdurable, que trasciende los lindes patrios, recogida en esta antología (por él mismo preparada) que acaba lanzarse como homenaje póstumo a su memoria.

Fe, mito y folclor de las romerías boyacenses

Por Eutimio Reyes Manosalva (Editorial ABC, Bogotá). Pedagogo, his­toriador y periodista, es un in­quieto buceador por las tradi­ciones y los valores de su tierra. Autor de una monografía de Cerinza, su pueblo, y de otros libros sobre lugares y mitos boyacenses. Ahora, con paciencia y escrutinio que resultan admirables, desen­traña la historia de las romerías de la comarca, tan rica en fe religiosa como en mitos y dio­ses.

Boyacá es el departamento que cuenta con más lugares de veneración, con más Vírgenes y santuarios, y todos giran alre­dedor del folclor, del senti­miento, de la creencia. Libro valioso éste de Reyes Manosalva, que logra el inventario de estos sitios y leyendas tan pe­gados al alma boyacense.

Mensajes y recuerdos

Por el sacerdote jesuita José Luis Correa. Es uno de esos libros de circulación cerrada, escrito para celebrar los cincuenta años de sacerdocio del autor, que cumplen un objetivo encomiable: dejar un mensaje de confraternidad entre los fami­liares y compañeros de religión. Se trata de un testimonio de fe cristiana, refrendado por nu­merosos argumentos que hacen pensar en la certeza de un apostolado inequívoco.

San Juan de Pasto, siglo XVI

Por Emiliano Díaz del Castillo (Editorial Nomos, Bo­gotá). Hermosa edición patro­cinada por la Federación Na­cional de Cafeteros en home­naje a la ciudad de Pasto en sus 450 años de vida. El autor entra a terciar en la polémica sobre quién fue el fundador de Pasto y en qué fecha se llevó a cabo su fundación.

La mujer, ese ser superior

Por Pedro Cadena Copete (Ediciones Italgraf, Bogotá). El autor, que ha incursionado en una decena de libros sobre temas históricos, sociales y políticos, logra aquí sor­prendente victoria: el triunfo de la feminidad sobre el machismo. Los públicos femeninos, sobre todo, agotaron las dos primeras ediciones; y ahora se prepara la tercera.

Es obra de gran originalidad. ¿Irreverente? ¿Temeraria? ¿Valiente? Para intrigar a los futuros lectores —y halagar a las lectoras—, veamos la dedi­catoria con que Cadena Copete —exconsejero presidencial de Belisario Betancur— endulza el oído de sus admi­radoras: «Para ti, mujer, que me diste tu calor, tu dolor, tu dul­zura, el ansia de vivir, el des­precio a los hipócritas, el respeto a los humildes. A ti, mujer, obra de los dioses y de los de­monios, divino altar donde ofició mi boca el canto de la vida, que estás sentada en una estrella mirándome soñar».

E. E., 16-VI-1988.

Espejo de máscaras.

El poeta y ensayista Harold Alvarado Tenorio exhibe, a sus 43 años, una creciente carrera de éxitos. Doctor en Filosofía y Le­tras de la Universidad Complutense de Madrid, ha ejercido la cátedra de literatura latinoamericana en Nueva York y ahora la desempeña en nuestra Universidad Nacional.

Con doce libros publicados entre poesía y ensayo, tradu­cido a varios idiomas y confe­rencista por di­versos países, su carrera intelectual es notable. Ahora circula en edición de la Universidad Nacional una antología de sus primeros cinco libros de poemas, titulada Espejo de máscaras.

Poesía de desasosiego, de inconformidad, con ella Alvarado Tenorio capta la realidad de nuestro mundo moderno tan lleno de desesperanzas. Y exclama: “Ninguna otra cosa eres, poesía, / que la  más alta cima donde el loco, / los mortales, todos los desheredados de la suerte / y la fortuna /encuentran cobijo”.

E. E., 24-VIII-1988.

Los sobrevivientes del olvido

Cuentos de Óscar Londoño Pineda (Tercer Mundo Editores). Su segundo libro de cuentos; en 1975 apareció el titulado Los pasos  de Egor, que mereció buena crítica literaria. Londoño Pineda, actual magistrado del Tribunal Administrativo del Valle y profesor universitario, es silencioso fabricante de cuentos y tiene entre sus maestros a Chéjov, de quien ha aprendido el arte de profundizar en las intimidades del individuo para urdir los dramas del amor y el dolor, de la rebeldía y la libertad, de las frustraciones y las esperanzas, y se vale, al igual que los cuentistas rusos y franceses, de situaciones comunes para crear, en síntesis admirables, escenas intensas y desenlaces sorpre­sivos que hacen pensar.

Soledad y orfandad del hombre moderno en la poesía huilense

Por Jorge Guebelly (publicación de la Universidad Surcolombiana, Neiva). El profesor Guebelly acomete la labor, digna de aplauso, de re­coger la poesía huilense, que ha andado dispersa y no ha suscitado la reflexión necesaria, y demuestra que la tierra opita cuenta con expre­sivas voces líricas que se ignoran por falta de divulgación y estímulo.

Poetas del Huila

De la Co­lección de Autores Huilenses. Otro empeño loable para des­tacar a cuatro autores: Yezid Morales, Julio César Medina, Joaquín Peña Gutiérrez y Gustavo Fernando Facundo, muerto en 1982, cuando apenas contaba 26 años de edad. Además de arquitecto y pintor, Gustavo Fernando dejó obra valedera en los tres cam­pos y, al igual que Andrés Caicedo, su precoz vocación artís­tica ha escrito una leyenda en su tierra.

Los colores de la fama

Novela de Fernando Ayala Poveda (Ediciones Tierra de Fuego, Bogotá). Es su séptima novela. Producidas todas en corto tiempo, ya que se inició en este género en 1983. El autor busca ahora rescatar los valores que se esconden en el mundo del balompié, donde los héroes del fútbol muestran sólo su rostro físico y mantienen ocultas sus luchas y tristezas, sus soledades y triunfos cotidianos. El libro es una crónica sobre el balón y la vida, y como tal destaca la embriaguez del triunfo y la cara opuesta de la derrota.

Vibraciones del alma y

Los sonetos de las definiciones

Del poeta ecuatoriano Henry Kronfle (Talleres de Deimos, Méjico). Ambos libros tienen prólogo de  Germán Pardo García, y en uno de ellos expresa: “Todo aquel que se aproximare a estas mágicas leyendas del poeta del sur, hallará un misterio divino y hu­mano imposible de tener otra definición que no sea ésta: «poesía desde las angustiadas sienes hasta los alados pies».

Henry Kronfle, a la par que diplo­mático y hombre de letras, so­bresale en los escenarios cultos de América por su perseverante y vigorosa labor lírica, imbuida de ritmos emotivos, de miras idealistas, de profundos enfo­ques filosóficos. Son admirables sus sonetos, género en que se ha especializado, y en ellos el poeta ajusta los vocablos y las ideas hasta conseguir acabados perfectos. Ambos libros, que traje de regalo de mi reciente viaje a Méjico, son para de­gustarlos morosamente y con placidez, como los vinos añejos. En soneto ejemplar, así de­fine Kronfle el amor mercenario de la prostituta: “Aunque muestres placer, son cristalinas / tus pupilas que esconden fing­miento; / y en las noches que arañas el sustento / hay brillo de moneda en tus retinas”.

E. E., 8-XI-1988

Señales de nuestro tiempo

Con  este  título publica su sexto libro el periodista boyacense, residente en Cali, Héctor Moreno. Es él maestro de profesión, que se inició como peón de tintas y lingotes, cuando esa era la marca de prueba del antiguo periodismo, para luego pasar a reportero de varios diarios bogotanos y más tarde a columnista y redactor de importantes periódicos de provincia,  como  La Patria, Occidente, El País y El Pueblo.

Héctor Moreno es uno de los periodistas de mayor bagaje intelectual del país. Sus crónicas, de aguda penetración en los hombres y su época, atestiguan la marcha del tiempo bajo la vigilante y discreta observación del crítico y del humanista. En este nuevo libro publicado por la Secretaría de Educación de Cali, se pone de manifiesto la destreza de quien ha hecho de su profesión una cátedra de cultura y creación.

E. E., 4-VIII-1988.

Libros de Viejo Caldas

domingo, 30 de octubre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

Los escritores de la zona cafetera me favorecen de continuo con el envío de sus libros. Es tierra en permanente ebullición cultural. Voy a repasar, con la brevedad que im­pone el espacio periodístico, estos amables correos:

La imagen poética en la obra na­rrativa de Juan Rulfo, por Eduardo Palacios. Texto documentado a través de vastas lecturas y del se­guimiento penetrante del escritor azteca. El autor es experto en la obra rulfiana y aporta con su ensayo en­foques valiosos para el análisis de Rulfo como creador de poesía.

Gilberto Alzate Avendaño, por Bernardo Mejía Rivera. Con ocasión de los 25 años de la muerte de Alzate, de quien Mejía Rivera, exgobernador de Caldas, fue condiscípulo y amigo cercano, sale dentro de la serie de Escritores Caldenses este libro do­cumental que amplía la bibliografía sobre el caudillo tempranamente fallecido.

El pensador de Otraparte, por Gabriel Echeverri González, escritor quindiano. En este esbozo sobre la vida y la obra de Fernando González hay la constancia de quien busca, de tiempo atrás, interpretar las claves del filósofo singular.

Obra poética de Porfirio Barba-Jacob, por Octavio Jaramillo Eche­verri. Este estudio crítico fue ga­lardonado por la Academia de la Lengua en 1984. El autor, abogado caldense, es además poeta y orador público y demuestra aquí su versación sobre la obra porfiriana.

Testimonio de la ilusión, por Es­peranza Jaramillo de Jaramillo. Publicación del Banco Central Hi­potecario (la autora es gerente de la seccional en Calarcá). Esperanza tiene vena poética, transmitida por sus ilustres abuelos, los bardos antioqueños Juan Bautista Jaramillo Meza y Blanca Isaza de Jaramillo. En Testimonio de la ilusión, su segunda salida al público —libro movido por delicada prosa lírica y senti­mental—, hace recordar a la poetisa mexicana Rosario Sansores en Rutas de emoción.

II Encuentro de la palabra, Edi­ciones Ingrumá, Manizales. Magní­fico que los activos organizadores de estos foros de la inteligencia, cuya cuarta sesión se realizará este año en Riosucio, recojan en palabras escri­tas el duelo verbal de los escritores que se dan cita en la tierra de Otto Morales Benítez, quien anota: «En defensa de la provincia debemos li­brar todos los combates».

Crisis del bipartidismo y mitos del sistema en Colombia, por Nodier Botero Jiménez, escritor quindiano. Profesor universitario. Autor de varios libros sobre crítica literaria. En el presente volumen, de Edicio­nes Lerner, analiza con profundidad las raíces de nuestros conflictos po­líticos y entrega valiosa guía para interpretar la realidad colom­biana.

El hacedor de luceros, por Euclides Jaramillo Arango. Este maestro del folclor, de sobra conocido por su amenidad y sabiduría literaria, plasma en su último libro (y van 13) el mundo infantil lleno de poesía, de magia, de filosofía elemental. Euclides sabe que divirtiendo a los chicos hace pensar a los grandes.

Cuentos del Quindío, por Gloria Chávez Vásquez. Estudiosa de la li­teratura latinoamericana y residente hace varios años en los Estados Unidos. Comenzó en 1971 su carrera de narradora en el Magazín Domi­nical. Después publicó el libro de cuentos Las termitas. Y ahora vie­nen los Cuentos del Quindío, agradable serie infantil que le hace honor a su vocación.

La siesta de un fauno, por Alberto Londoño Álvarez, editado por la Universidad de Caldas. Ensayista, musicólogo, poeta y profesor uni­versitario. Ya le ha dedicado otros volúmenes al análisis del arte musical y ahora, en La siesta de un fauno —una consonancia de la música y la poesía—, hace un concierto con grandes maestros de la sinfonía universal.

*

Semillero deste, como se nota, de cultura regional. La provincia es la cuna de la cultura nacional. En el Viejo Caldas el aroma del café es la literatura. Salpicón se propone re­correr, de manos de los libros que le llegan, otras regiones del país.

El Espectador, Bogotá, 24-IV-1986.

Medalla al Mérito Artístico y Literario

lunes, 17 de octubre de 2011 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

Regreso hoy al Quindío, después de dos años de ausencia, más que por los merecimientos de la litera­tura, por los caminos del afecto. Aquí está la misma comarca amable que se ha quedado suspensa en el sentimiento, y aquí están los amigos de siempre que hacen más entrañable el retorno. Apenas han variado de la urbe en progreso algunos aspectos externos que la presentan más esbelta, y solo se han movido algunas hojas de calendario para certificar que el tiempo vuela y la amistad perdura.

El resto permanece igual. ¡Qué grato resulta hallar al paso de los días el mismo semblante y el mismo corazón de los pueblos que uno se acostumbró a querer, y qué bello comprobar que ni el alma cambia ni las emociones se marchitan!

Y aquí está el mismo escritor que antaño deambu­laba, entre asombros y hallazgos, por estas apacibles calles; que proclamó en esta tierra su fe en los valores del espíritu y lanzó desde Quingráficas su primer libro; que aquí hizo sus primeras armas en el periodismo y recibió, superadas las iniciales  tormentas de la escritura, el estímulo de esta ciudad receptiva que contribuía a que el escritor fuera más escritor.

Desde aquellos lejanos inicios hasta el día de hoy muchas cuartillas han sido escritas al filo del tiempo. Fueron primero páginas silenciosas, sudadas en diabólicas noches de persecución de las ideas y disfru­tadas en tranquilas alboradas con el milagro de las realizaciones gratificantes. Y luego, a medida que se conquistaban las páginas de los periódicos y el santuario de los libros, se veía cómo se consolidaba, con el afán diario y la lucha sin tregua, el sentido de ser escritor.

A Armenia, que conoció y sigue conociendo mis vigilias y mis lealtades; que entendió el esfuerzo de mi  disciplina y no ignoró los primeros pasos del inquieto buceador por los territorios de la creación; que respondió siempre, como amante solícita, a los requiebros y las exaltaciones; a esta Armenia de los milagros y los bruñidos paisajes, que jalona el porvenir al lomo le sus leyendas y al impulso de su raza productora de grandeza; a esta ciudad maternal que acogió al forastero y lo hizo sentir como en su propia casa, vengo hoy a devolverle, en admiración y gratitud, lo mucho que me ha dado en oportunidades.

Queda en Armenia la primera jornada del escritor, que será la más importante por ser la más espontánea y la de mayor emotividad y denuedo. De este arranque dependerá la obra futura. No podrá haber proyección sin haber existido entrega. «Escribe con sangre y aprenderás que la sangre es espíritu”, advirtió Nietz­sche. Si algún consejo pudiera darle yo al novel escritor es que no intente serlo si carece de capacidad para el sacrificio; y al viejo escritor le preguntaría con cuánta sangre ha trabajado su producción, para que él mismo se dé la respuesta adecuada.

En esta tierra de escritores y poetas, donde el arte en todos los géneros florece al unísono con los cafe­tales y con la belleza ambiental, bien está que hagamos un alto en el camino para rendirle pleitesía a la cultura. La verdadera cultura es patrimonio de la pro­vincia, de donde se traslada a los centros y allí no siempre se conserva auténtica. El origen seguirá sien­do la provincia, con su acervo de tradiciones y costum­bres, sus poemas, sus cuentos, sus leyendas y fantasías, todo lo cual traduce el alma de los pueblos.

El folclor, que es el museo de lo cotidiano, recoge el modo de pensar, de actuar y de querer de una re­gión. La verdadera trascendencia del hombre consiste en descubrirse a sí mismo y ahondar en los secretos de sus antepasados, para transmitirse como ser social a otras generaciones.

Es necesario defender el legado de los pueblos. Hay que explorar y cuidar la provincia como fuente de cultura y depositaria de las raíces que nos atan al pro­pio terruño y la propia raza. Es aquí donde debe dár­sele énfasis al escritor, el mejor memorialista del tiempo. Destacar los valores de la provincia y las dimensiones de la patria a través de lo terrígeno que llevamos en nosotros mismos, es compromiso social que no puede eludir quien se precie de escritor.

Con humilde alborozo y emocionada sorpresa recibo este homenaje que me ofrece la Gobernación del Quindío, por significar un incentivo para la dura batalla del escritor. De todos los escritores, que yo represento como consecuencia de mi carrera obstinada. Si en algo he contribuido a exaltar la provincia, no puedo escon­derme a la respuesta de la tierra en este encuentro vitalizante.

Señor Gobernador, distinguida dama de la cultura regional: vengo con mi esposa y el hijo quindiano, y en representación de las hijas ausentes, a decirles gracias, muchas gracias, por el alto honor que nos dispensan con esta medalla nacida de su generosi­dad que nos abruma. Gracias por las amables pala­bras de don Alirio Gallego Valencia, presidente de la Asociación de Escritores del Quindío, que refrendan los vínculos de la amistad y el colegaje. Y mil gracias a esta noble sociedad de amigos, artistas y escritores que nos rodean, por la oportunidad que nos dan de volver sobre las huellas que hemos dejado escritas en el alma del Quindío.

La Patria, Revista Dominial, Manizales, octubre de 1985.
Revista Manizales, N° 534, noviembre de 1985.

* * *

Mensajes:

Aspiro a que una de las primeras felicitaciones, de corazón y de alma, sea la mía por la condecoración que hoy te concedió la Gobernación del Quindío. En tu pecho, tal insignia nos llevará en tu labor literaria por los caminos por donde vayas. Alirio Gallego Valencia, presidente de la Asociación de Escritores del Quindío.

Acepta nuestras congratulaciones por merecido homenaje que te otorga el departamento del Quindío. Tu paso por el Quindío dejó huellas inextinguibles que conservamos con afecto y gratitud. César Hoyos Salazar, Elsa Marina, hijas, Armenia.

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Universidad del Quindío.- Resolución No. 032 del 8 de octubre de 1985.

…La producción literaria del señor Páez Escobar y su vinculación a la cultura regional ameritan un reconocimiento por parte de la Universidad del Quindío y especialmente de sus programas de lingüística y literatura.

Acuerda: Asociarse al homenaje que hoy rinde la Gobernación del Quindío mediante la imposición de la Medalla al Mérito Artístico y Literario 1985. Destacar la obra del señor Gustavo Páez Escobar como un aporte a la narrativa quindiana. Invitar a las juventudes universitarias a conocer su significativa producción y a tomarlo como ejemplo de dedicación intelectual.

Horacio Salazar Montoya, rector, demás miembros del Consejo Académico.

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Registro emocionado y complacido el acierto de la Gobernación del Quindío al condecorar a quien ha cantado y servido a la comarca con tanto brillo y eficiencia. Braulio Botero Londoño, Cali.  

La merecida condecoración a su arte literario, orgullo del Quindío y de Colombia, llena de gozo a la familia betlehemita. Berenice Moreno, superiora general, Bogotá.

Páez Escobar concibió la casi totalidad de sus páginas en el medio quindiano, rodeado de las admirables gentes de la comarca y estimulado por un aire de permanente actividad intelectual. En ésta, se ha movido con alegría espiritual y con afán de mejorar sus condiciones de escudriñador de mundos. Y, muchas veces, el Quindío aparece presidiendo, con la totalidad de su riqueza humana y social, las páginas de este escritor. Por favor, continúe exaltando la inteligencia, señor Gobernador, en esta época que otros valores principian a prevalecer. Es justo, además, que un acto de esta naturaleza se realice en torno a un hombre que su vida la ha armonizado en torno de las palabras. Otto Morales Benítez, Bogotá (carta al gobernador Rodrigo Gómez Jaramillo).

Por Euclides Jaramillo Arango supe que esta noche recibirás en Armenia la condecoración que bien ganada tenías por tus innumerables actos de servicio y amor a la tierra quindiana, a su cultura y a su desarrollo. Cuánto me alegra que se reconozca una labor prudente. Gustavo Álvarez Gardeazábal, Tuluá.

A sus muchos aciertos suma la Gobernación la muy justa condecoración al gran humanista Gustavo Páez Escobar, hombre profundamente comprometido con todo lo quindiano. Gustavo Páez siempre prefiere dar a recibir y practica aquello de que no hay excelencia sin exigencia. Como defensor del Quindío ha sido el primero entre los mejores. Horacio Gómez Aristizábal (mensaje al Gobernador).

La Sociedad de Mejoras Públicas mira con mucha complacencia la imposición de la Medalla al Mérito Artístico y Literario a Gustavo Páez Escobar, distinguido ejecutivo y hombre de letras que por muchos años viene vinculado a nuestra comunidad y de lo cual nos enorgullecemos. Fabio Arias Vélez, presidente, demás miembros dela Sociedad

Quiero dejar constancia de mi aprecio por todo lo que valen sus importantes escritos acerca de la exaltación de nuestros valores; su activísimo interés por los problemas del Quindío y su fecunda gestión como gerente del Banco Popular en Armenia. Julia Emma Silva de Buitrago, gerente regional del Sena, Armenia.  

No podía el Club de Leones pasar desapercibido el hecho con que el Gobierno Departamental lo distinguió. Sus éxitos en los campos periodístico y literario han trascendido nuestras fronteras y el departamento del Quindío ha sido conocido, en muchas de sus facetas, a través de sus escritos como columnista de uno de los grandes diarios del país. José Gregorio Casas R., Armenia.

Peligros de la fama

lunes, 17 de octubre de 2011 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

El nivel de la fama, mientras más alto esté, más peligroso se vuelve. En las alturas se cometen los peores errores, porque las cumbres, que representan el ascenso del hombre en busca de celebridad, marean. Cuando se ha logrado ponderación humana, el hombre suele desentenderse de sus deficiencias al verse calificado como persona capaz y a veces como genio. De ahí el refrán de «cría fama y échate a dormir».

La fama abre todas las puertas. El misterio está en adquirirla. En los elevados sitios de la pirámide, lo mismo de una profesión que de un estado social, más facilidad existe para que el hombre cometa ligerezas y abuse de su estatura.

Lo mismo ocurre en el mundo de las letras. Al escritor le quedará cuesta arriba encontrar editor para su primer libro, y tampoco lo hallará en el décimo si para entonces su nombre no es comercial. Lo será con trucos publici­tarios, con uno que otro escándalo y de pronto con algún puño célebre, como el de Vargas Llosa a García Márquez, magos de la literatura y de la publicidad. La calidad del producto literario y su comercio caminan en distinta dirección y no basta que el novelista escriba excelentes obras para que éstas sean vendibles.

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Doris Lessing, ponderada escri­tora inglesa, sabe que su solo nombre es suficiente para colocar cuanto libro quiera difundir. Los editores viven detrás de ella en persecución de la última novedad, que se negocia a cualquier precio. Pero no fue sino ponerse un seudónimo para comprobar que El diario del buen vecino, novela que ofreció de edi­torial en editorial, no despertaba interés. Podía ser superior a las anteriores, pero carecía de sello co­mercial. ¡Lo que hay detrás de un nombre!, exclama Panesso Robledo.

Los socios del boom latinoamericano, que se unieron no sólo para encumbrar la literatura regional sino para vender libros, no ignoran lo que significa ser célebres. La mejor obra de cada uno de ellos no es, posiblemente, la escrita después de la consagración sino la sudada en largas y precarias noches de lucha diabólica. Creo que García Már­quez no producirá nada mejor que El coronel no tiene quien le escriba, aunque fue Cien años de soledad la que lo hizo universal.

Hay escritores que con un solo libro consiguen la gloria. Esto pasa con Juan Rulfo y su Pedro Páramo, obra de escasas cien páginas que él no logrará superar. La escribió en un estado luminoso, pero no habría llegado a ser famosa si no hubiera contado con el instante de suerte que abre las puertas del triunfo. Estos instantes son esquivos y por lo general no se repiten. Cuando a Rulfo se le pregunta por un nuevo libro, responde con excelente lógica que todo cuanto tenía que decir ya está expresado en Pedro Páramo.

Alcanzar la fama es ambición humana. Muchos llegan antes de tiempo y se frustran para el resto de la vida. También con la fama se encuentra, cuando es prematura, el nivel de la incompetencia. Se cierra el horizonte y el escritor se limita, como Rulfo, a una sola novela. Otros, como García Márquez, viven anunciando su obra cumbre, cuando ésta ya está escrita y ninguna posterior logrará desplazar la consagrada por la nombradía.

El escritor de carrera gasta media vida buscando editor y la otra media huyendo de los editores. Menos, claro está, cuando se cambia de nombre, como le ocurrió a Doris Lessing, que, encubierta como Jane Somers, descu­brió que su literatura, o sea, su mercancía, no valía un céntimo en los mercados.

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La fama tiene un precio, a veces muy costoso. Se dice que la soledad es el peor castigo de llegar tan alto. Y es que en medio de los oropeles de la gloria el alma puede vivir desolada. García Márquez, que ha recorrido todas las escalas del escritor, siente hoy nostalgia por la vida simple del reportero y la placidez del cuentista y del novelista normal. Cuando era feliz e indocumentado es el título que le asigna a uno de sus libros, de regreso de los escenarios del aplauso.

Algo bárbaro debe de tener la fama cuando atrapa a la persona y no le permite escapes. Los que están afuera la persiguen tontamente, tal vez por ignorar que también es un suplicio, y por desgracia un suplicio irreversible.

El Espectador, Bogotá, 18-X-1984.