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Archivo para marzo, 2022

Adelaida

miércoles, 30 de marzo de 2022 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar 

Desde hace 33 años supe que Helena Araújo se proponía escribir una novela andrógina. Esto lo leí en el reportaje que Ignacio Ramírez le hizo en Lausana, Suiza, donde ella residía desde 1971, y que él publicó en su libro Hombres de palabra (1989). Se da el nombre de andrógino a quien reúne los dos sexos. La escritora amplía el concepto: “El ánima es tu ser femenino, el ánimus, tu ser masculino. Santa Teresa, con esa virilidad que llevaba adentro, no hubiera podido escribir como lo hizo si no tuviera elementos andróginos. Y hay hombres de la nueva generación que, a su vez, están encontrando una salida para su femineidad”.

Esta novela póstuma fue editada por la Universidad Nacional en 2021, y se titula Adelaida: 1848. Se cree que gastó 10 años en escribirla. Helena nació en Bogotá el 20 de enero de 1934 y murió en Lausana el 2 de febrero de 2015, a la edad de 81 años. En aquella ciudad vivía desde 1971. Nunca regresó a Colombia. El exilio voluntario de 44 años se lo impuso a raíz de su separación matrimonial a finales de la década de los 60, hecho que desencadenó agudo conflicto familiar. A esto se suma el ambiente mezquino de la época, cuando la mujer carecía de identidad e importancia social.

Se rebeló contra las costumbres patriarcales y pacatas y rompió con su familia después de que la internaron en un manicomio en España, según lo revela Alberto Donadío en Semana de enero pasado. ¡Horror! Me es imposible entender semejante atrocidad. Por aquellos días ya había muerto su padre, Alfonso Araújo, eminente político, ministro y embajador, por quien su hija sentía gran admiración. Él no hubiera permitido ese acto.

Helena dejó de llevar el apellido de su madre (Ortiz): siempre se le conoció como Helena Araújo. Sáquense conclusiones. El sentimiento contra su propia clase social se refleja, sobre todo, en sus obras narrativas Fiesta en Teusaquillo, Las cuitas de Carlota, Esposa fugada y otros cuentos viajeros, y Adelaida: 1848. Además, es autora de numerosos ensayos en los campos literario y académico.

Radicada en Suiza, venció todas las barreras. Educó a sus 4 hijas y adquirió prestigio como escritora, conferencista, crítica literaria y profesora universitaria. Dueña de sólida formación en planteles de Colombia y Estados Unidos, salió adelante en las batallas de la vida. Sobresalió como gran abanderada de las causas femeninas.

Entablé correspondencia con Helena en 1990. Sentí mucha admiración por su carácter, su valentía, sus libros, su sentido humano y su espíritu social. Le dediqué varias columnas. En la titulada Helena Araújo, la gran ausente (24-II-2015), deploré, con hondo pesar, la noticia de su muerte. Más tarde me enteré de su novela andrógina, que adquirí en la librería de la Universidad Nacional. Ameno texto ambientado en la Nueva Granada y en la Suiza de mediados del siglo XIX, y elaborado con gracia, humor, agilidad y la sensibilidad crítica que caracterizó toda su obra. Adelaida es Helena Araújo.

El Espectador, Bogotá, 26-III-2022.
Eje 21, Manizales, 25-III-2022.
La Crónica del Quindío, Armenia, 27-III-2022.

Comentarios 

Me pondré en la tarea de ubicar sus obras. Miré por Google y la conocí, una mujer elegante y bonita. Además de escritora, catedrática y crítica literaria. Olvidada en Colombia. Inés Blanco, Bogotá.

Complementé la nota sobre Helena Araújo con las biografías cortas que encontré en la red. Así como la de su padre. Brillante carrera la de la escritora, quien infortunadamente dejó al país durante mucho tiempo. Eduardo Lozano Torres, Bogotá.

La vida de esta escritora es muy interesante: una mujer llena de matices. No le tocó fácil, y el escrito describe la valentía y sus logros tanto en el ámbito familiar como en la literatura. Liliana Páez Silva, Bogotá.

Adelaida

miércoles, 30 de marzo de 2022 Comments off
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Junco: palabra mágica

miércoles, 23 de marzo de 2022 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar

¿Cuántos millones de veces habrá sido escrita o pronunciada la palabra junco después de que Irene Vallejo publicó en septiembre de 2019 El infinito en un junco? Pocas veces una sola palabra –tan poco corriente como la que aquí menciono– ha producido semejante explosión en el universo bibliográfico. Esta obra ha resonado en el mundo como un fenómeno literario que ha vendido 400.000 ejemplares en 2 años y medio, de las 41 ediciones que se han elaborado en 32 idiomas.

¿Qué es un junco? Una planta de los pantanos, cuyas hojas se emplean en diversas labores, como la cestería y las techumbres. Su historia se remonta a seis milenios, cuando los egipcios descubrieron su utilidad para escribir en ellas. De ahí proviene el papiro. Este hecho fue el que inspiró a Irene Vallejo para llegar al alma de los libros a través del junco. Doctorada en filología clásica y amante de la cultura grecolatina, se sumergió en las aguas de Mesopotamia y comenzó a extraer la materia para escribir su obra monumental: la historia del libro. Esta historia ha sido escrita como si fuera una novela o una fábula, y acaso un sueño, en 452 páginas de deslumbrante belleza y sabiduría.

La autora transitó por todas las épocas de la humanidad. Se enfrentó a todos los retos. Penetró en todas las bibliotecas. Quedó, por supuesto, obnubilada con la de Alejandría, un universo inabarcable. Y supo que cada biblioteca, por sencilla que sea, es un templo del saber, de la paz y del espíritu. Así definió este recinto: “Toda biblioteca es un viaje; todo libro es un pasaporte sin caducidad”.

Descripción esta que me hace recordar la nota que dejé en la solapa de Caminos (1982): “La vida está cruzada por caminos. Cada idea es un camino. Un libro es un camino abierto y no siempre bien transitado”. Han pasado los siglos, y hoy la escritura original que los egipcios crearon en hojas extraídas de la planta se volvió el mayor progreso de la civilización. Sin la palabra, el mundo sería un caos. Lo es en otros sentidos, pero si no existiera la palabra, el hombre, por su incapacidad para comunicarse con sus congéneres, amar y buscar fórmulas de vida, sería un monstruo sin pies ni cabeza.

Irene Vallejo hizo del junco una palabra mágica, que será una identificación, un rótulo de sí misma, como lo es Macondo de García Márquez, o Comala de Juan Rulfo, o Tipacoque de Caballero Calderón. Sacó el junco de la oscuridad de las aguas, lo brilló y le dio realce. El vocablo apareció en el siglo XI y pasó a ser un apellido vasco. Hoy lo llevan 25.000 personas en el mundo. En Colombia son más de 3.000.

Con prosa brillante, deliciosa amenidad, mente erudita y admirable capacidad como narradora y catedrática, Irene llega hasta el nacimiento de la escritura y, de mano con los grandes pensadores del mundo, recorre paso a paso toda la evolución del libro hasta plasmar esta obra portentosa.

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El Espectador, Bogotá, 12-III-2022,  Eje 21, Manizales, 11-III-2022, La Crónica del Quindío, Armenia, 13-III-2022.

Comentarios

Agradezco inmensamente que hayas escrito este artículo, y que esté escrito con admiración, con gratitud y con el conocimiento profundo y amoroso que tienes por los libros. Esas son parte de las razones por las cuales te pedí que escribieras sobre él. Sabía bien que apreciarías su belleza, su erudición, lo gratamente que está escrito y lo mucho que enseña. Diana López de Zumaya, Ciudad de Méjico.

En efecto, El infinito en un junco es un libro extraordinario y muy acertada la referencia que haces a tus palabras en Caminos:  «Un libro es un camino abierto». De allí la maravilla de los libros. Esperanza Jaramillo, Armenia.

El libro es una joya. También un fenómeno literario para una mujer tan joven y sencilla: 42 años. He escuchado un sinnúmero de audios y conferencias hablando del libro y realmente es fascinante. El título inicialmente no era ese; sin embargo, quiso que tuviera un nombre poético y así lo logró. El junco milenario es, en mi concepto, abrigo, agua, textura, hilo, tejido, papiro, escritura, vuelo, metáfora… una bella palabra. Inés Blanco, Bogotá.

A Benjamín Villegas le preguntaron: ¿Qué es un libro? Respondió: Es el camino a la felicidad. Jeff Bezos inició Amazon con sus libros digitales, pero con el paso del tiempo volvió a abrir tiendas de libros físicos, cuando algunas personas creían que los libros físicos se habían acabado. Con tu artículo aprendí muchas cosas que no sabía sobre mi pasión por los libros. José Miguel Páez Barón, Bogotá.

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Libros emplumados

miércoles, 2 de marzo de 2022 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar

La primera noticia sobre La Serpiente Emplumada, editorial de Carmen Cecilia Suárez que tiene su sede en el barrio La Candelaria de Bogotá, la obtuve por medio de La agonía de una flor, novela publicada por Fernando Soto Aparicio en 2010. He leído más de 10 obras de esta serie, como Otto, el vendedor de música, y La alegoría del sueño, de Mauricio Botero Montoya; o Un vestido rojo para bailar boleros, de Carmen Cecilia Suárez, texto que a ella le dio renombre desde su aparición en 1988.

Carmen Cecilia, doctora en Educación y magíster en Psicología Educativa, fundó su empresa en diciembre de 2000 y ha publicado alrededor de 120 títulos, los que se distinguen por su calidad y esmero editorial. Ha participado con honores en ferias del libro en Guadalajara y Frankfurt y ha obtenido reconocimiento en otros escenarios. La función editorial se desempeña a través de nueve colecciones: narrativa, poesía –la que lleva el nombre de Laura Victoria–, libros para niños, libros sobre culturas ancestrales, libros de nuevos narradores…

El nombre de La Serpiente Emplumada fue tomado de la cultura maya y significa “sabiduría y transformación”, lema que orienta la política bibliográfica de la entidad. Bajo ese rumbo, esta cumplió 21 años de labor continua y logró superar la crisis causada por la pandemia.

Paso a referirme a dos libros recientes: Cantos de oscuridad, naturaleza y vida, de Pablo Arturo Pinilla Rincón, y Mito, el fabricante de sueños, de Marco de León Espitia. El autor de Cantos es un enamorado de la naturaleza, los animales y la vida. Poeta y soñador, fabrica parábolas, mitos, leyendas y fábulas, y dialoga, en lenguaje expresivo y sensual, con los seres vivos del universo ecológico y con su propia alma receptora de belleza y emoción.

En los poemas Sirena encallada y Las ranas gemelas, Pinilla expresa el tono emotivo y conceptual que es premisa de su libro ecologista y lírico. Lo más acentuado de la obra es su compenetración con las maravillas de la naturaleza.

De León, el autor de Mito, es médico, músico y escritor, y crea en su novela un personaje singular que descubre un campo en el mundo –en su Montería natal– para conjugar el destino en un taller de radio y televisión oculto en su residencia y convertido en su razón de ser. Personaje singular que se mueve entre tubos, cables y objetos afines, o sea, entre la cotidianidad del oficio.

Sin embargo, encuentra espacio para soñar, filosofar y crear su universo mágico, movido no solo por la materia prima de su trabajo, sino por la fantasía y la imaginación. El relato transcurre con el fondo de la lluvia, que parece una lluvia eterna, mientras se escucha bramar el imponente río Sinú y crepitar la propia historia de la población. El libro es un canto al pueblo que el escritor lleva en sus intimidades estremecidas por las golondrinas muertas de otra época, como un susurro de la evocación y una justificación de la vida.

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El Espectador, Bogotá, 26-II-2022.
Eje 21, Manizales, 25-II-2022.
La Crónica del Quindío, Armenia, 26-II-2022