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Archivo para diciembre, 2013

Bernardo Arias Trujillo

sábado, 14 de diciembre de 2013 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

Un amigo de Armenia me inició en el conocimiento de Arias Trujillo cuando yo residía en aquella ciudad, hace cuarenta años, mediante el obsequio de tres de las obras del escritor caldense, entre ellas Risaralda, bella edición de 1960 realizada en la Editorial Bedout por Rafael Montoya y Montoya.

Hace un par de años conseguí otro libro suyo que puede considerarse curioso: los virulentos editoriales escritos por él en su diario El Universal, de Manizales, entre julio y septiembre de 1930, y recogidos en 1991 por la Biblioteca de Autores Caldenses. Ahora tengo la grata sorpresa de recibir de Lucio Michaëlis, sobrino del escritor y propietario de sus derechos de autor, cuatro recientes ediciones de los títulos más famosos de Arias Trujillo: Diccionario de Emociones, En carne viva, Por los caminos de Sodoma y Risaralda, el primero editado por la Gobernación de Caldas y los restantes por Michaëlis.

Arias Trujillo nació en Manzanares el 19 de noviembre de 1903 y murió en Manizales el 4 de marzo de 1938. Su breve vida de 34 años fue tormentosa, rebelde y creadora. Provenía de una familia patriarcal movida por firmes convicciones religiosas, y él sería el caso contrario: anticlerical, inconformista y libertino. Poseía inteligencia luminosa que le permitió escribir sus obras maestras, unas circuidas por el escándalo y la protesta social, y otras manejadas por la serenidad y el bello estilo.

A los veinticuatro años se graduó de abogado en el Externado de Colombia. El único cargo que ejerció en la judicatura fue el de juez departamental de Policía. En 1932 se trasladó a Buenos Aires como secretario ad honórem de la Legación de Colombia, presidida por el “leopardo” José Camacho Carreño. Años después este haría las palabras de presentación de Diccionario de emociones. Arias Trujillo escribió en Buenos el libro Por los caminos de Sodoma, que apareció con el seudónimo de Sir Edgar Dixon. De vuelta en Manizales, estalló el escándalo al descubrirse que era el autor de dicho libro, y que además era gay. La sociedad se le vino encima.

En su maleta de viaje traía los borradores de En carne viva, en torno al conflicto con el Perú, donde arremetió contra prestantes figuras nacionales. Residente en casa de su hermana Lucía, que estaba casada con el alemán Friedrich Michaëlis, propietario de la ferretería Electra, le dio el toque final a la obra y la entregó a la imprenta. Al conocerse el libro, estallaron los ataques de sus paisanos y del país político.

Hundido en el ostracismo en su propia tierra, se sintió abandonado por todos. Y arreció el consumo de los estupefacientes, que había practicado en los bares de Buenos Aires. Atmósfera turbulenta que le inspiró el poema Roby Nelson, en torno a su pasión por un efebo, hecho que acrecentó su fama de homosexual. El poema ha tenido repetidos registros en la literatura erótica y en la red de internet.

Su vida estuvo marcada por la fatalidad. En medio de ese turbión de escándalos, rechazos y vituperios surgió uno de los escritores de mayor alcurnia de la tierra caldense, que le dio lustre a la literatura colombiana. Su novela Risaralda dibuja en forma magistral la epopeya de la colonización del valle conocido con ese nombre. Al convertirse en un poema en prosa a la naturaleza encantada que incitó su emotividad lírica, supo decantar el auténtico criollismo colombiano.

La casa donde hace setenta y cinco años se suicidó con una sobredosis de morfina pasó a ser propiedad de la curia de Manizales. Predio que desde hace largo tiempo desea adquirir su sobrino Lucio Michaëlis, fiel guardián de su memoria, para fundar allí un museo en honor del escritor trágico que se quedó como una leyenda de su tierra. Pero la curia no la quiere vender.

“Arias Trujillo –dice Gustavo Álvarez Gardeazábal en el prólogo de En carne viva– usaba la prosa como espada, la idea como catapulta y la exquisitez castellana como escudo”.

El Espectador, Bogotá, 22-II-2013.
Eje 21, Manizales, 22-II-2013.
La Crónica del Quindío, Armenia, 23-II-2013.
NTC., Cali, 23-II-2013.

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Comentarios:

No sé por qué tengo la impresión de que la vida de Arias Trujillo es algo parecida a la de Fernando Vallejo, nuestro escritor exilado en Méjico. Siempre escandalosos e irreverentes, pero grandes escritores. Luis  Quijano, colombiano residente en Houston, USA.

Desde tiempo atrás esperaba conocer más de aquel que dijo: «…ardía Buenos Aires en danza de faroles…» juanlunados (correo a La Crónica del Quindío). (El corresponsal se refiere a los versos iniciales del poema Roby Nelson:  “Lo conocí una noche estando yo borracho / de copas de champaña y sorbos de heroína; / era un pobre pilluelo, era un lindo muchacho / del hampa libertina. / Ardía Buenos Aires en danza de faroles; / sobre el espejo móvil del Río de la Plata / fosforecían las barcas como pequeños soles / o pupilas de ágata”. GPE).

Exquisita columna sobre ese interesante escritor Bernardo Arias Trujillo. Siempre de adolescente, aficionado a la lectura de poemas, me llamó la atención el pensamiento de aquel que escribiera a  Roby Nelson. Luego supe de la vida de su autor, al cual más le hubiera valido haber nacido en este siglo para gloria de la literatura. Armando Rodríguez Jaramillo, Armenia.

En la actualidad avanzo en mi Tesina de Maestría en Historia en el territorio donde Bernardo Arias Trujillo escribió Risaralda. Le estaré contando. Carlos Alfonso Victoria.

El poema a Roby Nelson lo conocí en el año 1963, cuando cursaba 5o. de bachillerato. Un compañero «raro» lo recitaba con mucha emoción. Cómo viviría el escritor su angustia, el repudio de una sociedad pacata, como correspondía a la época, y seguro de su propia familia, cuando la resolvió con el suicidio. Gustavo Valencia G., Armenia.

Muchas gracias por compartir estos espacios de cultura. La literatura regional es importante referenciarla. Se conoce poco. La prensa nos aporta mucho en nuestro proceso de formación, histórica y cultural. Corbacho (correo a La Crónica del Quindío).

Gracias por tu columna sobre mi admirado Bernardo Arias Trujillo. Trataré de localizar una columna mía titulada En el Valle de Risaralda donde hay referencias a esa maravillosa novela que nos habla de la Canchelo, del «señor don Simón Bolívar que bailaba bambuco después de las batallas», y de esa región, bella e inolvidable, de Risaralda. Te la enviaré cuando la encuentre en el mar ignoto de mi archivo de prosas que espero organizar y publicar algún día… Suelo olvidar que acabo de cumplir 90 años. Maruja Vieira, Bogotá.

Uno de los buenos escritores colombianos, injustamente olvidado. Risaralda sigue siendo una de las grandes novelas de la afrocolombianidad. Ocossa (correo a El Espectador).

En este escrito se le hace un reconocimiento literario a ese gran escritor y poeta Arias Trujillo. Sería bueno que la juventud leyera su obra literaria y por eso recomiendo la novela Risaralda en que el autor relata cómo se hizo la colonización del valle de Risaralda y aboca a personajes de carne y hueso, como Vicente Martínez, «con su trompeta de convocatoria» que vivíó en el guineo municipio de Cartago. El poema Roby Nelson es un bello poema que demuestra su calidad literaria. Elmonpa (correo a El Espectador).

Cuando este columnista se desempeñaba como gerente del Banco Popular en Armenia, cursaba yo bachillerato en el colegio Rufino de esa ciudad y desde esa época admiro sus escritos. Evidentemente,  Bernardo Arias Trujillo como secretario de la Legación diplomática en Argentina, y Camacho Carreño como embajador, época en que surgió el conflicto con el Perú, cumplieron señalada intervención internacional denunciando el atropello. Nada parecido a nuestros embajadores actuales, nombrados por influencias políticas, a quienes nada les interesa sino el sueldo en dólares. Picapleitos (correo a El Espectador).

El colapso del Quindío

sábado, 14 de diciembre de 2013 Comments off

Gustavo Páez Escobar

El agrólogo quindiano Armando Rodríguez Jaramillo, profundo conocedor de la vida y los problemas de su región, ha elaborado un juicioso y dramático análisis sobre la realidad que vive el Quindío a raíz de una serie de errores que se vienen acentuando desde la última década del siglo pasado y que hoy crean una caótica coyuntura de muy compleja solución.

Leído con toda atención el documento, al que su autor le ha puesto el título de “Algo hicimos mal, algo hacemos mal”, puede deducirse que la crisis que padece el departamento ha sido causada, sobre todo, por los malos gobiernos locales. Cuando existe liderazgo en las altas esferas de la administración pública es posible conjurar los tiempos adversos y enderezar el camino. Pero el camino quindiano, lejos de enderezarse, cada día se ha enredado más, hasta el punto de que han sido las propias estructuras políticas y sociales de la región las que han colapsado y dejado al garete el bienestar de la vida regional.

El estado actual de empobrecimiento del Quindío, el elevado índice de desempleo (que registra una tasa cercana al 18 por ciento, y que en el 2011 fue la más alta del país), el creciente analfabetismo (caso insólito en un departamento que en otra época mostraba lo contrario), la falta de productividad, el deterioro o el retroceso de los factores básicos del desarrollo, señalan hoy el revés de lo que fue una comarca pujante, productora de prosperidad, habitada por gente laboriosa y amable, y la que por todos estos títulos bautizó un día el maestro Valencia como la Ciudad Milagro.

Cómo sorprende que ese milagro se haya evaporado, y que en cambio aparezca un territorio deprimido, sin fuentes de trabajo, carcomido por la pobreza y sumido en la desesperanza. Y como si fuera poco, perturbado por las hordas del narcotráfico y de la delincuencia común. Estos factores negativos, de tan hondas raíces, no se han dado por generación espontánea, sino que se han dejado avanzar poco a poco por la carencia de verdaderos líderes –de la política y del sector empresarial– que hubieran frenado a tiempo la distorsión de los principios y la decadencia de la economía.

Es cierto que el Quindío ha tenido que afrontar serias contingencias, como la caída de la industria cafetera y el terremoto de 1999. En cuanto a la adversidad del grano, Armando Rodríguez dice en su ensayo algo muy atinado: “Por su parte el país hizo la tarea que en el Quindío no hicimos, cual fue la de superar la dependencia del café apoyando otros sectores de la economía”.

En cuanto al terremoto, hay que decir lo contrario: el departamento supo levantarse de esta catástrofe con la reparación rápida de los destrozos causados, y sobre ellos edificó una estructura superior a la que existía. La ciudad de Armenia se levantó de las cenizas como el ave fénix, con perfiles urbanísticos de mayor vuelo. Pero esto no fue suficiente: faltaron respuestas a la parte social, al desempleo y la penuria, y de esta manera crecieron más los problemas.

El Quindío descuidó los resortes de la economía, de la planeación y del avance social. En estas “dos décadas perdidas” ha elaborado 102 programas de planeación que se han quedado en el aire por falta de cumplimiento, o por tratarse de trabajos desarticulados. Parecen piezas oxidadas por su falta de conexión con una obra fundamental de largo plazo. Aquí es donde ha faltado gobierno.

Los gobernadores y sus equipos asesores llegan y se van, sin mayores ejecuciones. Son títeres de la politiquería reinante que los llevó al poder. No hay compromiso. No hay grandeza. Ahora mismo, la gobernadora y la alcaldesa de Armenia están trenzadas en una riña incomprensible, mientras sus despachos dejan de realizar las verdaderas obras que reclama la comunidad.

Por todo esto, el Quindío colapsó. Se quedó a la zaga de Caldas y Risaralda. En sus días de prosperidad era el “Departamento Piloto de Colombia”. Este título lo perdió hace varias décadas. Mientras tanto, el llamado Eje Cafetero, que debería ser un nervio regional de la nación, ha perdido vigor con la atrofia del Quindío. Esto nos duele.

El Quindío debe superar esta catástrofe devastadora. Ojalá el diagnóstico crítico y constructivo de Armando Rodríguez incite a la reflexión de los dirigentes quindianos en procura de soluciones prontas y contundentes, como el caso lo reclama, para cambiar de rumbo, fortalecer el presente y mirar confiados al futuro.

Eje 21 (editorial), Manizales, 17-II-2013.

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Comentario:

El hecho de que el café dejara de ser el producto de exportación más importante del país dio comienzo a la decadencia del departamento, no se buscó combinarlo con otros cultivos, no se buscaron sustitutos para ese único cultivo y los mandatarios no se preocuparon sino por enriquecerse, unos, y otros por hacer política. He visto los índices de desocupación y siempre está el departamento entre el primero o el segundo lugar, y Armenia con un desempleo aterrador.  Todo esto es preocupante porque la calidad de vida se desmejora y esa población que siempre fue luchadora y potente se viene abajo y no hay un líder que cambie la situación. Casi tengo que decir con tristeza que escuché a alguien decir que Armenia ya no es la Ciudad Milagro, sino la ciudad que por un milagro existe. Amparo E. López Jaramillo, colombiana (del Quindío) residente en Estados Unidos.

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Bolívar en el bronce y la elocuencia

sábado, 14 de diciembre de 2013 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

 En 1982, residente en Armenia, me comentaba Vicente Pérez Silva la posibilidad que existía sobre un editor que estaba interesado en la publicación de su libro Bolívar en el bronce y la elocuencia. Y me solicitó que le suministrara una fotografía de la estatua de Bolívar en Armenia, el nombre de su autor, los datos sobre la obra y algún discurso que se hubiera pronunciado allí.

Esta estatua fue elaborada y fundida en París por Roberto Henao Buriticá, el mismo autor de la Rebeca en Bogotá. Se inauguró el 17 de diciembre de 1930. Este mismo recorrido lo hace Pérez Silva por otras estatuas situadas en diferentes sitios del país: Plaza Mayor de Bogotá, Parque del Centenario en Bogotá, Parque de la Independencia en Bogotá, Quinta de San Pedro Alejandrino, Cartagena, Barranquilla, Manizales, Medellín, Armenia, Tuluá, Tunja, Campo de Boyacá, Bucaramanga, Sonsón, Soledad, Pereira y Cúcuta.

Treinta años tuvieron que pasar para que el proyecto editorial se hiciera realidad a finales del año pasado, bajo el auspicio de la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, con motivo del cuadragésimo año de la fundación de dicha entidad, ocurrida en octubre de 1972 bajo el liderazgo de José Consuegra Higgins.

Valioso libro que rescata el historial de estos tributos en honor del prócer de nuestra Independencia, en los que aparecen sucesos o anécdotas dignos de memoria. Se hace mención, por ejemplo, de la estatua a Bolívar en el municipio de Soledad, que según José Consuegra es la más original de todas por resumir el tránsito final del héroe, cuando ya era un hombre derrotado y afligido bajo el peso de múltiples infortunios. Dijo Bolívar en carta enviada desde dicha población: “…no pudiendo servir más, he resuelto decididamente tratar solo de cuidar mi salud, o más bien mi esqueleto viviente…”

En Tutazá (Boyacá) existe una estatua en piedra artificial realizada con enorme ingenio, entre 1937 y 1938, por artesanos de la región. Este sencillo homenaje a Bolívar contrasta con el espléndido monumento en el Campo de Boyacá, del escultor alemán Ferdinand von Miller, considerado único en la estatuaria universal.

El primer monumento que se construyó en toda la América española fue el de la Plaza Mayor de Bogotá, del escultor italiano Pietro Tenerani, obra inaugurada por el presidente Tomás Cipriano de Mosquera el 20 de julio de 1846. El del Parque del Centenario muestra a un hombre de figura altiva y victoriosa y pertenece a sus mejores días de gloria. Conforme se recorre esta serie de estatuas se descubren distintos portes y todos dibujan la trascendencia del genio.

El Bolívar-Cóndor situado por Rodrigo Arenas Betancourt en la plaza principal de Manizales, frente a la catedral, es obra polémica que provocó rechazo inicial y luego obtuvo el beneplácito de la gente. Se inauguró el 30 de octubre de 1991. “Este Bolívar-Cóndor –dijo su creador– es el demonio que huye de la catedral”. Más de dos décadas atrás (1963), el mismo escultor construyó en Pereira el Bolívar Desnudo, que llegaría a considerar su obra más importante. El alcalde de la ciudad le había encargado un Bolívar distinto, y así lo concibió el artista. Cuando se conoció la maqueta, se produjo fuerte protesta ciudadana, respaldada por algunas academias de historia y las sociedades bolivarianas.

La estatua fue inaugurada con motivo del centenario de Pereira. Y allí permanece como emblema de la ciudad, con sus once toneladas de peso y las mil piezas fundidas en el taller de Coapa, en Méjico. “La idea central de mi obra –proclamó Arenas Betancourt– es que Bolívar fue un torbellino, un huracán desatado que pasó por las montañas, los ríos, los valles de América iluminando a los hombres (…) Lo he interpretado desnudo, despojado de inútiles atavíos y abalorios,  como un ser natural, como el viento, como el grito, como el fuego».

El Espectador, Bogotá, 15-II-2013.
Eje 21, Manizales, 15-II-2013.
La Crónica del Quindío, Armenia, 16-II-2013.

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Comentario:

Nada más irónico que el Libertador, como «esqueleto viviente», escriba eso desde Soledad, porque la situación de Bolívar, en ese momento, no expresaba solamente la soledad del «esqueleto viviente», sino la soledad de América. Es lo que pintó magistralmente García Márquez en «El General en su laberinto». Los proyectos de Bolívar de crear una patria  grande quedaron convertidos en eso: en esqueletos vivientes, porque quienes le sucedieron en los gobiernos, a través de dos siglos, por sus intereses particulares y permanentes riñas personales que arrastraron a los pueblos al campo del fanatismo, fueron incapaces de crear esa patria para todos (…) Personalmente, creo que me quedo con el Bolívar desnudo. Desnudo de sus sueños como debió sentirse en San Pedro Alejandrino cuando entregaba su alma como cualquier mortal, arropado por unas condiciones de ingratitud que no se merecía. Jorge Mora Forero, colombiano residente en Weston (Florida)  USA.

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La farsa de la tauromaquia

sábado, 14 de diciembre de 2013 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

Carmen Méndez, presidenta de la Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal –ADDA–, me envía de España el libro de su autoría que lleva por título Tauromaquia, el mal cultural. La entidad nació en 1976 y es la primera ONG española que se fundó para dicho fin. Su órgano de divulgación es la revista ADDA Defiende los Animales, con 22 años de vida y amplia circulación en España y otros países.

Carmen Méndez es abanderada desde vieja data de la causa de los animales. Ha hecho parte en España de diferentes organizaciones de esa índole, y en Londres, de WSPA (Sociedad Mundial para la Protección Animal). Fruto de esa experiencia y de ese apostolado es el libro que comento, en el que hace detenido análisis de los antecedentes históricos de las corridas de toros, a partir del circo romano, donde se practicaron los mayores actos de crueldad para divertir al público, hasta el momento actual, donde con los festejos taurinos se pretende que el espectador goce a costa del sufrimiento y la muerte de los animales.

La brutalidad del hombre llega a extremos abyectos cuando hace del dolor animal una fuente de placer. Eso son las corridas de toros. Sus defensores traen a cuento las obras de Goya que exaltan, según ellos, al toro de lidia como manifestación de arte al morir de manera cruel, cubierto de luces e infamia ante multitudes frenéticas.

Esa no fue la intención de Goya: lo que él quiso plasmar en sus pinturas fue la agonía estremecedora del animal, representada con gran colorido y realismo –como sucede en la serie Los toros de Burdeos–, para despertar la sensibilidad humana frente al dolor. Se trata de una condena y no de un encomio, que mal podía existir en quien como notable cronista de su época presenció trágicos sucesos como la Guerra de la Independencia (1808-1814). Y recogió en los cuadros y grabados que llevan por título Los desastres de la guerra todo un panorama de violencia, que censuró con sus pinceles maestros. Tomar a Goya como auspiciador o inspirador de las corridas de toros es una farsa. Es no saber interpretar su arte.

Así se tergiversa la verdad para apoyar la llamada fiesta brava (sinónimo de sadismo). La cual es espectáculo grotesco y retrógrado que incita las bajas pasiones del ser humano y lo arrastra a la violencia. “La fiesta de los toros es la forma más brutal y sangrienta de distraer la atención del pueblo, desviándole de los verdaderos problemas nacionales”, dijo Eugenio Noel, escritor y periodista español, muerto en 1936. Ya desde aquella época, hace cerca de ochenta años –y más de dos siglos si nos remontamos a la vida de Goya–, se levantaban en España voces de protesta contra la tauromaquia.

España, según palabras de la propia Carmen Méndez, “siempre ha sido considerado como uno de los países más atrasados y bárbaros con los animales”. Copió lo malo de la cultura romana al llevar a su ámbito la sevicia ejercida en el horrendo circo de la muerte. Y lo trasladó a los países descubiertos en el continente americano. En Colombia, desde tiempos remotos echó raíces esta costumbre atávica, y cuán difícil ha sido erradicarla. Sin embargo, el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, acaba de dar un gran paso al prohibir el espectáculo taurino en la emblemática Plaza de Santa María, cuya construcción fue ejecutada en 1931.

En Cataluña se prohibieron las corridas a partir del 1° de enero del 2012, y la ciudad de San Sebastián busca hacer lo mismo durante el presente año. En otros de los ocho países donde aún subsiste la fiesta taurina se sienten movimientos ciudadanos que abanderan el mismo propósito. Al fin se acentúa este triunfo del toro contra la barbarie humana.

El Espectador, Bogotá, 8-II-2013.
Eje 21, Manizales, 8-II-2013.
La Crónica del Quindío, Armenia, 9-II-2013.

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Comentarios:

Hay que presionar mucho para que estos circos que aún pretenden ganar incautos desaparezcan. Además, es hora de desenmascarar a muchos de sus seguidores de estrato seis que gracias a su poder escriben artículos para apoyar esta «fiesta» de dolor, manipulan la gente y juegan a ser intelectuales. Alvaro A. Bernal, Ph.D., University of Pittsburgh at Johnstown, USA.

Escritos como este hacen falta todos los días para despertar la conciencia de esta brutalidad, y para golpear a los amigos y ensalzadores del «arte de la tauromaquia» que nos lo muestran como parte vital de la cultura. Entre ellos está el filósofo Savater, generador y maestro de pensamiento ético quien nos dice que los animales no tienen derechos… Sinceramente, pienso que los gritos sedientos de sangre en los «neocircos romanos» no pueden justificarse desde la filosofía, la tradición o la cultura. Menos desde la ética. Jorge Mora Forero, colombiano residente en Weston, Florida, USA

Aquí a más de un aficionado se le «llena la boca» diciendo que es una tradición cultural y que viene de la madre patria. Es vicio del colombiano copiar siempre lo peor. Me pregunto: ¿por qué no copiamos un modelo de educación europeo?, ¿por qué nuestros políticos no copian la transparencia de los países europeos nórdicos?, ¿por qué no copiamos la salud canadiense?, ¿por qué es tan fácil copiar? Julián Román (correo a La Crónica del Quindío).

Debemos exigir la prohibición de la fiesta taurina en todas sus modalidades, porque en ella toros y caballos sufren un tratamiento cruel e inaceptable. Llegan a horrores como el de rematar a tiros en la cabeza a un pobre caballo destripado. Condoricosas (correo a El Espectador).

De acuerdo con Carmen Méndez, España es uno de los países más atrasados y bárbaros con el trato a los animales. Todavía está en mi mente ese vídeo del psicópata que asesinaba cachorros. Leinadsajor (correo a El Espectador).

Excelente columna. Precisamente hoy 9 de febrero AnimaNaturalis va a hacer en Medellín protesta en contra de las corridas de toros. A partir del comienzo de los festejos taurinos en Medellín, activistas de AnimaNaturalis se concentrarán pacíficamente, mostrando pendones y repartiendo miles de volantes informativos sobre la crueldad en los espectáculos que se desarrollarán durante un mes en la plaza de toros La Macarena. ¡Acompáñanos! Eradelhielo (correo a El Espectador).

En tu artículo olvidaste mencionar la crueldad en las calles bogotanas contra los pobres caballos maltratado y abusados hasta lo imposible. Para no hablar de los perritos callejeros tratados en la forma más inmisericorde. Por eso mi frase preferida es: «Entre más conozco a la humanidad más quiero a mi perro». Luis Quijano, colombiano residente en Houston, USA.

Mientras he firmado no sé cuántos pliegos en las más diversas ocasiones, protestando contra las corridas de toros, éstas siguen y siguen. Y uno lee esos admirativos discursos de los amantes de la tal fiesta brava y no le convencen ni un ápice. Uno se sorprende a cada paso de lo crueles que podemos ser los seres humanos. Diana López de Zumaya, colombiana residente en Ciudad de Méjico.

Excelente punto de vista sobre una tradición funesta y que debe avergonzar a los pueblos que la practican y la permiten. Armando Rodríguez Jaramillo, Armenia.

Andanzas por Cuba

viernes, 13 de diciembre de 2013 Comments off

Gustavo Páez Escobar

 I

A tres horas de Bogotá, en vuelo tranquilo que en buena parte se realiza sobre el mar, estamos en el aeropuerto José Martí, a 18 kilómetros de La Habana. Es poco el tráfico aéreo que se observa a la hora de nuestra llegada –2 de la tarde–, si bien el flujo de visitantes ha venido incrementándose en los últimos tiempos, hasta el punto de convertirse el turismo en el principal renglón de la economía cubana.

El año pasado, con motivo del mejoramiento de relaciones con Estados Unidos, 2,5 millones de norteamericanos visitaron el archipiélago (no la isla, como se dice en forma equivocada). Además, en las temporadas altas aterrizan en Cuba nutridas corrientes de turistas provenientes de diversos países de América y Europa. Por encima del conflicto político que se vive aquí desde hace medio siglo, y que en los últimos años ha comenzado a mostrar otra cara ante el mundo, los viajeros llegan atraídos por los encantos de la tierra cubana y el confort de su hotelería.

Hoy se sabe que el sentido de la libertad inicia otro rumbo en el archipiélago, ya con medidas tangibles como la de permitirse el viaje de cubanos hacia cualquier país. Pero este derecho se restringe en casos donde las autoridades encuentran motivos especiales para denegar la migración, como el de “preservar el capital humano creado por la Revolución”, el del “interés político” o la “defensa” y la “seguridad nacional”. Esta norma, esperada durante medio siglo, fue promulgada este 14 de enero y la miran con recelo los disidentes del régimen que, al hallarla discriminatoria, temen que la salida les sea prohibida. Libertad a medias, aunque ya se abrieron las puertas que antes se mantenían infranqueables.

En el recorrido del aeropuerto a la capital, dos cosas llaman la atención: en primer lugar, el excelente estado de la carretera, provista de eficaces sistemas de señalización y seguridad y embellecida por la vegetación tropical; en segundo lugar, el tránsito moderado de los vehículos (después sabríamos que la velocidad máxima permitida en carretera es de 100 kilómetros, mientras en la capital prima la calma vehicular, aspectos muy diferentes a los que dominan la vida colombiana y que hacen de Bogotá, sobre todo, una ciudad caótica).

La Habana es ciudad bellamente arborizada. Dicho distintivo surge con mayor intensidad en los barrios residenciales, sobre todo en los de superior categoría, como el habitado por el cuerpo diplomático. La preservación de la ecología ha sido un propósito nacional que viene de tiempo atrás. La exuberante arborización se extiende a lo largo y ancho de las vías, de los campos y los municipios. Dondequiera que se camine se hallarán árboles perennes como guardianes de una larga historia de apego a la naturaleza.

En pleno corazón de La Habana histórica brota el sombrío espectáculo de antiguas construcciones carcomidas por el tiempo, la vejez y el abandono. En este cuadro deprimente aparece el zarpazo de la extensa época de penuria que ha tenido que soportar el pueblo cubano a raíz de la guerra sin tregua de Fidel Castro contra el capitalismo. Lo cual constituye una amarga ironía: la lucha contra el imperialismo, lejos de remediar los problemas sociales del país, ha traído medio siglo de dolor y privaciones para el pueblo desengañado que creyó en la Revolución y luego perdió la libertad y los medios dignos de vivir.

Sin embargo, es una población alegre en medio de la precariedad de la subsistencia. Así tuvimos ocasión de apreciarlo en conversaciones francas con diversos elementos de la sociedad. Una población sufrida y hospitalaria. El cubano lleva la música en el alma y con ella sabe atemperar la adversidad. Un nuevo aire se respira hoy en Cuba. La  gente ve con esperanza la llegada de mejores días.

II

El lugar más alto de La Habana es el monumento levantado en honor de José Martí en la Plaza de la Revolución, donde se conserva el Memorial José Martí con 79 pensamientos del caudillo, de contenido político y social, grabados con letras color oro y expuestos en cinco salones.

La Plaza de la Revolución es una de las más grandes del mundo, con extensión de 72.000 metros cuadrados. La idea de la obra nació en 1940 y tomó fuerza en 1952, un año antes de conmemorarse el centenario natal de Martí, prócer de la primera revolución cubana, que además brillaría como escritor y poeta. La plaza adquirió su mayor significado en enero de 1959 al triunfar el movimiento insurgente de Fidel Castro.

Desde entonces la plaza se volvió escenario de multitudinarias manifestaciones populares. Es el ícono más notable de Cuba. Su rótulo de Plaza de la Revolución, aunque otorgado a raíz del triunfo de Castro en 1959, recoge al mismo tiempo el espíritu legado por Martí. El primer deseo del turista al llegar a La Habana es el de conocer este sitio histórico.

Lugar majestuoso y severo al mismo tiempo, con huellas de concreto por todos los costados, con cierto olor militar transmitido por los guardias que se ven frente al Ministerio del Interior, y con ausencia de bancas y de jardines. Su aspecto es frío y opaco. Pero comunica ese halo misterioso de la epopeya revolucionaria del país marcado por grandes conflictos sociales.

En este recinto se levanta la figura de Ernesto Che Guevara captada por el fotógrafo Korda y cincelada, en maravilloso relieve, por el escultor Enrique Ávila. El mismo escultor elaboró en el 2009 la efigie de Camilo Cienfuegos, uno de los caudillos más emblemáticos y queridos por el pueblo. En grandes caracteres aparecen allí estas leyendas: “Vas bien, Fidel”: Cienfuegos. “Hasta la victoria siempre”: Che Guevara.

 Cienfuegos murió el mismo año del triunfo revolucionario, con apenas 27 años de edad, en aparente siniestro de aviación cuando se desplazaba de Camagüey a La Habana, después de cumplir la exitosa misión militar que le había encomendado Castro. La versión oficial atribuyó a mal tiempo el accidente de la avioneta donde viajaba Cienfuegos, jefe del Estado Mayor del Ejército, pero nunca se hallaron sus restos ni los de la nave. Tampoco apareció constancia de problemas atmosféricos en la región, ni de ninguna llamada de auxilio emitida por la avioneta.

A Cienfuegos se le conocía como “el comandante del pueblo”. Su condición humilde y su carácter alegre, espontáneo y generoso le hicieron ganar grandes simpatías populares. Sobre este capítulo oscuro, y bajo el entendido de que Cienfuegos no comulgaba con el rumbo comunista que tomaba la Revolución, el escritor y periodista cubano Juan Carlos Rivera, que se identificó con el proceso inicial revolucionario y después se autoexilió en Buenos Aires al separarse del movimiento, anota lo siguiente en su biografía de Fidel Castro: “Otras versiones, provenientes del exilio, apuntan al asesinato de Camilo, con la aprobación de Fidel y Raúl, para lo cual se habla del ametrallamiento de la avioneta.” En la Plaza de la Revolución falta la figura legendaria de Fidel Castro, que algún día no lejano se entronizará en este panteón de los próceres.

En el Museo de la Revolución, fundado en diciembre de 1959 y convertido en el más importante del país, se recoge la memoria histórica de los sucesos que se iniciaron con la entrada a Cuba, en el yate Granma que allí se exhibe, de los 82 guerrilleros que dirigieron la lucha contra Batista y protagonizaron la independencia nacional de aquel momento. Pocos años después se le dio el nombre de Granma al periódico que figura como órgano oficial del Partido Comunista Cubano, el que tuvimos oportunidad de leer en nuestra visita al país.

Nadie le da a uno razón de dónde vive Fidel Castro. Su residencia, como ha sido su vida privada, es un misterio. No ha vuelto a vérsele en público. Pero su presencia se siente en todas partes.

III

Hace 51 años murió Ernest Hemingway, y su imagen no ha perdido actualidad en Cuba. En La Habana vivió cerca de veinte años, primero en el hotel Ambos Mundos y luego en la finca Vigía. Se identificó de corazón con la tierra y la gente, hasta el punto de haber ofrendado la medalla del Premio Nóbel a la Virgen del Cobre, patrona de Cuba. Parte de su obra literaria fue forjada y escrita en Cuba.

Visitamos a Hemingway en La Floridita, bar restaurante que frecuentaba al calor del daiquirí, bebida que ahora degustamos en su honor al lado de la escultura realizada por José Villa Soberón en la que el escritor aparece de cuerpo presente en la barra del bar. La Bodeguita del Medio, donde se solazaba con el mojito, es otro de los sitios más visitados por los turistas.

Hay un aspecto que mide el grado de pobreza de los cubanos y es el acoso  que en las calles se ejerce hacia el forastero en demanda de apoyo económico. Mi señora hizo una compra en un almacén de productos típicos, y al pagarla, la dueña le preguntó si podía regalarle jabones o cremas de dientes. Esta es una escena dolorosa que se repite en muchos lugares y a toda hora y que revela un estado social que no puede ocultarse.

Nuestros guías de turismo en el recorrido entre La Habana y Varadero nos dicen que esa actitud de implorar la limosna pública de los visitantes corresponde más a una costumbre o a un vicio que a una real necesidad. Como los guías son empleados del Gobierno, puede pensarse que sus informes o mensajes están sesgados.

¿Cómo esperar que con un subsidio de veinte dólares que otorga el Gobierno logre la gente obtener los medios básicos para subsistir? No se pueden adquirir los bienes de consumo sino hasta donde lo permita la lista que cada ciudadano recibe. Los médicos ganan un sueldo de veinticinco dólares, que en Colombia significan 45.000 pesos. Y no pueden salir de Cuba, pues a buen seguro se les negará el permiso, ya que según la última disposición, las autoridades se reservan el derecho de hacerlo para “preservar el capital humano creado por la Revolución”.

Unos de los mayores logros sociales dispensados por el régimen castrista son los de la educación, la salud y la vivienda. La educación es gratuita desde los primeros estudios hasta la universidad. Lujo que pocos países se dan. La campaña de alfabetización ha sido ejemplar. Hay vivienda gratis, pero el beneficiado no puede enajenar la propiedad. También se dice que la salud y las medicinas son gratuitas. Verdad a medias, sabiendo la escasez de materiales médicos impuesta por la situación económica del país. Los centros de salud registran muchas fallas.

Al pasear por las calles añejas, visitar los museos, conocer sitios peculiares como la tienda Romero y Julieta (donde se encuentran todas las marcas de los famosos puros y rones que tanto atraen a los viajeros), probar los platos típicos, disfrutar del paisaje y del trato amable de los cubanos, sabemos que estamos en un país de grandes sucesos históricos, de hondas tradiciones y agudos conflictos sociales. La música aflora en todas partes. El cubano padece sus infortunios con una canción en los labios. El ritmo le tonifica la vida.

Nos vienen a la mente varios capítulos sucedidos contra la libertad de expresión a partir del triunfo de la Revolución en 1959. Puede mencionarse aquí la persecución que ha tenido que padecer la clase intelectual por pensar diferente al régimen autocrático. Veamos:

José Pardo Llada se destacó como vehemente censor de la corrupción oficial del gobierno de Batista y miró con mucha simpatía la oposición de Castro. Después se desencantó de los programas de Castro y se asiló en Colombia, donde vivió durante medio siglo, hasta su muerte. Guillermo Cabrera Infante, cuya famosa novela Tres tristes tigres es una larga noche habanera, fue otro seguidor de Castro y después se exilió en Londres durante cuarenta años. Sus libros estaban prohibidos en Cuba. Cuando falleció en el 2005, el Gobierno ignoró ese hecho. “Murió sin patria, pero sin amo”, dijo su esposa, quien agregó que algún día serán trasladadas sus cenizas a Cuba, cuando esta sea libre.

El poeta Heberto Padilla fue un decidido activista de Castro y tuvo alta figuración en el país, pero en 1966 adoptó una actitud crítica frente al despotismo que se había implantado. Y fue detenido por la lectura que hizo de su poema Provocaciones. A raíz de su encierro se produjo una fuerte protesta de famosos escritores de América y Europa. Se retractó de su postura anticastrista, agobiado por la presión que sufría en la cárcel. Logró viajar a Estados Unidos y allí murió de un ataque al corazón. El escritor y periodista cubano Juan Carlos Rivera, que se había identificado con la Revolución, años después cambió de parecer y se exilió en Buenos Aires, donde escribió una biografía muy precisa, y no autorizada, sobre Fidel Castro.

Se considera en más de un millón de cubanos el número que ha emigrado del archipiélago desde la época de las expropiaciones y nacionalizaciones. Un lector de estas columnas ofrece un juicio crítico sobre lo que sucede en el bello país caribeño:

“Cuba desde el punto de vista de un visitante es una maravilla, pero vivirla es como una pesadilla en que no se despierta: cuando tienes educación, salud y casa gratis, no tienes comida, no tienes libertad de expresión, no tienes internet, no tienes aliciente espiritual ni religioso, no tienes dinero válido ni forma de conseguirlo a pesar de que ahora te dan una supuesta salida al extranjero”. 

A Cuba hemos venido a contemplar sus fascinantes paisajes –¡qué lindos los atardeceres de Varadero!–, mirar de cerca sus costumbres y tradiciones, hablar con la gente y saber algo de su manera de vivir y pensar. Nos sentimos encantados con el pueblo cubano por su espíritu abierto y su franca hospitalidad. Pueblo jovial y sufrido, que espera salir de la restricción de la libertad que ha soportado con resignación y estoicismo durante medio siglo, que es toda una eternidad.

El Espectador, Bogotá, 18-I-, 25-I-, 1-II-2013.
Eje 21, Manizales, 18-I, 15-I- 1-II-2013.
La Crónica del Quindío, Armenia, 19-1-, 16-I, 1-II-2013.

Comentarios:

I

Aun siendo socialista lamento que el régimen haya sido tan severo con los pobladores, sobre todo sabiendo la precariedad en que viven sus habitantes. Puede ser una válvula de alivio para tantos que tienen una posibilidad de salir y buscar angustiosamente un mejor futuro.  Nadie entiende un paraíso con tantos candados. Polista (correo a El Espectador).   

Eso deberíamos aprenderlo: «la preservación de la ecología». En Cuba se vive de manera distinta a las sociedades consumistas, donde compramos más de lo que podemos consumir y luego tenemos que regalar o botar. Nuestros campesinos nos dan un ejemplo contrario, que es el que se debía imitar. Finalmente, el concepto de libertad y respeto debe estar en la base de las propuestas de gestión social. Ramiro Madrid Benítez (correo a El Espectador).

Respetando su posición, objetiva y nada dogmática, considero que el pueblo cubano, según lo afirma usted, no perdió la libertad y los medios dignos de vivir «por la revolución». Como estado socialista convencional, soporta el continuo bloqueo económico, financiero y comercial que lidera el gobierno norteamericano. Esta es una de las causas mayores de aquello que nos impresiona cuando recorremos Cuba, Faustino Echeverría (correo a La Crónica del Quindío).

Cuba desde el punto de vista de un visitante es una maravilla, pero vivirla es como una pesadilla en la que no se despierta: cuando tienes educación, salud y casa gratis , no tienes comida, no tienes libertad de expresión, no tienes internet, no tienes aliciente espiritual ni religioso, no tienes dinero válido ni forma de conseguirlo a pesar de que ahora te dan una supuesta salida al extranjero. MKarox Spa (correo a La Crónica del Quindío).

Señor columnista, tan bueno que iba su escrito sobre Cuba la grande (¡aunque les arda!), pero le cayó mosca a la leche cuando usted trata de justificar el criminal bloqueo yanqui hacia la isla. Según usted, Fidel es el culpable del atraso que hay en Cuba, «por ponerse a pelear contra el capitalismo». ¡Por favor!… Ladesplazada (correo a El Espectador).

Muy interesante tener esta visión de quien no sólo va de turista, sino a conocer de primera mano la realidad de ese país. Espero con interés las siguientes notas. Pablo Mejía Arango, Manizales.

Cuando mencionas la belleza del trayecto desde el aeropuerto a la Habana, hermoso y exuberante, y dices que  es mucho más bello en el sector  donde viven los diplomáticos y la clase alta, se pregunta uno: ¿cuál clase alta, acaso el socialismo no es igualdad? Da risa el manejo  que dan los gobiernos que dicen no tener discriminaciones. Esa es la realidad. Inés Blanco, Bogotá.

II

Insinúa el redactor el asesinato de Camilo Cienfuegos por parte de los hermanos Castro. El «objetivo» cubano auto exiliado en Argentina no creo que sea una fuente fidedigna. Pero recuerdo que la buena de la CIA gringa asesinó a Omar Torrijos y Rodas Aguilera y está comprobado. Pero este señor mete cizaña, como gran cantidad de sus colegas «periodistas objetivos» y neutrales. Martí, que cumple hoy 160 años, fue poeta y revolucionario que en su pensamiento hablaba de libertad e independencia. Algo que la Cuba de hoy se ufana… Anacleto Arteaga (correo enviado a El Espectador).

Respuesta. No solo el periodista cubano habla del posible asesinato de Camilo Cienfuegos por orden de los hermanos Castro. La enciclopedia Wikipedia dice lo siguiente: «Al margen de la versión oficial existen numerosos rumores sobre los hechos que rodean a la muerte de Cienfuegos. La mayoría de ellos apuntan a un asesinato ordenado por Fidel Castro». GPE

¿Fidel Castro prócer? ¿Semejante asesino y terrorista? (correo a La Crónica del Quindío).

Quizá pueda usted hablar de temas que conoció en su recorrido por diferentes lugares de la capital, ¿será eso posible? Pienso que lo mejor de visitar a Cuba es escuchar los relatos de los cubanos, esos que aunque ya tengan «lavado el cerebro», todavía esperen un mejor tiempo sin tantas limitaciones, con acceso a la tecnología para poder mirar el mundo que hay más allá de ese extenso mar. Amparo E. López, colombiana residente en Estados Unidos.

III

Duele este informe sobre la situación socio-económica de los cubanos. Nosotros que vimos nacer la revolución pensamos que sería un camino de solución en este continente. Lo que no podemos ignorar es que en Colombia estamos viviendo una situación deplorable, porque hay corrupción, inseguridad, miseria, etc. No miremos sólo la paja del ojo ajeno. Ramiro Madrid Benítez (correo a El Espectador).

Cuba vive en la mentira, se la pasan echando la culpa al bloqueo y sus gobernantes lo primero que hacen es reforzarlo con el fin de mantener al pueblo aislado de los cambios. El día que levanten el embargo los vientos de libertad soplarán y se llevarán como hojas muertas a esa cúpula que tiene presos en su propia casa a 8 millones de seres humanos. Pietrobareta (correo a El Espectador).

Se nos olvida que Colombia tiene 30 millones de pobres, de los cuales 10 millones son indigentes.  Tiene la educación, la salud (además no sirve), los impuestos, los combustibles y los servicios públicos más costosos del mundo. Los colombianos emigran hacia los países más criticados por exmandatarios corruptos y criminales, por algo será. En Cuba los cubanos comen 3 veces al día así sea arroz con frijoles, estudian gratis y la salud es de las mejores del mundo. La seguridad es de cero crímenes anualmente. Estuardo (correo a El Espectador).

Cada cual dice el cuento según le vaya en la fiesta. Tengo una amiga cubana que reside en USA. Volvió a su país a visitar su familia y me dice que encontró a sus primas muecas y muchísimo más viejas que ella, viviendo en una casa que se les cae encima. Cuando de regreso llegó al aeropuerto de Miami, no besó el suelo porque le dio pena…  Contestona (correo a El Espectador).

Muy buen artículo. Sin apasionamientos, sin críticas, objetivo, sin «sesgo». Vamos a pensar solo en la educación: ¿de qué sirve ser médico para ganar esa miseria y, peor, no tener libertad y vivir atemorizado? Eso se percibe cuando alguien hace preguntas a los cubanos de la isla. Ellos casi no responden, no miran la cámara, se les siente la impotencia y el sufrimiento. Marthace.

Lo que dice el artículo es la realidad que, tristemente, se vive en la isla desde hace muchos años. Desafortunadamente lo que sucede allí con ese régimen autocrático no es culpa solamente de los hermanos Castro y su régimen dictatorial. Esto no surgió de la noche a la mañana. Todo lo que pasa en  Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc., fue incubándose a través de gobiernos corruptos padecidos desde la independencia de nuestras naciones. Como lo expresó Vargas Vila hace muchos años: «el pueblo latinoamericano tenía el cuello tan encallecido que no se dio cuenta cuando le cambiaron el yugo». William Piedrahíta González, colombiano residente en Miami.

Me recordaste a mi querido amigo José Pardo Llada, indispensable en mi vida de Cali. En cuanto a Heberto Padilla, cuando fui secretaria general del Pen Club de Colombia, durante la presidencia de David Mejía Velilla, estuvimos apoyándolo a través del Comité de Escritores en Prisión. Maruja Vieira, Bogotá.

Disfruté mucho las crónicas. Coincido con usted, ciento por ciento, en las apreciaciones que hace sobre la isla en la que nací. Lic. Juan Carlos Rivera Quintana, cubano autoexiliado en Buenos Aires, autor del libro Breve historia de Fidel Castro (editorial Nowtilus, Madrid, España, 2009).

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