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Archivo para mayo, 2021

Mundo curioso (1)

martes, 25 de mayo de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar 

Soy asiduo lector de la sección en la que El Tiempo recuerda algunos hechos ocurridos hace 100, 50 y 25 años. Allí se encuentra desde el suceso histórico hasta la noticia ligera, la frívola o la jocosa. Es un ágil recorrido por el tiempo, que el periódico entrega a diario para ilustración o simple diversión de los lectores. Esta lectura constante me ha permitido establecer que muchos de los sucesos actuales son los mismos, con otro matiz, que ocurrieron en otras épocas.

Un día me dio por guardar algunas de esas noticias con la intención de ventilarlas más tarde en mi propio espacio periodístico, para darme con mis lectores un viaje por el pasado, como una manera de recrear la vida. A partir de la presente entrega traeré a cuento varios casos curiosos, entreverándolos con mis notas habituales. Al principio de cada caso anotaré la fecha en que ocurrió el suceso.

(6/03/1917). El cura de El Espinal, Tolima, dispuso que los agentes de la policía tenían que confesarse. El único que no lo hizo fue Julio César Vásquez, motivo que dio lugar a que el director general de la Policía ordenara su arresto. Pero ni aun así se logró que el agente llegara al confesionario. A la postre, su familia intervino para que le dieran la baja.

¿Qué secreto guardaba Vásquez para negarse a la confesión? ¿Algún hecho grave que temía revelar? ¿Algún lío de faldas que no tenía por qué contarle al clérigo? Al preferir el arresto, el agente demostró sin duda que era hombre valiente en aquella  época manejada por el fanatismo religioso. El mando policivo cometió un abuso de autoridad, pero esa era la norma del día. ¿Qué tal que a los miembros del Esmad, que han cometido desmanes en el paro actual, se les ordenara confesar sus culpas?

(11/10/1968). El único peluquero que había en el pequeño municipio de Puerto Inírida, Guainía, resolvió marcharse en busca de nuevos horizontes. Mientras llegaba otro peluquero, los vecinos se volvieron melenudos. Es lo que ocurre en la pandemia actual, en la que no solo ha crecido el cabello con apabullante velocidad, sino que muchos hombres han optado por dejarse crecer la barba, sin importarles volverse viejos antes de tiempo. Resulta fácil presumir que el nuevo peluquero de Puerto Inírida hizo su agosto desmontando las montañas de pelo acumulado, una fórmula de regeneración y vitalidad que hoy esperan los habitantes de Colombia.

(29/09/1993). Feliz se ve el presidente César Gaviria, de 46 años, acompañado de Ana Milena, su esposa, y del actor Anthony Quinn. Menos de un año le faltaba para concluir su mandato, en el que había afrontado serias dificultades, como el enfrentamiento contra los narcotraficantes, la apertura económica y la crisis energética. Así las cosas, se había ido a echarse una cana al aire en el restaurante Nanis de Nueva York, donde cantó rancheras y bailó el trencito rodeado de la aclamación de los asistentes.

Hoy, a los 74 años, ya no canta rancheras, pero sigue en el trencito –mejor, en el tren del Partido Liberal, del que es presidente–. Es ya una maquinaria obsoleta, pero él lucha por que no pierda la fuerza para subir la pendiente. Como el paso del tiempo trae olvidos, ya pocos se acuerdan de aquellos momentos de euforia, con gritos a lo mariachi, que hoy evoca con nostalgia. Y no quiere bajarse del tren de la política, aunque ha tenido que hacer paradas para tomar aliento.

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El Espectador, Bogotá, 22-V-2021.
Eje 21, Manizales, 21-V-2021.
La Crónica, Armenia, 23-V-2021.

Comentarios

Simpática idea de recrear, con base en datos de El Tiempo, hechos curiosos que sucedieron hace muchos años. Un toque de humor nos cae de maravilla. Como diría mi abuela: entre chiste y chanza vamos contando verdades. Inés Blanco, Bogotá.

Curiosa columna en un mundo que ya no es tan curioso. Gustavo Álvarez Gardeazábal, Tuluá. 

Yo también leo diariamente la sección de El Tiempo en la que con sorpresa se encuentran situaciones de hace 100 años, por ejemplo, que se repiten actualmente con tozudez. Es ilustrativa. Se me hizo muy curiosa tu divertida nota de hoy, pues no es usual que deslices en tus escritos esos brotes amenos de buen humor. Eduardo Lozano Torres, Bogotá. 

Respuesta. Hace ya buenos años escribí en El Espectador la columna Humor a la quindiana, así bautizada por el periódico después de haberle enviado varios artículos sazonados con sal y pimienta. Y tuvo buena acogida. En mi página web tengo abierta la sección titulada Humor, donde recojo aquellos y otros artículos. Gustavo Páez Escobar

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Cartas a Antonia

jueves, 13 de mayo de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar 

Cuando Alfredo Molano Bravo falleció, era uno de los 11 comisionados de la Verdad, entidad constituida dentro del Acuerdo de Paz suscrito en La Habana. Se trataba de uno de los colombianos con mayor conocimiento sobre el conflicto armado y la perturbación de la vida campesina, y que podía, por lo tanto, aportar muchas luces para esclarecer lo que había sucedido en Colombia durante más de medio siglo de violencia.

Como sociólogo, periodista y escritor fue un crítico vehemente de los desastres de la guerra y la desidia de gobernantes y políticos para obtener reales medidas de solución social. En tal carácter, se dedicó a conocer la entraña del conflicto armado mediante entrevistas con diversos colombianos residentes en todos los confines del país.

Era un viajero impenitente que a bordo de su campero se desplazaba por la geografía colombiana, provisto de libros, libretas de apuntes y pocos atuendos personales, y recorría a pie los sitios más remotos y abruptos, siempre con el afán de dialogar con la gente y entender sus problemas. Cuando murió, quedaron 126 pares de tenis, según cuenta su hijo Alfredo. Y dejó publicados 27 libros, otro de relatos sin concluir y 3 más sin editar. En ellos está el testimonio de toda una vida de estudio, análisis, denuncia y protesta social.

Entendió las angustias del campesino, los despojos de la tierra y la injusticia con que siempre se le ha tratado. Supo que las guerrillas nacieron como un método de defensa contra los terratenientes y los políticos usurpadores, si bien con el tiempo surgió en los guerrilleros el apetito de riqueza con los narcóticos y desfiguraron su causa. Todo esto comenzó a relatarlo como periodista estrella de El Espectador, y después lo plasmó en sus libros. Sufrió el destierro, y nunca se apartó de la verdad. Su labor le mereció el Premio Nacional de Periodismo y el título de doctor honoris causa de la Universidad Nacional.

Cartas a Antonia es su libro póstumo, editado por Aguilar en agosto de 2020. Lleva el prólogo de su hijo Alfredo y la enternecedora imagen de su nieta Antonia, la adoración de su vida, quien desde niña lo acompañó en muchas de sus correrías, recibió sus enseñanzas, compartió sus penas y alegrías y entendió el sentido de sus luchas. Este libro es un recorrido por Colombia en el que el abuelo lleva de la mano a su nieta, le muestra paisajes y maravillas ecológicas, le señala la miseria humana, le resalta los valores de la vida y le inculca el amor a la patria.

Cuando un día aparecen los primeros síntomas del cáncer, el abuelo presiente que se aproxima el final de la jornada. Pero no pierde la esperanza de sobrevivir. Tiene la valentía de describir por escrito, paso a paso, el proceso de la enfermedad, como si se tratara de una historia clínica. Y siente miedo y confusión ante el tratamiento médico, cada vez más perverso y extenuante. Todo esto se lo narra a su nieta perpleja, ahora ya una adolescente de 14 años que adquirió asombrosa madurez bajo la guía y el cariño de su abuelo.

Alfredo Molano murió en Bogotá el 31 de octubre de 2019, a los 75 años de edad. En el cementerio, Antonia se despidió de él con palabras entrañables y serenas. Y más tarde hizo una evocación del saco rojo que él siempre llevaba puesto: “No me hallo sin ti y solo veo ese saco rojo que abrazo cuando me haces falta”.

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El Espectador, Bogotá, 8-V-2021.
Eje 21, Manizales, 7-V-2021.
La Crónica del Quindío, Armenia, 9-V-2021.

Comentarios 

Preciosa remembranza de este soldado de la paz, quien la buscó con ahínco y fue un viajero incansable y conocedor como nadie de las carencias y angustias de las comunidades más pobres de nuestro territorio. La bella relación con su nieta Antonia es hermoso ejemplo de un ser que desborda cariño y afecto en medio de su infatigable labor. Gustavo Valencia García, Armenia.

Excelente libro. Nos lleva por la historia de Colombia, nos permite entender el problema de la tierra, el despojo, la usurpación por parte de los terratenientes, problema vigente y causa de la violencia en el país. La relación con su nieta, llena de ternura; su enfermedad lleva a las lágrimas. Martha (en El Espectador).

Bella semblanza. Todos los libros del señor Molano son hermosos, pero este es el que deja a flor de piel todo el amor que siente por su nieta y la tristeza de morir sin haber terminado la tarea que le había sido encomendada en la Comisión de la Verdad. Ana Celina (en El Espectador).