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Entradas Etiquetadas ‘Temas literarios’

Libros del Instituto Caro y Cuervo

jueves, 15 de diciembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

Formidable labor cumple el Instituto Caro y Cuervo en su empeño por preservar la cul­tura colombiana. Es de las pocas entidades que se han mantenido incontaminadas de los afanes buro­cráticos y las interferencias políticas tan comunes en otros organismos del Estado, vicios que suelen trasto­car incluso los proyectos mejor es­tructurados. Baste señalar que en los 51 años de su existencia, cumplidos en agosto de 1993, sólo ha tenido cuatro directores titulares y uno encargado, poseedores todos de ponderados méritos.

Varias series editoriales, maneja­das con rigor científico (como la Granada Entreabierta, la Biblioteca Colombiana, los Clásicos Colombia­nos, el Archivo Epistolar Colombiano), han levantado a lo largo de los años una mole al pensamiento de la na­ción. La Imprenta Patriótica, en Yerbabuena, es una pieza infatigable en la tarea de lanzar a la voracidad del lector culto los innumerables testi­monios de los autores privilegiados, que sobrevivirán en la memoria de las futuras generaciones por el solo hecho de haber pasado la prue­ba de la selección. Son ediciones pulcras, sobrias, dirigidas con impe­cable precisión idiomática y elevado criterio académico.

Tres libros recientes entran a enriquecer este acervo cultural y a ellos voy a referirme. El pintor Carlos Dupuy, que tiene mucha garra de escritor, describe en Recuento de imágenes –opúsculo de apenas 88 páginas– rasgos veloces sobre un grupo de amigos (Gonzalo Ariza, Joaquín Piñeros Corpas, Danilo Cruz, Eduardo Carranza…) que a lo largo de los años posaron en su estudio de retratista. Dupuy fue reco­giendo las impresiones, fragmentos de diálogos y determinadas facetas que surgían en esos encuentros, sistema novedoso que aparte de revelar momentos íntimos de los personajes, permite interpretar sus personalidades. Varios de los rela­tos, elaborados con sutiles tonos poéticos y filosóficos, parecen fábu­las: en ello reside su encanto.

Cecilia Hernández de Mendoza es autora de un estudio sobre Jorge Rojas y de la antología que arranca con la primera obra del poeta, La forma de su huida (1939), y concluye con El libro de las tredéci­mas (1991). La trascendencia de Jorge Rojas está reconocida por la crítica. Como el primer impulsor de Piedra y Cielo (movimiento del que es uno de sus maestros) le corres­pondió liderar un salto revoluciona­rio de la poesía. Bardo universal del amor, su mensaje es puro, emotivo, radiante de imágenes. Al decir de Carranza, «es uno de los grandes poetas de todos los tiempos colom­bianos». Su acento sobre la soledad y su pasión por la mujer y la naturaleza lo convierten en un espíritu que ha visto crecer el mundo dentro de su propio mundo encantado.

La lira nueva, antología publicada hace cien años (1886) por José María Rivas Groot, y que albergaba a los poetas contemporáneos de entonces, se rescata hoy, en edición facsimilar, como auténtica primicia.

En las palabras de presentación que escribe el profesor Ignacio Cuevas se anota que desde años atrás buscaba el Instituto Caro y Cuervo recoger la obra de Rivas Groot, misión que se había encomendado a su hijo José Manuel Rivas Sacconi, presidente honorario de la institución, muerto a comienzos de 1991. Dicho propósito comienza con La lira nueva, trabajo que enfoca el país poético de aquellas calendas. La antología abarca la obra de 35 poetas, y de ellos sólo pasaron unos 10 a los tiempos futuros (Candelario Obeso, Julio Flórez, Ismael Enrique Arciniegas, José Joaquín Casas, José Asunción Silva, Rivas Groot…) En la nómina no figura ninguna mujer, como era la realidad de entonces.

El crítico Femando Charry Lara, eminente conocedor del acontecer literario del país, escribe como prólogo un estupendo ensayo sobre la historia de nuestra poesía.

El Espectador, Bogotá, 2-XI-1993

 

Polémica literaria

miércoles, 14 de diciembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

He seguido con interés, por artículos publicados en un diario de Estados Unidos, la polémica surgida entre dos escritores colombianos residentes en Nueva York: Gloria Chávez Vásquez y Eduardo Marceles Daconte.

Este último es el autor del libro Narradores colombianos en Estados Unidos, aparecido hace poco dentro de las ediciones de Colcultura, del que se excluyó a Gloria Chávez a pesar de su reconoci­da obra como cuentista, que se encuentra divulgada en los libros Las termitas (1978), Cuentos del Quindío (1982), Akum, la magia de los sueños (1983, Opus americanus (1993), y en cuentos sueltos, como Sor Orfelina, destacado por el Magazín Dominical de El Espectador en 1971; Sincronio, el ave fénix, ganador en 1978 del premio del Círculo Literario Latinoamericano de Nueva York, y publicado por Lecturas Dominicales de El Tiempo; La luciérnaga y el espejo, recogido en una antología de cuentos para niños; Diario de un subwaynauta, excelente narración sicológica sobre la angustia que vive el hombre cuando se moviliza en los medios de transporte masivo de las grandes ciudades.

Sin embargo, en la antología de Marceles no hubo sitio para la cuentista colombiana, residente hace más de 20 años en Estados Unidos, donde ha cumplido ponderada labor como periodista, promotora cultural, profesora y escritora. En 1990 obtuvo el premio Emma, con el que se reconoce en Estados Unidos la excelencia periodística, y que por primera vez se entregó a un miembro de la prensa latinoamericana.

El prólogo de la antología de Marceles apareció publicado en mayo pasado por Lecturas Dominicales de El Tiempo. Con este motivo la cuentista se dirigió en carta de junio al ombudsman del periódico, Felipe Zuleta Lleras, solicitándole un espacio en el diario para comentar su exclusión de aquel trabajo. Al no obtener respuesta, en agosto volvió a comunicarse con la misma persona, a quien solicitó la publicación del artículo La escritora como emigrante, «que repre­senta –según sus palabras– no sólo un resumen de mis luchas como escritora, sino un análisis conciso y detallado de por qué muchas escritoras permanecemos invisibles». Ojalá tengamos oportunidad de conocer dicha nota en El Tiempo.

Los dos escritores han librado agudos enfrentamientos en un periódico  neoyorquino a propósito del epi­sodio a que se refiere esta columna. Marceles dice que hace un año lo invitó Óscar Collazos a que realizara una antología de narradores que viven en Estados Unidos en condición de emigrados, y fue así como hizo contactos con doce de ellos para destacar su producción. Y agrega: «Una antología no se hace por ‘llama­do público’ sino que es el producto de la investigación del antólogo que se­lecciona a aquellos escritores que considera representativos de una ten­dencia, un período histórico o una región geográfica».

Ante esta aseveración, Gloria Chá­vez critica el facilismo con que se adelantó la obra y la forma como se manipula la cultura. Y anota: «Marce­les no parece estar de acuerdo en que una antología pueda ser también una actividad de carácter democrático y no la selección caprichosa de un individuo. Es bien conocido en los medios académicos colombianos que Collazos es uno de los expertos en la fabricación de antologías en las que el autor coloca su nombre entre los de otros escritores, en la creencia de que así asegurará un puesto en la litera­tura».

Al decir Gloria Chávez que «la cultura no es una prioridad para el gobierno colombiano», comprende por qué está marginado el sector invisible que no tiene conexiones políticas o culturales. Ante lo cual, Marceles, defensor agradecido de Colcultura, cuya política democrática ensalza, dice lo siguiente: «Por prime­ra vez se reconoce el trabajo literario de los escritores que vivimos en el exterior». Gloria, desde luego, no está de acuerdo con esta tesis y afirma, al censurar el monopolio de la cultura, que «el exclusivismo es una de las razones por las cuales la cultura colombiana ha sido privada de la mitad de sus recursos literarios».

* * *

No creo que este duelo entre Gloria y Marceles le haga mal a la literatura. Por el contrario, deja un lado cons­tructivo y muchos puntos de medita­ción. El problema de las antologías es ese: que hiere susceptibilidades. Las antologías son caprichosas. Las hay, del mismo autor, que primero acogen a un escritor y en la siguiente lo borran. De todas maneras, la obra valedera siempre es reconocida, tarde o temprano.

Considero que Gloria debe sentirse satisfecha, después del chaparrón que ha recibido, con la ponencia que acaba de ser presenta­da en el VIII Congreso de Colombianistas Norteamericanos realizado en la Universidad de California, por dos profesoras de literatura latinoameri­cana, residentes en Colombia, que han exaltado su producción narrativa y su obra total.

El Espectador, Bogotá, 10-IX-1993

 

Correos de Méjico

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

Por creerlo de interés para los lectores de esta colum­na, extracto en seguida el contenido de algunos correos que me llegan de Méjico. La escritora Carmen de la Fuente publica en Excelsior la nota que titula La ingratitud humana:

“A un año de su deceso, permanece, sin deterioro alguno, la imagen del poeta Germán Pardo García en el acervo de la memoria: de estatura mediana, piel lechosa, facciones finas, ojos con la acuidad de los zafiros. Caballero celoso de su pulcritud en los más mínimos detalles y sin embargo austero, humilde (…)

“Vino a México, por primera vez, en 1931, atraído por el recuerdo del poeta Carlos Pellicer, quien fuera por breve tiempo su compañero de la cátedra de Griego del  profesor Francisco María Rengifo, en un instituto de Colombia; luego, en 1940, se establece definitivamente en esta ciudad para concluir una obra  que culmina con la publicación de más de 30 libros de poesía y la fundación de Nivel. De 1940 a 1991 transcurren 50 años de constante servicio a la cultura de México. En sus funerales sólo estuvimos sus amigos más íntimos (…)

«Pero no sólo somos culpables de ingratitud los mexicanos: Gabriel Gar­cía Márquez y Álvaro Mutis jamás se preocuparon por el destino de su cote­rráneo, como tampoco de reivindicar, con su verbo, la poesía de Porfirio Barba Jacob, por muchos menospreciada. ¿Qué pasa en América? ¿Acaso heredamos de la España de todos los tiempos la envidia, el egoísmo, hacia toda creación que no sea la nuestra? Mientras tanto, recordemos a un poeta como Germán, dueño de facultades podero­sas, capaz de comprender el lenguaje de la naturaleza, de conmoverse y solidari­zarse con el dolor y las grandes causas humanas, de escuchar las voces secre­tas del inframundo y al mismo tiempo conversar con las estrellas».

* * *

Luis D. Salem, también columnista de Excelsior, escribe lo si­guiente como consecuencia de su reciente visita a Colombia:

«Dos ciudades –Ibagué y Choachí– se disputan la posesión de sus cenizas. Ibagué, porque el poeta nació allí el 19 de julio de 1902, y Choachí porque a dicho lugar fue llevado en pañales. En esta última ciudad Pardo García pasó su niñez y su adolescencia. Cabe afir­mar que don Germán dejó en sus libros claras muestras de afecto a Choachí (…).

«En la plaza principal de Choachí acaba de levantarse la Casa de la Cultura Germán Pardo García. Un her­moso edificio en cuyo interior hay sala de conferencias y de lectura, biblioteca y un museo donde se colocarán algunos objetos que fueron propiedad del poeta, ejemplares de sus 38 libros, periódicos y revistas que de él se ocuparon y los 304 ejemplares de la revista Nivel. También se proyecta levantar una estatua al tamaño natural del ilustre escri­tor en la plaza central. Como si lo anterior fuera poco, se nos dijo que en el tramo de la carretera que de Bogotá va a Choachí se plantarán árboles diversos, cada uno de ellos dedicado a un amigo del poeta, entre estos, Belisario Betancur, Otto Morales Benítez, Gustavo Páez Escobar y otros (…)

«En Ibagué llama la atención el colegio Germán Pardo García. En frente del edificio, el nombre del poeta en amplios caracteres. Raro sí que las cenizas de don Germán fueran colocadas en Ibagué, en un pabellón donde reposan los restos mortales de religiosos ilustres. Esto es raro ya que el poeta dejó en el prólogo de su libro Apolo Pankrátor testimonio de su anticlericalismo. ¿Por qué sus cenizas fueron a tal lugar? ¿Ironía, ignorancia de quienes allí lo depositaron?».

El Espectador, Bogotá, 14-XII-1992

 

 

 

Rincón del libro (5)

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

Hombre, cultura y civilización

Beatriz Espinosa Ramírez ha puesto en circulación esta obra didáctica de enorme utilidad para el lector común y el erudito, que abarca, en admirable síntesis, el proceso del hombre a lo largo de la historia. Es un profundo ensayo de cultura general que por su amenidad y certeros enfoques permite entender la huella de la cultura desde los inicios del mundo hasta nuestros días.

Grandes imágenes

En Alpher Rojas Carvajal –salido de Armenia como periodista aventajado para ocupar en Bogotá importantes cargos públicos– se operó, con su salto a la metrópolis, una metamorfosis: la de pensar en grande. En forma silenciosa elaboró meticulosos ensayos que recoge en este libro. Con rigor conceptual, belleza expresiva y estilo agradable le entrega al público trazos dinámicos sobre personas y hechos, y con su obra demuestra no sólo la agilidad del cronista sino la vocación del escritor.

Los hijos secretos de Bolívar

Este libro de Antonio Cacua Prada presenta al Libertador de carne y hueso –galante, enamorado y sensual–, que se llevó a la tumba el secreto de su descen­dencia. ¿Tuvo hijos Bolívar? Unos historiadores, como Eduardo Mendoza Varela, Germán Arciniegas y Antonio Cacua Prada, dicen que sí. Algunos le atribuyen hijos proba­bles, y otros se los inventan. Y hay quienes rechazan de plano tales hipótesis, como Alcides J. Ruiz (El Tiempo, 9-VII-92). De todas ma­neras, este libro es apasionante. Está basado en vasta bibliografía (gran parte de él va entrecomilla­do) y en indagaciones del propio autor que entran a ampliar la controversia histórica.

Periodismo en crónicas

Este libro de Jai­me González Parra, pu­blicado por la Universidad Cen­tral, puede mostrarse como ejemplo del bien decir. Y del bien pensar. Ofrece lecciones sobre el periodismo, reglas éticas sobre el oficio de escribir, sesudos en­sayos sobre el idioma y sabrosas crónicas sobre diferentes sucesos de la vida cotidiana. Se admiran en el libro, por otra parte, la diserta brevedad de la escritura, el buen estilo, la excelente pun­tuación y la gracia de los temas.

Jorge Eliécer Gaitán y las conquis­tas sociales en Colombia

Otro libro reciente de la misma Universidad Central es este de Hora­cio Gómez Aristizábal. El autor, ferviente admirador de Gaitán, pinta al hombre de pueblo que emerge entre pobrezas hasta volverse mito popular por su fulgurante carrera y la perennidad de sus tesis sociales. Esa admiración no le impide presentar al personaje con sus flaquezas y pasiones, en medio de un país turbulento y sectario.

Constituciones políticas comparadas de América del Sur

Va por la segunda edición este importante trabajo de Jorge Mario Eastman sobre un tema de can­dente actualidad. Profanos y estudiosos hallarán aquí pautas certeras pa­ra confrontar las letras de varias Constituciones americanas y com­prender la evolución social y polí­tica de nuestros pueblos.

Cuadernos de apo­yo

Me ha llamado la atención la serie de breves ensayos que viene elaborando Jorge Eliécer Ruiz den­tro de la Universidad Central y que recoge en el título citado. Hasta el momento van cinco cuadernos. Son valiosas herramientas docen­tes y académicas, abiertas a los lectores cultos que han de encontrar en ellas interesantes guías de cul­tura general, transmitidas por un gran pensador.

E. E., 26-IX-1992

El color del viento

Tras la publicación masiva de sus obras por las edito­riales Bedout y Plaza & Janés, Fernando Soto Aparicio confió a Grijalbo la edición de su último libro, El color del viento. Se trata de una colección de 33 relatos realizada con gran arte editorial. Libro donde el autor crea maravillosas imágenes poéticas para hacer soñar a los niños de «6 a 90 años”. Estos testimonios fortalecen la fe en la vida a través de la ternura, el amor, el asombro y la esperanza.

Edilux Ediciones

Hernando García Me­jía presta brillante asesoría a la firma Edilux Ediciones de la ciudad de Medellín, que viene realizando una serie novedosa de obras para toda clase de lectores. En la pasada Feria Internacional del Libro fueron presentados los títulos que se citan a continuación, los que recogen trozos destaca­dos sobre los respectivos temas, tomados de las letras universales y de nuestras propias letras:

Poesía amorosa colombiana, Poesía humo­rística colombiana, Parnaso del buen declamador, Prosistas humo­rísticos colombianos, Los mejores consejos de la Biblia, Cuentos de amor, Cuentos de Navidad, Cuentos del diablo, Cuentos de horror, Cuen­tos populares de aquí y de allá, Pensamientos para ayudar a vivir, Autoayudas del triunfador, Las me­jores coplas colombianas, Manual del alma paisa.

Amapola, coca y…

Jorge Mario Eastman compila, dentro de las publicaciones del Parlamento Andino, una serie de estudios críti­cos sobre las materias que envuelve el título de este libro. Estos vicios de la sociedad moderna, nacidos de la pérdida de valores, la ambición mercantilista, la corrupción en todas las esferas y la liviandad de la conducta hogareña, han he­cho estragos en nuestros días. Sobre este fenómeno social hablan, con respetables elementos de jui­cio, los tratadistas que se reúnen en este volumen de palpitante ac­tualidad.

Humo del tiempo

Carlos Ariel Gutiérrez se radicó en Méjico en el año de 1946. Y allí se quedó hasta su muerte, acaecida hace cerca de dos años. En Colom­bia había sido columnista destaca­do de La Patria, El Tiempo, El Colombiano y Sábado. Era de la escuela de Jaime Barrera Parra, Hernando Téllez, José Umaña Bernal y otros articulistas de similar talento. Esto equivale a situarlo como uno de los grandes escritores de la prensa colombiana, que luego se silenció por cerca de 50 años debido a su residencia en el país azteca. Se especializó en las notas ligeras de los periódicos, elabora­das con estilo terso, elegante y conceptual, a lo Luis Tejada.

El departamento de Caldas le rinde merecido homenaje póstumo al pu­blicar una selección de sus breves ensayos con el título Humo del tiempo, como se llamaba su acredi­tada columna periodística.

Cantos de épica bolivariana

Otro colombiano ilustre que se nos fue para el exterior y allí se quedó –como catedrático universi­tario en los Estados Unidos– es el poeta y ensayista Ramiro Lagos, autor de 13 libros. El último de ellos es Cantos de épica bolivariana, publicado por el Centro de Estudios Poéticos Hispánicos, obra dedicada a exaltar en octavas reales –al estilo de La Araucana, de Alonso de Ercilla– la gesta libertadora de Bolí­var. El héroe adquiere aquí, con la majestad del verso épico, la fulgu­ración del rayo y el retumbar de la tormenta, elementos que hicieron posibles la derrota de la esclavitud y la libertad de las naciones oprimidas.

Luis Carlos Galán, un líder políti­co comprometido

Es el título del libro que dedica Hernando Roa Suárez a analizar la vida y el pensamiento de uno de los grandes caudillos colombianos de este siglo. Al situar a Galán ante las grandes crisis sociales del momento, el en­sayista lo muestra como el líder que irradia lecciones perdurables para la depuración de los vicios políticos y la superación de la democracia en este país carcomido por la violencia y la inmoralidad.

Resplandú

Mercedes Medina de Pacheco ha publicado su primer libro, libro exquisito que suscita fascinación. Es un viaje por los cinco países bolivarianos que se realiza bajo el encanto de los paisajes, las leyendas, las historias y las costumbres locales, y que incentiva el amor a la naturaleza, a la patria y la familia.

E. E., 21-VI-1993

El gran libro de las frases populares

Vicente Stamato se dedicó a coleccionar hace diez años, como consulta para su tra­bajo de periodista, las frases curiosas que escuchaba o leía y que representaban formas peculiares de expresión popular. Gracias a su labor conti­nua y metódica de clasificación y análisis, a lo largo del tiempo crecía en tal forma este repertorio, que cuaderno tras cuaderno se desbordaba la serie, en principio modesta, de frases y aforismos ingeniosos que pescaba por todas partes. Cuando supo que poseía un acervo de filosofía de lo cotidiano, decidió publi­car un libro.

Y para darle carácter didáctico a la obra, el paso siguiente fue definir el sentido de las frases, lo que hizo en lenguaje claro y ameno hasta abarcar más de 5.000 expresiones que hoy conforman el volumen que acaba de aparecer con el sello de Grijalbo y que lleva por título El gran libro de las frases populares. Para quienes traba­jamos con la palabra, esta obra es de indudable beneficio como fuente de consulta. El autor ha querido estable­cer diferencia entre frase popular y paremia, aforismo, adagio, prover­bio o máxima. A la primera le atribuye el sentido de lenguaje espontáneo del pueblo, por lo general tosco y villano; y a los otros términos, el de frase pulida que encierra una sentencia erudita. Sea lo que fuere, y creo que la distinción es muy sutil, todas estas expresiones representan impor­tante muestra de la cultura de los pueblos y enriquecen el área del folclor. Por consiguiente, el aporte de Stamato es significativo.

Anábasis

Hay que felicitar al doctor Ignacio Chaves Cuevas, director del Instituto Caro y Cuervo, y a su equipo colabo­rador por la preciosa edición facsimilar de la obra Anábasis, de Saint-John Perse, en versión castellana de Jorge Zalamea aparecida en 1949. El fino poeta francés, Premio Nóbel de 1960, reconoció con las siguientes palabras la maestría de Zalamea en la traducción de su obra:

«Lo que usted me ha consagrado de su arte, en dos bellísimas traduccio­nes, revela de usted mismo un alto sentido poético y un tan raro dominio de la lengua, que muy sinceramente experimento el escrúpulo del tiempo que le he hurtado a su propia obra personal. Y pienso, igualmente, en su elegancia para conmigo, expresada hasta en el esmero puesto en esas muy puras ediciones. Le doy las gracias por tales exigencias que me hablan largamente, una vez más, de sus propias exigencias para consigo mismo».

El profundo poema de Saint-John Perse se rescata hoy, con la magia de Jorge Zalamea, como un rastro de cultura en los 50 años de vida cum­plidos en 1992 por el Instituto Caro y Cuervo.

Gazaperas gramaticales

En la segunda publicación de las Gazaperas gramaticales de Argos, el genial corrector del idioma, los edito­res han enmendado el error de la primera, a que se hizo alusión en esta columna: la elaboración del índice general de palabras y expresiones. El índice temático, que también se reco­ge en la nueva edición, es importante pero no suficiente. Se puede decir, ahora sí, que el libro quedó completo. Y es que una obra de esta magnitud, no sólo por la extensión del libro sino por la vastedad de su contenido, pierde utilidad si carece de una guía dinámica para localizar los temas.

El espíritu de Argos campea en estas páginas amenas y eruditas, con el fino humor que caracterizaba su cátedra diaria en El Espectador, gracias al aporte que le hace al país la Universidad de Antioquia, que cumple tan ponderada labor en la difusión del talento colombiano.

E. E., 13-VIII-1993

Las muertes de Caín

Tercer libro de cuentos de José Chalarca. Sorprende la brevedad con que el autor reúne en las 96 páginas de la obra un mundo veloz y múltiple que se mueve imbuido por el miedo, la angustia, la violencia, las pasiones primarias del ser humano. Se ventilan en estas páginas menudos conflictos de la vida cotidiana, con su carga de tristezas y esperanzas truncas.

El autor no sólo sabe manejar la técnica de la conci­sión, requisito primordial del cuento, sino que presenta finales inesperados donde el lector se estremece y elabora su propia moraleja. Muchos de estos remates se hallan a la altura de los grandes maestros del género, como sucede con La carta, exce­lente relato. El tono erótico aflora en varias de estas narraciones y crea escenas de frustración. Hay otros cuadros de fino humor que pintan la eterna aventura del hombre desolado en búsqueda del amor y la felicidad, dones a veces inaccesibles.

Carta al rey

Jaime Álvarez Gutiérrez, abogado y escritor santandereano, ha cultivado en sus libros la crítica social, que maneja con estilo mordaz. En Carta al rey, que publica con motivo de los 500 años de América, hace un recuento descarnado de los hechos desfavorables que nos dejó la con­quista española. Y dice cosas de este jaez: «Los españoles encomenderos, pese a que la Iglesia había admitido ya que los indígenas sí tenían alma, la negaron de plano, de modo que la evangelización no se pudo llevar a cabo, primero porque a los indígenas se les negó el alma, y segundo, porque cuando se les reconoció ya no existían».

Álvarez es autor polemista que arremete contra el establecimiento, las oligar­quías, el abuso del poder, el desamparo del escritor. Su palabra es dura, escueta, enjuiciadora, y suele construir frases de impac­to. Tiene alguna afinidad con Vargas Vila. Y revela, entre grandes dosis de ironía, verdades irrefutables. Empe­ro, sus planteamientos lo llevan a excesos verbales. Hay que leerlo con cuidado. Sus otros libros son Las putas también van al cielo, La cruz trenca, Diccionario del desahogo, Matrioshka trierótica, Par mestizos.

Filosofía de un empleado bancario

Desde el ámbito financiero escribe Rodrigo Serna Alzate su primer libro. No se trata de un libro de finanzas sino de principios morales, lo que suena novedoso cuando se halla tan decaída la moral en las filas de la banca. El autor, que se inició como modesto trabajador en el territorio de las cifras ajenas, hace reflexiones, en lenguaje sencillo y espontáneo, imbuido de misticismo, sobre la virtud, el es­fuerzo personal, el trabajo laborioso, la honradez, la dignidad de la vida.

El amor crea mundos y

Días de amor amándose

Dos libros de poesía de Jaime Montoya Candamil publicados en su serie bibliográfica El pulso de los tiempos. Este escritor antioqueño es un inquieto promotor de cultura, catedrático uni­versitario, columnista de diarios y revistas y autor de seis libros. Cultiva la poesía amorosa con versos breves y emotivos. La primera de las obras anunciadas está precedida de un excelente estudio de A. R. Orage sobre tres tipos de amor: el instintivo, el emocional y el cons­ciente. Sobre la otra dice el ma­gistrado y escritor Óscar Londoño Pineda que se trata de «páginas de nervioso trazo, delicada expresión, sensaciones intensas».

En una oscuridad, en un olvido

Del escritor caleño Humberto Cruz he recibido este libro que contiene emotivos poemas de evocación, nostalgia, sole­dad y amor. Al final de la obra, tres poemas se mueven con la sonoridad y el verbo estremecido del romancero español. Humberto Cruz, que se ha desempeñado en el poder judicial de Cali, estudió teatro y técnica del guión cinematográfico. Prepara un libro de cuentos y dos novelas. Su destino es claro: escribir.

E. E., Bogotá, 25-X-1993

Biblioteca de Autores Quindianos

viernes, 11 de noviembre de 2011 Comments off

Por: Gustavo Páez Escobar

El mejor acto realizado por César Hoyos Salazar en el final de su alcaldía fue conformar una biblioteca regional.

La tarjeta con que se invitó a la inauguración de esta obra (se trata de una verdadera obra de gobierno, llamada a perdurar) reza así: «Siguiendo el mandato constitucional de proteger el patrimonio cultural e histórico de la nación, el gobierno municipal ha creado la Biblioteca de Autores Quin­dianos.

Doscientos títulos de libros de autores de nuestra tierra han sido recuperados y están a disposición de la ciudadanía para consulta e investigación. Forjamos la identidad cultural de la quindianidad».

Otros funcionarios sólo se preocupan en las postrimerías de su gestión por descubrir el mayor número de placas que exalten sus nombres en cuanto sitio se atraviese, comprendiendo las obras inconclusas que el sucesor volverá a inau­gurar como de su propia administración.

La Biblioteca de Autores Quindianos es ya una realidad y representa más que las obras ostentosas que se bautizan entre aplausos posti­zos como tributo a la va­nidad. El mayor patrimonio que les queda a los pueblos es el de la cultura.

Un pueblo sin cultura vivirá en el atraso y en la oscuridad. Son los escritores y poetas los forjadores por excelencia de la civilización. Hay depar­tamentos modelos en este sentido, como Antioquia y Caldas, que mantienen políti­cas serias para imprimir de manera permanente las obras de sus escritores.

César Hoyos Salazar ha dado un paso ejemplar para desper­tar en adelante mayor interés oficial por las cosas del espíritu. Como segundo paso hay que recuperar los libros inéditos, y los de vieja data que ya no se consiguen, de famosos escri­tores quindianos.

Este es un reto para el gober­nador del departamento y para la alcaldesa de Armenia. ¿Por qué no cambiar en el Quindío la cultura del aguar­diente por la cultura de los libros?

Del gran escritor ruso Máximo Gorki es esta frase: «Les debo a los libros todo lo que es bueno en mí. Ya en mi juventud me di cuenta de que el arte es más generoso que las gentes. Soy un amante de los libros: cada uno de ellos me parece un milagro y el autor un mago».

La Crónica del Quindío, Armenia, 27-VI-1992