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Entradas Etiquetadas ‘Temas literarios’

Una triunfadora en el exterior

jueves, 10 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

No supuso Gloria Chávez Vásquez en 1970, cuando se residenció en los Estados Unidos, que veinte años des­pués obtendría el premio Emma, que en otro terreno es como ganarse el Oscar en dicho país, como reconocimiento al periodismo femenino. Es la primera vez que una hispana consigue ese galardón. El recorrido de nuestra colega por periódicos y revistas de los Estados Unidos arroja un balance elocuente. Este premio también es para Colombia, y desde luego para la mujer colombiana, ya que Gloria representa esa escuela de luchadoras que han sabido defender con coraje y luci­dez las causas de la justicia y la dignidad humana.

Con paso firme ha ascendido las escalas, rigurosas y competidas, del periodismo norteamericano. Sus crónicas son ejemplo de concisión, claridad y firmeza. Se ha especializado en los temas latinoamericanos, entre los que se ocupa con frecuencia del ad­verso discurrir de la vida colombiana. Y como sus ideas suscitan polémicas, incluso en los propios periódicos donde ha trabajado, su camino no ha sido fácil. Pero todos la respetan por la entereza de sus postulados.

En Nueva York se graduó en ciencias del comportamiento y en literatura hispanoamericana y sicología. Su primera incursión en las letras fue con el cuento Sor Orfelina, que en 1971 le hizo ganar puesto de honor en las páginas del Magazín Dominical de El Espectador. Las termitas, su primer volumen de cuentos, refleja su capacidad de narradora profesional, la que luego refrendaría con dos títulos más: Cuentos del Quindío y Akum, la magia de los sueños. Ahora trabaja en Vanessa, mariposa mentalis, otro camino de cuentos.

Este haber literario y periodístico la señala como colombiana sobresaliente en el exterior. Y pone de manifiesto que para triunfar es preciso salir de Colom­bia. Muchos talentos se pierden en nuestra patria por falta de estímulo y campos de acción. Nadie es profeta en su tierra. Gloria Chávez Vásquez, oriunda del Quindío, no logró que su propia región le publicara el libro que iba a obsequiarle a Armenia, su tierra natal, en el centenario de su fundación.

Como lo recordarán los lectores de esta columna, El Conde del Jazmín sucumbió ante la jarana de las rei­nas y la parranda. Después de aquella crónica, varias ofertas ha recibido Gloria para que el personaje típico de los armenios se levante y camine. La autora, como anticipándose a las ironías de su parroquia, había pues­to en labios de uno de sus protagonistas de ficción es­tas palabras que son de verdad: «Te repito por milloné­sima vez, Chichigua: desconfía de los humanos».

Otra faceta admirable de la personalidad de la pe­riodista es su sentimiento por los animales. Está vin­culada a vigorosas campañas, tanto de Estados Unidos como del mundo, que defienden los derechos de estos se­res desamparados y maltratados, en todas las culturas del orbe, por la ferocidad humana. Colombia es uno de los infiernos de los animales.

Aprovecho la ocasión, a propósito, para agradecer las numerosas manifestaciones de solidaridad que reci­bió esta columna como consecuencia de la crónica Cuando los animales lloran, que tuvo repercusión no sólo en Colombia sino en el exterior. Asociaciones defenso­ras de los animales y personas particulares me hicieron llegar un verdadero plebiscito que estimula estos no­bles empeños del periodismo.

Esa es Gloria Chávez Vásquez: digna representan­te de nuestro país en los Estados Unidos. Combatiente de la pluma y del periodismo creadores. Mujer, periodista, escritora, en ella se conjugan virtudes suficien­tes para engrandecer su raza y su tierra.

El Espectador, Bogotá, 30-V-1990.

 

El exilio voluntario de Helena Araújo

jueves, 10 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

Hace varios años adquirí una novela cuyo título me pare­ció sugestivo: Fiesta en Teusaquillo,  de Helena Araújo. Te­nía yo poco conocimiento sobre la autora y, no sé por qué, se me había metido en la cabeza que se trataba de alguna se­ñora burguesa que en los entreactos de su cómoda existencia había escrito este libro ocasional.

Poco a poco el tiempo me fue revelando la identidad de la autora. Supe que era calificada crítica de li­teratura colombiana, residente en Lausana (Suiza), y no en Cartagena o en El Chicó de Bogotá, como llegué a suponerlo por simple ficción. Y descubrí, por excelente reportaje de Ignacio Ramírez y Olga Cristina Turriago en su libro Hombres de palabra, quién es en verdad Helena Araújo. La da­ma vive en Suiza hace varios años y allí disfruta a plenitud del ambiente apropiado –que no halló en Colombia– para su actividad intelectual.

En sus palabras hay nostalgia colombiana. Dolor de pa­tria por lo que aquí no pudo realizar. Ella fue víctima, según sus palabras, «de todo ese andamiaje tieso de Bogotá, que tenemos muchas bogotanas y nos viene de ahí, del conven­to, de la negación del cuerpo, de la frigidez de años. Y des­pués, de ese sentido del deber y del rigorismo impuesto por esa religión que hacía de nosotros masoquistas de vocación».

Marcada por las angustias, obsesiones y pesadillas de sus primeros años, fue preciso, para superar los traumas, buscar otros horizontes. Y se fue a Suiza, bello país del romanti­cismo y la tranquilidad social. Vive pesarosa de su tierra colombiana. En Suiza siente más próxima su patria al dolerle la corrupción, los privilegios de clases, la tragedia social, la falta de oportunidades para los escritores.

Helena no es mala colombiana. Es, ante todo, realista y sincera. Ama a Colombia criticándola con altura. Como eru­dita en letras, se gana la vida en el oficio de profesora y de conferencista por diversos países de Europa. La críti­ca literaria le reporta mayor beneficio que los libros de narrativa. Dice que publicar ficción (y recuerda el caso de García Márquez en sus comienzos) es difícil: mientras los escritores se matan la cabeza, los editores se esconden si no ven el negocio redondo. ¡Y qué bien lo sabemos quienes, como Helena, hemos sufrido los portazos de las editoriales!

Helena incursionó en el periodismo como colaboradora de Eco, Nueva Prensa y Gaceta Tercer Mundo. Es prosista clara y vigorosa (así lo aprecié en su novela), y autora de tres libros: La «M» de las moscas (cuentos), Fiesta en Teusaguillo (novela) y Signos y mensajes (ensayos). Parece que su primera novela, La desadaptada, la encajonó, o la destru­yó, por apatía editorial. Trabaja ahora en otra novela, en busca del lenguaje andrógino. Los grandes amantes de la his­toria –sostiene– han sido andróginos. Es, además, gran fe­minista y defensora decidida de los derechos de la mujer.

Identificada la autora, con esa vehemente personalidad que brota del personaje entrevistado en Hombres de palabra,  leí luego el libro suyo que mantenía en suspenso a la espe­ra de una motivación. Novela ágil, movida por la téc­nica del lenguaje recursivo, que se desarrolla en un solo acto (el que va de las siete de la noche a las cinco de la mañana) en vieja casona del barrio Teusaquillo de Bogo­tá. Y dibuja, en esta fiesta en que actúan el político, el par­lamentario, el gobernador, el abogado, el militar, la gente del común, y hasta el obispo, el mundo de la intriga, de la pasión, del chisme y la veleidad de los cocteles.

Bien logrado cuadro de costumbres, sin dejar de ser novela, donde al calor del trago y al impulso de los ade­manes sociales se repasa el país y se enderezan, en efímera noche de bohemia, todos los problemas imaginables. En­tre la murmuración y el oportunismo, una pareja rompe con su pasado y halla su propia identidad. Aquí ha­bría que situar el alma de la novelista.

*

Me he encontrado, pues, con esta notable escritora colombiana, ni burguesa ni frívola, en su exilio voluntario. Duele que esto sea así. Pero hay que respetar sus razones. Lo cierto en es que en Helena Araújo, inquieta personalidad y mujer madura, que le da honor a Colombia en el exterior, la patria vibra con dolor de ausencia.

El Espectador, Bogotá, 4-IV-1990.

* * *

Misiva:

Agradezco tu muy bondadoso artículo sobre el “exilio voluntario” de la suscrita. Siempre pensando en lo que sucede por allá, considero que si hubiera más gente de tu mentalidad en la República del Sagrado Corazón de Jesús, no se hubiera llegado a la “ley de la jungla”. Helena Araújo, Lausanne (Suisse).

 

Ficciones y realidades

jueves, 10 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

La Asociación de Colombianistas Norteamericanos, fun­dada en 1983 por Raymond L. Williams, viene cumpliendo destaca tarea en su misión de investigar y difundir, so­bre todo por los pueblos de América, conocimientos so­bre Colombia. A Williams lo sucedieron en la presidencia Jonathan Tittler y Raymond D. Souza. Prestigio­sos profesores norteamericanos los tres, son expertos en litera­tura latinoamericana y grandes amigos de nuestro país.

Se han realizado los siguientes congresos de la mayor trascendencia para el debate de nuestra cultura: primero, en Quirama (Antioquia); segundo, en la Universidad George Washington; tercero, en la Universidad Javeriana; cuarto, en la Universidad Cornell; quinto, en la Universidad de Cartagena; y sexto (que acaba de pasar), en la Universi­dad de Kansas.

Aparece ahora, en coedición de Tercer Mundo con la Universidad de Cartagena, la compilación dirigida por Álvaro Pineda Botero y Raymond L. Williams de los principales trabajos que se presentaron en el congreso efectuado en Cartagena (agosto de 1988), en el libro titulado De ficciones y realidades. Este evento contó con la presencia de los expresidentes de la República doctores Ló­pez y Betancur, lo mismo que de notables intelec­tuales tanto de Colombia como del exterior. Como presidente y copresidente honorarios de la reunión, tomados de sorpresa para mayor honor, fueron proclamados los doc­tores Otto Morales Benítez y el canadiense de origen ale­mán Kurt Levy.

Hay que aplaudir estos foros de la cultura que se realizan como terapia intelectual en momentos como los actuales de perturbación pública. Las siguientes palabras del presidente de la Asociación, señor Souza, resultan certeras: «Tenemos más fe en el diálogo que en la violencia, y preferimos el con­flicto de palabras al conflicto de armas».

El doctor López Michelsen, que abrió las sesiones, señaló: «A un gran florecimiento de las artes, desde la novelística hasta la plástica, corresponden manifestacio­nes propias de una sociedad primitiva». Y el doctor Betancur, que clausuró el encuentro, hizo el siguiente co­mentario sobre la confusión que vive ahora el pueblo colombiano: «Habría que averiguar el origen de la proclividad de tanto colombiano hacia formas de conducta fácil, esa tendencia a acortar el camino, a ‘echar por la trocha’, a no pagar el precio justo, a optar por la solución más expedita así sea ilícita».

Valiosos juicios, los tres que anteceden, sobre nues­tra problemática social, como telón de fondo de esta reu­nión de escritores –y los dos expresidentes de Colombia lo son en alto grado–, para hacer pensar sobre la Colombia intelectual y la Colombia convulsio­nada.

El encuentro, de relevante categoría tanto por la calidad de los asistentes como por los temas que se debatieron, deja selecto material escrito, recogi­do en el libro a que atrás se hizo alusión, sobre la li­teratura y la historia colombianas. Libro de gran utili­dad cuando se quiera ampliar el conocimiento sobre la obra de los escritores analizados, a saber: Álvaro Cepe­da Samudio, Luis Carlos López, Gabriel García Márquez, Jorge Artel, Héctor Rojas Herazo, Marvel Moreno, Roberto Burgos Cantor, Rafael Humberto Moreno-Durán y Orlando Fals Borda.

La literatura costeña, que a partir de La casa grande y de Cien anos de soledad creó un nuevo hecho en las le­tras nacionales, fue objeto de especiales escrutinios. La figura de Álvaro Cepeda Samudio ocupó amplio espacio en las exposiciones. Dos de ellas, la de Otto Morales Benítez y la de Germán Vargas Cantillo, son admirables. Ambos  conocieron y trataron al personaje, y lo enfocan tanto desde el punto de vista humano como literario. Aportan hondos conceptos sobre este hombre-ráfaga que escribió, en tan pocas palabras, una de las obras más sustantivas de la literatura nacional.

*

Es oportuno agradecer el interés norteamericano –el de sus universidades y el de sus catedráticos y críticos literarios– por la cultura colombiana, o sea, por este pue­blo que, hoy en la adversidad, le dice al continente y al mundo que es grande a través de sus tradiciones y de sus hombres de letras.

El Espectador, Bogotá, 5-XII-1989.

* * *

Misiva:

Merece mis gracias la columna que le ha dedicado a Ficciones y realidades. La verdad es que nuestro trabajo no llegaría a conocerse por prácticamente nadie si no fuera por el trabajo divulgador de los periodistas. Lo felicito por las innumerables contribuciones que ha hecho y sigue haciendo a la vida cultural colombiana. Jonathan Tittler, profesor de Literatura Hispánica, Ithaca, New York.

Rincón del libro (2)

jueves, 10 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

Lecturas para acompañar el amor

Fernando Soto Aparicio escribe para los enamorados en tono poético y fibra sentimental y les enseña a pul­sar las emociones, a saborear los sentimientos. Les di­ce que por más contradictoria que sea la mujer, es la mejor sinfonía del universo. Y a ella le pide fertilidad para albergar la palabra ardiente y armonía para reco­rrer con el compañero las sendas del amor. (Tercer Mun­do Editores).

Marina, una sicotragedia

Libro editado en México y que me llega de Es­tados Unidos, cuyo autor es el colombiano Vincent Jimé­nez, doctor en filosofía y letras de la Universidad de Missouri y profesor de literatura en varias universida­des estadounidenses. Es el mismo autor de El sacerdote casado (Editorial Cosmos, Medellín, 1987), serio y polémico trabajo que ataca al celibato eclesiástico. En esta ficción matizada de escenas románticas y frustraciones amorosas vuelve a plantear su tesis contra el ce­libato.

Dinastía poética

Tres generaciones de la familia Piedrahíta se dan cita en este opúsculo. La poesía se convierte en gene multiplicador. La dinastía Piedrahíta es trashumante de versos y de geografías. El lejano abuelo nació en Ibagué, y su descendencia se extendió por el Tolima, el Valle del Cauca y el Quindío. Estos son los miembros del clan: el abuelo, Daniel Piedrahíta Arango; los hijos, William, Harold, Óscar y Daniel Piedrahíta González; el nieto, Ru­bén Piedrahíta Llano. Son versos de búsqueda, de lucha, de amor, de errancia. Cada cual canta dentro de su vi­vencia y con el convencimiento de su propia palabra.

Diccionario Jurídico Penal

Horacio Gómez Aristizábal aporta para los estudio­sos de la abogacía y los profanos esta obra de fácil con­sulta, que permite el conocimiento de los términos del derecho. El autor es perito en la concreción del pensamiento y amigo de las ideas fulgu­rantes y enriquecedoras. (Plaza y Janés).

La estrecha relación entre literatura, filosofía e historia

Al ingresar Fernando Soto Aparicio como miembro co­rrespondiente de la Academia Boyacense de Historia, en abril de 1988, sustentó la tesis que va envuelta en el título de la publicación que ahora edita, en Tunja, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Anali­za Soto Aparicio, haciendo un recorrido sobre sus nove­las, el significado del novelista como escritor de his­toria. Siendo el hombre el eje de toda la obra del es­critor boyacense, su temática gira alrededor de la his­toria del hombre. El hombre es la historia misma.

 Los cuerpos enlazados

Hernando García Mejía, poeta y cuentista caldense radicado hace mucho tiempo en Medellín, publica ahora la segunda edición del hermoso poemario sensual que había salido en 1971. Este breviario de amor, escrito con estremecido romanticismo, deja ebrios los sentidos de pasión estética. Hernando sabe pulsar el erotismo y desnuda las emociones para purificar el amor. (Ediciones La Flor y la Centella, Medellín).

Emociones del alma

Jesús Arango Cano, estudioso de mitos y de leyendas aborígenes –con amplia bibliografía sobre las cultu­ras precolombinas–, incursiona ahora en la prosa lírica y en la poesía amorosa. Desgrana sus emociones estéticas en este libro de breves coloquios con sus recuerdos vivenciales, y se remonta al cosmos y a los espacios ultraterrestres en busca de ideas extrasensoriales para elevar el espíritu. Este sueño poético lo reconcilia con su alma inquieta y romántica.

El Espectador, Bogotá, 14-VIII-1989.

Colección «Los Mejores»

Publicada por Edilux Ediciones de Medellín y bajo la dirección de Hernando García Mejía, conocido poeta y cuentista, ha salido al mercado la colección litera­ria denominada Los Mejores, compuesta de 15 volúme­nes con los siguientes títulos: Fábulas de América, Fábulas del mundo, Cuentos infantiles colombianos, Cuentos infantiles de América, Cuentos infantiles del mundo, Leyendas de América, Leyendas del mundo, Rela­tos costumbristas colombianos, Poetas clásicos colom­bianos, Poetas clásicos hispanoamericanos, Cuentos co­lombianos, Cuentos latinoamericanos, Humoristas del mundo, Cuentistas del mundo y Desiderata y otros tex­tos inolvidables. «Una colección –explica el editor García Mejía– concebida para abrir el apetito del lector hacia los grandes escritores clásicos y modernos de Colombia, de América y del mundo». Se trata, por otra parte, de una hermosa serie bibliográfica que cuenta con el gusto literario y editorial de quien conoce el amplio campo de las letras y es experto en el escrutinio de textos selectos.

Publicaciones del Centro Colombo-Americano

Vale la pena destacar el apoyo que esta entidad presta a los escritores nacionales. La última publicación corresponde a ocho títulos, en esmerada presentación, que favorece a jóvenes escritores de la Uni­versidad Nacional sobre temas diversos. Son sus autores: Sandra Lucía Díaz, Guillermo Garciacosta, Gilberto Loaiza, Juan Carlos Muñoz, Álvaro Rivera, Otto Gerardo Salazar, Luis Álvaro Tovar y Catalina Zapata. El coordinador del programa es el humanista Harold Alvarado Tenorio.

Las vigilias del sueño

La poetisa Beatriz Zuluaga publica, con el patroci­nio del Instituto Caidense de Cultura, su cuarto libro. Es la suya una labor poética reflexiva, depurada y sin afanes que le ha permitido conquistar puerto firme en las letras nacionales. En sus Vigilias del sueño pulsa con sutileza la fibra erótica y deslumbra con su brevedad estremecida. Sus poemas saben a soledad, a desam­paro, a clamores románticos. Algunos de sus temas son de contenido social y, entre ellos, hay uno extraor­dinario: Si preguntan por mí.

La diplomacia de la modernización: relaciones colombo-norteamericanas 1920-1940

La Biblioteca Banco Popular, que cuenta con la acer­tada asesoría editorial de Luis C. Adames Santos, ha aco­gido este texto del canadiense Stephen J. Randall, que tuvo clara visión sobre nuestro país como profesor del Centro Colombo-Americano y de la Universidad Nacio­nal. Analiza ahora, con sentido crítico, el desarrollo de la política exterior de los Estados Unidos en Colom­bia durante el período comprendido entre las dos guerras mundiales. «Esta política –se comenta en la contrapor­tada– estaba diseñada más para garantizar la supremacía de los intereses norteamericanos que para ofrecer las condiciones de igualdad implícitas en los términos «buen vecino» y «puerta abierta».

El sentimiento creador

El escritor quindiano Herbert Jiménez Gallo, que en Medellín dirige desde 1953 el periódico Meñique, el más pequeño de Colombia, recoge en este libro varios ensayos sobre diversos aspectos culturales. En ellos se recrea en inquietudes intelectuales que han impresionado su andar por el periodismo y los libros. También es au­tor de las siguientes obras: Figuras de la Montaña, 10 antioquenos en el arte y 14 artistas de Antioquia.

E. E., 13-XI-1989.

Entre dos mundos

Esta novela de Juan Zapata Olivella describe las ex­periencias de un médico de provincia que consigue la fa­ma en Estados Unidos enfrentado a difíciles circunstan­cias, y que no puede prescindir de los ligamentos de la tierra propia. Es un juego del amor, la ciencia y los sueños, donde entre luchas y esperanzas el cerebro del científico conquista el equilibrio del hombre victorio­so. (Plaza y Janés Editores).

El general y la mujer desnuda

El escritor e historiador Guillermo Vargas Villamizar, que dirige en Cúcuta la Corporación Educativa del Oriente, elabora en este libro una interesante ficción novelada sobre la personalidad del general Hermógenes Maza, a quien pinta como el personaje auténtico que fue –con sus debilidades y defectos, heroísmos y gran­dezas– en los días de las guerras libertadoras. Vargas Villamizar también es autor de los siguientes libros: Valores humanos en el Norte de Santander, El hombre de la frontera, La educación y el cambio, Biófilo Panclasta. (Publicación de la Corporación Educativa del Oriente

Salvador Camacho Roldán

La Intendencia de Casanare ha querido honrar, con este libro de Antonio Cacua Prada, la memoria del ilustre hijo de Nunchia que tuvo destacada figuración como periodista, político, parlamentario, ministro, crítico literario, sociólogo. Camacho Roldán pertenece a la ómina de esclarecidos hombres de bien, de estudio y su­peración que deben servir de guías a las nuevas genera­ciones.

Boletín de Historia y Antigüedades

La Academia Colombiana de Historia posee con este boletín, que en realidad es valioso libro de estudio, admirable tribuna de historia. En el último número, el 767, hay espacios para Germán Arciniegas, para la vida y la obra del general Santander y para el sacerdote humanista Carlos E. Mesa, recientemente falle­cido, entre otro material selecto.

Thesaurus

Boletín de lujo del Instituto Caro y Cuervo, que cumple silenciosa y profunda labor cultural con su cátedra sobre el idioma y el registro de los principales sucesos del mundo intelectual. Riguroso y docto, cada número es un eslabón que recrea el espíritu e invita a la compenetración de los más variados temas.

Aventuras ilustradas del café

Bajo el rótulo genérico de Aventuras ilustradas de, la Editorial Colina, de Medellín, ha iniciado una didáctica serie bibliográfica que girará con temas es­pecíficos, en cada caso, de los principales productos de la riqueza colombiana, como las esmeraldas, el cacao, el petróleo, el carbón, etcétera. Este número sobre el café trae textos de José Chalarca, perito sobre la ma­teria, e ilustraciones de Luis Fernando Castro, y relata con amenidad, para chicos y grandes, el proceso de la pe­pa milagrosa.

Estampas

El escritor boyacense Vicente Landínez Castro, ahora residente en Barichara, es autor de este volumen de prosa selecta, aparecido como homenaje a la ciudad de Tunja en sus 450 años de vida. Prosa limpia, refinada y castiza. Vicente, ahora confinado en su cartuja voluntaria de Ba­richara, dedica el tiempo de la edad dorada a meditar, leer y escribir, y cumple así la parábola del silencio creador.

Poetas de España y América

Con motivo de los quinientos años del Descubrimiento de América, la Fundación para la Investigación y la Cul­tura –FICA– entrega cuatro cuadernillos con prólogos y selecciones de Harold Alvarado Tenorio, Herbert Chamat y Gerardo Rivas Moreno, dedicados a los siguientes poetas: Nezahualcóyotl, al-Mu’Tamid de Sevilla, Rubén Darío y Jorge Manrique. Valiosa contribución al patrimonio americano.

Escritores de las Américas

El Centro Colombo Americano aportará, en conferencias iniciadas en febrero y que concluirán en noviembre de este año, un ciclo intelectual sobre importantes escritores del continente, que se complementarán con folletos ilustrados. He recibido el dedicado a Baldomero Sanín Cano por Rubén Sierra Mejía. Loable propósito éste de rendirle homenaje a América a través de calificados ensayos sobre nuestro proceso lite­rario.

E. E., 19-IV-1990.

Escritores de Sogamoso

jueves, 10 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

La Casa de la Cultura de Sogamoso ha tenido el acierto de confiar al historiador Gabriel Camargo Pé­rez la escritura del primer libro con que se inicia la tarea de divulgación de los valores históricos, ar­tísticos y literarios de la ciudad. Nadie tan indica­do como Camargo Pérez, figura repre­sentativa de la cultura boyacense y que más ha profun­dizado en las raíces históricas de su comarca y en las dimensiones del hombre americano, para rescatar del ol­vido la trayectoria culta de Sogamoso.

Con el título de Escritores de Suamox, Ciudad del Sol, el académico boyacense hace un inventario, el más completo que se haya realizado, de los aportes cul­turales con que sus paisanos han contribuido al progre­so de Colombia. Lástima que esta ciudad, que tan­to sobresalió por sus hombres ilustres, haya desdibuja­do su pasado culto. Otros afanes diferentes a los del espíritu, sobre todo los de la estéril politiquería pa­rroquial, invadieron los nuevos tiempos.

103 sogamoseños quedan registrados en el libro que comento. Sogamoso, por lo tanto, puede sentirse orgullosa de la fiebre cultural que allí se vivió, y ojalá es­timulada para volver sobre ese hito que se borró en las épocas actuales. Hay que aplaudir en el doctor Alberto Coy Montaña, director de la Casa de la Cultura, y en el licenciado Jaime Vargas Izquierdo, rector del Colegio Nacional de Sugamuxi –el alma máter de la ciudad –, su interés por recuperar la dimensión espiritual que se dejó perder.

Es preciso mirar al pasado para salvar el futuro. La mejor manera de hacerlo es estudiando la historia. Gabriel Camargo Pérez inicia su estudio con la mención de los primeros periódicos que funcionaron en la ciu­dad, El Rejenerador (sic) y El Estudio (nacidos en 1873 y 1879), y con la aparición de los dos primeros libros, Recuerdos de un alcanfor (1682) y Manual de metrología comparada (1883).

Luego se dedica al repaso de figuras sobresalientes en el mundo de las letras, como Temístócles Avella Men­doza –autor, entre otras obras, de Los tres Pedros en la red de Inés de Hinojosa–, Joaquín González Camargo, Horacio Isaza del Castillo, Edmundo Rico Tejada, Hum­berto Plazas Olarte, Guillermo Plazas Olarte, Alfonso Patino Rosselli –magistrado sacrificado en la hecatom­be del Palacio de Justicia–, Rafael Gutiérrez Girardot –uno de los filósofos más destacados del país–, Li­lia Montaña de Silva, Jesús Bernal Pinzón, Eduardo Franco Isaza.

En fin, la lista es larga. En ella no se encuentra, y hay que lamentarlo, el arqueólogo Eliécer Silva Celis, nacido en el vecino municipio de Flo­resta. Pero debe incluirse como promotor valioso del desarrollo cultural de la ciudad desde su posición de director del Museo Arqueológico e investigador de las culturas precolombinas.

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Bien ganado se tiene Camargo Pérez el título de hijo dilecto de Sogamoso. Su obra historiográfica es fecunda, y así lo han reconocido academias e instituciones culturales, entre ellas la Academia Co­lombiana de Historia. Es autor, entre su ponderada bibliografía, del libro Sergio Camargo: el Bayardo colombiano, laureado en el primer concurso nacional de Historia. Ahora, con el repaso de los nom­bres que forjaron la historia cultural de Sogamoso –entre ellos, él mismo–, más se queda en su tierra.

El Espectador, Bogotá, 11-VII-1989.