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El escritor, un marginado

martes, 1 de noviembre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

De la investigación sobre el oficio de escribir realizada por la periodista María Elvira Bonilla, se  desprende que el creador literario está marginado en Colombia. La mayoría de los escritores encuestados ig­noraban la existencia de los derechos de autor y en todos los casos se vio que, cuando la editorial los reconoce, no es en la cuantía que contempla la ley.

Como con el oficio de escribir no se puede vivir honradamente, esta actividad es más un pasatiempo que una profesión. Los escritores, para subsistir, deben ocuparse en funciones complementarias que les proporcionen los medios de sustento. El escritor de días de fiesta difícilmente logrará consolidar su  obra y por eso en Colombia, con contadas excepciones —que son las de quienes en verdad pueden vivir de la escritura—, son pocos los que se realizan.

Como lo recomienda Fer­rando Soto Aparicio —una de tales excepciones—, el escritor debe escribir todos los días, y todos los días corregirse y pulirse, como la única manera para estructurar su carrera. La literatura exige permanencia y aislamiento, condiciones que no se obtienen en nuestro país. Para que el escritor triunfe, como está probado, debe salir de Colombia. Aquí sólo se vive de ficciones.

El editor quiere ir a la fija, o sea, con ganancias aseguradas. Le huye al riesgo. Sólo se apunta a los autores consa­grados. Como lo revela María Elvira, buen número de los escritores que hallaron editor reciben el pago de sus derechos de autor con una cuota de ejemplares o con porcentajes mínimos sobre las ventas (entre el 5% y el 10%).

La ley 23 de 1982, que es la que protege la creación intelectual —o pretende protegerla—, dispone que la remuneración del autor no será inferior al 20% sobre la venta de ejemplares, cuando así se pacte; porque también es indicado convenir por tal concepto, pero en forma justa, una suma fija y antici­pada sobre la obra contratada. Esta disposición es, en la prác­tica, letra muerta.

Los escritores no saben que en esta materia tenemos una de las legislaciones más avanzadas del mundo. ¿Para qué saberlo, si de todas maneras el que manda es el editor? Y éste, como co­merciante que es, busca la uti­lidad clara. No le interesa que la obra sea buena sino que se venda. No aplica criterios de selección sino de conveniencia.

En las campañas políticas publica libros de oportunidad que más tarde tiene que abandonar en las bodegas por falta de compradores. Por eso, ocurren tantas estafas en el mercado del libro. El llamado best seller, respaldado por un autor de prestigio, claro está, es el que más se presta para el engaño. Pero se vende.

Hay textos que salen publicados con tal ligereza que producen escozor. Con errores de ortografía, páginas mal cosidas, sin el refinamiento que merece la obra de arte, parece que la prisa fuera el único requisito para salir del paso. Los trabajos no se someten a revisión del autor, por regla general. No se mantienen los canales apropiados de distribución.

*

El pobre escritor es un desamparado social. Aunque su obra sea valiosa, no le creen. Tiene que esperar que obtenga fama. Así va de editorial en editorial ofreciendo un  artículo sin compradores. El talento y el ingenio son productos de desecho. Condenado el escritor a morir de hambre, la literatura en Colombia no tiene razón de ser. Parece que sólo existiera en las cumbres de la fama, cumbres tan peligrosas como deleznables.

El Espectador, Bogotá, 6-IV-1988.

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Comentario:

Felicítolo por su excelente artículo en defensa del escritor colombiano, ese desamparado social. Jorge Marel, Sincelejo.

Libros boyacenses

lunes, 31 de octubre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

La Academia Boyacense de Historia, a la que me honro en pertenecer, cumple ponderable labor en la divulgación de los escritores regionales. A mis manos ha llegado la última remesa de libros publicados por la entidad:

*La madre del Castillo, por Max Gómez Vergara. La ilustre visionaria de Tunja, cuya vida recoleta trans­currió en compenetración espiritual, está catalogada como la más notable mística de la literatura colombiana. Y es la pluma de Max Gómez Vergara la que nos permite, en afortunada síntesis, comprender la obra de la singular religiosa.

*Vida y hazaña del caudillo Juan José Neira, por Julio Barón Ortega. Una visión sobre la carrera militar de este patriota boyacense que luchó al lado de Bolívar por la independencia de Colombia.

*Semblanzas y ensayos, por Eduardo Mendoza Varela. Este escritor boyacense, recientemente fallecido, abogado, académico, diplomático, periodista y poeta, deja obra perdurable. Aquí está su departamento reviviendo varias de sus prosas magistrales.

*Escritos selectos, por Antonio María Amézquita, sacerdote, prosista y poeta, muerto en 1883. Pocas personas recuerdan hoy sus escritos. La Academia Boyacense rescata del olvido varias de sus páginas memo­rables.

*Congresos de Panamá y Tacubaya, por Pedro A. Zubieta Alarcón, abogado, diplomático, historiador, académico y periodista, muerto en 1934. Con Calíbán dirigió en Tunja el periódico La Linterna y sobresalió como  investi­gador de la vida diplomática de Co­lombia. Entre sus varias obras sobresale ésta que pone de nuevo en circulación la Academia Boyacense, publicada por primera vez en 1921.

*Lunela, cuento infantil de Fer­nando Soto Aparicio, autor de vasta producción que lo coloca como uno de nuestros eximios escri­tores. Sobre Lunela se dice que «es un relato fantástico. En él caben igualmente la filosofía y la poesía, en una especie de paralelismo que transforma la historia en algo comunicante y tangible, que se lee y se vive interiormente».

*Rosa de agua y La ciudad sumer­gida, dos de los libros sobresalientes de la poesía de Jorge Rojas, el primer impulsor del piedracielismo y uno de sus maestros. Bardo que trasciende los límites patrios por su expresión lírica, pura, fluida, rebosante de metáforas, y por ser cantor pe­renne y denso del recuerdo, la nos­talgia, el amor, la ansiedad, la sole­dad, la mujer. Dejó honda huella como fundador de Colcultura, en cuya administración tuvo difusión el libro económico y fun­damental, como tal vez nunca volverá a suceder.

*Bolívar joven. Al cumplir la ciudad de Chiquinquirá 400 años de fundada se inauguró en su plaza principal la estatua bautizada con el nombre de Bolívar joven, del artista chiquinquireño César Augusto García Páez. En el libro en comentario se rinde homenaje a la libertad mediante la recopilación de escritos selectos de varios autores.

A esta cosecha de libros, de re­ciente edición, se suman los si­guientes que fueron publicados en años anteriores: La provincia de Tunja en el Nuevo Reino de Granada, por Germán Colmenares; José Eusebio Otálora, por Rosa María Otálora de Corsi; Juan José Reyes Patria, por Ramón C. Correa; Don Juan de Castellanos, por Enrique Medina Flórez; Basilio Vicente de Oviedo, por Luis Augusto Cuervo.

*

Boyacá es territorio de fecundas realizaciones intelectuales. La plé­yade de sus escritores y poetas, tanto del pasado como del presente, le da realce a esta tierra culta. En Boyacá hay afán artístico como puede notarse por esta muestra.  Sinceras felicitaciones merecen el presidente de la Academia, Javier Ocampo López –caldense naturalizado en Boyacá– y los miembros del comité de publicaciones: Vicente Landínez Castro, Jorge Palacios Preciado, Enrique Medina Flórez, Myriam Báez Osorio y Norberto Ramos Ballesteros.

El Espectador, Bogotá, 8-XII-1986.

 

Libros de la Universidad Nacional

domingo, 30 de octubre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

No había tenido yo conocimiento de otra gama bibliográfica tan di­versa y especializada como la que ahora, bajo la rectoría del doctor Marco Palacios, le entrega al país la Universidad Nacional. Es una serie de 24 títulos, todos reveladores de gran inquietud intelectual.

Cumple así nuestra Alma Máter con lo que debe ser su vocación de semi­llero de ideas, aplastando los des­bordes estudiantiles de la piedra y la asonada. Este hecho merece aplauso. Sobre los doce últimos te­mas de la colección, que mucho agradezco al rector benemérito, ofrezco estos breves enfoques:

*Arte y arquitectura en Santander, por Alberto Corradine, arquitecto e historiador. Minuciosa  investigación por los pueblos de Santan­der, que ahora se recoge, con el apoyo fotográfico, para resaltar el patrimonio artístico y arquitectónico de las viejas construcciones.

*Hechos y crítica política, por Mario Latorre, importante politólogo. Nueva contribución para el aná­lisis de la evolución social de los úl­timos tiempos y la comprensión de los conflictos que nos afectan.

*Cafeteros y cafetales del Líbano, por María C. Errazuriz, geógrafa de la Universidad de Toulouse e inves­tigadora de la cuestión cafetera co­lombiana. Estudio crítico sobre la incidencia del grano en el desarrollo del país, y no sólo desde el punto de vista agrícola, sino como generador de convulsiones sociales y motor de progreso. Se cuestionan, de paso, muchas políticas oficiales.

*Colonización, coca y guerrilla, trabajo conjunto de los profesores Fernando Cubides, Jaime Eduardo Jaramillo y Leonidas Mora sobre el fenómeno de la violencia colombiana que se alimenta con el cultivo de la coca. Los autores  incursionan por la selva del Caquetá y presentan tesis para la rehabilitación de las zonas afectadas por los conflictos que le dan título al ensayo.

*Oligarcas, campesinos y política en Colombia, por Keith Christie, gra­duado en cuestiones latinoamerica­nas y con vasta percepción sobre nuestros conflictos agrícolas. El propósito de este ensayo, que toma como modelo la región del Viejo Caldas, es «mostrar la evolución de las fuerzas sociales durante el borrascoso período de la violencia».

*La medicina en la cultura muisca, por Roberto de Zubiría, autori­dad en el campo médico. Su libro es contribución valiosa al es­tudio de la paleomedicina americana y se detiene en la cultura muisca con revelaciones sobre su avance en in­tervenciones médicas y quirúrgicas.

*La vida es, por Nicolás Suescún, poeta y cuentista. Avanza, con este nuevo poemario, en su ruta de ob­servador de mundos y sobre la vida dice que «es azar palpable en hueso y carne escasa, curtida y lacerada».

*Sobre lo clásico en la arquitectura, por Juan Carlos Pérgolis. Una ver­sión sobre la transmisión, a través de los tiempos, del concepto de arqui­tectura como paradigma de la cultura humana.

*Escritos y escritores británicos, por Howard Rochester. Una serie de artículos y ensayos sobre algunos de los escritores más brillantes que ha dado al mundo la Gran Bretaña.

*Mis asuntos, por Mario Rivero, conocido poeta nadaísta y fundador de la revista Golpe de dados. De co­sas triviales logra armar temas ori­ginales y útiles para curar el tedio.

*El cometa Halley, por Jorge Arias de Greiff. Una cartilla so­bre este personaje del espacio que ha retornado con precisión asombrosa, posiblemente el más llamativo de los cometas.

*El desarrollo filosófico del joven Marx, por Georg Lukacs (traducción de Gerda Westendorf de Núñez y Ramón Pérez Mantilla). Este ensayo apareció por primera vez en 1945 y representa un aporte de extraordi­nario valor para el estudio de la evolución intelectual de Marx.

El Espectador, Bogotá, 30-VI-1986.

Rincón del libro (1)

domingo, 30 de octubre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

El espantapájaros solidario

Con este cuento infantil del médico y escritor Miguel Ángel Pérez Ordóñez se funda en Bucaramanga el Fondo Editorial Tertulia Tres Esquinas. Pérez Ordóñez dirige con Luis Ál­varo Mejía Argüello el suplemento literario de Vanguardia Liberal, y con varios intelectuales promueve un especial clima de cultura regional. Dice el personaje del cuento: «Amigo, entiendo que la libertad es para los hombres de corazón grande como lo es para nosotros, los pájaros, que cantamos alegres entre los ár­boles».

El Espectador, Bogotá, 2-VI-1986.

Jesucristo Chacal

Hernando García Mejía, poeta, cuentista y periodista, sale con su noveno libro. Con esta fábula contribuye a que el sentido de la paz se imponga sobre los chacales que están arrasando a Colombia. Y dice: «Todas las cosas bellas hay que ganarlas con sangre y sufrimiento. La espina de la rosa que nos punza no hace menos bello su milagro de aroma y poesía, ni menos excitante el deseo de cogerla y dis­frutarla» (Ediciones La flor y la centella, Medellín).

E. E., 6-VI-1986.

Huellas en la Historia

Con este título ha publicado su primer libro Alirio Gallego Valencia, destacada figura de la inteligencia quindiana. Libro que se había hecho esperar, ya que su autor, escritor y periodista de vieja figuración en las letras de su departamento, ha sidodenodado promotor de la cultura, la historia, la docencia y las bellas artes del Quindío.

Huellas en la Historia es un repaso sucinto, a la par que ameno y diserto, de los hechos históricos y culturales de la hermosa comarca quindiana, con algunas incursiones por los pueblos vecinos. Alirio, como pre­sidente que es de la Asociación de Escritores del Quindío y miembro de la Academia de Historia, se halla no sólo comprometido con el desarrollo espiritual de la región sino que ha sido testigo de sus hechos más so­bresalientes, en lo social y en lo ar­tístico. Su obra es un valioso aporte a la bibliografía de su tierra, y como tal se recibe con beneplácito.

E. E., 17-XI-1986.

Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada 

Por Lucas Fernández de Piedrahíta. La firma Carvajal, tan vinculada a la vida del país, regala este hermoso libro a la ciudad de Cali en los 450 años de fundación de la pujante metrópoli. Obra escrita en Madrid en 1685 y publicada, con la autorización le Carlos II, en 1688, el año de la muerte del autor, que era oriundo de la ciudad de Santa Fe. El libro pertenece a la Biblioteca Nacional de Colombia, de donde Carvajal hizo su reproducción facsimilar y elaboró, con este primer tomo de la obra, su llamado libro institucional de 1986. Admirable esta realización artística que rescata uno le los textos más valiosos de nuestra historia y refrenda la calidad y el patriotismo de la empresa caleña.

Estudios críticos

Por Otto Mo­rales Benítez. Valiosos ensayos que se editan por segunda vez con nuevos capítulos. Hijos de quien con mente reflexiva se inicia en el análisis de la literatura y de los hechos sociales, la mayoría de estos temas, que vieron la luz en 1948, conservan hoy plena vigencia y representan guías signi­ficativas para el literato y el soció­logo. (Plaza y Janés).

Suenan timbres

Por Luis Vidales. Es su obra cumbre, publicada por primera vez en 1926, que lo acredita como poeta de avanzada social. Obra polémica, ardiente, sonora, encierra un mundo de protesta y rebeldía, a la vez que de ternura y lirismo. (Plaza y Janés).

 Hacia el abismo

Por César Pérez Pinzón. Joven autor que busca, en esta novela inicial, ahondar en las cavernas del hombre como ser de pasiones, de odios y ansiedades, y que lucha por derrotar sus miserias mediante la exploración de sus propios abismos. (Plaza y Janés).

Irene

Por Jorge Eliécer Pardo. Con apenas 36 años de vida, ya tiene obra representativa. Con esta novela de amor, que se escribe en medio del desamor de una sociedad violenta, clama por la armonía del planeta que se nos está desarmando entre rudezas y atrocidades. (Plaza y Janés).

Contrapuntos del poder y de la fama

Por Luis Guillermo Giraldo Hurtado, senador caldense. Quienes sólo conocíamos al autor como polí­tico, productor de votos y de polé­micas regionales, su libro causa asombro. En densas in­cursiones por la vida y la obra de destacados protagonistas mundiales, el ensayista, que se revela como estudioso de la ciencia política, es experto en hallar facetas con­trovertidas en quienes, en las cum­bres del mando y de la ponderación, han escrito para la historia grandes capítulos sobre el arte de gobernar.

Los orines de don Federico

Por Euclides Jaramillo Arango. Es el libro número 14 del famoso escritor quindiano, que se une a su cátedra sobre el folclor regional y rescata, en su pluma amena y erudita, páginas magistrales de humor y filosofía popular.

Mi mundo interior

Por Jesús Arango Cano. Otro autor quindiano, que registra abundante biblio­grafía alrededor de las culturas aborígenes. Ahora, ya en el sosiego de sus dioses, escribe para sus nietos este mensaje poético —su primera incursión en este género—, salido de sus meditaciones otoñales.

Juanita Campanas

Cuentos de Rafael Mojica García, de Ediciones Tercer Mundo. El autor, oriundo de Soatá, mi pueblo, es el rector de la Universidad del Meta. En este su primer libro se aprecia habilidad para crear ficciones de tipo social, escritas con lenguaje ameno e intención moralizante.

E. E., 19-I-1987.

Carlos Calderón Reyes

Mi colega de la Academia Boyacense de Historia y paisana de Soatá, licenciada Myriam Báez Osorio, acaba de publicar con el patrocinio de la Beneficencia de Boyacá y la Casa de la Cultura de Soatá, un ensayo biográfico sobre Carlos Calderón Reyes. El transcurso del tiempo suele oscurecer la memoria de las nuevas generaciones y por eso re­sulta bienvenido este enfoque que vuelve sobre una importante figura de mitad del siglo pasado, que se destacó como abogado y político y dejó además varias obras sobre his­toria y otros temas, hoy olvidadas. Calderón Reyes era oriundo de Soatá; doble motivo de satisfacción para Myriam y este columnista.

E. E., 1-VI-1987.

Palabras cruzadas

De Jorge Marel (Multigráficas, Sincelejo). Manifiesta Ramiro de la Espriella que el mar, para Jorge Marel, no es una presencia sino un rito interior. En efecto, este poeta lleva en el alma el oleaje marino como canto perenne que lo incita y lo abisma. Vibra al unísono con el clamor de los océanos y hace de la poesía –poesía hermosa y limpia como las olas– su oración co­tidiana. «Poeta: / Que el mar cante siempre / tu epitafio, / y que el viento / lo propague por la tierra…»

El sacerdote casado

De Vi­cente Jiménez (Editorial Cos­mos, Medellín). El tema del ce­libato eclesiástico, tratado en este libro con autoridad y al­tura, presenta serios motivos de reflexión. «Esta ley (la del celi­bato) —dice el autor— además de ser anticristiana, es antina­tural, y nada hay más acorde con las leyes de la naturaleza que la doctrina de Jesucristo».

Las deserciones eclesiásticas obedecen en gran parte, según su misma opinión, a la obligatoriedad del celibato, el que debería ser voluntario, y así ganaría la Iglesia en vocaciones y lograría con los sacerdotes casados mayor autoridad y verdaderos modelos ante el mundo civil. No seres reprimi­dos e inestables emocionalmente, al vivir limitados dentro de su naturaleza humana.

Cultivando el silencio

De Nelson Ocampo Osuna (Edi­ciones Mundo Nuevo, Bogotá). Después de Los pasos perdidos, editado en 1972, sale este segundo libro de poemas. En el intervalo de 16 años la poesía de Ocampo Osuna ha tomado otros rumbos. Hay mayor madurez. Mayor afir­mación poética. El poeta dialoga con los hechos coti­dianos —lo mismo en los cam­pos del amor que de la soledad o la muerte—, y se hunde en re­flexivos silencios. «Perdido en­tre la sombra / tomo la ausen­cia / y la vierto gota a gota / en mi vaso perdido / de los tiem­pos…»

Poemas de la ausencia y la presencia

De Alberto Londoño Álvarez (Biblioteca de Escrito­res Caldenses). Profesor, en­sayista, musicólogo y poeta quindiano, residente en Manizales. Sobre la música, su pa­sión, ha escrito varios libros que le han hecho ganar elogios. Ahora se va por los ríos del amor, con alma ondulante: «Cuando el amor, hecho in­cendio y torrente, / se detiene a jugar en tu alma, / esa es la música…» Las imágenes poé­ticas de Londoño Álvarez son tersas, transparentes, melo­diosas.

Marguerite Yourcenar o la profundidad

De José Chalarca (Biblioteca de Escritores Cal­denses). El cuentista manizaleño, autor de obra ponderada por la crítica, divaga ahora, como ensayista, en el significado de Yourcenar como escritora de la profundidad. El amor profundo, el hombre profundo, el tiempo profundo, tales los enfoques que hace Chalarca alrededor de la obra de esta buceadora por las corrientes del espíritu griego.

Anuario de San Andrés y Providencia

Bajo la dirección de José Hooker, la Oficina de Planeación de la Intendencia ha publicado un acopio de impor­tantes datos que permiten una visión sobre el pasado y las proyecciones del lejano terri­torio. Se trata de valioso aporte para forjar el futuro tu­rístico de nuestras hermosas islas caribes.

Sergio Camargo, El Bayardo colombiano

Por Gabriel Ca­margo Pérez (Biblioteca de la Academia Boyacense de His­toria). Obra galardonada por el Instituto Colombiano de Cul­tura en 1971. El ilustre histo­riador boyacense presenta en este denso ensayo, muy bien documentado, el análisis sobre la personalidad del general Sergio Camargo y la época del Radicalismo, en­marcada en el siglo pasado dentro de grandes polémicas, y de la que arrancan el desarro­llo y el pensamiento políticos de nuestra nacionalidad.

E. E., 29-IV-1988.

La heredad y el exilio

Por Fernando  Mejía Mejía (Editorial Fondo Cultural Cafetero). Hace un año, el 27 de abril 1987, falleció en la ciudad de Manizales este gran poeta que en versos estremecidos le cantó a la amargura, el amor, el olvido y la muerte. La muerte, siempre traicionera, lo sorprendió en el mejor momento de su producción.

Había publicado los siguientes títulos: La inicial estación, Cantando en la ceniza, Los días sagitales, Elegía sin tiempo y Perfiles y nostalgias, reveladores de recónditas pesadumbres. Su vida interior ardió siempre en función de poesía. Caminaba de soslayo por las calles de Manizales con esa discreción y esa timidez de las almas que huyen de lo prosaico y lo caduco para refugiarse en lo imperecedero. Fue un ser solitario y así pudo realizar su obra perdurable, que trasciende los lindes patrios, recogida en esta antología (por él mismo preparada) que acaba lanzarse como homenaje póstumo a su memoria.

Fe, mito y folclor de las romerías boyacenses

Por Eutimio Reyes Manosalva (Editorial ABC, Bogotá). Pedagogo, his­toriador y periodista, es un in­quieto buceador por las tradi­ciones y los valores de su tierra. Autor de una monografía de Cerinza, su pueblo, y de otros libros sobre lugares y mitos boyacenses. Ahora, con paciencia y escrutinio que resultan admirables, desen­traña la historia de las romerías de la comarca, tan rica en fe religiosa como en mitos y dio­ses.

Boyacá es el departamento que cuenta con más lugares de veneración, con más Vírgenes y santuarios, y todos giran alre­dedor del folclor, del senti­miento, de la creencia. Libro valioso éste de Reyes Manosalva, que logra el inventario de estos sitios y leyendas tan pe­gados al alma boyacense.

Mensajes y recuerdos

Por el sacerdote jesuita José Luis Correa. Es uno de esos libros de circulación cerrada, escrito para celebrar los cincuenta años de sacerdocio del autor, que cumplen un objetivo encomiable: dejar un mensaje de confraternidad entre los fami­liares y compañeros de religión. Se trata de un testimonio de fe cristiana, refrendado por nu­merosos argumentos que hacen pensar en la certeza de un apostolado inequívoco.

San Juan de Pasto, siglo XVI

Por Emiliano Díaz del Castillo (Editorial Nomos, Bo­gotá). Hermosa edición patro­cinada por la Federación Na­cional de Cafeteros en home­naje a la ciudad de Pasto en sus 450 años de vida. El autor entra a terciar en la polémica sobre quién fue el fundador de Pasto y en qué fecha se llevó a cabo su fundación.

La mujer, ese ser superior

Por Pedro Cadena Copete (Ediciones Italgraf, Bogotá). El autor, que ha incursionado en una decena de libros sobre temas históricos, sociales y políticos, logra aquí sor­prendente victoria: el triunfo de la feminidad sobre el machismo. Los públicos femeninos, sobre todo, agotaron las dos primeras ediciones; y ahora se prepara la tercera.

Es obra de gran originalidad. ¿Irreverente? ¿Temeraria? ¿Valiente? Para intrigar a los futuros lectores —y halagar a las lectoras—, veamos la dedi­catoria con que Cadena Copete —exconsejero presidencial de Belisario Betancur— endulza el oído de sus admi­radoras: «Para ti, mujer, que me diste tu calor, tu dolor, tu dul­zura, el ansia de vivir, el des­precio a los hipócritas, el respeto a los humildes. A ti, mujer, obra de los dioses y de los de­monios, divino altar donde ofició mi boca el canto de la vida, que estás sentada en una estrella mirándome soñar».

E. E., 16-VI-1988.

Espejo de máscaras.

El poeta y ensayista Harold Alvarado Tenorio exhibe, a sus 43 años, una creciente carrera de éxitos. Doctor en Filosofía y Le­tras de la Universidad Complutense de Madrid, ha ejercido la cátedra de literatura latinoamericana en Nueva York y ahora la desempeña en nuestra Universidad Nacional.

Con doce libros publicados entre poesía y ensayo, tradu­cido a varios idiomas y confe­rencista por di­versos países, su carrera intelectual es notable. Ahora circula en edición de la Universidad Nacional una antología de sus primeros cinco libros de poemas, titulada Espejo de máscaras.

Poesía de desasosiego, de inconformidad, con ella Alvarado Tenorio capta la realidad de nuestro mundo moderno tan lleno de desesperanzas. Y exclama: “Ninguna otra cosa eres, poesía, / que la  más alta cima donde el loco, / los mortales, todos los desheredados de la suerte / y la fortuna /encuentran cobijo”.

E. E., 24-VIII-1988.

Los sobrevivientes del olvido

Cuentos de Óscar Londoño Pineda (Tercer Mundo Editores). Su segundo libro de cuentos; en 1975 apareció el titulado Los pasos  de Egor, que mereció buena crítica literaria. Londoño Pineda, actual magistrado del Tribunal Administrativo del Valle y profesor universitario, es silencioso fabricante de cuentos y tiene entre sus maestros a Chéjov, de quien ha aprendido el arte de profundizar en las intimidades del individuo para urdir los dramas del amor y el dolor, de la rebeldía y la libertad, de las frustraciones y las esperanzas, y se vale, al igual que los cuentistas rusos y franceses, de situaciones comunes para crear, en síntesis admirables, escenas intensas y desenlaces sorpre­sivos que hacen pensar.

Soledad y orfandad del hombre moderno en la poesía huilense

Por Jorge Guebelly (publicación de la Universidad Surcolombiana, Neiva). El profesor Guebelly acomete la labor, digna de aplauso, de re­coger la poesía huilense, que ha andado dispersa y no ha suscitado la reflexión necesaria, y demuestra que la tierra opita cuenta con expre­sivas voces líricas que se ignoran por falta de divulgación y estímulo.

Poetas del Huila

De la Co­lección de Autores Huilenses. Otro empeño loable para des­tacar a cuatro autores: Yezid Morales, Julio César Medina, Joaquín Peña Gutiérrez y Gustavo Fernando Facundo, muerto en 1982, cuando apenas contaba 26 años de edad. Además de arquitecto y pintor, Gustavo Fernando dejó obra valedera en los tres cam­pos y, al igual que Andrés Caicedo, su precoz vocación artís­tica ha escrito una leyenda en su tierra.

Los colores de la fama

Novela de Fernando Ayala Poveda (Ediciones Tierra de Fuego, Bogotá). Es su séptima novela. Producidas todas en corto tiempo, ya que se inició en este género en 1983. El autor busca ahora rescatar los valores que se esconden en el mundo del balompié, donde los héroes del fútbol muestran sólo su rostro físico y mantienen ocultas sus luchas y tristezas, sus soledades y triunfos cotidianos. El libro es una crónica sobre el balón y la vida, y como tal destaca la embriaguez del triunfo y la cara opuesta de la derrota.

Vibraciones del alma y

Los sonetos de las definiciones

Del poeta ecuatoriano Henry Kronfle (Talleres de Deimos, Méjico). Ambos libros tienen prólogo de  Germán Pardo García, y en uno de ellos expresa: “Todo aquel que se aproximare a estas mágicas leyendas del poeta del sur, hallará un misterio divino y hu­mano imposible de tener otra definición que no sea ésta: «poesía desde las angustiadas sienes hasta los alados pies».

Henry Kronfle, a la par que diplo­mático y hombre de letras, so­bresale en los escenarios cultos de América por su perseverante y vigorosa labor lírica, imbuida de ritmos emotivos, de miras idealistas, de profundos enfo­ques filosóficos. Son admirables sus sonetos, género en que se ha especializado, y en ellos el poeta ajusta los vocablos y las ideas hasta conseguir acabados perfectos. Ambos libros, que traje de regalo de mi reciente viaje a Méjico, son para de­gustarlos morosamente y con placidez, como los vinos añejos. En soneto ejemplar, así de­fine Kronfle el amor mercenario de la prostituta: “Aunque muestres placer, son cristalinas / tus pupilas que esconden fing­miento; / y en las noches que arañas el sustento / hay brillo de moneda en tus retinas”.

E. E., 8-XI-1988

Señales de nuestro tiempo

Con  este  título publica su sexto libro el periodista boyacense, residente en Cali, Héctor Moreno. Es él maestro de profesión, que se inició como peón de tintas y lingotes, cuando esa era la marca de prueba del antiguo periodismo, para luego pasar a reportero de varios diarios bogotanos y más tarde a columnista y redactor de importantes periódicos de provincia,  como  La Patria, Occidente, El País y El Pueblo.

Héctor Moreno es uno de los periodistas de mayor bagaje intelectual del país. Sus crónicas, de aguda penetración en los hombres y su época, atestiguan la marcha del tiempo bajo la vigilante y discreta observación del crítico y del humanista. En este nuevo libro publicado por la Secretaría de Educación de Cali, se pone de manifiesto la destreza de quien ha hecho de su profesión una cátedra de cultura y creación.

E. E., 4-VIII-1988.

Libros de Viejo Caldas

domingo, 30 de octubre de 2011 Comments off

Salpicón

Por: Gustavo Páez Escobar

Los escritores de la zona cafetera me favorecen de continuo con el envío de sus libros. Es tierra en permanente ebullición cultural. Voy a repasar, con la brevedad que im­pone el espacio periodístico, estos amables correos:

La imagen poética en la obra na­rrativa de Juan Rulfo, por Eduardo Palacios. Texto documentado a través de vastas lecturas y del se­guimiento penetrante del escritor azteca. El autor es experto en la obra rulfiana y aporta con su ensayo en­foques valiosos para el análisis de Rulfo como creador de poesía.

Gilberto Alzate Avendaño, por Bernardo Mejía Rivera. Con ocasión de los 25 años de la muerte de Alzate, de quien Mejía Rivera, exgobernador de Caldas, fue condiscípulo y amigo cercano, sale dentro de la serie de Escritores Caldenses este libro do­cumental que amplía la bibliografía sobre el caudillo tempranamente fallecido.

El pensador de Otraparte, por Gabriel Echeverri González, escritor quindiano. En este esbozo sobre la vida y la obra de Fernando González hay la constancia de quien busca, de tiempo atrás, interpretar las claves del filósofo singular.

Obra poética de Porfirio Barba-Jacob, por Octavio Jaramillo Eche­verri. Este estudio crítico fue ga­lardonado por la Academia de la Lengua en 1984. El autor, abogado caldense, es además poeta y orador público y demuestra aquí su versación sobre la obra porfiriana.

Testimonio de la ilusión, por Es­peranza Jaramillo de Jaramillo. Publicación del Banco Central Hi­potecario (la autora es gerente de la seccional en Calarcá). Esperanza tiene vena poética, transmitida por sus ilustres abuelos, los bardos antioqueños Juan Bautista Jaramillo Meza y Blanca Isaza de Jaramillo. En Testimonio de la ilusión, su segunda salida al público —libro movido por delicada prosa lírica y senti­mental—, hace recordar a la poetisa mexicana Rosario Sansores en Rutas de emoción.

II Encuentro de la palabra, Edi­ciones Ingrumá, Manizales. Magní­fico que los activos organizadores de estos foros de la inteligencia, cuya cuarta sesión se realizará este año en Riosucio, recojan en palabras escri­tas el duelo verbal de los escritores que se dan cita en la tierra de Otto Morales Benítez, quien anota: «En defensa de la provincia debemos li­brar todos los combates».

Crisis del bipartidismo y mitos del sistema en Colombia, por Nodier Botero Jiménez, escritor quindiano. Profesor universitario. Autor de varios libros sobre crítica literaria. En el presente volumen, de Edicio­nes Lerner, analiza con profundidad las raíces de nuestros conflictos po­líticos y entrega valiosa guía para interpretar la realidad colom­biana.

El hacedor de luceros, por Euclides Jaramillo Arango. Este maestro del folclor, de sobra conocido por su amenidad y sabiduría literaria, plasma en su último libro (y van 13) el mundo infantil lleno de poesía, de magia, de filosofía elemental. Euclides sabe que divirtiendo a los chicos hace pensar a los grandes.

Cuentos del Quindío, por Gloria Chávez Vásquez. Estudiosa de la li­teratura latinoamericana y residente hace varios años en los Estados Unidos. Comenzó en 1971 su carrera de narradora en el Magazín Domi­nical. Después publicó el libro de cuentos Las termitas. Y ahora vie­nen los Cuentos del Quindío, agradable serie infantil que le hace honor a su vocación.

La siesta de un fauno, por Alberto Londoño Álvarez, editado por la Universidad de Caldas. Ensayista, musicólogo, poeta y profesor uni­versitario. Ya le ha dedicado otros volúmenes al análisis del arte musical y ahora, en La siesta de un fauno —una consonancia de la música y la poesía—, hace un concierto con grandes maestros de la sinfonía universal.

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Semillero deste, como se nota, de cultura regional. La provincia es la cuna de la cultura nacional. En el Viejo Caldas el aroma del café es la literatura. Salpicón se propone re­correr, de manos de los libros que le llegan, otras regiones del país.

El Espectador, Bogotá, 24-IV-1986.