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En el alma del Quindío (1)

miércoles, 18 de agosto de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar 

Hablar del alma del Quindío es lo mismo que hablar de todo el Quindío. Quien no lo conozca, se ha perdido de uno de los mayores espectáculos de la geografía colombiana. Con apenas 12 municipios y 1.845 kilómetros cuadrados de extensión, sobresale como uno de los territorios más fértiles, hermosos y hospitalarios de Colombia, y por eso se ha vuelto centro de atracción de las continuas corrientes turísticas que llegan del exterior y del propio país. El prodigio de la tierra hizo brotar palabras precisas, que suenan mágicas –edén y paraíso–, con las que se califica la riqueza ecológica del departamento.

Con estos apelativos están bautizadas muchas fincas, negocios y lugares diversos. El aeropuerto, ubicado en La Tebaida, a 15 kilómetros de Armenia, se denomina El Edén. En cercanías del club Campestre queda el reconocido restaurante Estación Paraíso, donde en el año 2013 mi esposa y yo tuvimos la gratísima sorpresa de encontramos con un entrañable grupo de amigos quindianos que fueron invitados por nuestros hijos y sus cónyuges para celebrarnos las bodas de oro. Muy cerca funciona el restaurante Rancho Edén, que lleva dos décadas de tradición y se ha convertido en sitio emblemático.

Me dice Josué López Jaramillo, mi excolega de la banca en Armenia y agrónomo de profesión, que el Quindío posee unas de las tierras de más alta calidad del país, ya que el suelo es profundo y rico en materia orgánica, y por eso posee mucha fertilidad. Sí: es un paraíso, o un edén, tanto por la fertilidad de la tierra como por el embrujo de sus paisajes. A esto hay que agregarle la amabilidad y la simpatía de su gente, tesoro innato que permanece fresco como sus verdes campiñas.

Vuelvo ahora al Quindío con mi familia en gratificante periodo de descanso, tras sufrir el confinamiento de 16 meses causado por la pandemia. Nos hospedamos en el hotel Palma Verde, compuesto por 16 confortables casas campestres –el mismo número de los meses del encierro, curiosa coincidencia–. Obsérvese que el nombre del hotel representa un tributo a la ecología de la comarca: la palma y la lozanía del entorno son el mejor distintivo del alma regional. La palma de cera del Quindío fue escogida como el árbol nacional de Colombia.

El hotel está en el kilómetro 10 de la vía al aeropuerto, cerca de una glorieta. Para mí, que viví 15 años en Armenia y regresé a Bogotá hace 38 años, es sorprendente descubrir en este paraje, antes deshabitado, un poderoso polo de desarrollo que ha surgido, a ritmo veloz, con viviendas, hoteles, restaurantes y otros negocios, como los supermercados Laureles y D1. Hoy crece en el sector una maravillosa zona turística con ambiente campestre que mañana será un centro urbano.

Los quindianos son personas de empuje, esfuerzo y progreso. No se arredran ante las dificultades. Si fueron capaces de reconstruir a Armenia en solo cinco años después del terremoto de 1999, cualquier cosa pueden hacer.

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El Espectador, Armenia, 14-VIII-2021.
Eje 21, Manizales, 13-VIII-2021.
La Crónica del Quindío, 15-VIII-2021.

Comentarios 

Comparto tu opinión sobre el Quindío y en particular sobre Armenia. Estuve allá con la familia pasando una Semana Santa, hospedado en el Club Campestre de Armenia, y en realidad fue una experiencia maravillosa. Entre otras cosas, hay bellísimos pueblos alrededor de la capital del Quindío. Mauricio Borja Ávila, Bogotá.

Soy testigo de todas las maravillas del Quindío que tú nombras, pues las disfruté en familia hace pocos años. Mercedes Medina de Pacheco, Bogotá.

Su columna es no solo una manifestación de gratitud hacia una tierra que lo acogió con cariño, sino un artículo con argumentos para motivar a la gente a que la visite. José Miguel Alzate, Manizales.

Verdaderamente envidiable que se hayan decidido a viajar al Quindío, tierra que todos ustedes aman, y que hayas encontrado no solo a Armenia sino a todo el departamento tan bello, tan grato, tan lleno de recuerdos y con esa naturaleza de prodigio que todavía tengo metida en el corazón, pese a que hace ya muchos años no regreso al Quindio. Diana López de Zumaya, Ciudad de Méjico.

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Mundo curioso (4)

sábado, 31 de julio de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar

Luis Arturo, un lector de mi columna, me anima con las siguientes palabras a seguir escribiendo esta serie de hechos curiosos que hoy cumple la cuarta entrega: “Este tipo de columnas deberían ser más seguidas: son lecturas amenas que no hacen daño a nadie y distraen mucho”. Con esta voz de aliento, sumada a la de otros generosos lectores, continúo en el propósito de buscar un respiro o una diversión en medio de la tormenta causada por la pandemia y la crisis social que vivimos.

(2/8/1969). La escena ocurrió hace medio siglo en San Francisco, Estados Unidos, y la protagonizó Shelly Drake, joven secretaria que se quitó el brasier y lo agitó en la mano –no como una bandera de la feminidad, sino como una tela desgastada por el uso y el abuso– ante la numerosa manifestación que apoyaba su campaña de abolir esta prenda. La razón era clara: aunque el invento servía de sostén, también lo era de tortura. Así pues, Shelly Drake actuó sin inhibiciones y proclamó ante el numeroso público, en nombre de infinidad de mujeres oprimidas por el brasier, el repudio contra la crueldad de la moda.

Moda que ha resistido el paso de los siglos. En efecto, el brasier tuvo su origen en Creta 4.500 años antes de Cristo. Entonces se llamaba sostén –la palabra cabal–,  y su objetivo era el de sujetar una parte del cuerpo femenino. Esa parte, como nadie lo ignora, es unas veces robusta, airosa y erguida, y otras, debilitada, caída o flácida, según la edad de la mujer o su anatomía.

El brasier, que tiene como seudónimos las palabras sostén, corpiño, portasenos, corsé, sujetador, ajustador, bralette… nació de una necesidad y se convirtió en una polémica. De todas maneras, acentúa la sensualidad femenina. Le da realce a la mujer y estimula la provocación. Se considera que el brasier moderno fue creado en 1914 por la neoyorquina Mary Phelps Jacob. Y 55 años después, la también norteamericana Shelly Drake se lo quitó en sitio público e invitó a destruirlo. ¡Guerra entre mujeres!, podría ser el titular de la noticia. Mientras tanto, la prenda ha seguido campante y es posible que nunca desaparezca. Va pegada a la piel como una identidad femenina, como un señuelo, como una tradición ancestral.

Su uso y desuso gira en ambos sentidos. El millonario Howard Hughes, productor de cine y cazador de mujeres hermosas, hizo construir para Jane Russell una pieza de sujeción de los senos para que apareciera más sensual en la película El forajido. Marylin Monroe lució el modelo puntiagudo del brasier en el filme Con faldas y a lo loco, y con este encanto estremeció a sus enamorados, que se contaban por miles en el mundo.

Años después, muchas modelos y celebridades dejaron de usarlo en público. Las playas se veían llenas de mujeres atractivas con los senos al aire, ante la mirada absorta de los hombres y la envidia de las mujeres que no podían exhibir los mismos atributos.

Bien claro está que el brasier es un fetiche para el hombre. Lo ha sido desde tiempos remotos, y todo parece indicar que Shelly Drake perdió el tiempo con su protesta en la plaza de San Francisco contra la esclavitud de la moda. Pero hoy gana ella notoriedad con el recorte de prensa que está en mis manos y que revive esta historia curiosa. Habrá quienes piensan que lo importante no es el brasier, sino lo que esconde.

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El Espectador, Bogotá, 3-VII-2021.
Eje 21, Manizales, 2-VII-2021.
La Crónica del Quindío, Armenia, 4-VII-2021.

Comentarios 

Por supuesto que estos aparentes asuntos baladíes cautivan. Y no tanto por el sustrato mismo de la materia, como por la presa a que alude, de eterna fijación en el macho: alimento en un comienzo y entretención en otro plato. Y de veras que el sostén cuánto levanta y da firmeza, a la par que despierta más deseos por tan provocador volcán. Atenas (correo enviado a El Espectador).  

Quería saludarlo y felicitarlo por tan interesante columna. Es lo que necesitamos leer en estos momentos tan apremiantes de cultura y sabiduría. Fany Ríos Muñoz, Bogotá.

La secretaria Shelly Drake tomó la bandera del brasier para irse, tela en ristre, contra esta magnífica prenda que a nosotras las mujeres nos presta el beneficio de levantar y mantener en su sitio (en lo posible) los senos, jóvenes o no tan jóvenes, firmes o no tanto. También contribuye enormemente a definir la silueta de la mujer y lucir los trajes con elegancia. Existen tribus que no la usan o no la conocen, y les importa un pepino a dónde van a parar sus escurridos senos. Casos culturales, imagino. Estimo que por lo menos el 90% de las mujeres gozamos con esta prenda. Inés Blanco, Bogotá.

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La Patria, Manizales

viernes, 25 de junio de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar

EJE 21 – Manizales, 21 de junio de 2021

El escritor Gustavo Páez destaca columna de Augusto León Restrepo sobre «La Patria»

Manizales. El escritor y habitual colaborador de «El Espectador» y EJE 21, Gustavo Páez Escobar, congratuló hoy a nuestro colaborador Augusto León Restrepo por su columna en este diario «La Patria» centenaria y José Restrepo Restrepo».

El texto es el siguiente:

Augusto León:

Magnífica la nota de reconocimiento a La Patria en su centenario de vida, periódico al que un día ingresé durante mi estadía en Armenia y me brindó la oportunidad de conocerte y apreciar tus excelsas dotes intelectuales y periodísticas, además de gran señor de la amistad y el don de gentes. Comparto tus triunfos y satisfacciones y me uno a esta gran efemérides de la vida caldense. Memorable época que antecedió a tu llegada como director del periódico, en el que dejaste huella.

Augusto León Restrepo

A José Restrepo Restrepo, el gran patriarca que enaltece la historia regional, lo conocí en el acto que le ofreció a Carmelina Soto en las instalaciones del periódico, ocasión en que acompañé a la poetisa junto con mi esposa, y tuvimos la suerte de deleitarnos con sus grandiosos poemas. Por aquellos días había aparecido su libro Tiempo inmóvil, y José Restrepo quiso destacar ese hecho con aquella exquisita velada que no olvido.

Felicidades,

Gustavo Páez Escobar

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Mundo curioso (3)

martes, 22 de junio de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar 

En la tercera entrega de casos curiosos que ocurren en el mundo, destaco, en el campo femenino, dos sucesos memorables que recoge El Tiempo en su sección Hace 100, 50 y 25 años, de la que soy asiduo lector.

(12/05/1917). Hace un siglo existía en el estado norteamericano de Nueva Jersey un club femenino que ofrecía la “cátedra de sonrisas”, dedicada a enseñar la más dulce y efectiva manera de sonreír, como camino para triunfar en las batallas de la vida. Cabe pensar que el número de mujeres asistentes era numeroso, atraídas por la tentación de cultivar el eterno hechizo femenino que seduce al hombre en la senda del amor y abre las puertas del trabajo y los negocios.

Es usual enseñar  buenas maneras, glamur, encanto sensual, pero no he sabido de ninguna academia especializada en el arte de la sonrisa. Por cierto, buena faltan nos hace hoy sonreír, cuando la acidez de la vida es tan atosigante y al género humano se le olvidó que el éxito puede provenir de una sonrisa franca, un porte amable, un gesto de urbanidad y conquista.

(25/7/1967). La noticia viene ahora de Pereira, que se ha distinguido por sus lindas mujeres. Y la protagoniza Cástor Jaramillo Arrubla, exministro de Trabajo de Rojas Pinilla y primer gobernador de Risaralda. Cuando en 1967 llegó a este cargo, tenía 54 años de edad, estaba casado, era padre de cuatro hijos y, para mayor precisión, era “católico, apostólico y romano”, como con picante malicia lo define el periódico. Pasó a la historia no solo como el fundador de Risaralda, sino que miraba con buenos ojos la aparición de la minifalda en las dependencias de la gobernación.

En tales condiciones, le hubiera correspondido vetar esta revolución de la moda, pero optó por el silencio permisivo, es decir, por la complacencia. Así, se convirtió en el padre de la provocación. A partir de entonces, las bellas mujeres de Pereira se vieron mucho más hermosas y seductoras, sin importarle al mandatario las críticas que le llovieron de dirigentes políticos, de jóvenes señoras y de matronas del siglo pasado. Todo un chaparrón se le vino encima, pero Cástor Jaramillo no dio el brazo a torcer y en poco tiempo se impuso el ícono de la minifalda como uno de los más perdurables y perturbadores de la época.

¿Sabe usted por qué se le llama minifalda, y también mini, en su abreviatura? ¿Por la cortedad de la tela? Si así piensa, está equivocado. Esta prenda, incitante de los sentidos, y que no siempre agrega encanto –pues no todas las piernas están hechas para seducir–, fue inventada por la diseñadora de modas británica Mary Quant, quien se inspiró en el automóvil Mini y creó, en los años 60, esta expresión cultural que daba inicio al movimiento de liberación sexual que poco tiempo después inventó la píldora anticonceptiva. Al llegar el fenómeno a las páginas de la revista Vogue, este grito de la moda repercutió en todo el planeta

A la minifalda se le llama también “la revolución en dos piernas”, y cada cual puede pensar como quiera. Sea como fuere, marcó un momento histórico como sinónimo de libertad, de astucia y creatividad, desafiando cánones y vetos eclesiásticos.

Y fue Cástor Jaramillo Arrubla, hombre de visión y buen gusto, quien desde Pereira, la “querendona”, se adhirió a la idea formidable de Mary Quant, quien así le rendía homenaje al Mini Cooper, con solo subir la falda tradicional unos centímetros arriba de la rodilla.

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El Espectador, Bogotá, 19-VI-2021.
Eje 21, Manizales, 18-VI-2021.
La Crónica del Quindío, Armenia, 20-VI-2021.

Comentarios

Este tipo de columnas deberían ser más seguidas: son lecturas amenas que no hacen daño a nadie y distraen mucho. Gracias, señor columnista. Luis Arturo (mensaje a El Espectador).

Muy entretenida columna de quisicosas. Y cómo se ve que a don Cásto…r le vino muy bien su nombre, y que quizá de casto muy poco tenía, y con tan grande progenie dudas no había. Atenas (mensaje a El Espectador).  

Ingenioso episodio para enseñar a sonreír y conquistar el mundo afectivo, laboral y teatral, pues imagino las risas espontáneas y hermosas y las forzadas, innecesarias y ficticias que también se debieron producir. Toda una obra de arte visual y corporal.

En cuando al uso de la minifalda, gran invento que aún atrae a propios y extraños, un verdadero acierto de la «mini», que luce en quien tiene los atributos físicos para llevarla: juventud, buena figura, lindas piernas y estilo propio. Inés Blanco, Bogotá.

Esta vez nos tocó a las mujeres en el mundo curioso con estas simpáticas anécdotas y la manera como visualmente, con una bella sonrisa y mostrando piernas, se abrieron caminos tan cerrados para nuestro sexo. Que vivan las mujeres que más allá de lo físico somos inteligentes y tenemos cualidades que ayudan a mejorar el mundo. Liliana Páez Silva, Bogotá.

Muy buena tu nota y el elogio a la minifalda, esa hermosa prenda femenina que, como lo anotas, no es para todas las piernas, y sí nos permitió deleitarnos con esas partes corporales tan importantes estéticamente para catalogar la belleza física de nuestras adorables enemigas y alimentar nuestros recónditos pensamientos y deseos. Eduardo Lozano Torres, Bogotá.

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Mundo curioso (2)

martes, 15 de junio de 2021 Comments off

Por Gustavo Páez Escobar 

(17/9/1918). Todo da a entender que Rodrigo Vela, el enigmático personaje de esta historia, no tenía amigos en sus noches de licor. No se trataba de un ciudadano lunático o buscarruidos, como tanto borrachito insoportable, sino que, por el contrario, se vestía con compostura y era correcto en los modales. También puede pensarse que era un poeta taciturno y romántico, personaje fácil de imaginar en la Bogotá monacal que todavía sentía en sus noches lúgubres el eco del disparo con que Silva, 22 años atrás, se había suicidado.

Rodrigo llegó aquella noche al bar Árabe, en el centro de la ciudad, acompañado de Jalisco, su garboso y fiel pastor alemán, y buscó una mesa para los dos. Amo y perro tomaban a la par, y entre trago y trago, Rodrigo le contaba sus confidencias a su mascota.

Cuando la comisaría lo citó para responder por el escándalo y los daños que el perro, excedido de copas, había causado en el bar, se presentó de inmediato a la autoridad, escuchó los cargos y aceptó su culpa como todo un caballero (el perfecto cachaco o rolo bogotano). Iba acompañado por su mejor amigo, su inseparable Jalisco, que en medio de la resaca lo miraba con ojos traviesos y le batía la cola. Y abandonaron la comisaría como si nada hubiera sucedido.

(7/3/1967). El circo Atayde, de Méjico, se desplazaba a Colombia con su caravana de payasos, magos, acróbatas, bailarinas y animales amaestrados. Cuenta la noticia que el león africano Yoyo cayó en desgracia: pasó por otros circos de inferior categoría y se salvó de un naufragio. Más tarde tuvo la suerte de llegar al zoológico de Pereira, donde fue recibido con vítores. Su sociabilidad, soberbia melena y oros poderosos atributos estimularon las ansias de las leonas, pero él solo puso los ojos en la más atractiva y sexi de la manada.

No fue fácil la conquista, ya que la pretendida tenía pareja. Sin embargo, no demoró en caer en sus redes. Dicha que duró poco, pues Yoyo descubrió que su favorita le era infiel. La ingrata no accedió a volver a su lado, y él se creyó el más miserable de los leones. Se le veía triste y abatido. Como consecuencia, lo atacó la depresión y murió de un infarto. El corazón le puso término a este amor trágico.

(8/4/1995). ¡Ah, las ratas de París! Pero no cualquier clase de ratas, sino unos voraces roedores –de cuerpo alargado, horrible hocico, mirada diabólica e ímpetu destructor– que invadían las calles, las casas y las alcantarillas. Se calculó que su número pasaba de seis millones en el casco urbano, sin contar los suburbios. Y habían acabado con la tranquilidad de la ciudad. Se trataba, nada menos, que de la rata noruega, de sanguinario instinto. Esta historia hace recordar el mar de ratas enfurecidas que se agita en la novela El pájaro pintado, de Jerzy Kosinski.

La Ciudad Luz acabó al fin con esta pesadilla, invirtiendo cifras millonarias. Escena similar se vivió en Colombia cuando el médico Tulio Bayer era secretario de Salud de Manizales. Allí se sufrió la misma invasión de ratas noruegas, con iguales efectos desastrosos. Ante dicha calamidad, Tulio Bayer, hombre genial, ofreció un billete de baja cuantía por rata muerta. Los muchachos, sobre todo, gozaban cazando al enemigo común. El ataque a la plaga se volvió una diversión. En pocos días, no quedaba una sola rata viva en Manizales, y el costo de la operación había sido mínimo.

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El Espectador, Bogotá, 8-VI-2021.
Eje 21, Manizales, 7-VI-2021.
La Crónica del Quindío, Armenia, 9-VI-2021.

Comentarios 

Yo, que amo los animales, sentí gran placer e hilaridad leyendo esta columna. La historia de Rodrigo y su perro Jalisco, que toma trago como su dueño, solo podría haber ocurrido en esa época. Menos mal que después del escándalo, uno y otro salieron libres, sanos y salvos. Una confirmación más de que el perro es el más fiel amigo del hombre. La historia amorosa del león tiene el valor, en primer lugar, de haber sido rescatado de las «garras» de un circo, y luego vienen su enamoramiento fallido y la tristeza de su muerte por abandono sentimental. Genial. La invasión de ratas en Manizales tuvo un final feliz gracias al buen juicio del doctor Tulio Bayer, pues los jóvenes las exterminaron por la dádiva… Como diría mi abuela: «Por el collar, baila el perro». Inés Blanco, Armenia.

Tulio Bayer era un genio. Gustavo Álvarez Gardeazábal, Tuluá.

La información y la creatividad hacen grata la columna. Con el episodio de las ratas recordé la novela La peste, de Camus. Recuerda que las ratas contagiaron a la población de Orán. Esperanza Jaramillo, Armenia.

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